Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

La cuestión del Cercano Oriente
por Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis

Texto de la conferencia dictada en el simposio realizado

 en el Club Libanés de Uruguay, el 16 de agosto, 2006

 

Rescato como una importante  herencia intelectual del pasado siglo XX, la obra de tres brillantes pensadores: Spengler, Valery y Toynbee, por haber meditado seriamente sobre el sino de las diversas  civilizaciones.

 

Es importante resaltar que los tres habían interrogado
a la Historia.

Por consecuencia, sus reflexiones no responden a una  expresión académica  que fundamenta,   simplemente, una paralelismo entre el pasado y el presente, sino que las mismas nacieron a causa de una sensación espiritual,  angustiosa y profunda; situación que algunos analistas como Huntington consideraron como “el choque de las civilizaciones”, o como “el fin de la historia” según expresara  Fukuyama.

 

Como sumatoria a aquellos  criterios, considero que un análisis objetivo respecto a las variables que se han presentado históricamente y, continúan presentándose  entre Occidente y  el Cercano y Medio Oriente, es bueno  recordar el juicio de historiador argentino Tulio Halperin Donghi (el filósofo de los dilemas), quien al referirse respecto a las dificultades que afrontan los hombres de poder, las actitudes de los grupos económicos,  seguido por cambiantes estrategias que se diseñan con gruesos errores en los cálculos y en las decisiones políticas que se adoptan, van  transformando  desde  hace década, en forma negativa,  el clima internacional. 

 

Ante el lamentable conflicto actual  del Cercano Oriente, os invito  -brevemente-  a practicar el sano esfuerzo en interrogar a la Historia, con el propósito de ubicar, lo más acertadamente, el proceso que llevaron a esta guerra que califico “por mandato express, similar a otras anteriores que la región tuvo que sufrir en el correr de su larga historia.

 

Hay que tener en cuenta, que la Historiografía no nos sirve como ejemplo, pero sí como lección, suma de  lecciones valiosas que deben ser extraídas del pasado sin perder de vista las configuraciones del presente, calculando sus posibles repercusiones hacia el futuro.

 

¿Qué significa interrogar a la Historia?

Significa intentar de comprender si entramos a vivir un período de algo nuevo, o por el contrario,  somos testigos del declinio de algo antiguo.

Como primer punto, hay establecer el real momento y las circunstancias que marcaron la preocupación   de lo conocido internacionalmente, como “la cuestión de Oriente”.

 

Al respecto, existe  consenso entre los analistas geopolíticos, que en la agenda internacional de los cónclaves europeos del siglo XV, fue  cuando por primera vez se anotó en ella, para el debate, el tema de “la cuestión de Oriente”.   ¿Qué causas la determinaron?

 

La invasión de los otomanos a Oriente Cercano,  como parte de la marejada de pueblos turcos desalojados  por las invasiones mongolas , con de las orillas del Mar Caspio donde vivían, comenzó a preocupar seriamente a los imperios europeos, haciendo crisis  con la conquista de Constantinopla en 1403, el control de  los importantes estrechos del Bósforo y los Dardanelos , que  llevaron  las fronteras otomanas hasta Europa Central, destruyendo culturas y tradiciones eslavas y germanas

 

A partir de la muerte de Solimán el Magnífico en 1566, comenzó la decadencia del imperio otomano, a quien se le calificaba como el hombre enfermo de Europa”, hasta que, desplomado por  la anarquía , alcanzó su fin en 1923 con el nacimiento de la “nueva” Turquía.

 

La gran rapiña europea

De inmediato, se inició en forma acelerada la gran rapiña en el espacio de Oriente Medio, por parte de las grandes potencias europeas, que comenzaron a rivalizar entre sí, respondiendo a enfrentados intereses geopolíticos.

 

LA RUSIA ZARISTA, pretendía imponer su dominio en los Balcanes y acceder al Mediterráneo por la vía de  los estrechos citados.

