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La ONU y los DDHH A continuación dos comunicados, que damos cuenta en sus partes medulares, del Servicio de Noticias de las Naciones Unidas y que de por sí ponen en el centro de la consideración tanto la dignidad cuanto la defensa del ser humano:
Consejo de Derechos Humanos adopta proyecto de Convención contra Desapariciones Forzosas “El pasado 29 de junio, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó el proyecto de Convención para la Protección de Todas las Personas de las Desapariciones Forzosas.”
“(...) La Convención establece que ninguna persona será sujeta de desaparición forzosa y que no existen circunstancias excepcionales que puedan invocarse para justificar una acción de semejante naturaleza.”
“La práctica sistemática de desapariciones forzosas constituye
un delito
“Además, prohíbe a los Estados expulsar o rechazar, entregar o
extraditar a
“Por otra parte, la Convención determina que nadie puede ser mantenido bajo detención secreta.”
“El documento será sometido para su adopción a la Asamblea General de la ONU, en la sesión que comienza en septiembre”, finaliza diciendo el comunicado.
Quisimos, pues, presentarlo, habida cuenta de lo que implica, tanto en el avance ante la barbarie y la despersonalización que emerge, sin duda y por sobre todo desde el terrorismo de Estado pero sin dejar de considerar toda suerte de terrorismo que utilice como método de lucha a la desaparición forzosa.
Trágico es para una mujer, para un hombre, adulto, niño, joven o anciano no saber más de un ser querido, y más trágico resulta, históricamente, para la comunidad que permite que estas cosas ocurran, sin hacer nada. Callando y mirando al costado. Aplicando el tristemente célebre “no te metas”.
Así nos fue y así nos irá, toda vez que renunciemos a exigir saber la verdad junto con dar de nosotros la contribución indispensable para que el salvajismo y la brutalidad no encuentren lugar y menos aun, cobijo.
Era Marx quien hablaba de la falsa conciencia. Ciertamente un concepto no elaborado por él pero sí llevado a un plano de visibilidad mayor y más profundo. Hablamos no de la falsa conciencia de UN hombre o UNA mujer, sino la que provee el apoyar mente y reflexión en una creencia ciega, en una ideología negadora de todo atisbo de crítica, en suma de una dogmatización que tanto atrofia la autocrítica cuanto niega y se niega a la autoconciencia.
El segundo comunicado, ya con más días de expedido y que refiere a una instancia llevada a cabo en la misma ONU y en un proceso ya avanzado en su ratificación, es el que a continuación expondremos puesto, obviamente, refiere a un lado más de aquella misma barbarie:
Servicio de Noticias de las Naciones Unidas – 22 de junio, 2006
Entra en vigor Protocolo contra la Tortura
“El Protocolo opcional a la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura entró en vigor hoy, después de haber sido ratificado por 20 países en mayo pasado.”
“El instrumento crea un sistema de vigilancia internacional a cargo de un subcomité de diez expertos que podrá visitar uno o varios mecanismos nacionales de prevención de tortura.”
“Por otra parte, el Protocolo dispone que después de un año de ratificado, los gobiernos deben establecer uno o varios mecanismos nacionales de prevención de tortura.”
“El documento ha sido adoptado por nueve países europeos, entre ellos España, y en América Latina, por Argentina, Bolivia, Costa Rica, Honduras, México, Paraguay y Uruguay.”
“Hemos esperado un largo tiempo para lograr este tratado. Ahora, trabajemos juntos para hacerlo efectivo en todo el mundo”, concluyó la funcionaria.” Y así finaliza el comunicado, para un asunto que apenas ha comenzado, internacionalmente, a ser tratado con visos de realizaciones en cuanto a la prevención, detección y penalización, que resta tratar en cada Estado, de la práctica aberrante, además de denigrante, de la tortura.
Hoy que con el mayor desparpajo y cinismo se aplica la tortura en tantas partes del mundo, empezando por el llamado primer mundo, este tipo de noticias mueven más que a la esperanza, a la “oxigenación” de nuestra capacidad de ser audaces a la hora de bregar contra la corriente e ir en pos de institutos, instrumentos y acciones que posibiliten, poco a poco, paso a paso, pero ciertamente, avanzar hacia una exposición, desde la descripción a la penalización, en cada país, en cada región, sea contra la desaparición forzosa, sea contra la tortura.
Vamos, hablo del respeto por el otro. De la queda del atropello del animal que ha renunciado a permanecer erguido y, amparado en una ideología brutalizante, deviene en una bestia capaz de negar al otro, lo que en sí conlleva excluirse como ser racional sujeto a conciencia reflexiva.
Algo que no sucede ni por error, ni por excepción y menos aun por designio alguno. Cuando la barbarie asoma en el ser humano es por ser el factor desencadenante de un largo proceso en el cual la razón se negó a sí misma tanto el tuteo con lo sensible, cuando la praxis de la reflexión que es la única garantía de una existencia, equilibrada, de la conciencia moral.
Porque conciencia moral tenemos si periódicamente damos paso a la reflexión, a cuestionarnos. Si permitimos que, como método, la duda sea aplicada en nuestra propia interioridad a la hora de sopesar acciones o inacciones, propias como ajenas, grupales como sociales.
Por ahora, pues, celebremos estos pasos dados y a la vez permitámonos pensar qué, cómo y cuándo –quizá hoy o sin duda, mañana- podamos hacer nosotros mismos, usted y yo, por caso, en pro del mejoramiento de estas acciones. Para que efectivamente tengan sustentación y no sean, apenas, reflejo de una sociedad del espectáculo. Aquella sociedad que celebra la noticia y apaga la conciencia.
Seamos conscientes de la hora. Miremos a nuestros costados. Miremos a los nuestros. Mirémonos al espejo. Pueden ser aquellos, pueden ser ellos, podemos ser nosotros los próximos en ser las víctimas. Esto si no intentamos asumir nuestro lugar en la lucha por la dignidad de la persona humana.
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