Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

Brecht y la verdad
IV – Cómo saber a quién confiarla

por Héctor Valle

A escasos dos pasos de enfrentarnos a la verdad, es que visitamos este cuarto movimiento de la mano del dramaturgo alemán Bertolt Brecht quien, escueta pero intensamente, manifiesta lo siguiente: “Un hábito secular, propio del comercio de la cosa escrita, hace que el escritor no se ocupe de la difusión de sus obras. Se figura que su editor, u otro intermediario, las distribuye a todo el mundo. Y se dice: yo hablo, y los que quieren entenderme, me entienden. En la realidad, el escritor habla, y los que pueden pagar, le entienden. Sus palabras jamás llegan a todos, y los que las escuchan no quieren entenderlo todo.”

 

“Sobre esto se ha dicho ya muchas cosas, pero no las suficientes. Transformar la “acción de escribir a alguien” en “acto de escribir” es algo que me parece grave y nocivo. La verdad no puede ser simplemente escrita; hay que escribirla a alguien. A alguien que sepa utilizarla. Los escritores y los lectores descubren la verdad juntos.”[i]

 

“Para ser revelado, el bien sólo necesita ser bien escuchado, pero la verdad debe ser dicha con astucia y comprendida del mismo modo. Para nosotros, escritores, es importante saber a quién la decimos y quién nos la dice; a los que viven en condiciones intolerables debemos decirles la verdad sobre esas condiciones, y esa verdad debe venirnos de ellos. No nos dirijamos solamente a las gentes de un solo sector: hay otros que evolucionan y se hacen susceptibles de entendernos. Hasta los verdugos son accesibles, con tal que comiencen a temer por sus vidas. Los campesinos de Baviera, que se oponían a todo cambio de régimen, se hicieron permeables a las ideas revolucionarias cuando vieron que sus hijos, al volver de una larga guerra, quedaban reducidos al paro forzoso.”

 

La verdad tiene un tono. Nuestro deber es encontrarlo. Ordinariamente se adopta un tono suave y dolorido: “yo soy incapaz de hacer daño a una mosca”. Esto tiene la virtud de hundir en la miseria a quien lo escucha. No trataremos como enemigos a quienes emplean este tono, pero no podrán ser nuestros compañeros de lucha. La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros.”

 

Transcribí íntegramente y de una sola vez todo el cuarto movimiento hacia la verdad, escrito por Brecht en aras de salvaguardad su mensaje que es perfectamente entendible y asimilable para quienes quieren leer y quieren escuchar.

 

Decir las cosas por su nombre y decirles no hacia la pared sino hacia una persona o grupo de personas, concreto, específico, es la manera que tienen las personas responsables de afrontar la vida y la libertad.

 

Cuando habla de buscar un tono, creo se refiere indudablemente no sólo a lo modal, a la manera de decirlo sino a la fuerza que nos anime para hacerlo buscando siempre expresarnos con sinceridad y procurando que aquellos a quienes nos dirijamos sepan interpretar nuestro mensaje en tanto esté desprovisto de adornos o desvíos tan innecesarios como contrarios a la efectiva tarea que nos comprende.

 

Desde luego, y a renglón seguido, Brecht habla del valor o del arrojo que hay que tener para atreverse a ser veraz de forma tal que aquellos a quienes va dirigida la interpreten como es así en el caminos nos indispongamos con los supuestos custodios del sentido común, de la verdad revelada.

 

Ser veraces, tener coraje de decir lo que tiene que ser dicho a quienes deben escucharlo e incluso esperan por el mensaje en cuestión es, a no dudar, alejarnos del embuste, desentendernos de los reptiles que usualmente medran cerca de los poderosos, buscando servir a la verdad oficial en aras de su propio y mezquino beneficio.

 

Quien tome por oficio el escribir, como el pensar y luego lo vierta en palabras escritas  y/ o habladas, debe tener altura para hacerlo. Es decir, debe permanecer erguido y no caer en la tentación en la que incurren los mediocres, de agachar el lomo y su espíritu buscando que por la adulación o la retórica puedan servir a los mandamases de turno, por ejemplo y en nuestra época, los comunicadores sociales, los sacerdotes de los telediarios, tele informativos e incluso de la prensa oral y escrita. No. Hay que atreverse a ser persona y no meramente hombre o mujer. Salir de la animalidad, mejor dicho, superar la animalidad se logra por vía de sabernos responsables en la correlación de hechos que nuestras respectivas comunidades tienen para sí y expresan desde sí.

 

Saber escribir o saber hablar no es tener el don de la pluma o de la palabra oralizada, sino, creo yo, tener el valor primero e indeclinable de ser fieles a nuestros principios, de acallar el soliloquio de los arlequines y los bufones y permitirnos, hoy sí y mañana también, que nuestra conciencia moral dialogue en la interioridad de nuestro espíritu y que si fallamos, sepamos corregirnos.

 

Ser veraces pues, es comenzar a ser humanos.

 

Falta un solo paso para presentarnos ante la verdad. Pronto veremos de darlo. Y merecerlo.
 

[i] Las negritas son de mi exclusiva responsabilidad.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY2030.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital