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Precariedad laboral (III) En esta hora Es hora de decir las cosas en forma clara y directa. Por ello, al hablar de trabajo, debemos adentrarnos en el por qué de las cosas antes que en las cosas mismas. Es decir, cuando se habla de facilitar la inversión, de generar espacios propicios al arribo de capitales (casi nunca mencionando los que realmente son dables alcanzar: los propios, sean estos privados o públicos para proyectos de generación productiva), crear marcos que brinden “seguridad” y “previsibilidad” al inversor “extranjero” (vuelta a desdeñar o bien ignorar, directamente, a lo local) se busca crear un espíritu afín al desmantelamiento de protecciones sociales que los trabajadores, actuales y futuros, aun tienen en sociedades como la uruguaya, por ejemplo.
Es así que, al creer que la cosa pasa no por la cosa en sí, no por la llegada o aparición directa de inversiones sino por el criterio con que se las busca, espera o incentiva, es que debemos ser absolutamente claros en estas cuestiones.
Una sociedad que busca capitales que no tributen es una sociedad que, a corto, mediano y sin duda a largo plazo, está buscando los elementos adecuados para implotar como tal, para que el Estado fenezca al haber dado vías a la “fiesta” de los inversores, so pretexto del manido “libre mercado”.
El trabajo en el mundo No pocas veces advertimos que en distintas partes del mundo se combate el desempleo alentando los despidos. Se busca y consigue romper con la política keynesiana (algo sobre lo que próximamente estaremos aportando elementos) alejando al capitalismo de rostro humano y acercándolo al mundo de los hombres prácticos, esos pálidos hombres prácticos, parias sociales que deambulan por el orbe sin tomar para sí un lugar propio.
Asimismo, se defiende la protección social desmantelándola en aras de los ya consabidos “ajustes” que ahora toman el nombre de “equilibrios”, algo que ni siquiera los organismos internacionales consiguen, vean si no la suerte del propio FMI desfinanciado y que precisara que países del llamado tercer mundo, adelantaran, graciosa y espontáneamente pagos no reclamados, a fin de acercar fondos frescos al ente moribundo.
Dice bien el periodista y representante de un sector importante del lobby norteamericano, Andrés Oppenheimer, cuando habla (y cito un artículo de su autoría publicado en El Nuevo Heraldo, el 02.04.06 –www.elnuevoherald.com) que estamos ante el “ciudadano trasnacional”, refiriéndose a los hombres y mujeres que deambulan de un país a otro en busca de mejores oportunidades laborales o, las más de las veces, de oportunidades laborales a secas.
A su vez, últimos informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dan cuenta de los trabajadores migrantes del mundo.
En tal sentido, y con fecha 23.05.06, la OIT dice lo siguiente: “En todo el mundo millones de personas están en movimiento. Realizan trabajos que van desde labores manuales, como recoger la cosecha, hasta programación informática muy cualificada. La cifra de trabajadores migrantes sumada a la de sus familiares puede igualarse a la población del quinto país con mayor densidad demográfica del planeta. Y, de acuerdo con la OIT, es probable que su número aumente. El Consejo de Administración autorizó recientemente al Director General la publicación del Marco Multilateral para las migraciones laborales que forma parte del Plan de Acción para trabajadores migrantes acordado por los miembros de la OIT en la Conferencia Internacional del Trabajo en 2004. (...) El mayor reto es garantizar el acceso a canales regulares, legales para la migración laboral, y así prevenir abusos, explotación y trata de seres humanos. Es más, los países que tienen políticas que previenen la discriminación y permiten una mejor integración de los trabajadores migrantes tienen más éxito en obtener una participación total y productiva en el mercado laboral. Para proteger los derechos de los trabajadores migrantes y maximizar los efectos positivos de la migración, la respuesta no son políticas más estrictas sino mejores políticas.” Tal la síntesis del informe bien como una de las frases (la última colocada en esta cita) proferidas por Ibrahim Awad, Director del Programa de Migración Internacional de la OIT.
Debemos, ciertamente, tomar conciencia de la entidad y proximidad de esta cuestión de la migración pues todos nosotros tenemos o conocemos a un familiar, a un amigo o alguien cercano que se ha ido a probar fortuna fuera de fronteras, allende el océano las más de las veces.
Los jóvenes, esa herida abierta No hay lugar donde, lamentablemente, a los jóvenes les resulte fácil obtener un empleo y menos lugares aun donde de conseguirlo este sea medianamente perdurable. La incertidumbre se instala pues en sus vidas –como en las nuestras, toda vez que haya en uno una pizca de conciencia y de vergüenza ajena- no pudiendo establecerse otra manera de decir independizarse, madurar, ser ellos mismos sin apelar al recurso del apoyo familiar, cuando lo tienen.
