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Uruguay en clave geopolítica
I – El lenguaje de los mapas

por Héctor Valle

A modo de introducción

La hora es de verdades de puño y letra clara. Tiempo pues, por crítico e histórico, de ser veraz y hablar, hoy como nunca, a cara descubierta. La historia, la pasada y la que se escribe en estos días, así lo reclama.

 

Nuestra voz y nuestro concurso, desde el llano y sin estridencias, más allá de patrioterías, está junto a nuestro Presidente, el doctor Tabaré Vázquez. Pero no por ello dejará de ser disonante si entendemos debe ser la actitud leal de hombres libres y de buenas costumbres que buscan junto a sus mujeres y sus niños, velar por un Uruguay mejor, en democracia, preservando su condición de Nación.

 

En este sentido, superior y primero, sabemos como sabe la gran mayoría de nuestro pueblo oriental que usted, señor Presidente, es no sólo un demócrata cabal sino que hará y dará todo lo necesario para el cumplimiento fiel y estricto de la Carta que juró y que nos ampara. Así pues, todo este artículo es, en sí mismo, señor, una carta abierta a Usted dirigida y para cuya lectura apelo, una vez más a su ya reconocida tolerancia.


Por un Uruguay mejor

Y un Uruguay mejor, sólo tiene cabida en el mapa ya trazado por nuestros mayores.

 

La cuestión planteada, en lo bilateral con la Argentina, y en lo multilateral con el MERCOSUR, no es ni contradictoria ni excluyente. Algo que luego veremos al tratar el tema de los mapas.

 

Sí lo es, pretender dar un salto en el vacío y establecer un acuerdo comercial con los Estados Unidos de América. Por varias razones:

 

1º  - Porque esta Nación, ni aun a sus principales socios, les otorga ventajas en aquellos productos, y producciones, sensibles dentro de los cuales están, justamente, aquellos que a nuestro país le importa exportar;

 

2º - Porque pese a que igual pudiera firmarse algo menor, tomando por importante el bulto y no el contenido (por ejemplo el tan llevado tema de la exportación de carne, algo netamente coyuntural –problema cárnico en el Canadá, normal abastecedor de los EUA, más el buen nivel de los precios en el mercado internacional) debe hacernos olvidar que este rubro NO LLEVA valor agregado de consideración y MENOS AUN GENERA FUENTES DE TRABAJO, en número importante y sostenido;

 

3º - En tanto pactar así, comprometiéndonos a largo plazo por un aparente, pero no real, beneficio en lo inmediato, HIPOTECARÍAMOS LA SUERTE DEL PAÍS, sin duda alguna para las próximas generaciones, porque a resultas de tal acción habremos de perder, sin sombra alguna de duda, los mercados inmediatos: el brasileño y el argentino;

 

4º - Porque el caso de Chile no es ejemplo ni para los chilenos, dicho esto con el mayor respeto. La Nación trasandina, que ha mejorado notoriamente su situación, dista mucho aun de poder hablar de exportaciones puras y menos aun de productos con alto valor agregado y aun menos, si se me permite ser redundante, a partir del empresariado privado. Esto es, no puede ser, la realidad lo dice, sus exportaciones lo atestiguan, ejemplo alguno de suceso de la liberalización de los mercados. Chile, recordemos, basa no menos del 45 por ciento de sus exportaciones, en el cobre chileno, área que nacionalizara el doctor Salvador Allende, asesinado por el delincuente, que hoy intenta escapar de la cárcel, Augusto Pinochet, y que éste dejara en igual situación. Luego, todo lo sucedido, no diste de ser una dádiva que los EUA dieron, sin dejar de reconocer el empuje y el profesionalismo de las empresas chilenas exportadoras, que termina con exportaciones de productos primarios –en su mayoría, frutas- con bajo valor agregado.

 

5º - La historia y la geografía son, indudablemente, claras y concluyentes en esta materia. Falta sí, convengo, arribar a acuerdos puntuales con nuestros vecinos de cara a una sustanciación de lo proferido en discursos y comentarios, en hechos que lleven al mejoramiento productivo de nuestro Uruguay en el concierto de naciones que componen el MERCOSUR. Tal su destino.

