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Palabras de Vázquez, Kirchner
afianzan relaciones con la UE "Uruguay queda muy bien ubicado en lo que tiene que ver con las relaciones con la Unión Europea", dijo en Viena el Presidente Vázquez, tras haber mantenido contactos bilaterales al más alto nivel, en la segunda jornada de trabajo en el marco de la IV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea y América Latina y el Caribe.
La actividad de contactos bilaterales al más alto nivel ha sido el principal cometido del trabajo del Presidente Tabaré Vázquez y su equipo que está finalizando en la ciudad de Viena, Austria y que se realizó desde el 10 al 12 de mayo.
El Presidente Vázquez subrayó la buena disposición de todos sus interlocutores a comprender el punto de vista de nuestro país y el ofrecimiento de colaboración para afianzar las buenas relaciones comerciales y de amistad entre los pueblos.
En esta jornada, y luego de la Apertura de la Cumbre en el Centro de Convenciones de Viena, Reed Messe Wien", el Presidente de la República, Tabaré Vázquez se reunió con Javier Solana, Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común; mantuvo audiencia con la Presidenta de Finlandia, Tarja Halonen y su Ministra de Comercio Exterior y Cooperación, Paula Lehtomaki; también se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank Steinmeier; con el Primer Ministro de Grecia, Konstantino Karamanlis; con el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan; y el Presidente de la República Federal de Austria, Heinz Fischer, entre otros.
Asimismo, se registraron otros encuentros tales como los mantenidos entre el Secretario General de la Comunidad Iberoamericana, contador Enrique Iglesias, la Ministra de Comercio y Cooperación de Finlandia, Paula Lehtomaki, y el Ministro de Relaciones Exteriores Reinaldo Gargano.
Durante la reunión con el Secretario General de las Naciones Unidas, el Presidente Vázquez le explicó en detalle a Kofi Annan la posición uruguaya en torno al diferendo suscitado entre nuestro país y Argentina por la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos.
El Presidente de la República reafirmó la disposición a actuar en el ámbito jurisdiccional internacional, terreno que fue elegido por el gobierno argentino, y procurar también la intervención de los organismos comunitarios del MERCOSUR, que inexplicablemente hasta el momento no han sido convocados.
Aunque no hubo ningún contacto formal entre los Presidentes Vázquez y Kirchner, no obstante, los representantes de ambos gobiernos mantuvieron diversos encuentros protocolares en las instancias requeridas.
Declaraciones a la prensa del presidente de la pepública, Tabaré Vázquez, en Viena, previo a su regreso a Montevideo
PERIODISTA: Presidente, ¿qué nos puede decir de la joven que irrumpió repentinamente en la foto oficial con un cartel en contra de las plantas de celulosa?
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Solamente supe que era una ciudadana de Gualeguaychú, posiblemente del grupo de ciudadanos a los que no se les quiere llamar piqueteros y que son piqueteros.
PERIODISTA: ¿Qué resultados se lleva de su gira?
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Bueno, yo creo que altamente positivos para el Uruguay. En el sentido que los objetivos que nos habíamos planteado cuando vinimos aquí a Viena, desde mi punto de vista se han cumplido plenamente.
En primer lugar, Uruguay marcó su presencia; en segundo lugar avanzamos en los planteos de lograr un mayor intercambio posible entre nuestro país y países europeos como España, como Grecia. Pactamos hoy una ida del Primer Ministro griego y su Gobierno con empresarios griegos al Uruguay para lograr un intercambio con esos empresarios.
Ahora nos acabamos de reunir con el Presidente de Austria, y también acordamos trabajar en conjunto para ver qué caminos tenemos para mejorar el intercambio comercial, de inversiones eventuales de Austria en Uruguay, intercambio también cultural, científico y tecnológico. Así que este punto lo vemos como muy positivo.
Y en tercer lugar hemos logrado claramente, claramente, un apoyo a la posición de Uruguay en el tema: conflicto con Argentina.
PERIODISTA: ¿Específicamente de parte de quiénes?
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Prácticamente en todas las conversaciones que hemos tenido, menos con el Primer Ministro griego que el tema no se tocó, y menos el señor Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, que no se expresó sobre su posición como era lógico y natural de esperar, en el resto de las reuniones y conversaciones que hemos tenido, se comprende cuál es la posición de Uruguay, la actitud correcta que el Uruguay -no este Gobierno- el Uruguay ha llevado adelante en este tema.
