Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

Claves geopolíticas
V – Mercosur, opción estratégica

por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

¡No temas preguntar, compañero!

¡No te dejes convencer!

¡Compruébalo tú mismo!

Lo que no sabes por ti,

no lo sabes.

Repasa la cuenta

tú tienes que pagarla.

Apunta con tu dedo a cada cosa

y pregunta: “Y esto, ¿de qué?”

Estás llamado a ser un dirigente.

 

Bertolt Brecht, “Loas al estudio”, 1933.[i]

 

A modo de introducción

Es de mi opinión, además avalada por la cátedra, que hay dos obras, especialmente para un sudamericano, capitales a la hora de intentar comprender, tanto histórica cuanto geopolíticamente la circunstancia de vida que nos comprende. Estas obras son: “Geopolítica del Brasil” del General Golbery do Couto e Silva y la recientemente editada “A formação do Imperio Americano”, del también brasileño, el Profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira.

 

La primera nos permite una comprensión cabal de la geopolítica y de la geoestrategia, que a su vez nos llevará a incursionar en obras de otros geopolíticos de las diferentes escuelas existentes, sean estos afines o no al primero. Y en cuanto a la obra del Profesor Moniz Bandeira, a nuestro juicio la principal obra que al respecto se haya escrito por lo menos en los últimos 50 años, también abre cauce al conocimiento de otros referentes que nos brindarán, a su vez, una comprensión y grado de compenetración aun mayor, y más rico, con el tratamiento adecuado de un tema central.

 

De la lectura de dichas obras, uno se ve enfrentado por ejemplo a trabajos de la profundidad y la valía de los realizados por el mexicano José María Vidal Villa, quien desde 1959 viviera en Barcelona, España,  hasta su muerte en el año 2002.

 

De Vidal Villa serán muchos de los conceptos con los que trabajaré en esta entrega, extraídos de sus ensayos “Superimperialismo versus ultraimperialismo: actualidad de un debate”, realizado conjuntamente con Javier Martínez Peinado, para la Univesitat de Barcelona, bien como “Mundialización y Desarrollo” y también “Mundialización y Movilidad de la fuerza de trabajo”. Todos ellos son no sólo actuales sino indispensables de ser estudiados por todo quien se ocupe por entender mejor la contemporaneidad desde estos aspectos.

 

Asimismo, y de la lectura de Vidal Villa como así también de la de Moniz Bandeira, creo yo, es de capital importancia volver, y lo expongo aquí al comienzo para no dejar lugar ni a olvidos ni a lugares extremos, al estudio de dos grandes hombres de la construcción sudamericana. Me refiero, obviamente, a Raúl Prebisch y a Celso Furtado.

 

Son ellos, hoy como ayer, personas cuya vida y cuyas obras, coherentes y profundas, deben necesariamente ocupar nuestra atención como nuestra propia reflexión, rigurosa y no dogmática, sobre las cuestiones que desde la “periferia” como desde la propia centralidad de nuestra Sudamericana, en tanto espacio de vida para una multiplicidad de gentes, ocupan nuestro interés y nuestro trabajo.

 

Nada será de nosotros, nada bueno me refiero, si olvidamos a nuestros maestros. Cada quien con su sustancia, su esencia presente y permanente. Despejados, si fuere el caso, de aspectos coyunturales, epocales, porque trascienden las coyunturas y los tiempos al haber sabido ubicar y ubicarse en un modo de ver, de escuchar y de teorizar, tan apropiado como dador de sentido a la tarea más hermosa y más demorada de nuestra circunstancia: la construcción de una Comunidad Sudamericana de Naciones.

 

Así, pues, vamos ahora a lo menor, pero al menos digno, cual es mi aporte, el quinto, a esta temática.

 

Ultraimperialismo / Superimperialismo

Más que abordar estos conceptos desde la visión de Karl Kautsky, que en su momento mereciera un intenso debate de éste con Lenin, Bujarin y Luxemburgo, para citar algunos, lo haremos a partir de la reflexión del citado Vidal Villa.

 

Vidal Villa reflexiona desde Kautsky, pasando por Lenin y Bujarin, especialmente, para arribar a la llamada globalización neoliberal, expresada tanto desde el superimperialismo de los EUA, como así también a lass grandes corporaciones globales como integrantes del ultraimperialismo.

 

Entonces, un Estado-Nación a partir del cual avanza la mundialización junto con las corporaciones que estructuran la posesión y manejo del imperialismo.

 

Mundialización es el término adecuado porque lo que se globaliza es en realidad la prédica y el sistema impulsado por un país y que tiene en las principales corporaciones, una concentración mayor de participación estadounidense en sus respectivos capitales accionarios, que globalizan un sistema, en la multiplicidad de formas conocidas, junto con un credo, porque no tiene asidero en los datos de la realidad de la que pretende emerger.

 

Asimismo, la Unión Europea, en su actual composición y grado operativo, no deja de pretender ser un reflejo, si consideramos a sus principales empresas como a su modus operandi en lo comercial,  sea por la integración accionaria de aquellas bien como por la  aplicación de prácticas proteccionistas en el comercio mundial que segregan y limitan, grandemente, la acción de un sinnúmero de naciones.

 

Sin duda que las naciones sudamericanas incluidas. No voy aquí a citar, por reiterativo, el ejemplo de los subsidios europeos a la agricultura que no sólo son groseros, cuantitativamente sino además beneficiosos para un puñado de personas en el Viejo Continente. Continente que, por otra parte, gusta de plantear esquemas neocolonialistas sea en lo comercial – España, por ejemplo- sea en lo mediático, donde pontifican contra el populismo sudamericano, mientras en muchas de las principales naciones europeas, se practica groseramente la discriminación, el racismo, la exclusión social mientras se generan flagrantes disparidades en el acceso de todos los ciudadanos a condiciones óptimas de desarrollo personal. Y así por delante.

 

Sigamos.

 

Necesidad histórica

Dicen Vidal Villa y Martínez Peinado en el ensayo arriba citado que “Los marxistas revolucionarios argumentaron que, como fase o política del “capitalismo desarrollado”, el imperialismo era una “necesidad histórica” del mismo, pero que ello no debía entenderse como aceptación o apología (en las que derivaba la posición Kautsky), sino como comprensión de sus raíces: el capitalismo necesariamente deviene imperialista.” Y expresan algo que considero medular: “De forma similar, cabría plantearse que el desarrollo del capitalismo global ha llevado a la necesidad de reestructurar la articulación entre la base económica mundializada y los mecanismos e instrumentos de regulación política y social. En otros términos, frente a los cambios estructurales que la globalización supone en el modo de producción, se hacen “necesarios históricamente” cambios superestructurales en el modo de dominación”.

 

Y encuentran que el sistema económico mundial presenta tres dimensiones, cuales son: la infraestructura sistémica, la estructura sistémica y la superestructura sistémica, que provoca, alienta y sostiene una dinámica del propio proceso de acumulación de capital.


Dinámica que, conviene destacar, excluyen a los Estados-nación y por extensión a la ciudadanía de una adecuada y equitativa participación en el proceso económico.

 

Capitalismo global que, en la interpretación de ambos, que uno encuentra del todo conducente, requiere ahora una nueva formación social que estructure la regulación y acumulación de un único mercado INTERNO mundial.

 

En todo este movimiento, el capital-dinero representa la abstracción del valor frente a cualquier concreción nacional, dice el estudio. A través del cual, y de la instrumentación de su flujo, las principales potencias  y las empresas globales, en su funcionamiento puesto que en su composición refieren mayoritariamente a una Nación, han establecido –establece el informe- “un entramado tan denso de concentración y centralización industrial y financiera, de propiedad y de tecnología, que parece arriesgado, cuando menos, cuestionar rotundamente la “igualdad de posiciones” que Bujarin exigía al ultraimperialismo, o pensar que la competencia intermonopolista se traspasa a los Estados. El capital financiero ya vive definitivamente en un mundo sin estados nacionales. Y teniendo en cuenta que los flujos financieros tienen un estatus más importante, en la globalización, que la circulación del capital-mercancía, hablar de “bloques comerciales” es sólo una parte, y ya no la más importante, de la estructura de economía mundial, sin contar con que un tercio, al menos, del comercio internacional es intrafirma (entre matrices y filiales) y otro 30 o 40% tiene lugar entre las principales empresas globales.”

