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Técnico con sobretodo
Tampoco es casualidad que entre las ochenta historias de vida de jugadores de las décadas del 40, 50 y 60, una mayoría me respondió lo mismo a la pregunta "¿cuál fue el técnico que más le influyó?": "Héctor Castro", contestaron y para explicar por qué, pusieron ejemplos que pueden parecer absurdos. Julio Pérez me dijo que cuando no le rendía en los entrenamientos, el campeón del 30 lo llevaba a la cantina Santucci y después de cenar le preguntaba: "Decime, Loco, ¿cuándo vas a jugar?".
Manicera recuerda cómo -a un costado de la cancha de Rampla- le trabajó la zurda gastando unas cuantas pelotitas de tenis en el frontón. Detalles así, detalles de esos que Darío Silva conoce a la perfección. Probadamente como nadie en los últimos quince años del fútbol uruguayo.
Hoy le hicieron a Darío un lavado quirúrgico. No hay infección (que era el gran temor del equipo médico que comanda el doctor Mario Cancela) y -lo más importante- la cabeza de Darío está bien. Se recuperó totalmente del golpe en el cráneo. Ahora le colocarán una prótesis. Tendrá una pierna ortopédica.
Pero a Darío otros, sus jugadores, le van a poner varios cientos de piernas de músculo, tendón y hueso, que en miles de prácticas y partidos, aprendiendo a ganar la posición, a poner el cuerpo y a cruzarla al otro palo como él, le van a pegar por él.
No sé como qué, si como técnico, representante, comentarista, dirigente o qué, pero -si se impone la transmisión del saber- lo más probable es que en las próximas tres décadas del fútbol uruguayo la mejor diferencia la haga Darío. * Publicado en Tenfieldigital el 26/09/06 LA ONDA® DIGITAL |
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