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Buena noticia para el cine nacional
Apoyo a las coproducciones

por Oribe Irigoyen

Algo se mueve camino del cine nacional y del necesario apoyo estatal al mismo. Puede considerarse buena noticia lo expresado por Martín Papich, director del Instituto Nacional del Audiovisual (INA ), dependiente del Ministerio de Cultura, cuando anunció un decreto del gobierno apoyando las coproducciones del cine uruguayo con el exterior. Sería un buen paso adelante en dirección algo más importante, la ley de cine uruguaya que podría aprobarse hacia fin de año. El anuncio ocurrió el pasado martes 10, durante la asistencia de Martín Papich a la conferencia de prensa del lanzamiento del Festival de Cine de Montevideo que organizan los críticos de cine del Uruguay y la empresa MovieCenter. Según el texto aprobado en el decreto, las coproducciones cinematográficas tendrían un tratamiento impositivo diferencial, a través de la sustitución del numeral 10 del artículo 334 del decreto 220/998 que ahora comprende “los servicios de apoyo logístico a producciones cinematográficas y televisivas de empresas del exterior que no actúen en el país por medio de sucursal, agencia o establecimiento, siempre que dichos servicios sean aprovechados exclusivamente en el extranjero”.

 

Este incentivo tiene una importancia especial para los cineastas uruguayos en el momento de buscar socios extranjeros  para financiar sus proyectos, como lo expresa el propio decreto en su considerando, al afirmar que “es conveniente situar a los servicios referidos que se prestan en territorio nacional en condiciones de competencia internacional”. Tal es lo sustancial de un decreto que propone una evidente movilidad inicial en la larga marcha de más de ocho décadas hacia la concreción de una ley de cine nacional, que acumula en ese mismo tiempo no menos de 20 proyectos de ley.

 

La trastienda de una ley

Si bien no se conoce el texto de la posible ley, se tiene noticia de su exposición de motivos que serían entre otros: Fomentar la producción, distribución y exhibición del cine nacional. Llevar un registro público del sector del cine y del audiovisual. Administrar un Fondo de Fomento Cinematográfico que sería creado por la propia ley. Preservar y contribuir a la conservación del patrimonio fílmico nacional. Promover la incorporación del audiovisual a la educación formal. Ese borrador de ley que se negocia entre el INA y el Ministerio de Economía y Finanzas, en momentos acaso propicios de discusión y votación de la reforma fiscal, es producto a su vez de una redacción realizada en colaboración con la Asociación de Productores ( ASOPROD ), que reúne a los productores y realizadores de cine uruguayos y ha nombrado una comisión que ha trabajado en el mismo, integrada por los cineastas Walter Tournier, Mario Jacob y Luis Nieto. También ha intervenido el Centro Cinematográfico que agrupa a distribuidores y exhibidores.

 

Walter Tournier, en junio pasado, en tiempos de mayor misterio que el actual sobre la dichosa ley, dijo a la prensa : “Hace años que se trata de sacar una ley de cine en Uruguay, y esta nueva es una continuación de diferentes propuestas que hubo... Comenzamos partiendo de leyes anteriores y ante la nueva coyuntura en que se encuentra la producción cinematográfica, comenzamos a plantear una nueva ley”. Más concretas fueron las declaraciones de Martín Papich por aquel entonces, al  afirmar  que la negociación con el Ministerio de Economía y Finanzas comprendía un presupuesto de entre 2 y 2,5 millones de dólares anuales para el INA, “para tener un instituto ágil, con una persona jurídica de derecho público no estatal” y cumplir de ese modo con sus objetivos. Esa cifra no provendría de modo total del Estado, sino que surgirían de ciertos impuestos destinados a ese fin

 

Lo más importante

Lo más importante de lo dicho entonces por Papich acaso explique una comprensión del tema del cine por parte del gobierno tan novedosa y que también reconoce lo mucho hecho por los cineastas uruguayos por su propia iniciativa. Dijo al respecto, refiriéndose al cine nacional: “Hay cine sin ley. El desarrollo del sector requiere dar un salto en calidad para que en el futuro no veamos este presente como un boom de la producción. Para eso hay que tener claros los objetivos y las estrategias y también contar con un presupuesto”.

 

Aún más significativo fue, esta vez a los efectos de los objetivos del programa del gobierno de izquierda, cuando expresó  que “el sector de las industrias culturales fue incorporado como uno de los seis prioritarios en la formulación del país productivo. Y dentro de las industrias culturales el cine va primero por su desarrollo y su impacto.”  Otro punto  del proyecto de ley que ofrece interés se refiere a solucionar la relación el cine nacional y los canales de televisión. Se trata de evitar que se repita lo que ocurre hasta ahora con el FONA ( Fondo del Audiovisual ) que permite un cierto aporte económico inicial para financiar un film, pero cuya pata floja no está en que no se cumpla con los premios en dinero, aunque alguna vez ocurrió, sino en la plano de la exhibición, supuestamente obligatoria de los films premiados por determinado canal. Papich, quien considera que la televisión tiene una gran importancia  para la exhibición, desarrollo y ordenamiento del cine, sostiene que el FONA “ata” a cada película premiada a un canal, aunque no todas han sido emitidas. Y eso es lo que se debe regular en la ley.

 

Posible motivo de escandalo

Uno de los instrumentos determinantes para defender la producción nacional  es la cuota de pantalla, sistema que por ley obliga a la exhibición de un determinado porcentaje de películas nacionales entre todas las que se proyectan por año. El sistema ha sido instaurado en casi todos los países del mundo, salvo Estados Unidos en el cual Hollywood obtiene subsidios estatales mucho más sofisticados y donde también es verdad que resulta bastante dificultoso exhibir un título extranjero. En Argentina, el sistema establecido hace dos años provoca la protesta  de los realizadores, por motivos muy sencillos, la cuota de pantalla no se cumple en los hechosporque las autoridades no ejercen los debidos controles. Por su parte en Brasil, que tiene la ley de cuota de pantalla más antigua de América, con una ley del cine pionera en América Latina, el gobierno de Lula ha reformado dicha ley, dicen que para bien del cine brasileño.

 

Demás está decir que los exhibidores de Brasil protestan por la cuota de pantalla, como ocurre en todos los países donde existe la cuota. Aunque la cumplen, pese a que todos quieren material de Hollywood para sus pantallas, si es posible en un 100 por ciento. Gran tema sociológico que incluye los gustos del público. No se sabe si el convidado de piedra de la cuota de pantalla se sentará en la posible ley de cine uruguaya, lo más seguro es que sí. Habrá o no habrá, entonces, escándalo con ocupaciones de moda en los lugares de exhibición, imposible leer el futuro. Entretanto, no está de más cruzar los dedos de la suerte para que la ley se haga realidad.

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