 

LOS AUSTRIACOS, temerosos del expansionismo ruso, intentaron crear una barrera de contención en Bosnia-Herzegovina.

 

LOS INGLESES, se preocupaban por proteger su clásica ruta hacia la India, “la perla de su corona”, a través del  canal de Suez (1869) y el mar Rojo.

 

LOS FRANCESES, el mantener su tradicional acercamiento con los otomanos, aunque debieron enfrentar algunos problemas en las provincias no europeas  -Siria, Líbano, Irak, Egipto y Anatolia-  como, asimismo, ante el surgimiento de movimientos  autonomistas en los Balcanes europeos.

 

LOS PRUSIANOS, alarmados ante el poderío de la zarina Catalina, se ingeniaron en provocar la guerra entre Turquía y Rusia en 1787 y, posteriormente con Austria.

 

LOS ALEMANES, en un hábil juego diplomático, le proponían al Sultán Abdul Hamid, la construcción de la vía férrea Hamburgo-Bagdag, con el propósito de obstaculizar la penetración inglesa y su vía marítima hacia la India. 

En tanto, Teodoro Rooselvelt    autorizaba  la política expansionista de los Estados Unidos en un escenario inmediato y otro lejano: se apoderaban de Cuba, Puerto Rico, y comenzaban a controlar  el Pacífico Norte con la conquista de Hawai y las Filipinas.

 

En 1911, (conforme a un documento recientemente  desclasificado del Foreing Office). Teodoro Rooselvelt visualizaba el valor estratégico de Oriente Cercano. Este era su pensamiento:

“De la misma forma que Inglaterra mantiene su poder tanto político como económico sobre Europa, en caso de perderlo será Estados Unidos su sucesor   y en caso de no poder prolongar su poder de equilibrio, seremos nosotros quienes impondremos ese poder dejado por Inglaterra, por nuestra capacidad militar y política, con lo que representaremos ser el factor de equilibrio dejado por Londres”.

 

Esta profecía, se cumplió 10 años después

Dos décadas después, en 1933, el entonces Secretario de Estado de Franklin D. Rooselvelt, Summer Wells,  enfatizó: “Las fronteras de Estados Unidos llegan hasta los Dardanelos”

 

El control de Oriente Medio

En términos geopolíticos  reales, la ambición del control del área del Oriente Medio para los Estados Unidos, comenzó  el 9 de junio de 1921, cuando Inglaterra cedió al gobierno de Washington  el mandato sobre Palestina e Iraq.  Sus firmantes El presidente  Woodrow Wilson  y  Winston Churchill, Ministro de las Colonias,  quien  nombró como consejero para los asuntos árabes al Cnel. Thomas  Lawrence, más  conocido como “Lawrence de Arabia”.

Los fundamentos de tal acuerdo,  se basaron en lo planteado a principios del siglo XX,  por el primer pensador geopolítico estadounidense  -el Alte. Afred T. Mahan-   quien analizando  el papel que debería desempeñar Estados Unidos  en el mundo, al analizar    la problemática del Medio Oriente, publicó en 1900 su libro “El problema de Asia y efectos sobre la política internacional”.

Razonamiento que fue ampliado por otro gran geopolítico  -Nicholas Spyman-  quien en la década de 1940, presentó su famoso libro “Estados Unidos frente al mundo”.

 

Los variados diseños de Oriente Cercano

El Oriente Cercano sufrió varios diseños geopolíticos. El primero,  comenzó en el curso de la Primera Guerra Mundial ,cuando  se concretaron   -en secreto-  los acuerdos    Sykes-Picot el  9 de mayo de 1916, elaborados por un experto inglés en cuestiones orientales y un avezado diplomático francés, y aprobados posteriormente por Italia y Rusia.

 

Dichos  acuerdos tenían como objetivo liberar “la ruta a las Indias” y, simultaneamente, apoderarse de las grandes reservas de petróleo que existían en la zona para el desarrollo industrial y marítimo de Inglaterra.