 

Todo lo cual está respaldado en este trabajo por cuadros con datos específicos, sea en stocks externos de inversión en cartera y otras inversiones, teniendo por fuente al FMI, como , por citar otro ejemplo, la inversión extranjera en cartera (IEC) 1985-1999, con base a un estudio elaborado por R. Sánchez Tabarés, intitulado “Los movimientos transfronterizos de capital y el proceso internacional de concentración y centralización del capital”, específicamente su cuadro nr. 11.

 

Estamos hablando de un intercambio enorme entre transnacionales –matrices con sus filiales- como entre ellas.

 

Prédica mezquina, mentirosa al grado sumo. Libertad de mercado. Grosera presencia, ya expuesta en estas páginas, de indisimulables monopolios y oligopolios en sectores estratégicos. Sea en lo energético como en lo alimentario, entre otros tantos. Comercian entre sí, llevan y traen el mismo capital-dinero. Y ya nadie habla de existencia personal. De desarrollo, de libertad en democracia. Han desaparecido. Sólo se presentan en ese mundo mediático que nos promueven, con sus culturas, con sus alineaciones, productos, cosas, modos, sistemas de consumo y de acción. Catecismo a cumplir y a emular.

 

¿Emular a quién? ¿Para qué? ¿Por qué?

 

O sea que aquí no estamos haciendo, ni promoviendo menos que menos, ni el ensayismo ni el profetismo. Aquí nos movemos con datos ciertos, con cifras, con cosas, como a tantos les gusta. Datos. Ese vocablo disparador de tantas y tan complejas implicancias en algunos humanos. Sólo que esta vez robustecen la idea de que estamos siendo conducidos, si nos dejamos conducir, hacia la cosificación más absoluta que vendrá de la mano con la imposibilidad fáctica de poder labrar nuestra propia existencia.

 

Por tanto, aquí pregunto: ¿Al hablar de integración, hablamos de comercio o hablamos desde la geopolítica?

 

Es decir, lo que está en juego no son los productos sino nosotros mismos, no el modo de comerciar sino a quiénes y de qué modo les será permitido hacerlo.

Si tiene o tendrá vigencia y en qué grado el Estado-Nación o la provincia de un sector equis del imperio.

 

 

Ya intentaré responder a esta cuestión.

 

Antes veamos lo siguiente:

 

Mundialización y Desarrollo

En este ensayo, de exclusiva autoría de Vidal Villa, aclara al inicio, la correcta expresión del proceso en curso. Esto es, mundialización antes que globalización puesto que ésta es la expresión de la acción de la centralidad del imperio. Lo que se globaliza, pues, son sus instrumentos, sus acciones, en tanto se mundializa su permanente posesión de mayores cuotas de poder.

 

Dice bien Vidal Villa: “El planeta es un solo espacio de rentabilización del capital.  Ahora bien, para que esta mundialización productiva pueda ser efectiva, es imprescindible la existencia de otro factor: la libre movilidad de mercancías. A este respecto, primero el GATT y luego la OMC, se han encargado de favorecer la rebaja paulatina de aranceles y tienen como objetivo la libre movilidad de mercancías plena. Es decir, la construcción de un mercado mundial. Aquí se inscribe la política de economías abiertas patrocinada por el FMI. La mundialización comercial y del capital no lleva aparejada la consiguiente mundialización de la fuerza de trabajo. Por el contrario, el proceso de mundialización ha ido acompañado de una ofensiva por frenar los movimientos migratorios. En particular entre la Periferia y el Centro del Sistema. Y, por último, este proceso ha alterado las funciones de los Estados nacionales. Pierden soberanía, puesto que la mayor parte de las decisiones en materia de política económica ya no son adoptadas por ellos sino por instancias supranacionales..”