Y bueno, yo creo que ha quedado claro y manifiesto ese apoyo al Uruguay en un tema que no es menor, y que se ha transformado en uno de los temas centrales de esta Cumbre.
Acá el Gobierno argentino y el Gobierno uruguayo trabajaron con dos hipótesis distintas: el Gobierno argentino ha trabajado con la hipótesis de que este tema es bilateral y que hay que solucionarlo bilateralmente, con incongruencias porque a pesar de decir esto, se presentó en el Tribunal de La Haya.
Nosotros hemos dicho que este es un tema que va más allá del conflicto entre Argentina y Uruguay, que es un tema que afecta a la región y que también afecta el posicionamiento internacional de la región América Latina, y que por tanto es un conflicto que tiene caracteres regionales, internacionales, y así ha sido comprobado por lo que hemos visto aquí en la Cumbre.
PERIODISTA: ¿Conoce el alcance de lo que es la posición de Kirchner y lo que va a manifestar en el Plenario que ya ha sido difundido a propósito del doble discurso de Europa y de llevar la parte más contaminante de los procesos industriales a nuestras latitudes?
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Sí, tampoco entiendo esta posición, pero bueno, el Gobierno argentino y su Presidente tienen todo el derecho a opinar como les parezca. Nosotros no lo compartimos.
PERIODISTA: ¿Con Rodríguez Zapatero habló?
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Con Rodríguez Zapatero hablé en la noche de ayer en la cena, cenamos juntos, pegados. Hablamos largamente de este tema, y quiero decir que expresó su preocupación por este conflicto pero también expresó su apoyo a la posición de Uruguay.
Presidente Nestor Kirchner IV Cumbre Unión Europea – América Latina y Caribe Si bien el formato de esta reunión impone una forzosa brevedad, no puedo comenzar sin agradecer al señor Jefe de Gobierno de la Republica de Austria, Canciller Federal Dr. Wolfgang Schussel, por la invitación, la cálida bienvenida y el excelente trato que, con mi delegación, estamos recibiendo.
Hecho tal agradecimiento, quiero expresar mi acuerdo con el lema de esta Cumbre. Nos parece de suma importancia adoptar como objetivo y trabajar para obtener el “Fortalecimiento de la asociación estratégica bi-regional”.
Creo que debemos darle otros contenidos a esta relación para que pase, de una relación táctica de corto plazo, a una sincera cooperación bi-regional no discursiva, de hechos y resultados que apunten a la solución de problemas con visión estratégica, de largo plazo.
El verdadero problema, entonces, es el de discutir, fuera de protocolos, sin hipocresía, el carácter mismo que esta asociación debe tener para contribuir a favorecer a todas las partes y ayudar a solucionar los problemas de los pueblos que representamos.
Creo que los puntos que integran el temario, pueden resultar una buena base para aunar criterios sobre como contribuir a esa alianza estratégica.
Adelanto mi opinión en el sentido de que debemos priorizar de todos los puntos, en el referido al frontal combate contra la pobreza, la defensa irrestricta de la democracia y de los derechos humanos, junto con la preservación del medio ambiente.
Como ámbitos concretos de cooperación, son temas que deben abarcar esta y cualquier asociación estratégica.
América Latina y Europa comparten los ideales básicos que fundamentan la democracia y el respeto a los derechos humanos.
Nuestras historias políticas, cada una con sus claros y con sus oscuros, se empeñan en demostrar la importancia del respeto a los derechos humanos más esenciales, en un marco que permita el respeto a los derechos políticos que la democracia consagra.
En el caso de la República Argentina, estamos orgullosos de habernos puestos de pie para consolidar la democracia y ejercer la justicia que no consiente impunidad para los crímenes de lesa humanidad.
América Latina, con su profunda desigualdad, pone en evidencia que la democracia tiene todavía que andar un largo camino de crecimiento económico sustentable con empleo e inclusión social para poder asegurar en plenitud los derechos humanos, sobre todo en lo que a su capítulo de derechos económicos respecta.