 

Es así que, por este tratado de 1916, el Cercano Oriente fue dividido en cinco zonas, quedando Palestina como espacio internacionalizado: Siria y el Libano bajo el mandato de Francia y respecto a la Mesopotamia, Transjordania y costa sur del golfo Pérsico, bajo mandato inglés.

 

A excepción de Arabia Saudita e Irán, la mayoría de los Estados del golfo Pérsico fueron creación británica hasta las décadas de 1960 y 1970 en que se declararon Estados independientes.

 

El mapa geopolítico de Oriente Cercano sufrió un nuevo diseño  al finalizar la segunda guerra mundial, con la partición territorial de Palestina,  que Naciones Unidas consideró como única solución posible a las rivalidades árabes-judías en Palestina, lo que dio motivo para que, luego de su aprobación por la Asamblea General, al año siguiente, el 14 de mayo de 1948    se  fundara  el  Estado de Israe, con todo el apoyo  político y financiero de la administración Truman (su verdadero apellido era Trumanski) pero que ante las violencia desatada,  provocó el éxodo de 750.000 árabes-palestinos, que debieron refugiarse en países vecinos.

 

Luego de un enfrentamiento militar, provocado por la inconformidad de países de la Liga Árabe, se logró un armisticio  en abril de 1949; pero,   en el balance final, los israelíes habían ganado para su Estado, una extensión mayor de la que les  había otorgado las Naciones Unidas, con el voto decisivo de Uruguay.

A fines de los años 1960, cuando la guerra de Vietnam ya se estaba transformando en un pantano para las tropas estadounidenses, el gobierno de Nixon (1969-1974) buscó la forma de mantener la seguridad en Medio Oriente a través de agentes regionales sin que interviniesen tropas de su país. El Estado de Israel, el régimen del Sha Pahlevi y la monarquía de Arabia Saudita eran los tres pilares de este dispositivo.

 

“La paz para Galilea”

Poco tiempo después, Israel, aplicando la tesis del geopolítico alemán Haushofer  -asesor directo de Hitler,  y pretextando contar con un escaso “espacio vital”, comenzó  el operativo denominado  -cínicamente-  “la paz para Galilea”, plan   aceptado previamente  por el gobierno de Ronald Reagan,. 

 En  1982 invadió y ocupó todo el Líbano, pero sus resultados fueron contraproducentes , dado que quedó  demostrado  en ese entonces, que el Estado judío no contaba con capacidad para una fuerza militar en todo el mundo árabe del Medio Oriente y, menos aun para mantenerlo ocupado.

A pesar de todo, como muy bien lo señala el analista pakistaní Tariq Alí: “Las capacidades militares de Israel tuvieron un fuerte impacto en el

 

Pentágono y en Departamento de Estado”.

A partir de este hecho, desmedido, injustificado y prepotente, las relaciones de Israel con Estados Unidos sufrieron un giro muy  importante, puesto que la Casa Blanca y el Pentágono comenzaron a considerarlo en la región de Oriente Cercano, como el aliado más seguro que podían contar en el confuso espacio del Cercano Oriente.

 

EE,UU. “penetra” en el Cercano Oriente

Fue durante el mandato del presidente Carter (1977-1981), que Estados Unidos inició decididamente su intervención política en los asuntos del Cercano Oriente, sumando su presencia militar,  acción que comenzó a alcanzar un alto nivel a partir de 1979, a raíz de  tres hechos fundamentales que se desarrollaron en el área.

* La invasión soviética a Afganistán.

* La caída del Sha de Irán,

* La  revuelta de militantes islámicos en La Meca.

 

Fundamentalmente estos tres hechos, provocaron un cambio radical de la ecuación estratégica de Estados Unidos en el Cercano Oriente, pues contaba   -militarmente-  tan sólo con Israel, su incondicional aliado,  y los suministros de petróleo de Arabia Saudita.