 

Aparecen ya, los citados conceptos de Periferia y Centro, bien como la consecuencia de la creación de este mercado interno mundial: la queda de la soberanía de los Estados nacionales.

 

La tan pregonada no digo política sino sermón, pues es labor de los clérigos del dogma neoliberal, respecto de la apertura de la economía, la desregulación, las privatizaciones es tan falaz cuanto vacía. Falaz porque es mentira lo que predica. Vacía porque ni ellos mismos la practican. Y si lo hacen, como en vastos sectores del acontecer estatal, es para generar nuevos estadios de lucro, como el de las prisiones y toda la parafernalia de implementos  de todo tipo que, al mismo tiempo, permite que el Estado que antes era Social y luego devino de Bienestar, dé paso al Estado Penitenciario. Pero eso dejémoslo para otro análisis.

 

Esta mundialización y este desarrollo tienen, por consiguiente, en cuenta el movimiento de las mercancías pero no de las personas. Quienes están en la Periferia permanezcan. Háganlo como un ejército laboral de reserva, apartados de toda significación existencial digna y reguladores, a la baja, del valor del trabajo. Mientras se crean en esos mismos Estados, nuevas disfunciones sociales por efecto de el acceso a trabajos, precarios, un poco mejor pagos que los promovidos por empresas nacionales pero lejos, muy lejos, de lo que suelen ser retribuidos en el Centro. Éste a su vez, sus trabajadores, deben tener en cuenta la existencias de la Periferia a la hora de valorar su permanencia en las condiciones a ellos planteadas pero no por ellos negociada –o cada vez menos.

 

Al tiempo que se instalan en la Periferia, las llamadas “zonas francas” y también las “maquiladoras”. Esos no-lugares, valiéndome del concepto creado por Marc Auge, donde el dogma predica lo mejor de la nueva era: la condición de parias felices, donde por unas monedas más que en lo local, se puede trabajar –en general se toman a muchas mujeres para que el concepto salario sea aun más bajo, valiéndose de la disparidad de retribuciones que aquellas reciben, en menos, en relación con el varón. Si bien este dato va variando, lo hace muy lentamente.

 

Falsa conciencia. Nos quieren vender un credo vacío de contenido y fétido. De una fetidez que espanta y alienta a recobrar el sentido, sea por la cercanía de esos aromas de miasmas no ingeridas en la propia centralidad del sistema.

 

DOHA  y el libre mercado

Apenas una acotación. El día 1º de julio, el director de la Organización
Mundial de Comercio (OMC), Pascual Lamy, y Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales, no tuvo más remedio que decir lo siguiente ya mismo en el discurso informal: “
Como mencioné en el fax que les envíe hoy,

he decidido empezar esta tarde en modo informal a fin de poder ponerles al corriente de los adelantos en mis consultas y escuchar sus opiniones. Inmediatamente después de este debate, pasaremos a una reunión formal.

 

No me iré por las ramas. Estamos en crisis. Estamos lejos de la convergencia necesaria para poder establecer modalidades para la agricultura y el AMNA, pese al trabajo intenso de todos. Les agradezco sinceramente ese trabajo y también el espíritu constructivo en que se ha llevado a cabo. Durante las reuniones a las que he asistido o que he presidido, no he visto acrimonia en torno a la mesa y ése es un buen signo. Quiero también dar las gracias a todos los Ministros por su asistencia y su tiempo.

 

Desde nuestra última reunión informal celebrada ayer por la mañana, he continuado las consultas con delegaciones, con grupos, con los G-6 y con el grupo consultivo ministerial. Sin embargo, el temor que expresé ayer ante ustedes de que era posible que no hubiera verdaderas negociaciones parece haberse materializado. Esto es grave, no sólo para las negociaciones sobre la agricultura y el AMNA sino también, evidentemente, para toda la Ronda, si deseamos que termine para fin de año.

