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Brecht y la Verdad
V – Difundirla con astucia

por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

Hemos visto el valor, la inteligencia, la confianza y nos resta visitar la astucia para difundir la verdad, tal cual los pasos que diéramos siguiendo al pensador alemán Bertolt Brecht.

 

En el cuarto paso, Brecht lo culmina afirmando que: “La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros”

 

Comienza el quinto dando cuenta de cómo Confucio cambió sustancialmente la concepción de la historia al incorporar, por un ejemplo que cito a continuación, a la astucia. Nos cuenta el dramaturgo alemán que: “Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir el maestro Kun hizo mater al filósofo Wan, escribió: el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan, reemplazó la palabra muerto por ejecutado, abriendo la vía a una nueva concepción de la historia.

 

Cita Brecht a continuación otro ejemplo: cuando en lugar de escribir pueblo se escribe población y tierra por propiedad rural.  Con lo que se niega, agrega, a acreditar algunas mentiras, privando a algunas palabras de su magia.

 

Dice: “La palabra ´pueblo´implica una unidad fundada en intereses comunes; sólo habría que emplearla en plural, puesto que únicamente existen ´intereses comunes´; entre varios pueblos. La ´población´ de una misma región tiene intereses diversos e incluso antagónicos. Esta verdad no debe ser olvidada. Del mismo modo, el que dice ´la tierra, personificando sus encantos, extasiándose ante su perfume y su colorido, favorece las mentiras de la clase dominante. Al fin y al cabo, ¡qué importa la fecundidad de la tierra, el amor del hombre por ella y su infatigable ardor al trabajarla!: lo que importa es el precio del trigo y el precio del trabajo. El que saca provecho de la tierra no es nunca el que recoge el trigo, y el ´gesto augusto del sembrador´no se cotiza en bolsa. El término justo es ´propiedad rural´.

 

Apela Brecht, con contudencia y claridad, a un efectivo otorgamiento de valor a las palabras. A un compromiso al dejarlas salir de nuestros labios, a una toma de posición que lleve al ser humano a ser no sólo veraz sino específico. A no generalizar buscando continentar la nada y escapar al compromiso, sino dar de sí una idea clara y contundente de su posición ante la vida. A no jugar a lo que hoy llaman de “políticamente correcto”. Menos aun, a tildar de consumidores a los ciudadanos o a tratar, que es casi lo mismo, como cosas a los seres de carne y hueso. O incluso a despojarlos de su lugar en la sinfonía humana que todos componemos por acción u omisión.

 

Brecht apela, repito, a una prédica valiente que tenga por norte al otro, a nuestra, a mí, responsabilidad para con el otro.

 

Prosigue en su quinto paso hacia la verdad, apuntando que “Cuando reina la opresión, no hablemos de ´disciplina´, sino de ´sumisión´ pues la disciplina excluye la existencia de una clase dominante. Del mismo modo, el vocablo ´dignidad´ vale más que la palabra ´honor´, pues tiene más en cuenta al hombre. Todos sabemos qué clase de gente se precipita para tener la ventaja de defender el ´honor´ de un pueblo, y con qué liberalidad los ricos distribuyen el ´honor´ a los que trabajan para enriquecerlos.”

 

No deja espacio a la complacencia, ciertamente. Y va en procura de la veracidad de comportamiento, del desapego a lo vano y menor en pro de la dignificación del otro hombre, de la otra mujer, no incurriendo a su vez, y desde las acciones de gobierno, por ejemplo, en acciones supuestamente honorables que terminan colocando al pueblo, ya no a aquella población, en el frente mismo de acciones tan perversas como mortales. Jugar con la gente, jugar a ser una deidad y que el pueblo se diversifique en segmentos sin capacidad de reacción.

 

Luego de citar a Shakespeare y al propio Swift para ejemplicifar aspectos de este quinto paso hacia la verdad, el alemán atiende a un aspecto crucial: “Militar a favor del pensamiento, sea cual fuere la forma que éste adopte, sirve la causa de los oprimidos.” 

 

Magistral, sin vueltas, sin especulaciones Brecht apela al pensar libre, autónomo, al descampado, por uno mismo.

 

Prosigue de esta forma: “En efecto, los gobernantes al servicio de los explotadores consideran el pensamiento como algo despreciable. Para ellos lo que es útil para los pobres es pobre. La obsesión que estos últimos tienen por comer, por satisfacer su hambre, es baja. Es bajo menospreciar los honores militares cuando se goza de este favor inestimable: batirse por un país cuando se muere de hambre. Es bajo dudar de un jefe que os conduce a la desgracia.”