Entre el 2 y el 5 de mayo se llevó a cabo la reunión regional americana, informa la OIT, al hablar sobre el intento de superar la década perdida. Veamos: “Empleo juvenil en América Latina : Superar la década perdida: En América Latina, 9,5 millones de los 57 millones de jóvenes entre 15 y 24 años que trabajan o desean trabajar están desempleados. Víctimas de la “década perdida”, nacieron entre 1980 y 1990 y representan el 42 por ciento del desempleo abierto en la región. De acuerdo con el informe preparado para la Reunión Regional Americana, la situación es aun peor si se considera el número de jóvenes en la región que ´no trabajan ni estudian´, 21 por ciento. Además millones de jóvenes están atrapados en trabajos temporales o eventuales que no ofrecen protección laboral o social y brindan pocas perspectivas de progresar.” Este es, entonces, el informe OIT que recibiera desde Bolivia sobre el tema en cuestión.
En Europa, volviendo al tema de la precariedad laboral, esta aumenta grandemente, según un informe de John Tagliauble que reproduce La Nación de Buenos Aires con fecha 21 de mayo de 2006. Y el aumento mayor está dando precisamente entre los jóvenes. Además, quienes realizan pingües ganancias son las empresas privadas empleadoras que tercerizan el trabajo con las consecuencias que ello acarrea.
¿Quién puede, juiciosamente, alegar que con ello, con la generación de empleos temporarios se mejora la productividad empresarial y luego la nacional? ¿Qué países pueden mostrar un buen desempeño, social, en tal sentido? ¿Estados Unidos? Por favor... ¿Europa? ¡Que alguien acalle esas risas!
En verdad lo único que los clérigos del dogma imperante promueven es aquel pecado de la gula por vía de la insaciable hambre de beneficios, directos e indirectos, con que calmar –sin conseguirlo, naturalmente- la voracidad de aquellos parias que mencionara al inicio, pero ahora refiriéndome a los que revisten un vuelo aun mayor de independencia, y discreción, en sus movimientos y operativas.
En el Uruguay Con lo dicho sobre Keynes, me permitiré próximamente ingresar de lleno en la política económica del Uruguay pero la de los últimos 30 (treinta) años que es, exactamente, la misma con ligeras variantes que van de lo sencillo, pasando por una cierta sinuosidad –llámanla algunos consideración por la “opinión pública”- a la grosería de los últimos casi siete años, pues la actual secretaría de Estado en Economía es apenas una prolongación, burda convengamos, de la instalada e instaurada por Batlle y sus acólitos, los corporativos privados, y sus fieles clérigos que tuvieron a su cargo la política económica.
Felizmente el Uruguay votó, la ciudadanía lo hizo, un programa de gobierno que ustedes pueden volver a leer, si gustan, visitando la página web http://www.epfaprensa.org donde hallarán el Plan Por el Trabajo EP-FA.
De este Plan debo resaltar la coherencia del Poder Ejecutivo y en particular de su Secretaría de Trabajo, bien como la refracción por vía de los hechos, no valoro discursos sino datos, de la de Economía que tiene a su frente una persona entendida, seria, probadamente preparada pero innegablemente ineficaz a dar vida a la letra y al espíritu de tal Plan. El señor Danilo Astori como si segundo, el señor Mario Bergara no han podido, no han logrado, no han mostrado tampoco, resultados y armonía con el Plan propuesto y convalidado por la ciudadanía. El señor Presidente de la República que ha sido y sigue siendo fiel impulsor de tal Plan o sea, de la mejora sustantiva del hombre y de la mujer de a pie, destacando la importancia capital –que por otra parte nadie en su sano juicio puede negar así es- tiene en una comunidad la justicia distributiva, avanza a pesar de los tropiezos de algunos de sus funcionarios que a la vista está, han fracasado y continúan siendo ineficaces, repito, por más y mejor voluntad que expongan, a un tiempo ya largo de haber asumido la conducción de la cosa pública.
Han dilapidado, sin duda que sin quererlo ni buscarlo, el mejor tiempo de un Gobierno para instalar una verdadera política económica que revierta la tendencia de tres décadas de draconianas medidas de ajustes, de equilibrios, de pagos anticipados, de valorar lo macro por sobre lo micro en la economía.
