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La 30ª cumbre del Mercosur
“Lucho porque no quiero que nos roben más , las mieles
El Mercosur, aparentemente, logró pasar de una situación de riesgo al fracaso a una animada esperanza, fundamentalmente ante la toma de posesión de la presidencia “pro-tempore” del organismo por Brasil (Lula da Silva), dado que en el semestre que lo presidió Argentina (Kirchner) la pasividad frustró expectativas y la inquietud se manifestó, no sólo por declaraciones de representantes de los socios menores (Paraguay, Uruguay), sino también por motivo de una serie de desavenencias entre los gobiernos de la región respecto a diversos temas.
Conforme a las expresiones vertidas, anteriormente, por el Ministro de Economía de Uruguay - Cr. Danilo Astori - “Hemos retrocedido en zona de libre comercio, el aspecto más elemental de la integración; hemos retrocedido en unión aduanera, que parece un queso gruyere por todos los agujeros que tiene. No tenemos coordinación de políticas macroeconómicas, no hay supranacionalidad en el Mercosur, casi en absoluto”.
El presidente de Paraguay -Nicanor Duarte- refiriénsoee a las trabas que últimamente se dictaron unilateralmente, “se están convirtiendo en medidas egonacionalistas, casi xenofobias, e impiden el libre comercio que tanto de proclama”.
Ausencia de voluntad política En todo el primer semestre de 2006, a pesar de las coincidencias ideológicas de los gobiernos, no hubo voluntad política para resolver los problemas que bilateralmente y en conjunto, postergaban la institucionalización definitiva del bloque. Marcelo Gullo [i] en su reciente libro “Argentina –Brasil : la gran oportunidad”, analizando en profundidad la situación de Argentina y Brasil, recalcó : “Es necesario volver al proyecto inicial, que fue pensado como una zona de desarrollo conjunto”.... “Si Argentina reclama con firmeza una política de industrialización conjunta, y Brasil actúa en consecuencia, se podría crear un fondo para el desarrollo. De lo contrario. Brasil podría quedar rodeado de países que, si bien no le serán hostiles, resultarán, sí, poco favorables”
Dos consideraciones básicas para el análisis de la política exterior En el análisis de las relaciones internacionales, existe desde hace más de tres décadas, un consenso amplio respecto a dos puntos:
1).- Los actos de la política exterior están condicionados en gran medida por la política interna; 2).- No existe una realidad de la política exterior en sí misma, sino que ésta es siempre, más bien, una realidad percibida por los respectivos protagonistas y, sólo como tal es considerada en el proceso de toma de decisión, como es del caso en el Mercosur ampliado, donde en los discursos de esta 30ª cumbre, se hizo clara referencia a los alcances de: globalidad, de interdependencia y de nacionalismo. En este aspecto, considero que, si se entiende la integración como un proceso obligado de interdependencia creciente de las estructuras económicas y políticas, al realizar un balance objetivo de los esfuerzos de integración que comienzan a partir del “proceso libertario” de principios del siglo XIX; las propuestas dirigidas a actuar en conjunto se fueron presentando por distintos gobiernos: del ministro chileno Joaquín Tocornal, con el proyecto de crear una Unión Aduanera Sudamericana en 1882; del presidente argentino Julio A. Roca al proponer la conformación de una Convención Aduanera entre Argentina,Brasil,Paraguay y Uruguay; y, en el correr de todo el siglo XX, con propuestas como el ABC en 1915 y en 1951 ; (para citar algunas), el resultado de tal balance resulta decididamente negativo.
Una opinión acertada acerca de los logros en política de integración sólo se presenta como posible, si en la evaluación general se toman en cuenta los aspectos políticos de la integración regional, así como, también, las interrelaciones entre los países iberoamericanos. Casi todos los analistas concuerdan en que hay una discrepancia considerable entre las expectativas iniciales del proceso mercosuriano y los logros obtenidos en estos 15 años transcurridos desde la firma del
Tratado de Asunción. En el caso del Mercosur, el fortalecimiento de la relación bilateral entre Argentina y Brasil, acordando instaurar a partir de febrero de 2007 el “Mecanismo de Adaptación Competitiva”, como también la creación de un Banco Regional -entre otros mecanismo financieros y aduaneros- podrán resolver las asimetrías que se presentan; punto fundamental que está en la compleja agenda del presidente “pro-tempore” (Lula da Silva) que asumió por este segundo semestre de 2006.
“Crisis de la integración; integración de la crisis” Marcos Kaplan, en una ponencia con ese título que presentó en un congreso de del Mercosur, señaló que hasta bien avanzado el siglo XX, la perspectiva integradora -que continúa en este siglo XXI- la región estuvo trabajando como un “topo histórico”, pues la realizó en el refugio de conciencias aisladas y de grupos minoritarios muy influyentes.
Hace 193 años, Simón Rodríguez -maestro de Bolívar- le escribía al Libertador de la Gran Colombia: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Latina es original. Original han de ser sus instituciones y su gobierno; y originales los medios de fundar unas y otro. Inventamos o erramos”.
Si el Proyecto libertario tenía una clara visión de unidad regional y continental, la integración iberoamericana sigue siendo, en mi concepto, un modelo para armar. La región se mantiene incomunicada entre sí; deformada en su proceso histórico. ¿Por qué y con qué fin se deben realizar momentos de reflexión? Todo me lleva a pensar que la denominada integración, nunca fue integración. Creo que por ahí comienza el equívoco.
A juicio del filósofo mexicano Leopoldo Zea, refiriéndose a la integración iberoamericana, manifestaba: “Unos gobiernos pierden el instrumento de su desarrollo parcial, otros se niegan a seguir siendo instrumentos. Unas sociedades se inconforman por lo que están perdiendo, otras por alcanzar lo que siempre les ha sido negado. El problema está, precisamente en tratar de conciliar tan encontrados intereses; en la búsqueda de una solución en la que los pueblos puedan continuar desarrollándose, sin que tal desarrollo tenga que ser pagado por otros.”
Una decisión a destacar, aparte de los 43 puntos aprobados, fue la firma de un acuerdo comercial del Mercosur con Cuba, lo que políticamente tiene su trascendencia, por cuanto está dirigido a romper la “asfixia” del bloqueo -económico y político- de la isla, decretado por los Estados Unidos. .
Sub-integraciones en el espacio del MERCOSUR
En la ciudad de Corrientes, con la participación de gobernadores y funcionarios del norte argentino y de las regiones fronterizas de Bolivia, oeste brasileño y norte chileno, se llevó a cabo recientemente, el 8º Encuentro de la ZICOSUR (Zona de integración del centro oeste sudamericano)
Hace 24 años, en GEOSUR , luego de una visita realizada al norte argentino -particularmente a la ciudad de Salta- ofrecía noticia respecto a la creación de un sistema sub-regional de integración plurinacional : GEICOS (Grupo Empresarial e Industrial Centro Oeste Sudamericano), ente privado que nuclea a los sectores empresariales del norte de Argentina y Chile, oriente y sur de Paraguay, Perú y Bolivia.
[i]
Politólogo de la Universidad de Rosario, especializado
en relaciones internacionales.
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