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¿Sorprendidos por lo que dijo Taiana?
La visita del jerarca argentino a la ciudad de Gualeguaychú, permitió también poner al descubierto la ingenuidad o la incapacidad uruguaya con respecto a la forma de conducir este tema y, en algún momento habrá que asumirlo, al rotundo fracaso diplomático que nos ha llevado a un callejón sin salida. Fracaso donde hay varios responsables políticos, porque nunca quedó claro del lado uruguayo si la responsabilidad de la negociación la tenía la Cancillería, la Secretaría de la Presidencia o el propio Presidente.
Menos las autoridades del Gobierno que estuvieron en la última
Cumbre del Mercosur en la ciudad de Córdoba, todos los que
estábamos allí pudimos saber que la posición argentina era
muy firme; que no se había iniciado ningún diálogo conjunto;
que el tema solo se trató en forma colateral por parte de los
Presidentes de ambos países; que los negociadores ni siquiera
hicieron lugar al planteo uruguayo de discutir el tema
“papeleras”, como ellos les llaman, como para incorporarlo al
documento final; que Argentina no aceptaba la propuesta uruguaya
de monitorear en forma conjunta porque, desde el vamos, aspira a
la deslocalización de los emprendimientos industriales; que el
planteo sentimental, abogando por la hermandad de los pueblos
que realizó el Presidente Vázquez al final de la Cumbre,
terminó de irritar a su colega Kirchner que había insistido
en que el problema fuera de carácter binacional y había
sugerido que se mantuviera dentro de ese ámbito; que Kirchner se
siente defraudado por Vázquez; que Argentina trabaja para
sabotear la financiación internacional y que no baja los brazos
y sigue adelante con el reclamo ante la Corte Internacional de
Justicia, tratando de conseguir los elementos más contundentes
para defender el tema de fondo, con el fin de impedir la
instalación de las plantas. Sabiendo todo eso y si no lo sabían las autoridades del Gobierno es porque deben haber concurrido a otra Cumbre, se dio a conocer a la ciudadanía uruguaya que un retorno del diálogo estaba cerca y que había buena disposición como para superar el conflicto. Tuvo que ir Taiana a Gualeguaychú para que los uruguayos tomáramos conciencia de lo que realmente está pasando.
Mientras tanto, el canciller Gargano dice ahora no entender la actitud argentina y se muestra sorprendido y en el resto del Gobierno gana el desconcierto. Esto confirma que estuvieron en otra Cumbre.
Estaremos algunos periodistas informados y las autoridades nacionales no como para conocer que la parte Argentina ha estado trabajando en forma permanente para dinamitar este tema, que se han reunido con directivos de la empresa ENCE y que, en cierta forma, han logrado dilatar una resolución de parte de la empresa que ha permitido extender en el tiempo el inicio de las obras o que la empresa ha dejado traslucir la posibilidad de conformar a la Argentina y discutir una posible relocalización.
Si esto es así, antes que sea demasiado tarde y el deterioro de las relaciones con Argentina sea casi irreversible, cabe preguntarse si no habrá que variar la estrategia, conversar con la empresa ENCE y formalizar una propuesta sólida a las autoridades argentinas para que sean ellos los que tengan que resolver. Argentina ya había aceptado, y eso lo reconocen porque está en los documentos, que se instalara una planta de celulosa en el Departamento de Río Negro. Ellos critican la autorización para un segundo emprendimiento y el impacto acumulado de dos plantas en la misma zona.
Quizá sea el momento para Uruguay de mover la ficha y tirar sobre la mesa la posibilidad de trasladar esa segunda obra, que aún no se inició, a un punto que se acuerde con la República Argentina. Quizá sea el momento de plantear que los costos de ese traslado, sean asumidos por nuestros vecinos.
Quizá sea el momento de recomponer las negociaciones en base a una propuesta audaz, que nos de la certeza de que las empresas no tendrán problemas en el futuro, cuando realmente comience la producción industrial.
Quizá sea el momento de darle a Kirchner alguna herramienta distinta, que permita quitarle presión a los reclamos de los vecinos de Gualeguaychú y pueda maniobrar en una interna difícil. Quizá sea el momento de entender que este tema no se arregla con discursos públicos de buenas intenciones y esperanzadores y que nuestros “ hermanos” trabajan, equivocados o no, con un fin concreto.
Quizá sea el momento, porque el tema lo amerita y nos va la vida a todos los uruguayos, de hacer planteos políticos en serio. LA ONDA® DIGITAL |
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