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Del TLC a la ronda de Doha
- Las cosas por su nombre

por Héctor Valle

hectorvalle@adinet.com.uy

El mundo es ancho y joven

Las cuestiones del comercio como las de las finanzas, entre tantas otras, sin duda alguna, siempre tienen o debieran tener a la persona humana. De ahí que esta nota comience con una información no menor que fuera a dada a conocer o mejor dicho divulgada con mayor intensidad al haberse conmemorado el pasado 11 de julio de 2006 el Día Mundial de la Población: A escala planetaria, la juventud ya casi bordea la mitad de la población, esto es, los jóvenes, menores de 25 años, llegan a la cifra de tres mil millones.

 

Justamente ellos, que sufren como pocos, aunque la mujer no les va en zaga, lamentablemente, en el desplazamiento y discriminación de la que suelen ser objeto, con variada intensidad en el mundo entero, ellos, digo, los discriminados de todas las horas ahora alcanzan niveles críticos de representatividad. Hablo, se comprende, de la representatividad de la discriminación, esa condición obscena y baja del ser humano que juega a cosificar y deviene objeto.

 

Quizá, debamos atender más las consideraciones de personas que están en el pensamiento reflexivo y de allí vienen a brindar sus consideraciones. Por ejemplo, el pasado 24 de julio de 2006 en el diario brasileño Folha de São Paulo, el sociólogo brasileño Francisco de Oliveira quien, en entrevista con el periodista Rafael Cariello, mencionaba, por ejemplo, algo de honda trascendencia: “El fenómeno de la irrelevancia de la política es muy profundo”. Para agregar, un poco más adelante, que: “(...) es necesario investigar las razones de la irrelevancia política de hoy, y no sólo en el Brasil. Aquí, eso tiene un efecto devastador. Aquí, el fondo de la irrelevancia de la política es la desigualdad. No es más plausible, para ninguno de nosotros, que usted pueda, por medio de la política, atravesar el Rubicón. No es más posible.”

 

 Así se manifiesta este pensador sudamericano al que por otra parte, resulta imprescindible conocer, no sólo en la totalidad de las manifestaciones vertidas en el mencionado reportaje sino y especialmente en sus trabajos y acciones de vida. Para ello, pues, les invitamos a indagar en procura de tales materiales.

 

Ustedes se preguntarán ¿Y esto qué tiene que ver con el comercio a nivel mundial, regional y bilateral? Todo. Absolutamente todo. Porque, vean ustedes, sé que coincidirán conmigo: el comercio tiene por objeto la mejora de las condiciones de intercambio, en este caso de bienes y servicios, entre las personas que habitan este mundo. Luego, el comercio es, esencialmente, un asunto de alta política.

 

O, si advertimos la sinrazón de los pasos dados, quizá sea el resultado de las articulaciones de esas elites de parias que habitan el planeta (recordando la obra del americano Christopher Lasch, “La rebelión de las élites”) y, sin arraigo de especie alguna, menos moral, con una comunidad específica –considerando por comunidad no un barrio cerrado, no una ciudad instalada en zona franca, sino un hábitat en donde el hombre y la mujer se conozcan y reconozcan en su diversidad y pluralidad de orígenes y estamentos sociales. En ese ámbito, los que hoy gobiernan las cuestiones del comercio son, qué más pruebas se precisan presentar, refractarios a la responsabilidad social.

 

OMC: Fracaso de la Ronda Doha, o su antesala

“Hoy perdemos todos”, manifestó Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ante el evidente, aunque aun no declarado oficialmente, fracaso en las negociaciones de la llamada Ronda Doha.

 

Estas tratativas, iniciadas en Qatar en el año 2001, tenían por objetivo el liberalizar más y mejor el comercio mundial.