Dice el Plan por el Trabajo EP-FA en su primer objetivo: “El primer objetivo central de nuestro Plan por el Trabajo es la reducción de la tasa de desempleo por debajo del 8 %, lo que supone la creación en el quinquenio de un orden de 150 mil puestos de trabajo. Sin duda que ello no es ni será nunca suficiente. “ Ha pasado más de un año y ni siquiera se ha logrado bajar algo. Habla el funcionario a cargo de baja cuando lo que hay es oscilación. Esto ya lo dije pero vale la pena repetirlo: si hubo, por ejemplo, un 12,4% y hay, pongámosle, un 12,0% lo que hay es una oscilación, no una baja. Pero lo peor es la ausencia de plan. Perdón el Plan está lo que falta es instrumentarlo. ¿Lo será? ¿Por quiénes?
En el numeral 4, el Plan por el Trabajo dice: “Entre los
ocupados un segmento muy importante de éstos tienen ocupaciones
que se consideran limitadas, ya sea por zafralidad,
inestabilidad, bajo horario, no cumplimiento de leyes sociales,
etc. Son más de 350 mil personas las que están en esta situación
según las cifras oficiales. En este item no alcanza con el
crecimiento, con crear empleo, se trata de mejorar la calidad de
los empleos, de dar asistencia técnica, de crear redes de
empresas pequeñas, etc. con el fin
¿Será que lo que falta es voluntad política? Yo no puedo ni debo presumir ausencia de vocación civilista en un funcionario público, máxime si este funcionario, como su segundo, y hablo de los señores Astori y Bergara, son personas serias, lo que me consta. No puedo pero tampoco se los ve ocupados en la implementación directa y concienzuda del Plan por el que a fin de cuentas merecieron ser llamados a ocupar un lugar en el entramado directo de la administración pública. Y quien los llamó fue el Presidente. Y él, claro está, podrá desconvocarlos cuando lo entienda prudente. Por lo pronto yo, como simple ciudadano, invoco mi derecho al disenso y digo: es hora que abandonen tales funciones. Y, de paso, se instrumente y active el Plan por el Trabajo, presentado por el entonces candidato a la Presidente y votado por la ciudadanía.
En la tercera parte del citado Plan, están comprendidos “los principios de la estrategia laboral” a cuyo inicio se puede leer, y les invito una vez más a que lean todo el Plan, mejor dicho, lo relean. Dice así: “El papel del Estado como generador, orientador y articulador de las políticas económicas, tal cual fue definido en el documento de bases programáticas de nuestra fuerza política, adquiere especial importancia en el tema del empleo. Dicho criterio de intervención selectiva debe recuperar para la acción del Estado las ideas de equidad, solidaridad y justicia social, así como debe a la vez, incorporar las ideas de desarrollo productivo, generación de empleo e innovación tecnológica. El trabajo, en todas sus expresiones, es uno de los pilares de la integración de la sociedad, y no, como lo ha sido en los últimos gobiernos, una variable de ajuste.”
Estructural. El problema del desempleo y ahora también de la precariedad, en el Uruguay es estructural. Luego aun nada se ha hecho, nada, para cambiar esta tendencia. Y debe ser hecho.
Esperamos, pues, acciones en tal sentido.
Veamos ahora el avance en la contención de la precariedad laboral en España. Una buena noticia que debe ser compartida.
Pacto para reducir casi a la mitad la temporalidad Adjunto al presente artículo, acompaño para vuestra consideración y análisis, el borrador de Acuerdo para la Mejora del Crecimiento y el Empleo, firmado el 5 de mayo del 2006, en España, entre el Poder Ejecutivo español, a través de las secretarías de Economía y Empleo respectivamente y por las organizaciones sindicales y empresariales.
En este borrador se echan las bases para reducir casi a la mitad la temporalidad y, como ustedes sabrán apreciar, las medidas no son para nada rebuscadas sino que expresan, y vaya si esto es importante, la voluntad mínima de las partes, consensuada, en arribar a mejores estadios de realizaciones sociales.
Si bien tengo mi opinión formada al respecto, dejaré que ustedes procesen su lectura y posterior análisis, como me permitiera recomendarles, para luego sí, dar mi lectura sobre este borrador bien como cumplir con lo otro expresado al principio de esta nota tanto en cuanto a políticas keynesianas abandonadas como así también, y especialmente, al estudio, apoyado en trabajos cepalinos, de la realidad uruguaya de las últimas tres décadas en esta materia.
Pongámonos pues, a trabajar cada cual en lo suyo y reencontrémonos para pensar, conjuntamente, un presente mejor, donde lo teórico se pueda tutear con lo práctico. Coherencia, simple coherencia entre lo ofrecido y lo hecho. Es posible.
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