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Venezuela, Corea, Sudáfrica
¿Por qué?

por Bernardo Quagliotti de Bellis

Del Informe Stratfor [i]. Austin  Texas Junio 2006

 

Este pormenorizado informe, realizado por un grupo de asesores de la Casa Blanca de la universidad de Austin,  menciona casi al pasar a Sudáfrica. Este país es clave en el actual juego de poder geopolítico sudamericano, aunque no todos lo perciban. Tiene una relación muy particular con grupos dentro del actual gobierno argentino y,  además es el contrapeso inevitable que tiene Venezuela hacia Brasil, en el rico entramado que viene desarrollando históricamente Itamaraty, tanto con el mundo árabe como africano.

 

En las hipótesis de tensión de las décadas del ´60 y ´70, siempre la Argentina barajó abrir el segundo frente militar sobre el Brasil desde Venezuela. A su vez el Brasil lo haría sobre Argentina desde Chile. Actualmente todo esto es historia, pero no hay que descuidar que el juego del prusianismo militar chavista  es simétrico a las apetencias argentinas de los ´60 y los ´70. Ya en la década del ´70, Brasil frustró dos objetivos navales estadounidenses y argentinos a la vez: la formación de una fuerza naval interamericana permanente y una Organización del Atlántico Sur que incluyera a Sudáfrica, a la cual también Uruguay se opuso.

 

En aquel entonces, los estadounidenses perseguían propósitos antisoviéticos;    la Argentina objetivos de hegemonía regional, para los cuales el antisovietismo era un afortunado pretexto. Ondas concéntricas del imperio Occidental y del nacionalismo regional emergente que en ese aspecto se conjugaban.

Chávez, no es exactamente un socialista disfrazado como piensan algunos. Chávez hereda subdesarrolladamente al factor nacionalista militar que preexistía tanto entre los montoneros argentinos como entre los militares que los derrotaron.

 

El prusianismo militar sindical como modelo sociopolítico y geopolítico a la vez, es lo que vuelve.   En la situación actual,  la potencia petrolera venezolana, coloca a la administración argentina en una posición subordinada. En este laberinto, la Argentina tiene un discurso solo retórico e insuficiente.

 

Analizando cuáles son las prioridades militares y nacionales venezolanas y no los objetivos abstractos de ninguna internacional dialéctica y filosófica, se podrán entender mejor sus compras de armas, y a que apuntan. El control poblacional orwelliano ya lo tiene. Ahora va por más. Tras un esquema geopolítico de poder sin ideología precisa.

El problema estratégico

 

El presidente Chávez ha anunciado la expansión que planea para su reserva militar bolivariana, del nivel actual de 80.000 miembros a casi 2.300.000de voluntarios armados. Según se ha informado, también hospedó una silenciosa visita de parte de una delegación de Corea del Norte, en la semana del 27 de marzo al 2 de abril de este año. Ya que Chávez sopesa los casos de armar y equipar a sus reservas militares, podría estar pensando en adquirir menos MiGs, con el fin de añadir una “disuasiva misilística” a las fuerzas armadas nacionales de Venezuela. Ofreció a Chile la venta de sus  F16, que el gobierno de la señora Bachelet no aceptó.

Análisis

 

En su programa televisivo “Aló Presidente”, Chávez dijo que se ha comprometido a comprar el equivalente de 2.000 millones de dólares en armas navales, aéreas y de infantería, sistemas de radar y transporte, desde Brasil, China, Rusia y España. (Rifles de asalto, 50 cazas MiG-29 Fulcrum, etc.etc.)

 

Como resultado el Informe Statford indica que es muy factible que el gobierno venezolano está reconsiderando sus planes de comprar los 50 aviones caza y, en su lugar, adquirir misiles a Corea del Norte para crear un “disuasivo estratégico” contra cualquier intento de agresión externa por parte de Estados Unidos o Colombia. La adquisición de misiles norcoreanos aumentaría, significativamente, la ascendencia política de Venezuela a nivel regional. De hecho, los nexos políticos entre Caracas y Pyongyang están fortalecidos y el ímpetu para una relación más cercana viene principalmente del gobierno de Chávez, según me comentó una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela.

 

Sudáfrica es un aliado estratégico importante entre las relaciones multipolares que Chávez busca construir. Sudáfrica, además, tiene una industria, grande y diversificada de exportación de armas, que está muy interesado en abrir nuevos mercados para robustecer la economía del país. Con abastecedores de armas en Rusia, España, Brasil y China, todos apresurándose a cerrar tratos con Caracas, los exportadores de armas sudafricanos están ansiosos que se les presente alguna oportunidad.

 

Pyongyang no vendería armas nucleares al gobierno de Chávez. Sin embargo, Stratfor considera que Corea del Norte vendería misiles Scud a Venezuela por algún margen de ganancia, o para obtener ascendencia política como instrumento  de represión interna si el gobierno perdiera la actual riqueza petrolera y el apoyo popular se trocara en rechazo violento. El otro propósito sería defender al gobierno si la FAN se rebelara contra Chávez.

 

Las únicas cosas que potencialmente se interpondrían en el camino de Chávez, serían las restricciones de dinero y una posible resistencia interna dentro del gobierno a las compras masivas de armas; y presiones externas como el descontento de los Estados Unidos y la falta de atención a sus extensos y encendidos discursos por parte de varios gobiernos iberoamericanos. Tan sólo Cuba y Bolivia, mantienen una cierta identidad    con las fantasiosas utopías “bolivarianas”.

 

Simón Bolívar, en su famosa “Carta de Jamaica” del 6 de setiembre de 1815, escribe desde su exilio en Kingston a Henry Cullen (“contestación de un americano meridional  a un caballero de esta isla”), acerca del futuro de América Latina, considerando que los pueblos del continente deben integrarse pero dentro de la libertad. “Es decir una integración que no ha sido ni podrá ser el resultado de un simple conjunto de buenos deseos. Integración que aún no han logrado políticas circunstanciales que resultan ser eso, circunstanciales; como tampoco proyectos de
economías integracionistas fácilmente presionables por los centros de poder”.

 
[i] Stratford (Strategic Forecasting Inc.) es una empresa privada dedicada a la recopilación de inteligencia política y militar, la mayor del mundo en su género.

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