 

Sea por la imposibilidad de acuerdo en el ámbito del G-6 (grupo compuesto por los principales protagonistas del intercambio comercial, a saber: Australia, Japón, la India, la Unión Europea, y los Estados Unidos de Norteamérica), bien por la multiplicidad de factores que fueron conspirando (la imposibilidad de acuerdo entre EUA, la UE y el G-20), paso a paso, para este obvio desenlace pero que costó tanto asumir, el asunto es que el mundo se enfrenta a una disyuntiva dramática: reconocer el fracaso y desandar lo andado en las tratativas, que en no pocos casos fue importante, o bien repensar una mejor manera, más inteligente y responsable, global y no meramente sectorialmente, por cierto, de proseguir hasta alcanzar acuerdos que a su vez validen aquellos otros ya alcanzados en estos cinco años.

 

Las palabras de Lamy

En la reunión informal de Jefes de Delegación celebrada en el Comité de Negociaciones Comerciales el lunes 24 de julio de 2006, Pascal Lamy, a manera de introducción manifestaba, entre otros conceptos, lo siguiente: “De los debates celebrados este fin de semana se desprende claramente que el principal bloqueo concierne a los lados agrícolas del triángulo de cuestiones que el G-6 ha estado tratando de resolver. Pese a que ha habido algunas mejoras con respecto a las cifras que se barajaron informalmente, y en particular con respecto al acceso a los mercados para los países desarrollados, las diferencias en el nivel de ambición entre el acceso a los mercados y la ayuda interna siguieron siendo demasiado amplias para poder salvarse. El bloqueo fue de tal magnitud que el debate ni siquiera pasó a abordar el tercer lado del triángulo, el acceso a los mercados en el AMNA.( Acceso a los Mercados para los productos No Agrícolas)”. En buen romance, nunca hubo voluntad expresa de acordar en esta materia.

 

De la retórica a los hechos

Si hay algo evidente, es que el librecambismo no existe salvo en la retórica de los proteccionistas que controlan el mundo del comercio y el mundo también.

 

Ha quedado por el camino, según toda la evidencia recogida, y nada menor por cierto, que la pregonada “liberalización competitiva”, esa que dice de realizar acuerdos bilaterales con naciones varias –en nuestra región: Chile, Colombia, Perú y los intentos (?) en curso. Afirmación hecha, con las siguientes palabras, por el director de programa de economía internacional de la Brookings Institution, Lael Brainard, ex asesor de Clinton: “Cada día que pasa es menos probable que el presidente Bus deje en su legado político mucho para mostrar sobre liberalización comercial”, según recoge el diario argentino Clarín, en su suplemento Económico del domingo 30 de julio de 2006 y que además añade las expresiones, obviamente en contrario, de la señora Susan C. Schwab, representante comercial de los E.U.A. pero que los hechos parecen estar claramente encontrados con todo intento serio de acuerdos bilaterales, por cuanto, salvo naciones que se despreocupen de arribar a logros sensibles, los E.U.A. no permitirán, como no lo han hecho en el ámbito de la O.M.C. desproteger a sus productos más sensibles, por ejemplo, los agrícolas.

 

Así, toda posibilidad de acuerdo es mero ejercicio retórico.

 

Vayamos ahora de norte a sur en nuestra Sudamérica:

 

Perú

Esta nación que recientemente tuviera cambio de gobierno, está expectante por saber cuál será el comportamiento de su Presidente, Alan García, respecto de estas cuestiones. Mientras se esperan otras medidas, hay una de clara significación: la asunción del embajador Allan Wagner como Ministro de Defensa. Y digo de significación pues este señor ejercía la Secretaría General de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) hasta el día previo a su nominación.

 

Venezuela

Además de ya integrar el MERCOSUR, esta nación va formando una suerte de mercados para los títulos de la deuda de la región, sin dejar de considerar lo obvio en su hacer: el campo energético y la red de alianzas que viene tejiendo, con variada suerte, en el concierto de naciones sudamericanas.

 

En todo caso, siguiendo el ejemplo de lo ya hecho y que se avizora continúe, con los títulos de deuda de la Argentina, la nación venezolana se apresta a considerar la posibilidad de negociar títulos de veintidós países.