 

6º - Convengo, asimismo, y le doy entera razón, si esto Usted pensara, que no podemos ni debemos sujetarnos a una suerte de destino manifiesto. Al menos debemos intentar mejorarlo, regionalmente.

 

7º - Los ministros Astori y Lepra, pero el primero sobre todo, han fracasado en esta materia por ni siquiera haberlo intentado con un programa de acción en reuniones al más alto nivel en este año largo que llevan en sus cargos, con sus pares en la región, no contando por tales a las reuniones del MERCOSUR que busquen presentar un cuadro de mejora, yo diría de rediseño, de una política productiva, desde una base social claramente expresada en el quid del Uruguay en esta cuestión: la microempresa como el cooperativismo, factores ambos que hacen a nuestra identidad social y económica y únicos, si me permite tal afirmación, capaces de lograr levantar nuestras industrias y a su vez generar una justicia distributiva, desde la producción y hacia la exportación, pasando por la generación de empleos y dividendos compartidos;

 

8º - No me cabe la menor duda que han dado todo de su parte en aras de un cumplimiento cabal para lo que fueron elegidos pero ciertamente, erraron. Y siguen errando al querernos desvincular al Uruguay de la región por vía de un acuerdo que, ya en el vamos, en el cero de la cuestión se sabe, en cuanto a LO QUE AL URUGUAY LE CONVIENE en productos exportables con alto valor agregado, ES INVIABLE. Definitivamente inviable porque los EUA no habrán de abrir mano ni a los productos agrícolas, ni a los textiles y menos aun a los productos de la inteligencia, por nombrar algunos de los más importantes;

 

9º - Uruguay no es, ni merece ser, una zona que cobije multiplicidad de zonas francas. Nuestro país, convengamos, es más por ser una Nación libre que busca dar a sus hijos e hijas un destino libre. La falacia neoliberal, que aun no logró comprobar su mérito en el fomento de la democracia con equidad, tiene en la generación de zonas francas, una de sus vertientes predilectas: inversiones que vienen pero que no pasan por el país. Porque no sólo no tributan sino porque desvían la producción propia del país, destruyendo sus industrias y buscando destruir la de nuestros vecinos. Ciudades,  ahora quieren construir ciudades en zona franca. Para que los servicios no tributen y operen, incluso los profesionales, a través de sociedades anónimas o de índole similar, de forma tal de permitirles saltearse al Estado y con ello, a la larga, el Estado caerá también;

 

10º - Usted es, señor Presidente, el conductor del Uruguay en su hora clave. Y habrá de llevar a nuestra Nación a un destino mejor, por más justo y equitativo para los suyos. Se trata, entonces, de buscar los mecanismos en la propia región que faciliten esta posibilidad, a todas luces de recibo y, si se me permite decirlo, perfectamente accesibles toda vez que, como Nación y bajo su mando, sepamos hablar y escuchar. Ser escuchados.

 

El lenguaje de los mapas

El pensador uruguayo Vivian Trías escribió varias e importantes obras. Una de ellas quiero hoy recordar por ser especialmente de recibo a lo que algunos piensan es algo nuevo y sin embargo viene de lejos. El dónde y el cómo el Uruguay debe considerarse y ser.

 

La obra en cuestión lleva por título “Uruguay y sus claves políticas”, donde Trías narra en clave histórica y a la vez enseña, desde un conocimiento acabado de la geopolítica y la historia de nuestra América del Sur, los avatares de nuestra región principalmente entre los años 1960 a 1970. Este libro, vale agregar, fue escrito allá por septiembre de 1972.

 

Al leerla nos encontramos con un sinnúmero de datos y citas, todas ellas a cuál más interesante, y no pocas veces reveladora de nuestra historia reciente. Sin embargo, hay un solo mapa. Uno solo, que reproducimos adjunto a esta nota y que tiene la fuerza y la contundencia que sólo el lenguaje de los mapas posee: lo irreversible, lo revelador, lo proyectivo.

