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Para Uruguay, la final
del Mundial es en La Haya

por Jorge García Alberti
alberti@cs.com.uy

En estos días de euforia en el mundo por el comienzo del Campeonato Mundial de Fútbol, los uruguayos nos conformaremos con mirar desde afuera el mayor espectáculo audiovisual en todo el orbe.

 

Este año, además, con la particularidad de que las selecciones de los grandes países vecinos, Brasil y Argentina, no contarán con el apoyo masivo de nuestros compatriotas, como pudo haber ocurrido en otras oportunidades, porque los últimos acontecimientos a nivel político dentro del Mercosur han alejado  la simpatía, por lo menos en forma momentánea. Es posible que los uruguayos nos inclinemos por festejar los goles de los paraguayos o de la selección de Serbia y Montenegro, con quienes logramos empatar en un amistoso y, si avanza en el Mundial, nos dará para decir que nosotros con ellos no perdimos.

 

Pero en forma coincidente con este acontecimiento, Uruguay se juega una gran parada ante la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, capital administrativa de Holanda. Allí, los días 8 y 9 próximos, deberemos argumentar para intentar convencer a los quince jueces internacionales más los dos nombrados “ad hoc”,  uno en representación de Argentina y el otro de Uruguay, de que las medidas cautelares que solicitan nuestros vecinos para detener la construcción de las plantas de celulosa en el Departamento de Río Negro, no son aplicables en este caso.

 

Y esta es , para nosotros, la verdadera final que debemos afrontar. El fútbol, en definitiva, es un juego pero los asuntos que tienen que ver con la soberanía de un país son mucho más importantes porque afectan a los valores fundacionales del concepto de nación.

 

Uruguay se juega allí su prestigio a nivel internacional, la independencia de poder decidir sobre la instalación de emprendimientos industriales en su territorio, la posibilidad de perder las fuentes de trabajo de miles de compatriotas que quedarán por el camino si no logramos que nuestros argumentos sean aceptados como válidos, el futuro de nuevas inversiones que puedan llegar al país y, en definitiva, buena parte de nuestra independencia a la hora de adoptar decisiones dentro de nuestras propias fronteras.

 

Como base de nuestros argumentos, llevamos el reconocimiento a nivel internacional que tiene Uruguay como defensor de los temas vinculados con el medio ambiente, que nos coloca terceros en el ranking mundial. En ese sentido, tanto los ciudadanos argentinos, como los jueces , saben que nuestro país no le cede la derecha a nadie en este rubro y que cuidamos la calidad de vida de los ciudadanos y, en el caso de las plantas de celulosa, no va a ser la excepción.

Quizá muchos puedan pensar que tenemos los argumentos suficientes como para frenar la acusación argentina y por tanto la instancia de La Haya es “ pan comido” y ganamos al trote. Grueso error al pensar de esa forma.

 

Serán  cinco horas de fundamentación para cada parte, donde se expondrán pruebas y argumentos y como dice el argot popular “ un juicio, es un juicio”.

 

Estamos tranquilos porque creemos que se han cumplido todos los pasos que se solicitaban, que se otorgaron los permisos correspondientes con el debido respaldo de informes técnicos, que se informó a la parte Argentina de los pasos que se estaban dando y que  para nadie era desconocido que se iba a instalar una planta de celulosa en Río Negro, tal como lo recoge el informe del Estado de la Nación que el Presidente Kirchner envió al Congreso argentino en 2004. Sabemos que a nivel de las Cancillerías se realizaron varios encuentros entre el entonces ministro Didier Opertti con su par argentino Rafael Bielsa. Por lo tanto, en ningún momento se ocultó información como para suponer que nuestros vecinos no estaban en conocimiento de lo que ocurría.

 

El argumento más sólido que lleva Argentina, es el de que no hay estudios sobre un impacto acumulado de dos plantas funcionando en forma conjunta.

Por lo tanto, no podemos desde aquí suponer a qué fallo arribará la Corte Internacional de Justicia pero sí manifestar que son sólidos los argumentos como para evitar una medida cautelar que impida continuar con las obras, porque no hay un riesgo de peligro inminente. Puede pedirse sí , que se profundicen los estudios técnicos.

 

Lo que está claro es que para el futuro de Uruguay, esto es mucho más importante que ganar la final del Campeonato del Mundo.

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