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Ha primado la sensatez
Al ganar el criterio, varias veces reiterado en el pasado reciente, del Presidente Tabaré Vázquez Rosas, han sido dejadas de lado otras visiones, menores, por reduccionistas, casi panfletarias que eran contrarias a la historia como a todo pensamiento tanto racional como geoestratégico, y dentro de este ámbito, a la lógica procesal de los cambios probables para un Uruguay mejor, entendiendo por tal aquello que beneficie, y beneficiará a los más, al conjunto de sus habitantes, desde y para los ciudadanos de a pie.
Por tanto, aquí no hay ni duros ni blandos sino, y felizmente, coherencia entre el pensar, el ofrecer y el hacer respectivo.
De esta forma, el Presidente de la República del Uruguay cumple así con el mandato que le otorgó el soberano al plan que oportunamente él presentó, y con él toda su fuerza política, a la ciudadanía.
Apariencia y Realidad En suma, la razón por sobre el dogma; el análisis sereno por sobre el determinismo de lo evidente, ese otro modo de querer pasar por realidad aquello que es sólo apariencia.
Doy un ejemplo: Chile. En estas páginas creo haber dado no pocos datos sobre las falacias que se han construido, y continúan construyéndose en torno a un supuesto milagro chileno. Más aun: merced a la generosidad y compromiso social de dos economistas chilenos, pudimos ofrecerles a ustedes y aun pueden obtener si indagan en las marquesinas de La Onda Digital, un estudio tan serio como profundo y académico de los hechos que jalonaron el TLC Chile-EUA.
Y ahí tendrán, además de visitar, como les he sugerido, el Informe 2005 sobre Desarrollo Humano del PNUD, que reitero pueden hallar en la página de la Presidencia del Uruguay www.presidencia.gub.uy en donde se detallan y analizan caso a caso, tema a tema, todas estas cosas que livianamente se dice lo contrario sin presentar datos fehacientes de ningún tipo.
Apariencia y realidad. La visita de un ex funcionario del gobierno de Allende pero ahora titular de una empresa que forma parte o en la cual tiene parte una importantísima multinacional con base accionaria norteamericana en materia de procesamiento de productos alimenticios. Y así por delante.
Después de tanta vocinglería, con la calma que se instala tras las supuestas prisas por llegar a destino desde un tren que si bien no será como el rápido alemán que acaba de tener trágico arribo, y de cuyo luctuoso resultado lejos estamos de valernos sino que antes bien lo menciono a título expreso de cómo el hombre puede perder de vista la propia dinámica de los hechos, la propia fragilidad de su condición que en nada puede olvidarla la mejor de las técnicas implementadas.
Ahora, digo, es bueno tener presente todo lo que en materia de economía productiva, distributiva, está pendiente no ya de hacerse sino siquiera de ser proyectado.
Así también, pasada esta euforia, conviene preguntarse cuándo se dignarán las autoridades respectivas ir a negociar, en verdad, con la Argentina y el Brasil en beneficio del Uruguay, de todo el Uruguay, de los productores actuales como de los futuros y ni qué hablar de todos esos productores, industriales, que están sin producir porque no tienen desde hace mucho tiempo su industria, su polo productivo, merced a la barbarie desplegada por los últimos gobiernos, todos las versiones sabidas de una pieza mal tocada para muchos y bien perfilada para pocos.
El poder y la prensa Nosotros, desde la prensa, no acordamos con el poder, pero tampoco llevamos la relación a un grado de enfrentamiento dogmático. Tan sólo digo que un periodista, éste que aquí escribe, por ejemplo, mantiene y mantendrá una relación dialéctica con el poder.
El periodista, digámoslo, no tiene por norte el cruzar hacia el poder sino ser periodista. Sin otra aspiración que perseverar, crítica, y éticamente, en la función de escucha atenta y voz crítica sobre las acciones que atañen a la persona humana y a su comunidad.
Vengan éstas desde el poder como a partir del mismo llano. El intentar construir, junto a los otros, desde el puesto de aprendiz de obra. Aquel operario que se permite mirar a los costados como a la altura para ver qué tanto se ha hecho y qué tanto falta por hacer o incluso, debe ser repensado en la obra societaria que lo comprende.