 

El único aspecto positivo que puedo comunicar es que nadie, y repito, nadie, parece dispuesto a darse por vencido. Todos siguen decididos a concluir la Ronda este año.

 

Lo que ahora se nos plantea es entonces la manera de hacer frente a esta situación. Como ya he dicho, estamos en crisis porque con respecto a algunas cuestiones las distancias entre los principales participantes siguen siendo demasiado grandes. Pero mi diagnóstico es que la situación no es desesperada y es posible todavía acortar las distancias. Dicho esto, lo que debemos hacer es encontrar una forma de avanzar en que se preserven nuestras posibilidades de concluir la Ronda a fin de año y hacer realidad los beneficios que ella representa. Será más difícil hacerlo; de hecho, estamos ahora en la parte roja de la zona roja. En consecuencia, dado que no disponemos de mucho tiempo, la única garantía de éxito es la voluntad de los Miembros de intercambiar posiciones, de hacer concesiones, es decir, de negociar.

 

Por mi parte, estoy dispuesto a hacer todo lo posible para facilitar el progreso. En particular, se me ha sugerido que organice consultas amplias e intensas con el fin de facilitar el establecimiento urgente de modalidades para la agricultura y el AMNA, comenzando por los principales actores. Estoy dispuesto a hacer esto si creen ustedes que será útil. Tras varias conversaciones mantenidas esta mañana, quiero dejar en claro que al hacerlo basaría mis consultas en los proyectos que han presentado los Presidentes de los grupos de negociación sobre la agricultura y el AMNA y procuraría presentar un informe al respecto al CNC lo antes posibles.

 

A continuación declararé abierta la reunión formal del CNC. Creo que nuestros debates deben ser prácticos y concentrados en el futuro. Debemos mantener la lucidez, y al mismo tiempo concentrarnos en la forma de seguir adelante a fin de hacer frente a nuestro desafío común.

 

Ante todo, una aclaración: por AMNA debemos entender al “Acceso a los Mercados No Agrícolas”. Y no se ponen de acuerdo. Es lógico, de una lógica aberrante, conviene agregar.

 

Y cómo no va a serlo si, por poner un ejemplo, un informe de Naciones Unidas, del 07.09.2005, inscripto dentro del Informe sobre Desarrollo Humano 2005, indica lo siguiente: “(...) En la actualidad, los países en desarrollo pierden aproximadamente US$ 24.000 millones al año debido al proteccionismo y los subsidios al sector agrícola. Por cada US$ 1 perdido en comercio, hay un efecto multiplicador que causa pérdidas por otros US$ 3 debido a factores como menor inversión y menos empleo. Esto causaría un total de pérdidas de aproximadamente US$ 72.000 millones, monto que equivale a todo el flujo oficial de ayuda de 2003. Por el contrario, el Informe reveló que en Europa, los subsidios agrícolas han alcanzado US$ 51.000 millones y, aunque este sector representa menos del 2% de la fuerza laboral, absorbe más del 40% del presupuesto de la Unión Europea. A los productores europeos de azúcar, agrega, se les paga cuatro veces más que el precio del mercado mundial, lo que crea un superávit de cuatro millones de toneladas de azúcar, las cuales venden a precio mínimo en el mercado mundial gracias al respaldo de US$ 1.000 millones que la Unión Europea les entrega para comercializarlas. Esta situación ha convertido a Europa en el segundo exportador mundial de azúcar. Según el Informe, este superávit ha causado que el precio mundial del azúcar caiga en aproximadamente un tercio, situación que le ha costado a Brasil US$ 494 millones en pérdidas; a Sudáfrica, US$ 151 millones; y a Tanzania, US$ 60 millones.”

 

Y perfectamente podría citar, porque incluso están presentes en este informe, otros casos que además traen aparejada la hambruna en pueblos africanos, entre otros...

 

¿Comercio o despliegue imperial?