 

Chile

Comienza a escucharse un ruido inarmónico desde el país trasandino y no es por imperio de la señora Bachelet al frente del Gobierno (algo que algún trasnochado discriminador pueda suponer en contraposición al “fuerte” gobierno de Lagos) sino por el propio sistema chileno que, en su economía, adolece de fallas estructurales, sea en el objetivo de sus políticas, entre los cuales no se encuentra en primer término la distribución equitativa entre sus habitantes, fuere por imperio de los instrumentos utilizados hasta el presente (el fiel seguimiento de la doctrina de libre comercio, con sus fases desreguladoras, privatizadoras y de queda de aranceles).

 

Chile, que se ha visto enfrentado a la presión –desmentida pero en los hechos constatada- de las autoridades americanas para que vea bien qué va a votar en la ONU, es decir, que no vote el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad, algo que su Presidente ha declarado no permitirá ser objeto de presión alguna.

 

Chile, que reiterará su respaldo al Tribunal Penal Internacional (TPI), comienza a vivir horas de creciente preocupación al estar del comportamiento de su economía que si bien ha enriquecido mucho más al sector ya de por sí rico de su población, ubicado en el entorno del 10 por ciento, ve como el 82 por ciento de los chilenos no se benefician de los éxitos del país, según declara el ingeniero industrial Thomas Hirsch, ex candidato a la presidencia chilena. Hirsch, en declaraciones al periódico virtual Carta Mayor (www.agenciacartamaior.uol.com.br) de fecha 27 de julio de 2006, agrega una frase que si bien la emplea para el país trasandino, uno podría perfectamente repetirla para varios de nuestros países, el Uruguay incluido, por cierto: “En Chile la macroeconomía va muy bien, pero las personas no comen macroeconomía.” Para lo cual se extiende con otras consideraciones que dan asidero a su afirmación, que hacemos nuestra.

 

Chile, a su  vez, y por imperio de la política argentina respecto del suministro y precio del gas, va viendo, en la opinión de estrategas trasandinos –por ejemplo la del cientista político Guillermo Holzman, dada a el diario El Mercurio, el 26 de julio de 2006- que “la Argentina ya no es un socio estratégico para Chile”, a lo que otros añaden que tanto el Brasil como el Perú deben ser considerados como potenciales socios estratégicos, al estar de lo declarado por el economista Francisco Garcés, del Instituto Libertad y Desarrollo, respecto del Brasil, como así también por expresiones del Economista Rolf Lüders, de la Universidad Católica, respecto del Perú. Aunque, naturalmente, se recuerda que el socio principal es EUA, con una balanza comercial positiva de US$ 1.905 millones y, cito textual del medio antes indicado que: “Es por ello que los analistas recomiendan tener especial cuidado de ofender los intereses de nuestro mayor socio comercial.” Las negritas, son de mi responsabilidad. Podemos pues ir advirtiendo cuánto de cuidado hay que tener en esto de jugar al libre mercado.

 

Brasil y Argentina

Mientras que el Brasil viene desplegando una política selectiva de tasas bajas en créditos a sus exportadores, lo que le permite enjugar la diferencia de cambio con la Argentina, además de haber bajado enormemente su deuda externa, del lado argentino se persiguen otros objetivos al estar de las últimas medidas tomadas por el Banco Central que posibilitaría un alza, aun no medida, en las tasas.

 

Mientras que en la Argentina se procura juntar dólares, en el  Brasil se aplican criterios que hagan que la divisa norteamericana se mantenga por debajo del real y al mismo tiempo permita a las empresas retirar dividendos en porcentajes interesantes, a la vez que como dijéramos, se alienta la financiación de exportaciones, en algunos sectores de hasta un 55 por ciento del negocio, lo que indudablemente fomenta la producción pero que, en uno y otro caso, en ambos países, preferimos reservarnos opinión respecto de la mejora sensible y medida en la distribución de la renta a la población.

 

Ciertamente, tanto el Brasil cuanto la Argentina tienen instrumentos paliativos para los sectores más desposeídos pero, en definitiva son eso, paliativos.

 

Uruguay

 

Y llegamos a la tacita del Plata.