 

“El horror al trabajo que no alimenta al que lo efectúa es asimismo una cosa baja, y baja también la protesta contra la locura que se impone y la indiferencia por una familia que no aporta nada. Se suele tratar a los hambrientos como gentes voraces y sin ideal, de cobardes a los que no tienen confianza en sus opresores, de derrotistas a los que no creen en la fuerza, de vagos a los que pretenden ser pagados por trabajar, etc.”

 

“ Bajo semejante régimen, pensar es una actividad sospechosa y desacreditada. ¿Dónde ir para aprender a pensar? A todos los lugares donde impera la represión.”

 

Vergüenza y coraje; determinación y ponderación, son el ropaje del hombre y de la mujer libres. Que a su vez se ven enriquecidos cuando dan lugar al pensar, cuando dejan, cuando permiten, que se acalle el ruido en su interioridad y de paso el diálogo vivificante con la conciencia, emergiendo así la conciencia moral y, por qué no el propio remordimiento. Por acción o por inacción, reflejo del sujeto que se cuestiona y busca construir en su interior y de cara a los otros, un templo donde las columnas que lo sostengan sean las del amor, la hondura del pensar, el valor para proferirlo y la determinación para realizarlo en acciones solidarias y responsables con sus semejantes.

 

Sigamos

Más adelante, en un texto apasionante que vuelvo a recomendar con calor para ser leído y analizado en su totalidad, Brecht, a propósito de la guerra, ingresa en este otro aspecto crucial de los acontecimientos del hombre. Dice: “Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios. Una complicidad análoga pero orientada en sentido contrario, puede arruinar el sistema.”

 

“(...) Así, los pioneros de la verdad pueden encontrar terrenos de investigación relativamente poco vigilados. Lo importante es enseñar el buen método, que exige se interrogue a toda cosa a propósito de sus caracteres transitorios y variables.”

 

“Subrayar el carácter transitorio de las cosas equivale a ayudar a los oprimidos. No olvidemos jamás recordar al vencedor que toda situación contiene una contradicción susceptible de tomar vastas proporciones. Semejante método - la dialéctica, ciencia del movimiento de las cosas- puede ser aplicado al examen de materias como la Biología y la Química, que escapan al control de los poderosos, pero nada impide que se aplique al estudio de la familia; no se corre el riesgo de suscitar la atención.”

 

 “Cada cosa depende de una infinidad de otras que cambian sin cesar; esta verdad es peligrosa para las dictaduras. Pues bien, hay miles de maneras de utilizarlas en las mismas narices de la policía.”

 

“Los gobernantes que conducen a los hombres a la miseria quieren evitar a todo precio que, en la miseria, se piense en el Gobierno. De ahí que hablen de Destino. Es al Destino, y no al Gobierno, al que atribuyen la responsabilidad de las deficiencias del régimen. Y si alguien pretende llegar a las causas de estas insuficiencias, se le detiene antes de que llegue al Gobierno.”

 

Si bien estas líneas fueron escritas en una época de la historia particularmente álgida por lo que instauraba, cuánto y cómo podemos valernos de su prédica para alertarnos respecto del presente en todo lugar. Solo que hoy a la dictadura se le debe llamar totalitarismo mediático, en lo nacional y regional; dogma neoliberal, en lo internacional.

 

Adjudicar responsabilidades al “Destino”, rehuyendo la propia, la de los gobernantes. En la que nosotros mismos tenemos nuestra cuota parte de responsabilidad. Pero lo vital es no caer en lugares comunes, no apagar las luces del pensamiento libre, no impedirnos el intentar ser libres, por más doloroso que sea. Que lo es y cuánto. Pero serlo, ser libre, resulta indispensable para erguirnos sobre nuestra animalidad y adquirir, mano a mano con los otros, dignidad y altura. Compromiso y sentido. Valor y trascendencia.

 

Se trasciende con la acción, así luego, como sucederá, partamos definitivamente. Viven siempre los que tienen un lugar en nuestra memoria y en nuestro corazón. Morir mueren los reptiles, los abyectos, los que borran o pretender borrar, sin resultados para quien los ve en su mendicidad, las líneas, los rasgos de su rostro.

 

Brecht más que un dramaturgo, antes que un escritor fue un hombre superior. Toda su obra, toda, giró en torno a dar  a quien fuere, las armas para ser libre con dignidad y en solidaridad con los otros.

 

Aun falta un poco. La verdad se muestra esquiva, pero en su búsqueda, de la mano de Brecht, vamos alcanzando las herramientas para ser dignos merecedores de la misma. Si es que la hay. ¿O habrá varias?

Lo veremos.

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