Ante la desestabilización que se iba extendiendo  por todo Oriente Cercano, el presidente Carter señaló:

“Cualquier tentativa de un poder hostil encaminado a lograr el control sobre el golfo Pérsico, será considerado como un ataque sobre los intereses vitales de los Estados Unidos y, por tanto, repelido por todos los medios necesarios, incluída la acción militar”.

 

Cuatro años después  -en 1983-  el presidente Reagan, incluyó un importante codilicio a la Doctrina Carter:

“Estados Unidos no permitirá que el régimen saudita sea derrocado por disidentes internos como ocurrió en Irán”.

Tales declaraciones, señalaban claramente  “una guerra anunciada” a Afganistán y a Irak, como también una advertencia a los países que  integraban “el eje del mal”.

 

El actual conflicto

Considero que el conflicto actual, es una nueva etapa del iniciado el 6 de junio de 1967, cuando tropas israelíes lanzaron un ataque “preventivo” contra las fuerzas egipcias, contra Siria y contra Jordania, con el objetivo de acelerar la debacle del nacionalismo árabe.

 

El ejército israelí ocupó la península del Sinaí en Egipto, las alturas del Golán en Siria,  la ciudad de Jerusalén y el territorio de Transjordania.
El pueblo palestino que veinte años atrás había sido expulsado de parte de su territorio histórico, sufría una nueva catástrofe.

 

La semana pasada, después de pasar quince días de la   cruel agresión   de Israel, y  venciendo la apatía de Naciones Unidas y  de su Consejo de

 

Seguridad al no formalizar   inmediatamente una Resolución de cese del fuego y  citar a  un diálogo a favor de la paz, Francia y Estados Unidos redactaron un proyecto de Resolución para poner punto final al genocidio israelí sobre la inocente sociedad libanesa, y que el gobierno israelí  denominara   - haciendo uso nuevamente de un cruel cinismo-  “Operación lluvias de verano”. (de misiles para una indiscriminada muerte de civiles libaneses)

 

El proyecto de paz Estados Unidos-Francia

El proyecto de resolución    con el propósito de alcanzar un acuerdo de paz, que finalmente aprobó por unanimidad  el Consejo de Seguridad de la ONU,  solicita la delimitación de las fronteras internacionales del Líbano  y la creación de una zona de seguridad desmilitarizada entre la antiguamente establecida “Linea Azul”, trazada por Naciones Unidas,  cuando el ejército israelí fue obligado a retirarse en mayo de 2000.

 

La zona de seguridad debe llegar hasta el río Litani, a 30 kilómetros de la frontera con Israel, zona donde sólo podrá operar el ejército libanés y la fuerza multinacional que enviaría Naciones Unidas.

 

A su vez, se le exige a Israel la entrega al organismo internacional, de los mapas con la localización de los campos de minas ubicados en territorio libanés, y un acuerdo definitivo sobre las denominadas granjas de Sheba”, un pequeño sector que Israel conquistó a Siria en 1967 y que  el Líbano reivindica.

 

Esta fuerza multinacional, permanecería en el sur del Líbano durante dos años, con el fin de ayudar al gobierno de Beirut a elevar la capacidad de su ejército y , a la vez, extender su autoridad  a la región que actualmente controla el Hizbulá.

 

La permanente inestabilidad del Cercano Oriente

Como una constante geopolítica, el Cercano Oriente, con esta guerra pone en juego la  composición equilibrada del sistema internacional. Durante la pasada cumbre del G8 en San Pesterburgo,  Bush manifestó a Jacques Chirac –quien tenía la intención de intervenir en el Líbano, habiendo enviado ya a su primer ministro Dominique de Villepin-   que no se trataba de una operación israelí que goza del apoyo de los Estados Unidos, sino de una operación estadounidense ejecutada por Israel”. 

 

En un giro de 180º , el pasado sábado, manifestó su satisfacción por el logro del acuerdo de paz, logrado por unanimidad en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Una hito más,  en el doble discurso de la Casa Blanca.

 

Resulta evidente, que terminada la “guerra fría”,  que había  establecido un cierto equilibrio de poder, la política exterior de la actual administración Bush, acompañado por su asesora Condooleza Rice (quien desplazó al no menos terrible binomio Cheney-Rumshell), se han propuesto dejar atrás todo el “universalismo” del anterior gobierno de Clinton, para encaminarse a una política cada vez más “unilateralista”, que prioriza la defensa del interés de Estados Unidos, aun a costa del deterioro de las relaciones con las demás potencias.

 

Esta postura está muy clara en el libro que el ex asesor de Seguridad Zbigniew Brezinski, titulara  -en 1997-  ”El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos”.

 

La zona actualmente en conflicto, ha sido codiciada en todos los tiempos por su alto valor estratégico, pues quien domine el pasaje  terrestre, marítimo y aéreo en Cercano y Medio Oriente, complementa la visión del geopolítico inglés Halford Mackinder , de controlar   el “corazón euroasiático”  que se extiende   desde Rusia hasta   Asia Central . 

 

Por el denominado “Consenso  Bush para el Medio Oriente”,la Casa Blanca acepta como inevitable la vulnerabilidad de Estados Unidos en materia de hidrocarburos, ante lo cual las  reservas de petróleo y gas natural del Mar Caspio y el Asia Central, le significan una necesidad vital para  su seguridad y  permanente desarrollo.

 

Ante el desafío que  le presenta Irán, el “consenso Bush”  implica la participación de sus más importantes aliados europeos, de Israel, Egipto, Arabia Saudita y los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Jordania, Turquía, Pakistán).  El Líbano y Siria  e incluso Armenia  se encuentran en el cruce del camino de oleoductos y gasoductos desde el Mar Caspio, Bakú y otros puntos estratégicos.

 

Como consecuencia, todo lleva a reconocer  que la invasión al Líbano, los ataques a la Franja de Gaza, no pueden ser justificados por la inicial captura de cinco o seis  soldados israelíes . Ello  conforma una excusa muy bien instrumentada para justificar la restauración del control en Gaza y Líbano. 

 

“Un nuevo gran Medio Oriente”

La Secretaria de Estado Condooleza Rice, (quien también manifestó su satisfacción por el acuerdo de paz logrado en el Consejo de Seguridad) antes de su breve gira que realizara anteriormente por la zona, expresó  que “es tiempo de un Nuevo Gran  Medio Oriente” , afirmando que “Estados Unidos
se opone a un cese el fuego inmediato, impulsando en cambio un acuerdo de paz más amplio y duradero
, advirtiendo que la violencia perdurará en Medio Oriente “por un tiempo”,  incluso luego que se adopte una resolución de la ONU, destinada a detener el conflicto. (LR21 Mundo).

 

Expresó además, que el dolor del Líbano, es causado por las “contracciones del nacimiento de un nuevo gran Medio Oriente”, término éste  ,  utilizado por George Bush para designar un control geopolítico de un vasto territorio horizontal que va desde Marruecos hasta Afganistán.

 

El citado Brezezinski y Bernard Lewis denominaban a ese extenso espacio,  “El arco critico”,   área que va desde el  golfo de Guinea al Mar Caspio incluyendo  el Golfo Pérsico.

El Senado estadounidense , el pasado 7 de agosto aprobó por unanimidad una resolución que no sólo apoyaba las acciones militares de Israel en Gaza y en el Líbano sin pedir ninguna moderación, sino que también instaba al presidente Bush a adoptar sanciones diplomáticas y económicas contra Teherán y Damasco.

 

Cuatro días después, el viernes pasado, la Asamblea de Naciones Unidas, por amplísima mayoría, condenó al Estado de Israel por las atrocidades cometidas contra el pueblo libanés.

 

Concluyo expresando que esta infamia desatada en el Cercano Oriente, se juega dentro de los parámetros de  petróleo y conquista  económica militar de Eurasia,  aunque  sólo dentro de estos marcos, quizás no  se pueda llegar a la verdad absoluta y contundente.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY2030.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital