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Alguien debe dejar de mirarse
los zapatos y asumir como líder

por Jorge García Alberti
alberti@cs.com.uy

El pasado 7 y 8 de junio, tuvo lugar en Santiago de Chile un seminario organizado por la Georgetown University de Washington, el Centro de Estudios Nueva Mayoría de Buenos Aires y la Universidad Adolfo Ibáñez de la capital chilena, cuya  finalidad era la de tratar de mirar el futuro que le depara al continente.

 

El encuentro denominado “ Latinoamérica 2020: pensando los escenarios a largo plazo”, llega a conclusiones poco alentadoras para esta región.

Dice el documento final que dentro de quince años “ la herencia de principios de siglo se hará sentir: los latinoamericanos serán más maduros y precavidos en materia de régimen democrático y políticas macroeconómicas, pero lidiarán con problemas sociales, con baja institucionalización y crisis recurrentes de gobernabilidad”.

 

Lamentablemente, serán muy pocos los países que, según los expertos,  tendrán la oportunidad de transitar los caminos del desarrollo y lo más preocupante del informe señala que el conjunto de la región habrá visto crecer la brecha que la separa de las naciones más avanzadas.

 

Latinoamérica representa hoy el 8% de la población mundial y en los próximos quince años se espera que ese porcentaje aumente levemente pero las proyecciones económicas señalan que la participación del continente en el PBI mundial tenderá a disminuir. Eso quiere decir que seremos más y más pobres con un incremento sostenido de la desigualdad.

 

El informe señala también que el fenómeno de la informalidad laboral seguirá creciendo y los sistemas provisionales del futuro enfrentarán graves riesgos de sustentabilidad ya que los jubilados de hoy son atendidos por una cantidad cada vez menor de aportantes y las cajas fiscales no estarán preparadas para los jubilados de mañana. Todo esto genera dudas sobre la capacidad fiscal del futuro. Estos puntos en particular, si bien no se lo menciona específicamente, parecen estar redactados pensando en lo que sucede en el Uruguay de hoy y son algunos de los grandes desafíos que tiene el país por delante.

 

El fenómeno de la globalización también impactará sobre América Latina y “ el grado de incorporación a la globalización dependerá no sólo de las estrategias políticas para la integración internacional, sino también de la competitividad de su producción y su capacidad exportadora”. Otro punto que impacta directo sobre Uruguay, porque, entre otras cosas, es lo que a nivel político y social estamos discutiendo por estos días.

 

Otro aspecto importante que se menciona es que casi ningún país, con excepción de Brasil, Costa Rica y en menor medida Uruguay, estará en condiciones de invertir los escasos recursos en grandes proyectos de investigación y desarrollo, tanto en el sector público como privado. Esto seguirá aumentando la brecha tecnológica y el predominio sobre la región que tienen los países avanzados.

 

Un punto a destacar del informe es la referencia a que Brasil intentará despegarse del resto de los países con el fin de intentar conducir el proyecto regional, pero ello, en los próximos quince años, dependerá no solo de las condiciones internas de nuestro vecino sino también del involucramiento que Estados Unidos decida tener en la región. Si la primera potencia mundial, generara una política más activa hacia Sudamérica, limitaría considerablemente la influencia brasileña, concluye el escrito.

 

Dentro de las hipótesis de futuro que podrían tener un gran impacto en la región, el informe sostiene que está la de encontrar fuentes renovables de energía lo cual afectaría seriamente las economías de Venezuela, Ecuador y México, los países que más dependen de sus rentas petroleras.

 

Si bien no está específicamente mencionado en este trabajo, el tema energético también es uno de los principales asuntos de discusión que aquí deberíamos abordar, pensando en el Uruguay del futuro. La crisis en cuanto a energía ya está instalada en el país y no podremos esperar mucho tiempo para decidir qué hacer en el mediano y largo plazo.

 

Pensar el futuro es algo que a los uruguayos en nuestra historia nos ha costado mucho, por no decir que ha sido casi imposible de realizar, y vemos que quince años en este mundo globalizado ya no representa nada. Una vez más, crear el escenario favorable e insertarnos con inteligencia en el mundo para beneficio del país depende de nosotros mismos. Alguien debería dejar de mirarse los zapatos, ser el visionario y liderar el desafío.

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