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Claves
geopolíticas
Es la hora de empezar, dijo un día un maestro y así, sin mayores alardes, retomó, junto a sus alumnos, esos jóvenes aprendices de la vida docta, el hilo de sus argumentos para intentar llevarles, a base de información bien como de elementos claves para una reflexión profunda, mayor luz a sus entendimientos.
Así nosotros, en el aquí y ahora de nuestras circunstancias de vida, repasamos, junto a los hacedores del ser democrático de este país, que es el Uruguay, en el concierto de naciones del Cono Sur, repasamos, digo, cuáles son o debieran ser, según creo entender, las claves para poder erguirnos, sea en lo educacional cuanto en lo productivo y económico, de cara a llevar a todos los habitantes de esta tierra, hombres y mujeres, una vida digna donde el trabajo, la educación y el esparcimiento no sean atributos de unos pocos, mientras el resto queda en un segundo y oscuro plano que al estar de lo hecho hasta ahora en el último medio siglo, es lo que por inercia pretende perdure.
En anterior pasaje, procedí, o siquiera lo intenté, llegar a un autoanálisis que hoy, debiera finalizar con una proyección hacia una idea-fuerza de la mano de un instrumento de acción, concreto, abarcador y viable.
Pero antes, los maestros.
Esos referentes que, de sólo nombrarlos, debieran aclararnos sin más, el camino a seguir. Porque fueron preclaros, porque fueron probos, porque enseñaron con su verbo y con sus vidas, uno por un exilio que tuvo final feliz y el otro por haber merecido tortura y muerte en la oscuridad donde sólo deambulan las larvas humanas, enarbolando la valentía de la fuerza en adminículos que posee una sola de las partes y con fetiches que ostentan mientras están en el ejercicio del poder.
Craso error en el que suelen incurrir los que pasan por el poder y creen, en ese instante fugaz, ser ellos mismos su esencia y permanencia. Error que cometen los que están en todos los niveles del poder, pero en particular aquellos que están en el segundo nivel, en el de los ministers, por ser aun más propensos a marearse con esos fatales vapores.
Y lo están porque, si recordamos el origen etimológico del término, éste refiere a sirviente, de estar al servicio de. Y es que a veces lo olvidan; u olvidan al servicio de qué y quiénes se debe estar, luego por los y el que los que los impuso en funciones. En este caso por el soberano y por el Presidente de la Nación. No por otro u otros.
Nombremos a los maestros que guiarán esta entrega: Arturo Ardao y Julio Castro.
Veamos.
... es preciso recordar El 26 de junio de 1959 (vaya fecha), en la contratapa de la 3ª sección del semanario Marcha, el maestro y periodista Julio Castro, a propósito de un estudio intitulado América Latina, Nuestra Tierra, comenzaba el ensayo con estas reflexiones:
En su primer número MARCHA, hace veinte años definió así su posición americanista: La realidad más chocante y decisiva del Continente es la sujeción al imperialismo económico de las grandes potencias: fuente primera de sus dolencias políticas, sociales y culturales. La tarea más urgente de sus pueblos es, en consecuencia, sacudir semejante yugo. Pero no lo lograrán mediante exóticas ideologías, tan extranjeras a su espíritu como lo son a su economía las empresas capitalistas que los explotan. Han de lograrse mediante la acción de sus impulsos emancipadores más entrañables al margen de mundialismos ideológicos importados de la Europa obesa, decadente y balcanizada y al margen también, hemos de decirlo, de ciertos continentalismos ingenuos ya pasados de hora y de moda. Han de lograrlo buscando y encontrando- la clave de cada pedazo de su tierra fecunda y sufrida, para hacer de lo continental una síntesis respetuosa de la íntima originalidad de todos sus componentes. Eso fue escrito agrega el recordado Julio Castro- hace veinte años por uno de nuestros compañeros de entonces y de ahora Arturo Ardao- como editorial de una sección permanente que se publicó bajo el título Cara y Cruz de América.