 

El 27 de julio declaraba a la radio El Espectador, el embajador uruguayo en Washington, Carlos Gianelli, respecto de tratativas para un TLC con los EUA, lo siguiente: “No estamos negociando todavía nada”. Y agregó: “No hemos definido cómo vamos a seguir en este tipo de conversaciones. Son muchos temas, temas muy complejos.” Pero dijo más, y cito la información de la propia emisora: “En entrevista con En Perspectiva Gianelli dijo que no han “recibido ninguna propuesta en ese sentido (se refieren a que Uruguay firme un tratado comercial bajo el formato del Acuerdo de Promoción Comercial –APT-,  parecido al suscrito entre EUA y Perú, meses atrás). Prosigue la emisora informando: “Añadió que lo hecho con Perú fue puesto como un ejemplo, y en referencia a uno de los capítulos de la negociación. Y precisó que el acuerdo alcanzado con ese país latinoamericano fue un Acuerdo de Cooperación Comercial.”

 

Qué pena que los funcionarios al mando de la Economía no demuestren igual tenacidad y empeño en el esfuerzo para arribar a acuerdos puntuales con nuestros países vecinos. Realmente es una pena, porque esto de soñar quimeras está bien para un momento, total momentos inarmónicos todos tenemos, pero vivir de quimeras, aunque sea hecho, como me consta, con la mejor intención y el más sano y patriótico interés, resulta por lo menos no resultante de un plan que base sus premisas en hechos y factores geopolíticos y geoestratégicos. Porque al fin de cuentas, la economía, pese a los economistas es un instrumento de la alta política para el mejor destino de los habitantes del país que la genera. Si la genera. O se la generan, todo depende del lugar, la época y las circunstancias. Y de los funcionarios intervinientes, claro está.

 

Veamos cómo cierra la noticia esta emisora: “(Estados Unidos) nos pone una propuesta de marco (...) No están vendiéndonos un modelo sino diciendo ´esto es lo que hicimos´. Y nosotros (...) les hacemos preguntas para tener la película clara”, dijo Gianelli. Consultado sobre cuál va a ser el formato del acuerdo comercial, contestó: “Hay muchas formas que tenemos que analizar”.

 

Al hablar de cine, no sé por qué, quizá por mi edad, no muy avanzada pero ya claramente definitoria, si es que me entienden... recuerdo a aquel actor italiano de cine, Totó.  Magnífico, ciertamente, en esos personales tan hilarantes como no pocas veces, tragicómicos.

 

En definitiva, y concluyendo esta salpicada nota, mientras los hechos van por el sendero del medio, los cantos de sirena y sus sacerdotes descalzos, deambulan por los jardines adyacentes....a lo real.

 

Mientras tanto, una real política de generación de producción desde la conformación y apoyo a las microempresas y pequeñas empresas, continúa siendo esperada. Al igual que alguien me explique, por favor, por qué un país como el Uruguay, con la maravillosa riqueza ictícola que posee no expresa nada, en concreto y desde el Estado, al respecto.

 

¿El Estado no tiene interés en fomentar, o en fomentar aun más, mucho más sería mejor decir, tamaña riqueza? ¿Qué permisos se dan? ¿Qué beneficio reportan a las arcas del Estado? ¿Cuál ha sido su relación, en ingresos en proporción a zonas y productos del mar se refiere, en los últimos tiempos? ¿Cuáles son las perspectivas para estos próximos años? ¿Qué nivel de ocupación, directa e indirecta, se espera conseguir con tales medidas? ¿Hay llamados internacionales al respecto? ¿Si los hubo, se piensa en mejorarlos? ¿Cómo?


Hasta no poseer tal información, que espero de por tierra (o por mar) con todas mis cuestiones aquí apuntadas, se me ocurre debiéramos llamar al ministerio respectivo, de la siguiente forma: “Ministerio de Ganadería, Agricultura, ¿y Pesca?

 

¿Será que soy tan nabo para no advertir cómo se está conduciendo la política pesquera en el Uruguay? ¿Lo seré sólo yo? ¿O habrá algún otro producto hortícola para calificar a la inacción en la materia, si la hay, entre otras varias inacciones, no todas atribuibles a esa repartición del Gobierno?

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