Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

El canciller no admite ninguna
"herejía", se ha vuelto bíblico

por Alfredo López

Nuestro canciller se ha tornado furibundamente bíblico. Al punto que ni siquiera las opiniones del propio Presidente de la República dejan de ser contrastadas con la versión sacralizada y evangelizante del programa frentista, a juicio del canciller.

 

Tanto las declaraciones del Presidente sobre las posibilidades de un TLC con los EE.UU., al igual que el Plan C sobre el Mercosur (pasaje de la condición de país miembro al de asociado), no escaparon a las objeciones purificadoras emitidas por el canciller, haciendo pendular en sus manos el incienso armático del programa de diciembre de 2003.

 

Pero debemos ser coherentes y reconocer cuando hay que quebrar una lanza por el ministro: hasta ahora viene demostrando que no solo el salmón nada contra la corriente. No cabe duda que en tal sentido ha mostrado intrepidez.

 

Dicho de otra manera, su mensaje patético se traduce en que si la dinámica y cambiante realidad se opone a la letra del programa, peor para la realidad.

 

 El canciller no admite ninguna "herejía". Más aún, no vacilaría en condenar al piadoso calor de la hoguera a cualquier osado que intente subvertir la profética redacción del programa.

 

Lo esgrime como una especie de decreto conciliar, literalmente como un asunto disciplinante y de fe indubitable, que sea a su vez el muro de contención para cualquier oveja descarriada.

 

No, en verdad no, Sr. canciller. El ejercicio del gobierno no supone colocarse un cinturón de castidad con el fin de librarse de aquellas "tentaciones pecaminosas" que ofendan el texto sagrado.

 

Acaso ignora pese a sus largos años de trayectoria política, que los cambios suelen recorrer hasta caprichosos vericuetos, y no una ancha y recta avenida.  Qué tampoco esos cambios cuando arriban piden permiso al humor o a la ortodoxia imperante, sino que decididamente apuntan al corazón de lo que sea conservadorismo inmovilista.

 

Veamos. Entre diciembre de 2003 y el presente, el mundo y la región registraron notorios cambios. Cambió la inserción externa del país y cambió también nuestra relación con los poderosos vecinos. Hoy no se va a resucitar el Mercosur con simples oraciones pronunciadas en el altar de la integración. Que no quepa duda de ello.

 

  Un rápido vistazo a la realidad continental, ubica sobre la mesa el juego de los diversos intereses de cada uno de los actores. Creo, y es mi opinión personal que daría para otro comentario, que en tal sentido asistimos además a las crisis de algunos fetiches vernáculos que alimentaron, a lo largo de la historia continental, ciertos formatos culturales que idealizaron prometedores destinos comunes.

 

  Ciertamente que nos acosan tiempos en que la luz penetrante ilumina el aula de una realidad cambiante, e igualmente desafiante.

 

  Por ello y volviendo a la realidad de nuestra pequeña aldea, digamos que la fuerza política y los hombres convocados por la decisión democrática para conducir el timón del barco, deberán navegar con destreza y pragmatismo frente a los avatares del mar, en lugar de invocar a Poseidón para llegar a destino.

 

Cuando el curso de los acontecimientos se preña de desafíos, es sabio, Sr. Canciller, reconocer que un programa de gobierno vale en la medida que tenga capacidad de dialogar con la realidad, y no manejado como un manual de catequesis.

 

Quiere decir que no hay sitio para las reiteradas invocaciones dogmáticas al texto o rezar ante el icono. Mucho menos, desde tan alto cargo público, ofrecer la imagen de un obispado con incesantes  genuflexiones hacia el programa, pero de espaldas a la procesión.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY2030.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital