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Recomendaciones acerca de la mitigación de
los efectos y evaluación del vertido de las
plantas de celulosa ENCE y Botnia
en el Río Uruguay
“(…)
Las empresas propietarias de las plantas en construcción a
orillas del Río Uruguay todavía no han explicitado en detalle el tipo de tratamiento de efluentes que utilizarán. Esto es
de fundamental importancia para evaluar las posibles consecuencias de los
vertidos. Si bien el Río Uruguay brindará una gran capacidad de dilución de los
efluentes vertidos, la mezcla con los efluentes de las ciudades
localizadas a orillas del río (sin tratamiento adecuado de
sus aguas residuales) puede determinar respuestas difíciles de
predecir a
priori.
Es importante recordar que la toma de agua del sistema de
suministro de agua potable de la ciudad de
Fray Bentos se encuentra aguas abajo de la zona de descarga proyectada. Por
lo expuesto, es recomendable instalar un tratamiento completo (primario+secundario+terciario)
en las plantas
proyectadas.
El Río Uruguay es uno de los
recursos hídricos de uso múltiple más
importantes a nivel nacional. El
mismo es utilizado para la generación de
United
States Department of Agriculture.
La
aprobación de la instalación de dos industrias de celulosa kraft
con blanqueo ECF, las que producirán una descarga al Río Uruguay
de 125.000 m3/día
de efluentes líquidos, conlleva la necesidad de implementar un
adecuado programa de control y evaluación que permita estimar y
mitigar los potenciales efectos.
La demostración de los efectos
requiere de un análisis robusto de
muestreo, elemento indispensable
para la determinación con rigor estadístico.
En este marco, se pueden utilizar
dos estrategias posibles, la espacial y la
temporal, o una combinación de
ambas. En el enfoque temporal se cuantifican
los efectos antes y después de la
instalación de la planta de celulosa. Para ello se requiere de un registro
adecuado en el pasado de las variables de interés, el cual debe proseguir durante el
funcionamiento de la planta. En el caso del Río Uruguay ese registro es
extremadamente limitado y algunos de los indicadores que hemos mencionado
anteriormente nunca fueron estudiados. Esto determina que desde esta
aproximación no podemos afirmar cambios con base científica. Incluso, en caso de
ser capaces de implementar un sólido programa de evaluación desde mediados del
2006 hasta el momento que la planta entre en funcionamiento, no podemos
registrar parte de la variabilidad natural del sistema. El enfoque espacial
implica un análisis comparativo entre sitios que consideramos de referencia (no
expuestos a los contaminantes) y sitios expuestos. Dado que los ríos son
sistemas con una considerable heterogeneidad espacial
(longitudinal y transversal), para la selección de los sitios de muestreo es necesario
conocer la dispersión de la pluma de descarga del efluente.
Los efectos deben evaluarse desde
los niveles más simples a los más
complejos, considerando ensayos
de laboratorio agudos y crónicos, así como
información de campo y bioensayos
in situ.
El proceso de monitoreo del
funcionamiento de las plantas de celulosa
debe ser de dominio público y
transparente. Las empresas deberían asumir los
costos de los programas de
monitoreo, pero no contratar directamente a los
técnicos responsables para evitar
posibles conflictos de intereses. Para su
implementación, la DINAMA debe tener en
cuenta la independencia de los
evaluadores y esto sólo se garantiza a través de un organismo o
institución de reconocida independencia, como la Universidad de
la República,
que asegure la transparencia del proceso. Los técnicos y
científicos que participen en el programa de monitoreo
independiente y con validez jurídica, deben firmar una declaración jurada de no tener
vinculaciones actuales y pasadas con las empresas”.
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