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La luna de miel de Bachelet Acercarse a los tres meses de mandato y mantener un idilio con votantes y gente que no la ha acompañado, asemeja la aprobación de la gestión de Michelle Bachelet a los números que las buenas encuestas hechas en Uruguay asignaban a su Presidente Vázquez a la misma altura de su mandato: alrededor del 70 % de aprobación.
Como éste es un mandato corto, de apenas cuatro años como los anteriores a la Constitución de 1966 en nuestro país, los meses pasan más rápido para un gobernante. Más aún para una mujer gobernante, que en un lugar donde el machismo es difícil de superar en muchos órdenes sociales de su vida, debe demostrar en cada acción su capacidad y don de mando.
Las conversaciones que ha mantenido con Evo Morales, presidente de Bolivia embarcado en la reconstrucción de su país, poniendo a Sucre nuevamente como capital real, para reivindicar historias que parecían pasadas definitivamente, abre posibilidades de finalizar con el encierro al que está sometida esta nación desde 1904, cuando perdió la guerra del Pacífico junto a Perú y la salida al mar ya que el territorio vecino al mismo quedó en poder chileno.
Esto hace que desde aquellos años chilenos y bolivianos mantengan diferencias sustanciales que no han podido ser resueltas en ámbitos u organismos internacionales.
Ahora se habla desde Venezuela del megagasoducto y se quiere que no solo Cuba, Venezuela y Bolivia participen de él, sino que Chávez, que sueña con el ALBA y estuvo en estos días negociando con Bolivia, le ofrezca a Chile 150 años de gas a cambio de integrarse al nuevo nucleamiento.
En la interna la Concertación está todavía viviendo los coletazos de la elección parlamentaria y los cruces y lugares de mando que usaron muchos de los políticos de los diferentes partidos alrededor de Bachelet.
Hubo elecciones internas en la Democracia Cristiana y a nadie que sepa leer la realidad del país sorprendió que Soledad Alvear se transformara en la Jefa del Partido. No solamente eso. Ya puede irse vislumbrando quien será el nombre que se presentará dentro de muy poco como posible candidato a sustituir a Bachelet en el próximo mandato. No solo la DC va a tratar de exigir ese lugar, así deba enfrentar a Ricardo Lagos en un intento hoy poco creíble de reelección, sino que parte con un apoyo similar de la opinión pública chilena, habiendo sido desde el 2000 y hasta la aparición de la candidatura de Michelle quien se perfilaba mejor para haber sido la Presidente en este período.
Alianza por Chile está intentando cambiar su perfil definitivamente. Lavín derrotado dos veces, una por Lagos en la segunda vuelta, la otra por Piñera quien no lo dejó llegar a ella, parece que ha perdido pie definitivamente. Y como agrupamiento de partidos lucha por una nueva identidad y perfil, donde la UDI ya no sea la que tenga la dirección del mismo, la presentación se haga menos radical de derecha y mucho más cercana al centro.
En estos días se han dado una serie de protestas estudiantiles, comenzando por el pedido de un boleto al alcance de todos, que está dejando lugar a una lucha por la defensa de la enseñanza pública sobre la privada, tema que hace muchos años Chile mantiene en su forma de ver el mundo. Esas viejas frases de “yo me crié en una enseñanza pública y soy quien soy, hace que mande a mis hijos a la privada para que puedan mantener nuestra calidad de vida”, es algo que se escucha y siente realmente en vastos sectores sociales.
Recién ha comenzado el Gobierno. El apoyo lo ha acrecentado a los votos obtenidos y se vienen duras luchas porque en algunos temas lo religioso es mucho más fuerte allá que en Uruguay. Si uno habla de ley de aborto y discute, cuánto más se discutiría si lo que se pone encima de la mesa es el tema del divorcio en pleno siglo XXI.
Las AFP, nuestras AFAP muestran serios problemas que nos e esperaban cuando nacieron en 1982, y que hacen poner las barbas en remojo a los que aquí están obligados a aportar en ellas, y hasta el fútbol vive días crueles ya que a la vieja crisis del Colo Colo se suma ahora la quiebra de la Universidad de Chile, con un pasivo mayor a 12 millones de dólares.
Veremos que pasa en el Chile de los próximos meses, el que ve el MERCOSUR desde fuera y quizás de la misma manera en la que Tabaré Vázquez está dispuesto a seguir mirándolo. Veremos que pasa en un país que tiene una entrada enorme por el valor del cobre, que lo lleva a poseer una economía saneada, que bien quisieran otros en América, y que logró un tratado de Libre Comercio con Estados Unidos pero que además lo tiene con India, Japón y cuanta nación tenga delante y se interese por los productos de esa nación.
Sin duda Uruguay y Chile, tan parecidos y tan distintos, al abordar y vivir las relaciones sociales y políticas, cuando les falta el mismo tiempo para la nueva elección. LA ONDA® DIGITAL |
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