Es mucho lo que las democracias europeas pueden aportar concretamente para acortar y aliviar ese camino, en la medida que instalen en su agencia de cooperación su apoyo y asociación a una nueva estrategia de desarrollo sustentable con inclusión social.
Esa nueva estrategia de desarrollo tiene que apuntar a obtener fuentes de recursos genuinos para nuestros ciudadanos que se deriven de su esfuerzo de su esfuerzo y trabajo diario.
Necesitamos crear, producir, aprovechar y exportar productos nacionales, bienes o servicios, innovaciones científico técnicas o desarrollos culturales.
Se trata de desarrollar proyectos conjuntos que apunten a la formación de asociación de empresas, promoción de cadenas de valor, sistemas de padrinazgo de pequeñas y medianas empresas, mecanismos de trabajo común, proyectos de inversiones productivas que incorporen tecnología a nuestra producción de bienes y servicios.
A partir de allí se podrá forjar una fuerte agenda política de férreo respeto a los principales de la democracia y la defensa irrestricta de los derechos humanos, para actuar en defensa de la paz y la seguridad en el mundo desde el multilateralismo al que adherimos.
Los nuevos fenómenos que confrontan la vida contemporánea en sociedad no se resolverán con el uso ilimitado de la fuerza y de manera unilateral. Requieren soluciones solidarias, ingeniosas, arregladas al Derecho Internacional y, por su propia naturaleza cada vez más planetaria, adoptadas con consenso y respaldo multilateral.
La consolidación de la paz y la lucha contra el terrorismo, las drogas y el crimen organizado tienen que encararse con la fuerza moral que sólo dará el someterse a la legalidad internacional, pues los delitos de carácter global no pueden servir de pretexto para violaciones globales de los derechos humanos.
En cuanto a la protección del medio ambiente, la solución global se impone, pues el mundo es uno solo y lo que se hace en una región se le hace al mundo todo y al hombre y la mujer concretos que componen la humanidad. No vale aquí doble estándar alguno. Se debe cuidar el medio ambiente en los países desarrollados y en los países que todavía no han logrado su desarrollo, en los países ricos y en los países pobres, en los países del Norte y en los del Sur, en los países centrales y en los periféricos.
Al desarrollar sus industrias los países más industrializados han usufructuado un verdadero subsidio ambiental del resto de países, que conforman hoy con su atraso relativo una verdadera reserva ecológica mundial.
Es absolutamente claro que los habitantes de América Latina resultamos acreedores ambientales del mundo industrializado.
Es necesario reparar y para ello debemos mundializar un criterio que está en la base de los programas ambientales de la Unión Europea, donde el que contamina debe pagar.
Este pago puede significar las inversiones necesarias para cumplir normas más rigurosas mitigar el daño o devolver, reciclar o eliminar los productos contaminantes después de su uso. Debe aplicarse mundialmente el principio de cautela que ustedes aplican y que implica que cuando las amenazas son más potenciales que probadas, deben proponerse medidas protectoras si el riesgo parece real, aún a falta de una certeza científica absoluta.
Lo que de ninguna manera podemos admitir es que países que han logrado mayor desarrollo, que muchas veces lo han hecho a costa de la degradación del medio ambiente y produciendo una fuerte afectación mundial evidenciada en el cambio climático, quieran trasladarnos la parte más contaminante de sus procesos industriales.
Sabemos que instituciones internacionales y fundamentalmente, algunos de esos mismos países, desde hace años postulan alentar a las industrias contaminantes para que se muden a los países pobres del planeta, en razón de los menores costos.
La degradación del inmenso capital ambiental que nos ha dejado nuestro atraso relativo, no puede ser el precio que paguemos por la inversión para la creación de los puestos de trabajo que nuestras sociedades necesitan.
El mundo es uno sólo, de modo que no resulta razonable transferir empresas contaminantes al mundo en desarrollo, menos cuando son de un tamaño tal que no encontrarán en nuestros ambientes menos contaminados los sumideros adecuados para neutralizar los efectos degradantes de nuestros recursos hídricos, nuestros suelos y nuestra atmósfera.
Así como los países de la Unión Europea han elaborado sus códigos para reducir la emisión de gases contaminantes, especialmente los que provocan la lluvia ácida, para proteger la calidad de sus aguas, para prevenir el impacto ambiental transfronterizo, para consultar la opinión pública de las comunidades que podrán ser afectadas, tenemos en América Latina derecho a que esas normas se respeten.
Es del caso citar aquí que empresas europeas, en la instalación en nuestra región de plantas de celulosa de gran envergadura, han evitado el cumplimiento de normas que ustedes les habrían aplicado en Europa.
Creemos que la única opción es respetar el medio ambiente en los países desarrollados y también en los demás, puesto que el daño que se le provoca al ambiente se le provoca a la humanidad.
Los argentinos y los latinoamericanos, que valoramos el derecho a la vida como un bien supremo, debemos hacernos cargo de esa lucha y la Unión Europea, tiene que ser nuestro aliado.
No puede haber soluciones confiables sin la acción de todos los países del mundo en tanto la naturaleza del problema es de escala planetaria.
No puede ser que los estados en desarrollo reclamemos pero nadie nos escuche. Es imperioso recorrer el camino de las soluciones. Debemos exigir las soluciones y la Unión Europea debe ayudar a que se concreten.
Debemos tomar un fuerte compromiso con el cuidado del ambiente en todos lados y abandonar el doble estándar que se aplica cuando cuidan la polución en sus países de origen, pero contaminan en el Sur.
Nuestros países desean recibir inversiones y presentan rentables oportunidades, en energía, transportes e infraestructura, y aún en sectores sensibles, ubicándose allí un enorme campo de colaboración.
Pero no queremos que lleven allí actividades proscriptas aquí, para mejorar el beneficio de los accionistas creando la ilusión de un producto supuestamente más barato, pero de elevado costo de contaminación ambiental, deterioro de la salud y reducción de las expectativas de vida.
También en este tema debemos ser sólidos aliados estratégicos.
En síntesis, lucha frontal contra la pobreza, defensa irrestricta de la democracia y los derechos humanos y cuidado del medio ambiente tienen que ser nuestras concretas prioridades.
En estos puntos hemos tratado de expresar nuestro enfoque respecto a la necesidad, a la posibilidad y a las condiciones básicas para una verdadera alianza estratégica de la Unión Europea y América Latina.
Discurso do presidente Luiz Inácio Lula da Silva IV Cúpula América Latina e Caribe-União Européia -São muitos os valores e os projetos que vinculam a Europa, a América Latina e o Caribe. Nossas regiões vêm aprofundando seus processos de integração. É um objetivo maior não apenas dos governos mas, sobretudo, de nossas sociedades. Estamos empenhados nas negociações do acordo entre o Mercosul e a União Européia. Deve prevalecer uma visão política dessa aproximação, de seu sentido estratégico e de seus resultados positivos de longo prazo.
Desde que assumi a Presidência do Brasil, defini que a prioridade máxima de meu governo deveria ser a promoção do desenvolvimento com justiça social. Decidimos combater de frente o flagelo da fome e da pobreza. Garantimos, em primeiro lugar, um ambiente econômico propício ao crescimento. Temos uma política econômica responsável. Hoje, a inflação está definitivamente controlada.
A disponibilidade de crédito é maior. O poder de compra do consumidor mais pobre aumentou significativamente. Criaram-se cerca de 4 milhões de empregos formais.Houve substancial redução do trabalho infantil. Nossos indicadores sociais mostram uma evolução notável. A concentração de renda diminuiu, caiu a taxa de analfabetismo, aumentou o nível de escolaridade da população brasileira. O número de pobres e extremamente pobres também tem caído. Isso contribui para a inclusão social e a universalização de direitos.
O Bolsa Família, o maior programa de transferência de renda já executado no país, está presente em todos os municípios brasileiros. As políticas de proteção e promoção das famílias pobres no Brasil beneficiam mais de 9 milhões de famílias. Esperamos, até o final deste ano, atingir o total de famílias abaixo da linha da pobreza.
A luta contra a miséria não pode ficar restrita a ações internas de nossos países. A comunidade internacional precisa se mobilizar. Com o apoio de meus companheiros da França, do Chile e da Espanha, além do Secretário-Geral das Nações Unidas, lançamos, em 2004, a Ação contra a Fome e a Pobreza. Estimulamos discussões sobre mecanismos inovadores de financiamento ao desenvolvimento. Vários países, como o Brasil, já estão colocando em prática contribuição sobre passagens aéreas ou medidas equivalentes.