Trabajadores pobres Vs. Índice de Desempleo Y aquí voy con otro tema que entiendo debe ser discutido: el de los índices económicos y sus varias lecturas.
Por ejemplo, si bien parece ser cierto que el desempleo en el Uruguay ha bajado dos décimas del 10%, esto es, obviamente, ubicarse en un 9,8%, falta saber cómo está compuesto el mismo. Y discutirlo. Es decir, no sólo en el Uruguay sino en todo el mundo, los índices, las más de las veces, pueden esconder flagrantes anomalías sociales.
Según el dato recibido de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su boletín número 52, del miércoles 20 de septiembre de 2006, establece entre otras consideraciones que: Debemos ser conscientes que el crecimiento no puede ser valorado sólo por el criterio del éxito económico. Ignorar el empleo como un objetivo de las políticas y esperar que de alguna manera el crecimiento genere todo el trabajo decente que el mundo necesita es una receta para el desastre. Sobre las bases de políticas macroeconómicas sólidas, también debemos promover una convergencia de inversiones, educación, salud, mercado laboral, desarrollo local y otras políticas para superar el reto de reducir los desequilibrios de trabajo decente y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Antes de esto y al detallar el llamado amanecer de este siglo asiático, la OIT advierte, por ejemplo, que En la región viven más de las dos terceras partes de los pobres del mundo y cerca de la mitad de los jóvenes desempleados. El empleo informal como parte del empleo no agrícola va desde 83 por ciento en India, 78 por ciento en Indonesia y 72 por ciento en Filipinas, a 51 por ciento en Tailandia y 42 por ciento en la República Árabe Siria. Para luego cuestionar el propio Informe respecto de cuáles son las más importantes medidas políticas necesarias para enfrentar el desequilibrio mundial del empleo.
Claro está, no digo que sea el caso del Uruguay, pero soy crítico respecto a cómo se compone la muestra, a qué se considera empleo y así, mantengo mi crítica, que espero sea constructiva, vista como tal, a los índices resultantes de las muestras respectivas.
Digo más: En un artículo fechado también el 20 de septiembre de 2006, el periodista argentino Maximiliano Montenegro, en el periódico Página 12, titula su nota Trabajador pobre, por la categorización mundialmente conocida en inglés por working poor. Y ahí establece, cosa que comparto, que esta categoría sociológica incluye, y cita un estudio de la consultora argentina Equis, incluye a todos los trabajadores cuyos salarios están por debajo del nivel oficial de pobreza (que en el caso del vecino país es de 860 pesos argentinos para una familia tipo) y los desocupados que hace más de seis meses buscan empleo.
Este es un tema que evidentemente da y seguirá dando, para mucho más, pero que hoy y aquí quise citar a título expreso.
Denuncio la precarización del trabajo, no sólo en el Uruguay sino en la región y en el mundo. Lo hago como lo hacemos tantos sea en este país como en la región y en todo el mundo. Y lo seguiremos haciendo.
Esta nota por tanto, termina denunciando la necesaria e inocultable necesidad de seguir construyendo un presente mejor para todos los nuestros, tanto aquí como en las naciones hermanas del Sur de esta América nuestra.
Y esto sólo se puede hacer de este modo: a la uruguaya, sabiéndonos en una región que a su vez está en pugna con otros bloques.
Somos pues los americanos del Sur que seguimos bregando y actuando desde nuestro lar, con seriedad, sin dogmatismos y sabiéndonos imperfectos pero receptivos a lo que el otro tenga que decir, en el contexto del crisol de estos pueblos que integran la región.
Como ayer lo hizo el Presidente Tabaré Vázquez Rosas para con su ciudadanía. Como mañana espero, y confío, lo siga haciendo. Como lo intentaremos hacer quienes laboramos en esta faena periodística. Como lo intentarán, a su vez y modo, todos y cada uno de ustedes en sus puestos en esta comunidad y en la comunidad sudamericana de naciones.
A la que pertenecemos. Y seguiremos perteneciendo; por más que, en breve, voces disonantes vuelvan a intentar disgregarnos. Nosotros estaremos atentos. Junto a usted. Siempre. LA ONDA® DIGITAL |
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