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Pasteras: una historia
de nunca acabar

por Carlos Zapiola

“No existe el apoyo de Brasil y Paraguay a Uruguay”. ¿Miente Argentina?. ¿A usted que le parece?.

La Presidencia de la República en su página web colgó el último viernes el Acta de la reunión del MERCOSUR, realizada en Buenos Aires, donde consta el apoyo de Brasil y Paraguay a la convocatoria del Consejo del bloque, para tratar el problema por las pasteras con Argentina.

Ya se había escuchado en la semana al Presidente argentino Kirchner pedir la intervención del gobierno finlandés para “convencer” a Botnia que parase las obras, que hoy no contaminan, por 90 días y conseguir con ello que el diálogo con Uruguay pudiese ser reencaminado. Esa frase melosa, del amor entre uruguayos y argentinos que no puede terminarse, seguida de la afirmación que es indebido el corte de rutas pero no se puede comparar con la contaminación que puede llegar a ocurrir con las pasteras, “solo 90 días” repitió el mandatario argentino que no mandó en bastantes más días que esos a la Gendarmería a levantar el bloqueo del puente de Fray Bentos, que viola el Artículo 1 del tratado del MERCOSUR.

Como esto se ha transformado en un diálogo de sordos, donde algunos además no son mudos en la vecina orilla, el silencio de nuestro gobierno, que intentó no complicar las cosas luego de esas declaraciones fue malinterpretado por políticos de baja comprensión de actitudes que confundieron la falta de respuesta pública con inacción.

Por todo ello, decir que todo esto comenzó en Chile y no se supo nunca más dirigir, es por no escribir falsear la realidad, hacerle leer amigo lector “error de lectura”.

La Cancillería argentina no tuvo empacho en decir que Brasil y Paraguay no habían acompañado el pedido uruguayo de reunir en forma urgente al Consejo del MERCOSUR.

El poder leer las actas hizo que Taiana y sus colaboradores no supieran que expresar, salvo que como la lectura que dieron al documento difiere de lo que opina Uruguay y cualquier lector que ingrese en la página oficial, la convocatoria se puede seguir postergando.

Por si fuera poco, el canciller Gargano había pedido una reunión para reiniciar el diálogo con la nación vecina, a la que cada día más nos cuesta llamar hermana, aunque siete de mis tíos paternos tengan esa nacionalidad y mi abuelo también lo fuera; el día 25, en el quese habrán reunido reunido Kirchner y Lula.

Uruguay piensa que el Urupabol tiene ahora más sentido que el MERCOSUR y la llegada del gas de Bolivia debe hacerse por Paraguay y un pequeño tramo de Brasil, olvidando de hacerlo atravesar algo del territorio argentino.

Esa Banda Oriental que manejó Kirchner en su discurso, diciendo que de pronto las plantas se llega a la conclusión de que no deben construirse, no existe. Tampoco la Provincia Cisplatina y no fue malo que Brasil dijera, a pesar de aceptar la reunión con Kirchner que “evalúa positivamente la solicitud uruguaya en la medida que ofrece una oportunidad para el desarrollo del diálogo y la búsqueda de soluciones basadas en los principios de solidaridad y espíritu comunitario del MERCOSUR”.

Este es claramente un problema político no diplomático. Argentina ha perdido todo rumbo y ahora, más que nunca, los dirigentes políticos uruguayos deben cerrar filas junto a su Gobierno nacional. Quien no lo haga lo pagará en imagen y electoralmente en el momento debido. Si alguien se anima a defender su chacra en vez de la soberanía nacional, ese, será su problema y seguramente su grupo político se achicará en un valor que no se puede hoy mensurar.

El tema no es la línea del gobierno con los errores que haya cometido en el pasado reciente, sino elevar la mira y convencerse que Argentina nunca estuvo dispuesta a otra cosa que ir a La Haya, para qué, es su problema, del mismo modo que el tiempo que se demorará en tener un fallo que nunca será negativo a Uruguay, si partimos de la base que los jueces que van a tener a su cargo el análisis son de países en los que se usa en sus pasteras la misma tecnología que usará Botnia.

Lo malo es que a Uruguay todo esto le está saliendo muy caro, y que cualquier ahorro que se haga en el pago de la deuda externa por el adelanto del pago, es superado veinte veces por lo que no se facturó en Turismo en un período que por ahora no tiene fin.

¿Romper relaciones?. ¿Llamar al Embajador?. Parecen medidas menores que no terminan el problema.

Tampoco parecen acertadas las palabras que Jorge Larrañaga pronunció el sábado, día que se reunió la Convención del Partido Nacional. "Todo esto es un papelón, de dos gobiernos autistas, que han confesado una enorme incapacidad para dialogar, que tienen presidentes que no tienen el impulso ni la voluntad ni la vocación ni las condiciones para acordar, para dialogar. Lamentablemente, es un papelón discutir por qué apoyos tiene cada uno, es un absurdo. Se trata de un conflicto que empezó siendo regional y que el presidente argentino malvinizó”.

Creemos que esto es parte de un desconcierto de una oposición que no encuentra los caminos de respaldo al Gobierno porque no están acostumbrados a serlo, algo que usted ha leído en estos comentarios hace ya muchos meses. Ni oposición ni colaboración. Un dilema que le está siendo casi indescifrable, salvo a algunos dirigentes del Partido Colorado como Washington Abdala.

¿Cómo se termina con todo esto?. Parece que no por los caminos de razonamiento comunes y lógicos.

Porque las pasteras se van a instalar, van a funcionar, y siempre habrá piqueteros que digan que deben funcionar en un lugar diferente porque el mirar la chimenea ya les molesta.

Y porque Botnia no va a parar las obras porque un presidente extranjero así lo desee y pida, por su conveniencia política. Y eso quedó claro de los dos lados del río ancho como mar.

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