Por tanto, esto no se trata de nostalgia tanguera sino de saber ver en la acción y en la palabra de nuestros referentes societarios, como por ejemplo los dos recién recordados, aspectos y modos de apreciar la realidad y prepararnos para reflexionar en cómo poder asirla más y mejor.
No es banal, pues, el recuerdo. No puede decirse tampoco que lo esencial es ser práctico porque como ya recordara en anteriores escritos, la ciencia, incluso cobra sentido si previamente hubo lugar a un pensar reflexivo profundo y abarcador. Luego el comercio... tampoco escapará a esta regla básica de un pensamiento que busca generar, en los hechos y provisto de suficiente información, una circunstancia mejor para nuestros pueblos.
Ustedes saben, y además recordarán lo aquí expresado a propósito del historiador francés Fernand Braudel sobre este concepto clave para entender la vida misma del hombre a través del tiempo y en el espacio generador de su circunstancia.
Repasemos, por ejemplo, estas expresiones del maestro francés: En realidad, no existe problema social que no deba reubicarse en su marco geográfico, es decir, que deba confrontarse con este espacio; no hay realidad social que no ocupe un lugar en la tierra, en esta en lugar de aquélla, y eso es ya todo un problema. Situar los hechos que hay que estudiar es el primer paso de cualquier estudio social serio.
Y dice más adelante: Situar los hechos históricos en el espacio supone a la vez comprender mejor y plantear con más exactitud los verdaderos problemas.
O sea, no puedo, o si bien puedo, no debo, emprender una acción, olvidándome del marco referencial de mi circunstancia de vida, de mi comarca, de la multiplicidad de acciones cursadas y en curso, en infinidad de planos y modos, que seguirán convergiendo y en las que habré de encontrarme, inevitablemente, comprendido.
Luego, si tales acciones tienen lugar, lo mínimo que debo hacer es no aportar de mi parte la suficiente carga irreflexiva que lleve a que las consecuencias de aquella sobre mi porvenir sean no sólo contrarias sino generadoras, a su vez, de mayores acciones en contra de mi actitud, al haber intentado prescindir de mi realidad geopolítica y, se comprende, geoestratégica.
Uno no escapa a la geografía porque esta nos comprende. Lo que no dice que esté impedido de llegar a acuerdos extra regionales, pero sí saber que hacerlo sin consenso de sus vecinos será, indudablemente, negativo a la postre para el propio fin que motivara tal acción.
... para asumir el presente Claro está que sería importante comerciar con grandes potencias si éstas abrieran sus mercados y bajaran las protecciones, directas e indirectas, que otorgan a una franja enorme de productos de los cuales vaya contrariedad- el Uruguay produce y produce bien.
Y no hablo de la carne que además de ser coyuntural en su doble aspecto (precio internacional y mercado americano por imperio del problema canadiense) no genera empleo o prácticamente no lo genera.
Hablo de productos con valor agregado y que además, o antes, se potencie, se dinamice lo que son socioeconómicamente hablando las mayores fuentes productivas del país: las micro y pequeñas empresas.
Y digo más, también munido de elementos históricos probables: el cooperativismo es el eje rector, o debiera serlo, de un Uruguay que efectivamente busque distribuir mejor el ingreso al tiempo que promueve una economía productiva con asiento en la familia, en núcleos de productores, en todo el país, en todas sus regiones, para regenerarse luego de tantos decenios de barbarie económica.
La economía no es una magia y los economistas no son sus sumos sacerdotes.
La magia, y de esto bien sabe un científico, está en el cine, en la literatura o, permítaseme, en la mirada de una niña que pese al frío, pese a estar en la calle intentando vender curitas, por ejemplo, presenta su rostro iluminado por una sonrisa y movida de un espíritu inquieto que hace que al cruzarse con uno, despierte el respeto para con el otro.
Pero también la más profunda preocupación de cómo será su mañana.
Y eso debe ser considerado: el mañana de nuestros chicos.
Sólo puede hacerse en el hoy de nuestra conciencia crítica incluso en este tipo de reflexiones. Porque el comercio tiene sentido como motivador, como propulsor, como medio pues, para la mejora de la condición humana.
De lo contrario, estaríamos refiriéndonos, tan sólo, a la pequeñez que anida en el hombre: el interés, la utilidad, la rapacidad. Y de esto ya ha habido bastante.
Recordemos que la magia y los magos, prepararan el terreno para que el dogma domine al entendimiento y con ello el que pierde es el ser concreto, el individuo, la persona en sociedad. No podemos, entonces, renunciar a nuestra responsabilidad social como ciudadanos y así también es dable sepamos recordarnos y recordar a aquellos que pretenden dominar desde un pensamiento mágico, que ellos mismos son servidores del pueblo. Nada más...y nada menos.
...y poder así construir un porvenir mejor entre y para todos. Somos los americanos del Sur, como dijera Artigas. Y seguiremos siéndolo.
Comparto la idea del Presidente de la República, respecto de explorar acuerdos con todos aquellos países que sea dable hacerlo al existir potencialidades para que nuestra economía, especialmente aquella existente o a existir- generadora de valor agregado, luego de generación de empleos, dinamizando el mercado interno-, y sólo discrepo en la metodología aplicada.
Esta metodología, vale acotar, está siendo implementada y orientada por funcionarios que si bien merecen cómo no merecer- todo mi respeto por su contracción al trabajo y su preparación académica, han errado y continúan errando tanto en la teoría como en la praxis de ésta.
Estos funcionarios, los señores Astori y Bergara, asumen que ya nada es dable mejorar en lo regional sin un previo acuerdo extra regional. Y así, con este talante, y sin proponérselo, utilizan, según creo entender de los datos que la realidad de sus acciones nos aportan, energías e intelecto en acciones que aun no han sido presentadas en su detalle, o al menos nosotros no los conocemos, sin dar toda la dedicación a revertir pautas regionales y generar otras de mayor inserción de nuestro comercio en la comarca.
Por ejemplo: reunidos los funcionarios a cargo de las economías de estos países, se utiliza la reunión, organizada para pensar cómo y qué presentar ante un evento de la importante que reviste el futuro del FM, en lugar de aportar in totum una idea precisa a la vez que negociar aspectos multi y bilaterales, se utiliza, digo, para presentar, en esa reunión, la intención uruguaya de buscar un acuerdo con los EUA.
Y es inapropiado no porque sea de mal tono sino porque el funcionario, que sin duda debo presumir emprendió acciones multi y bilaterales para mejorar el comercio uruguayo en la región, tuvo su mente enfocada en asuntos varios y en algún caso, contrarios entre sí. Y eso desgasta. No sólo la imagen del país sino también la efectiva ejecutividad que un funcionario pueda tener, más allá que sus antecedentes como docente universitario sean importantes, que los son, convengamos. Hablo de estar mentalizado para abarcar primero lo obvio: la regional y luego, fracasado, pero fracaso producido por propias y meditadas acciones en pro de la mejora del comercio regional, en tal caso sí, avanzar hacia lo extra regional.
Pero lo cierto es que nos vamos desgastando en discusiones vanas. A las que incluso no se aportan datos, productos, estudios de impacto, etcétera. Lo que aun es más preocupante, según creo entender, es que por imperio de ese pensamiento mágico -repito del que presumo lleva en sí la mejor de las intenciones- se desatienden realidades que bien podrían aparejar soluciones concretas, posibles y escalonadas en el mediano y largo plazo.
Qué medidas tomaron en tales oportunidades de cara a mejorar el intercambio comercial.
Qué tienen a decir del estudio presentado por el PNUD sobre Desarrollo Humano en el 2005.
Qué tienen a decir de la realidad peruana, por ejemplo, en la cual su actual Presidente, ha declarado, si bien él es un entusiasta del TLC, que éste en su país comprenderá y beneficiará solamente al 2 (dos) por ciento de las empresas peruanas.
Qué tienen que decir a los estudios que sobre Chile hay respecto de su TLC con los EUA, más allá de la información oficial y de los grandes números. Porque hay otra cuestión que a veces se vuelve perversa: cómo se utilizan los números. Chile por ejemplo, luce cifras impactantes pero que si son analizadas y desmenuzadas Derrida en otro plano diría deconstruidas- nos llevaremos una sorpresa enorme pues en tales acuerdos y en tales números, el ciudadano y la ciudadana chilena de a pie, no están convidados a la mesa de los manjares.
Me temo que, en material regional me refiero al MERCOSUR-, hayamos realizado muy poco y no sólo por imperio del pretendido desinterés de los países económicamente más fuertes con los cuales además tenemos fronteras compartidas. Que también juegan y cómo y de los que no voy a salir en defensa sea porque no lo precisan sea porque tampoco, digámoslo, han colaborado todo lo que podrían en una mejor construcción del espacio superior de vida que debe ser, y será, el MERCOSUR ya ampliado en un futuro próximo a escala subcontinental.
Me pregunto si en vez de preparar decenas y decenas de viajes próximamente al Norte, podríamos pensar en lo comarcal y potenciar viajes ejecutivos, es decir de funcionarios y empresarios, a la Argentina, al Brasil, incluso al Paraguay y por qué no a Chile como a Bolivia y a Venezuela.
Es lo malo del pensamiento mágico: que olvida la realidad primera.
Olvida por ejemplo, o marcha forzadamente quizá, por imperio de las elecciones de la mitad del mandato (mid-term elections) en los EUA, en las cuales hay probabilidades importantes no sólo que los demócratas tomen la mayoría de la Cámara de Representantes sino también que no pocos senadores republicanos vean con gran preocupación la renovación de sus mandatos.
Repasemos lo regional, que ya está en marcha:
El tema es el Espacio de Libre Comercio (ELC), ese mecanismo integrador para los países de la región en el cual el MERCOSUR cobra importancia fundamental como eje a partir del cual van sumándose asociados para una instancia que, a no dudar, será de resultados creíbles y posibles para la mejora de nuestra producción e inserción positiva. Pero para ello hay que tener la mente y el cuerpo puestos en esto: en lo posible. El ELC, ciertamente, y como esquema de integración que viene perfeccionándose en el ámbito de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y del que habremos de atender su especificidad en una próxima entrega, es el medio hábil y real a utilizar de aquí en más, geopolíticamente hablando.
Finalizando estos apuntes, reitero que a mi criterio las acciones operativas no siguen el curso del pensamiento rector que el Presidente trazara, toda vez que estas acciones permanezcan por sobre la posibilidad de mejorar lo regional, los resultados no serán los deseados. O, si lo prefieren, no se cumplen con igual vigor dos aspectos estratégicos que el Presidente dictara: mayor inserción desde una realidad regional explorada, compartida y mejorada en sus mayores alcances. Esto último, creo yo y puedo estar equivocado, no se está haciendo.
Tenemos tiempo, pues, para proseguir con una idea que si bien toma para sí lo central, esto es, el Uruguay libre como nación de negociar con todos los países del mundo, no debe escapar, a respetar tanto como aprovechar las bondades que la cercanía nos ofrece y que, toda vez que pretendamos ser aprendices de brujo, estaremos desaprovechando.
Tengamos método. Y apliquemos también, la duda razonable.
Por eso digamos juntos, usted y yo, la frase que en esta entrega juntos fuimos construyendo:
Antes que nada, es preciso recordar para asumir el presente y poder así construir un porvenir mejor entre y para todos.
Que así sea. LA ONDA® DIGITAL |
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