 

Para un uruguayo, la Argentina no se agota ni en el microcentro de Buenos Aires ni tampoco en Campo de Mayo. No. La Argentina, la vasta y fraterna Argentina es la sumatoria de sus provincias. De todas ellas. Porque por ellas, por su integración, aun vigente pese a todos los problemas que históricamente ha llevado a muchas de ellas a tener problemas con Buenos Aires en busca de una equidad distributiva tantas veces no lograda. Pese a ello, es la sumatoria la que compone a esta Nación de hombres y mujeres libres.

 

Hablo del corredor bioceánico.  Y en tal mapa, ya observamos la importancia capital que tiene en ese “corte”, hablando de nuestras fronteras, el puente Paysandú-Colón, de un lado, el que hoy presenta la conflictividad por todos conocida.

 

Además da para una variedad de comentarios que dejamos para sucesivas notas que iremos aportando a resultas de esta obra de Vivian Trías y de lo que entendemos es hoy por hoy de principal interés: El Uruguay en controversia, el Uruguay en su encrucijada.

 

El Uruguay tiene algo que decir AL y EN el MERCOSUR

Ciertamente que no es por nuestra potencialidad como mercado sino antes bien por nuestra capacidad de laborar en pro de una comunidad en donde el concepto de ciudadanía tenga, como tiene en nuestro suelo y a reflejo de nuestra gente, connotaciones serias y de recibo.

 

Asimismo, digámoslo, SOMOS UNA FRONTERA VIVA. Y somos una Nación. Queremos seguir siendo una Nación. Y lo seremos. Para ello, ni nosotros haremos lo que no es dable hacer ni siquiera pensar y tampoco otros harán lo que están pensando, quizá en un momento de arrebato y a resultas de tantas penalidades sufridas en los últimos lustros.

 

En lo regional, pues, habremos de hallar una solución con la Argentina respecto de estas fábricas de celulosa, obviamente consensuada y respetuosa de normas de vida digna para todos, pero también que contemple la participación, mejor dicho: la coparticipación argentina, aunque debiera decir, de Buenos Aires, si vuelvo los ojos al mapa, en estos emprendimientos, tanto en su contralor como en algunas de las fases, menores como mayores, de su producción, de su cadena de producción.

 

Nadie va a esperar, sensatamente, que si se vigoriza este corredor, Buenos Aires acepte caerse del mapa. Por esto es que debemos progresar en acuerdos inteligentes que nos permitan a todos, y digo a todos, el Uruguay, la Argentina, el Brasil y el Paraguay, e incluso Chile, avanzar en estas cuestiones. Con sabiduría y con visión histórica, luego alejada de lo anecdótico.

 

El Brasil vive un momento de singular importancia, y de alta sensibilidad, en el contexto sudamericano, toda vez que lo hecho por Bolivia, en la defensa de su gente y en el marco de una reivindicación histórica anunciada, debe ser entendido y en ese marco, lograr una solución equitativa.

 

Vale pues el reconocimiento al Presidente del Brasil, el señor Luiz Inácio “Lula” da Silva, por la ponderación y altura con que supo tratar, a primera sangre, el asunto de la nacionalización de los hidrocarburos. Es de estadistas tener serenidad en la hora difícil para poder ver y escuchar mejor de cara al porvenir.

 

Claro, la persona y la Nación que representa, tienen una fuerza y una historia que les permite saber ubicarse en un momento de tamaña envergadura. Otro asunto es el señor Chávez que base su poder en un barril de petróleo. Que contiene energía y volatilidad a la par.

 

Pensemos pues , en ser no sólo leales con nuestra propia gente sino con la Patria Grande, con nuestro legado histórico y con nuestro compromiso de ser Nación. El mapa habla y dice con claridad qué debemos hacer y dónde que dará por resultado el resurgir de un Uruguay que fuera esquilmado en los últimos lustros por la rapacidad de algunos y que ahora, con inteligencia y el apoyo de todo un pueblo, busca encontrarse con su destino.

 

A su comando, señor Presidente, seguramente se hallarán los interlocutores y el lenguaje apropiados para un fin tan necesario como ineludible.

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