Mas estas ações não são suficientes. Para atacar de frente a fome e a pobreza precisamos, também, do comércio internacional. O comércio deve contribuir para o desenvolvimento ao invés de obstruí-lo. Somente com um comércio verdadeiramente livre de entraves e subsídios é que poderemos integrar milhões de seres humanos à economia mundial. Para isso, devemos corrigir os profundos desequilíbrios que hoje permeiam as trocas comerciais, penalizando os mais pobres.
A Rodada da OMC é a melhor chance que temos para reduzir ou eliminar subsídios, abrir mercados, aumentar a riqueza e gerar empregos. Cresce na comunidade internacional o sentimento de que os subsídios agrícolas, que já sabíamos serem imorais, são também ilegais. Os países que mantêm esses privilégios estão, na verdade, produzindo pobreza nos países em desenvolvimento. Viciam os agricultores ineficientes dos países mais ricos e penalizam os consumidores mais pobres em todo mundo.
O protecionismo agrícola dos países ricos é uma das formas mais injustas de depressão das condições de vida do mundo em desenvolvimento. Os que mais sofrem são os pequenos agricultores, grande parte deles na África, que não podem competir com os subsídios. Seus produtos nunca chegam ao mercado. Até quando vamos tolerar essa situação perversa.
Dependem de nós as decisões que podem reverter esse quadro. Com a eliminação efetiva dos subsídios e a abertura de mercados do mundo rico, os países em desenvolvimento vão exportar mais. Aqueles que ainda não exportam produtos agrícolas vão finalmente conseguir fazê-lo, diversificando suas estruturas produtivas. O efeito será multiplicador.
Sabemos das dificuldades políticas de alguns países em fazer as reformas necessárias. Mas a fome e a pobreza não podem ser o preço a pagar. Na Conferência de Hong Kong ocorreram avanços importantes, mas não suficientes. As negociações em Genebra não estão produzindo os resultados esperados. Prazos acordados não foram cumpridos. Os riscos são evidentes. Os negociadores, por si mesmos, não estão em condições de fechar um acordo final. Contornar esse impasse com um acordo pouco ambicioso seria ainda pior. Perderíamos a oportunidade de tornar mais eqüitativas as regras do comércio internacional. Esse não é um cenário aceitável. Para obter um resultado equilibrado e satisfatório, será fundamental que cada um faça a sua parte.
O acordo final que desejamos para a Rodada Doha deve ter presente um cenário no qual as concessões devem ser diretamente proporcionais ao nível de riqueza. Os países ricos deverão fazer os maiores gestos. Os países em desenvolvimento darão passos significativos, segundo suas possibilidades. E os países mais pobres, dentre os pobres, não terão custo algum. Ao contrário, receberão benefícios concretos e inversamente proporcionais ao seu nível de riqueza. Afinal, esta é uma Rodada para o Desenvolvimento.
Estamos dispostos a fazer movimentos na área industrial e de serviços, desde que haja avanços realmente significativos na liberalização do comércio em agricultura. Não podemos ter a ilusão de que concessões dos países em desenvolvimento terão o efeito de desbloquear as negociações.
A principal responsabilidade recai sobre os países ricos. Não se pode mais aceitar pretextos para o imobilismo. Estou convencido de que chegou a hora de envolver diretamente os líderes para desbloquear as negociações. Somos nós, os mandatários, que podemos dar impulso político ao processo.
Sugeri a realização de uma Cúpula especial para tratar da Rodada. Venho conversando com diversos líderes. Em fevereiro, discutimos o assunto em Pretória, na Cúpula da Governança Progressista. O mesmo tenho feito aqui em Viena. Na reunião do G-8, em São Petersburgo, em julho, poderemos ser porta-vozes desse sentimento.
Temos que manter elevado nosso nível de ambição. O êxito da Rodada vai fortalecer a governança global. O que está em jogo é o futuro do multilateralismo. Se não formos capazes de tornar o comércio internacional mais livre e mais justo, como poderemos resolver, de forma coletiva e eficaz, desafios mais complexos como o combate ao terrorismo, a proliferação de armas de destruição em massa e o armamentismo. Não há tempo a perder. Convoco todos os líderes a se juntarem nesse esforço.
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