Antes de terminar con la mención del mismo, vayamos a  algo de lo mucho e importante que dice el autor principal del Informe 2005 y Director de la oficina encargada del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD: “(...) Detrás de la retórica del libre mercado y el énfasis en las virtudes de jugar en igualdad de condiciones, la dura realidad es que los agricultores más pobres del mundo están obligados a competir no  con agricultores del Hemisferio Norte, sino con los Ministerios de Finanzas de los países industrializados. Las claves para comprender el comercio agrícola son el acceso comparativo a los subsidios y la falta de ventajas comparativas.”

 

Y, por favor, que ahora no vuelvan a pontificar los clérigos locales sobre las bondades del libre comercio y la efectividad de “ser valientes y osados” y dar un salto –al vacío creo yo- en pos de tratados de libre comercio con los que “realmente tienen potencialidades” pero no voluntad. Esa voluntad citada les ha sido dada a estos clérigos una mala noche de verano, en un soliloquio interior, a no ser que estemos a las puertas de aceptar ser partícipes de un daño grave a la región en beneficio no ya de un acuerdo en los productos sensibles, que jamás serán pasibles de merecer acuerdo, sino en dádivas menores y aleatorias. Y a cambio entregar la región, pretender ser cuña. Pretender, apenas pretender.

 

Asimismo, las llamadas inversiones extranjeras vienen no para beneficio de estos alicaídos –y reconozcámoslo- marginales mercados sino para llevar sus beneficios al exterior, al Centro.


Sino, veamos el ejemplo que el periodista Ismael Bermúdez, presenta en el diario argentino Clarín, en su suplemento Económico de fecha 1 de julio de 2006, en un artículo intitulado “Los dólares, al exterior” y del que citaré apenas su comienzo pero que recomiendo accedan a la página web del citado periódico (
www.clarin.com) para leer, porque lo merece, en su totalidad: “
Las filiales extranjeras en la Argentina vienen registrando ganancias récord, superiores a las obtenidas en los años 90. Y al mismo tiempo, los niveles de reinversión de esas utilidades en el país son mínimos, muy por detrás de lo que concretaban en la década pasada. Así surge de los datos del balance de pagos que elabora el INDEC.

 

En 2005 las utilidades y dividendos devengadas sumaron 3.646 millones de dólares, superando el récord anterior, registrado en 1998. Y ese registro lo lograron a pesar que ahora el dólar es más caro. Durante el primer trimestre de 2006 esas remesas alcanzaron los 1.220 millones, triplicando a las de igual período de 2005, cuando sumaron 432 millones de dólares.

 

El grueso de esas utilidades corresponde al sector petrolero (que no está obligado a liquidar la totalidad de sus exportaciones en el país) y está vinculado al alza de los precios internacionales de los hidrocarburos. Lo mismo pasa en otros rubros como alimentos o siderurgia.

 

Por su parte, la reinversión de las utilidades en 2005 fue de apenas el 9,1%
de lo ganado, muy por debajo de los niveles anteriores a la recesión y crisis iniciados en 1998. A pesar del bajísimo porcentaje de reinversión, recién el
año pasado se revirtió el largo período negativo de 2001-2004 cuando las empresas del exterior no solo no reinvirtieron sino que incluso remitieron a sus casas matrices ganancias acumuladas de años anteriores. Para algunos especialistas, se trató de un claro proceso de desinversión o "fuga de capitales" como surge del fuerte giro 3.300 millones de dólares de utilidades anteriores que hubo en 2001, antes de la devaluación.”

 

Una prueba más de lo que realmente está en juego en esta prédica que en sí misma promueve la queda de los Estado-Nación y la emergencia de un nuevo orden internacional bajo una modalidad operativa en la cual el ultraimperialismo y el superimperialismo avancen sin más escollos hacia la constitución de esa idealidad que, por ahora, tan sólo por ahora, es una entelequia en la mente de unas pocas personas que en sí mismas concitan un poder desmesurado y oscurantista.

