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El Mercosur entre gestos de “seducción”
En un reportaje del diario Clarín de Buenos Aires el canciller de Brasil Celso Amorim dijo que la controversia argentino-uruguaya por el tema de las plantas de celulosas en Rió Negro "está encaminada". Amorim llego a la capital argentina para participar en la reunión de cancilleres del MERCOSUR que se reunió el viernes 16 de junio para entre otros temas ratificar el ingreso de Venezuela al MERCOSUR.
Desde hace varias semanas se maneja desde distintas fuentes que Brasil viene realizando gestiones a varios niveles para buscar una solución a la controversia. Ante una pregunta concreta sobre el tema, Amorim prefirió advertir que: “Uno por querer ayudar puede más bien crear problemas”, agregando “Si surge una oportunidad, si es que surge, ayudaremos”.
Brasil, ante la crisis del bloque, prefiere poner el acento en la definitiva incorporación de Caracas al MERCOSUR, subrayando que “el aporte de Venezuela es algo positivo. Ahora tenemos una visión clara en el Mercosur de una columna vertebral en América del Sur que va del Caribe a Tierra del Fuego”, agrega el jefe de Itamaratí. Este razonamiento lo hace conjuntamente con reconocer que “Hay razones para que los países chicos tengan alguna frustración en relación al Mercosur. Si se mira las cifras del comercio de Uruguay con Brasil, al comienzo era de unos mil millones de dólares y hoy está en los 500 millones. Hay razones objetivas para la frustración”. Para salir de esta realidad Brasil propone “un new deal sobre todo para los países chicos, no un new deal para olvidar lo que hicimos, todo lo contrario, sino para pasar a otra fase, creo que es necesario desarrollar mecanismos de política industrial, de financiación, flexibilidades en las reglas”.
Ante la pregunta de si éstas dificultades en el MERCOSUR no están estimulando a Uruguay y Paraguay a la concreción de los anunciados TLC, Celso Amorim reitera un razonamiento varias veces esgrimido por estrategas de Itamaratí: “No creo, para decir la verdad, que EE.UU. pueda tener un gran interés económico en hacer un acuerdo bilateral país por país especialmente con esas naciones más chicas aunque pueda haber un interés político”.
Para varios observadores, no es casualidad que simultáneamente se produjeran varios acontecimientos en Montevideo y Buenos aires donde todos estos temas estuvieron sobre la mesa de discusión.
El razonamiento más extendido es que si bien estaban previstas las distintas instancias de integración del viernes 16 de junio en Buenos Aires y Montevideo, en el perfil concreto estuvieron las gestiones al más alto nivel de Brasil. En el intercambio de opiniones al preparar estas reuniones, Uruguay “avanzó” lo máximo dentro de las circunstancias, sugiriendo que le gustaría ver en el seminario de la "Comunidad Sudamericana de Naciones" a la senadora y primera dama de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Buenos Aires contestó positivamente.
Cristina Fernández se esforzó en todos los sentidos por darle a su presencia en Montevideo el carácter “seductor” que tenia su misión. Abundando en sus mejores atributos femeninos, prefirió hablar poco en público. De acuerdo con los voceros uruguayos mantuvo una reunión reservada con el secretario de la presidencia, Dr. Gonzalo Fernández, quien trasmitió un saludo y el agrado del presidente Vázquez por su visita a Uruguay, el mandatario uruguayo “se encontraba fuera de Montevideo en esos momentos” dijeron sus colaboradores.
“Todo sirve” en el camino a reconstruir un clima donde la diplomacia vuelva a cumplir su rol preponderante en la búsqueda de una salida necesariamente política. El avanzado deterioro al que se ha llegado en las relaciones Argentinas Uruguayas, no tiene precedentes y esta peligrosamente cementado en gestos y realidades contrarias al derecho internacional. Hechos que contradicen el discurso publico cuando se argumenta en Buenos Aires de que “él (Presidente Kirchner) dejó al país con sus reservas energéticas mínimas para enviarle electricidad a Uruguay”. La verdad completa es que el flujo de electricidad que Argentina vende a Uruguay se convirtió en “tirones de oreja”. Hubo en los momentos más rispidos de la controversia, cortes por “decisión política”.
El canciller Gargargano cumplió con lo que había afirmado. Frente a sus pares los cancilleres de Argentina, Jorge Taiana; de Brasil, Celso Amorim; de Paraguay, Leila Rachid; y de Venezuela, Alí Rodríguez; planteó los daños millonarios (500 millones de dólares), que sufrió Uruguay por los bloqueos de los puentes sobre el Rió Uruguay y la violación que significan estos hechos de los tratados mercosuriano. Argentina reiteró sus argumentos. Al llegar a Montevideo el canciller uruguayo agregó: "No hubo una respuesta de Argentina a nuestros planteamientos", pero Brasil en lo público se limitó a decir “que la cuestión está encaminada. Las cosas están planteadas en términos judiciales en La Haya. Los dos caminos tendrán que seguir sus cursos”.
¿Qué “curso”? Cuesta con los elementos a la vista, saberlo. Gargano al no encontrar “espacio”, se retiró antes de que cerrara la reunión de cancilleres, la conferencia de prensa final se realizó sin su presencia. Mientras sus pares se esforzaron por colocar el acento de los resultados de la cumbre en la confirmación del ingreso de Venezuela al bloque regional.
El próximo capítulo público que permitirá medir el estado de situación de las relaciones argentino-uruguaya será las reuniones de los presidentes mercosurianos en Córdoba y Caracas de las próximas semanas.
Uruguay y Brasil esperan que de la reunión del los presidentes Kirchner y Zapatero en Madrid, el argentino salga mas decidido a reforzar una solución diplomática a la controversia argentina-uruguaya. España contabiliza que a sus materias pendientes con Argentina ve agregada las dificultades que enfrenta la empresa ENCE y su gran apuesta la próxima cumbre iberoamericana de noviembre en Montevideo.
También el presidente Vázquez tendrá la oportunidad de enmendar las dificultades derivadas de la anterior reunión mano a mano con su colega argentino en Bariloche, del mes marzo último. La decisión del tribunal de La Haya puede tener varias etapas, prolongarse en el tiempo y no estar exenta de dolores de cabeza para ambas partes. En estos cazos la justicia puede ser como la expresión de Pirandello "Un Hermes bibronte, una de cuyas caras se ríe de las lágrimas que vierte la otra". LA ONDA® DIGITAL |
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