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Integración: estrategia de
supervivencia iberoamericana

por Bernardo Quagliotti de Bellis

1981

Ya en 1981, insistiendo en la urgencia de la concertación iberoamericana.  Desde el  INTAL (Instituto de Integración Latinoamericana) se decía: “Nunca como hoy es más apremiante esa tarea porque es ya dramática la pérdida de peso, de fuerza e influencia que la falta de coordinación y unidad cuesta a América Latina en la escena internacional
y, consecuentemente, en el terreno de la negociación en defensa de sus intereses económicos”.
Agregando:
“Y un costo inútil. Porque donde la unidad pudo haber ayudado a todos, la desunión no ha servido a nadie. Y hoy vemos a nuestros países, aun los más grandes, expuestos a serios problemas de inflación o de balanza de pagos y envueltos en una creciente espiral de endeudamiento”.

 

2006

Han transcurrido 25 años, y ante este mundo geopolítico y geoeconómico de bloques, ese llamado del Embajador peruano   Carlos Alzamora (secretario del SELA)  manifestado en la sede de INTAL el 25 de julio de 1985,  ha sido totalmente desoído.  Los diversos procesos de integración, creador unos ante el fracaso del anterior, se han caracterizado por ser un mero ejercicio mercantilista de concesiones comerciales  -como el caso del MERCOSUR-  sin la ejecución prioritaria e imperativa de una estrategia política de preservación, afirmación y supervivencia de los países iberoamericanos.

 

Ante la crisis en la materia que vive el continente sudamericano, agravada por los cambios de objetivos que tienen algunos países que priorizan principios ideológicos,  considero que la realidad de un mundo cada vez más férreamente dirigido por el núcleo poderoso de países industrializados en el plano económico   (G-6, Rusia, China, India)  -por no hablar del político y militar-  obliga a Iberoamérica a dedicar todas sus energías y recursos a reforzar su propio frente de resistencia mediante la integración y la complementación para preservar su independencia  -si bien no total ante el proceso de globalización-  para defender con eficacia sus intereses y derechos en peligro y, para contrarrestar los efectos de políticas foráneas que tan adversas consecuencias han tenido históricamente y continuando teniendo  para la región.

 

Cooperación política y seguridad económica colectiva

Es importante presentar y reconocer la dicotomía que enfrenta la realidad sudamericana: los aspectos políticos y militares que corresponderían al ámbito de la OEA no funcionan porque compartimos la capacidad de decisión con los Estados Unidos. El aspecto económico, que perteneció a la jurisdicción exclusivamente iberoamericana, en el marco del SELA cuando funcionó correctamente, dependía de la propia decisión de los países del subcontinente.

 

En varias de las reuniones Cumbre, se ha denunciado  la extrema vulnerabilidad externa de Iberoamérica se ha determinado (en las actas finales, luego de la “foto de familia”) la urgencia de superarla mediante el fortalecimiento de la integración y la cooperación entre los países de la región , a través de la movilización de su potencial conjunto de acción y apoyo recíproco. Algo que en nuestros días se practica en contrario.

 

En la Declaración de Lima (14,julio,1999), por primera vez aparece el elemento de la cooperación política, expresando el acta final: “La cooperación económica y la concertación política  a nivel regional son elementos  insustituibles de la estrategia encaminada a procurar la seguridad y la independencia económica de América Latina”.

 

En tanto la crisis se ahonda y se extiende: el desarrollo no sólo se ha detenido en el continente sino que se ha descendido a los niveles de 1970 y aún de 1960. La Comunidad Andina de Naciones atraviesa una grave y prolongada crisis, agravada con el enfrentamiento de Venezuela a partir de su retiro del  Pacto Andino( 1969). La ALADI( 1980) no recibe el apoyo político que merece, para afianzar lo relacionado a complementación y desarrollo autónomo. Iberoamérica no presta atención al desfallecimiento paulatino del SELA.(1978). Los esquemas integracionistas  MCCA (1948,Centroamérica) y CARICOM (1968, Caribe) languidecen  peligrosamente, MERCOSUR (  paralizado y ante una interrogante).  Mientras tanto, en el resto del mundo el sentido es inverso.

 

El citado Embajador Alzamora señala en su exposición: “En Europa la integración avanza y se consolida pese a sus sobresaltos. En Asia la ASEAN no sólo prospera sino que tiene capacidad retaliatoria en defensa de sus intereses económicos y efectividad en la promoción de los políticos. La Liga Árabe es capaz de lanzar de lanzar satélites propios para preservar su unidad y su autonomía como entidad regional. Y en África la OUA va superando sus crisis y sigue efectuando sus reuniones cumbres anuales, que dan al continente africano un sentido de unidad y de propósito.”

 

¿Qué pasa en iberoamérica?

¿Por qué no se avanza?. ¿Por qué los planteamientos que se enfatizan en los discursos al más alto nivel político, donde  -aparentemente-  son coincidentes en objetivos, éstos no se materializan? ¿Por qué Iberoamérica, sigue sometida, de hecho,  a las estrategias políticas y económicas  de las potencias extraregionales? ¿Por qué carece de capacidad de reacción?

 

Para muchos analistas, Iberoamérica está incapacitada para la acción y la reacción por falta de maquinaria institucional de concertación. A nivel político porque no la tiene (falta de un serio liderazgo); a nivel económico porque no tiene madurado un proyecto regional; a nivel militar porque aún no ha podido reconstruir  lo que el proceso democrático tuvo que derribar.  Esto lleva a considerar que aún a Iberoamérica le falta concertación orgánica. Lo único rescatable para su “currículo” son iniciativas espontáneas y aisladas.

 

Afirmación de autonomía

En momentos en que están en juego la soberanía política y económica, la preservación del aparato productivo y del nivel de vida, resulta una eminente responsabilidad de los gobiernos iberoamericanos, que deben organizar un frente de resistencia para contrarrestar tan peligrosa situación. (ver análisis de situación en GEOSUR julio-agosto/2006).

 

Cuando se habla, se insiste y se discute respecto al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, debe considerarse que hay otras áreas, otros interlocutores importantes para los iberoamericanos en los campos comercial, financiero, tecnológico. Si bien la decisión final es compleja, en esa visualización a fondeo que se presenta en un mundo globalizado, está en suerte el proceso de afirmación del protagonismo iberoamericano si quiere manifestarse como interlocutor válido e independiente en el diálogo y la negociación del poder mundial. 

 

Iberoamérica no puede seguir a la espera que la solución de sus seculares problemas provengan tan sólo de impulso o intereses externos. Es de esperar que los resultados de las próximas reuniones cumbres, tanto del MERCOSUR como continentales, definan una estrategia regional de desarrollo conforme a los términos que los pueblos de la región vienen  altamente preocupados,  pacientemente aguardando  

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