 

Geopolítica, una definición
Vayamos ahora a la obra citada del general Golbery do Couto e Silva, el gran teórico geopolítico brasileño y su conceptualización del asunto: “(...) El espacio que interesa a la Geopolítica es el espacio político en toda su plenitud, caracterizado por una extensión, una forma y una contextura bien definidas, que posee un valor que puede ser estimado, aunque no se lo pueda medir,
que abarca una base física más o menos compartimentada en regiones y subregiones naturales distintas, que engloba tanto las zonas ya vivificadas por la ocupación efectiva de aglomeraciones humanas –el ecúmeno- como zonas muertas o pasivas, a la espera de una valoración real, que comprende un núcleo central, denso de población, bien integrado por una compleja red de comunicaciones y caracterizado por un alto índice de producción, núcleos secundarios y marginales y el simple dominio más o menos permeado que a todos circunda; los límites del territorio, las fronteras políticas –zonas de transición y frente de contacto, y principalmente las fronteras de civilización, en el sentido de Bowman –“ventanas abiertas a los emprendedores sobre un mundo todavía sobre un mundo todavía desaprovechado (Siegfried)-; zonas vitales cuya pérdida se traducirá en la anulación del poder de recuperación del Estado, áreas críticas de producción y de circulación, zonas-problemas a la espera de soluciones. También es el espacio económico con todas sus diferenciaciones regionales y, no menos, las regiones culturales, las regiones étnicas, las regiones lingüísticas, siempre que sea el caso.”[i]

 

Ciertamente esta obra fue escrita en un momento especial en la vida de la región pero no por ello pierde su importancia conceptual de la que podemos extraer reflexiones inestimables a la hora de repensar el momento que nos toca en suerte vivir tanto en lo regional cuanto en lo internacional.

 

De todo lo escrito en estos apuntes, surge a mi entender, que lo que está en juego cuando se habla de comercio no son las mercaderías sino la suerte y el destino de las personas y los Estados en donde viven.

 

Que no se puede ser, o sea puede pero su consecuencia será directamente negativa para la suerte de nuestras gentes, pretender jugar al Quijote cuando no sólo no divisamos esos supuestos molinos de viento sino que tampoco tenemos siquiera a Rocinante para que nos lleve y, además, lo que nos presentan por un reino de plenas realizaciones no es más que una pálida, aunque perversa, adaptación de la Barataria que iba a merecer, crédulamente, el fiel Sancho.

 

El MERCOSUR, por tanto, es al Uruguay el proyecto estratégico para seguir siendo un Estado-Nación y a la vez poder potenciar la más que alicaída industria nacional, negociando en serio y con ganas, la localización de industrias en nuestro territorio pero con alcance mercosuriano y de éste al mundo.

 

Pretender mientras tanto, jugar al amigo del Gigante sin serlo ni merecerlo, mientras se busca instalar –e instaurar- zonas francas, con sus ciudades, barrios privados con sus gentes alienadas, estaremos recorriendo el camino hacia la destrucción del Uruguay independiente. Sea por imperio de la queda notoria y grotesca de las fuentes recaudadoras de las que se nutre un Estado, SUS empresas nacionales, sea por imperio de convalidar zonas muertas instaladas en su territorio, las cuales irán minando, paso a paso, moneda a moneda, las condiciones de vida ciudadana, en igualdad de oportunidades y de trato humano, a su gente y a su futuro.

 

En esto, como en tantas cosas, pensar geopolítica y geoestratégicamente no nos hará mal. Al contrario, nos ayudará a seguir siendo lo que somos: hijos e hijas de un pueblo soberano que al mismo tiempo se sabe, geográfica, histórica y racionalmente, parte de un todo superior: Sudamérica.

 

Que así sea.

 

[1] Brecht, Bertolt, Poemas y Canciones, Alianza Editorial, Madrid, año 1966, Págs. 70 y 71.
[2]
Do Couto e Silva, Golbery, El Cid Editor, Buenos Aires, año 1978, Pág. 54.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY2030.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital