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Mientras esperábamos mirando la
Mirado desde nuestra posición, como comunicadores, el comentario que merece es que pocas veces en la historia de Uruguay se ha visto tanta inoperancia a nivel de las autoridades oficiales, tratándose de un emprendimiento de tanta importancia para el país.
Y aquí no es responsable solo la Secretaría de la Presidencia o la Cancillería, que nunca actuaron mientras que en el lado argentino, desde el pasado mes de junio, cuando el Presidente Kirchner viajó a España, se supo que había realizado gestiones para evitar que la empresa continuara adelante en el lugar previsto. También hay una cuota de responsabilidad en el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, que negó siempre que la empresa tuviera intenciones de abandonar el proyecto o de relocalizarse. Había datos de que estaban podiendo cotización por terrenos cerca de Paysandú.
Lo irresponsable no es negar, lo irresponsable es que sabiendo, como sabíamos todos que la empresa se iba de la zona, nunca se preocuparon en ahondar a fondo el tema. Tampoco están exentos de culpa el Ministerio de Industria, Energía y Minería y el de Transporte y Obras Públicas.
El primero, porque cualquier persona razonable puede suponer que ante tantos comentarios que había, a alguien se le podía haber ocurrido llamar a las autoridades de la empresa para saber que estaba pasando. Se sabe que este emprendimiento es uno de los dos más grandes en la historia del país y eso solo lo habilitaría para tener un seguimiento especial. Tenemos tantas oficinas inútiles en el Estado, que bien se podía generar una más para seguir de cerca a Botnia y ENCE.
En el caso del MTOP, ahora el ministro dice que la excusa que pone la empresa, en el sentido de que no es posible que transiten 200.000 camiones por mes por las rutas de Río Negro ( sumados el transporte de madera de ENCE y Botnia), es falsa, pero si así no fuera, se podría solucionar.
Pero alguien debió hablar antes con la empresa, para conocer de primera mano cuáles eran las intenciones reales y tratar de solucionarles los posibles inconvenientes antes que surgieran.
Resulta que nadie hizo nada. Hubo una especie de silencio cómplice entre todas las reparticiones del Estado. Es como la obra del gran maestro Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada. Aquí el único que no sabía que lo iban a matar era el Estado.
Alguien me comentó que las autoridades actuaron así porque en realidad querían que la empresa se fuera. No puedo pensar eso. Me niego solo a tenerlo que analizar. Lo que me preocupa es la imagen internacional para el Uruguay. Creo que no podemos quedar peor, mientras que Argentina se agiganta y dice a través de sus funcionarios que se cumple el pronóstico: no podía haber dos plantas en el mismo lugar y ellos tuvieron razón en elevar la protesta.
En esto ocurre algo similar a lo que ocurre en el fútbol. El equipo tal mereció ganar el campeonato, fue el mejor, ganó la final en la cancha pero perdió en la liga. Jugaron con un jugador inhabilitado. La historia solo recuerda el resultado y quedará asentado en los libros que el campeón es otro.
Nos ganaron haciendo lobby, presionando a la empresa y a los organismos internacionales de crédito. Vale decir que nos ganaron afuera de la cancha y hoy el mundo está comenzando a darse cuenta que para venir a invertir en Uruguay hay que tener mucho cuidado, porque las cosas no son tan claras como parece.
Eso, para Uruguay, es mucho más grave y complejo que un partido de fútbol. Fuimos a la Corte Internacional de la Haya e hicimos una defensa jurídica impecable. Nos dieron la razón 14 jueces a 1.
Pero la política nacional y los políticos nacionales, en especial los que tienen responsabilidad de gobierno, no estuvieron a la altura de las circunstancias. Pensaron que no pasaba nada, como la empresa había removido más tres millones de metros cúbicos de tierra y tienen plantados miles de hectáreas de árboles en Uruguay, lo que hicieran los otros no importaba..
Ahora que vayan y le expliquen a los ciudadanos de Río Negro y a los trabajadores despedidos de ENCE que, en realidad, ellos nunca creyeron que fuera a pasar esto y que la riqueza y los puestos de trabajo que iban a generar se irán para otro lado. ¿Alguien se hará responsable?. LA ONDA® DIGITAL |
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