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El ajedrez amazónico en el
espacio sudamericano

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

Grandes proyectos para la Amazonia brasileña, despiertan interés y preocupación, tanto  en el gobierno brasileño como en lo que se refiere al futuro de América Latina

“Centenares de kilómetros de gasoductos cortando el corazón de la espesa floresta amazónica; vías férreas comunicando Norte y Sur de Brasil,
integrando regiones productoras al sur de Goias a los puertos en el norte de Maranhâo; torres de trasmisión de energía extendiéndose por densas florestas habitadas por comunidades indígenas; carreteras asfaltadas o de pedregullo cruzando desde el Mato Grosso a Pará, de Amazonia a Rondônia;  dos usinas hidroeléctricas (ríos Xingú y Madeira) posibilitando una futura generación de casi 15 mil MW de energía al servicio de ciudades, para sustentar proyectos industriales y emprendimientos agropecuarios, siderúrgicos y de minerales” ; es la descripción que  Oswaldo Ribas, hace de los grandes proyectos que se estudian para desarrollar y fortalecer socio-económicamente a la Amazonia
brasileña.

 

Tales planes responden al reciente pronunciamiento que el presidente Luiz Inácio Lula hiciera en Brasilia: “La Amazonia no puede ser tratada como algo intocable, que no pueda generar beneficios a su gente y a la sociedad brasileña como un todo”.

           

Los proyectos citados líneas arriba por Oswaldo Ribas, son algunos de los aproximadamente 30 grandes proyectos de infraestructura, a un costo estimado de 43.000 millones de dólares que el gobierno federal pretende realizar con ayuda de socios privados en la denominada “Amazonia Legal Brasilera”: un espacio de 5,2 millones de kilómetros cuadrados, es decir, el 61% del territorio del país norteño , abastecido por una enorme cuenca hidrográfica que representa el 20% del agua potable del planeta.

 

Con el apoyo del aporte públicos y privados (PPPs), actualmente en vigencia, la Presidencia de Brasil y el Ministerio de planeamiento , con el apoyo financiero del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), estiman que, finalmente, varios de esos proyectos de infra-estructura, archivados por décadas, podrán transformarse en obras de gran proyección económica y bajo impacto ambiental, que facilitarán elevar considerablemente la productividad amazónica y, por tanto la brasileña.

 

El plan plurianual (PPA)

Si bien algunos proyectos son polémicos en relación a su costo-utilidad,  en el PPA se incluyen obras de gran importancia para esa región, destacándose los estudios que se vienen realizando para la construcción de una megarepresa en Belo Monte en el río Xingú. Su costo es estimado en 8.000 millones de dólares para generar 11.182 MW. Toda esa energía  -de acuerdo a los planes de Eletronorte-  deberá abastecer usinas siderúgicas que producen aluminio, tanto para el mercado interno como para el externo.

 

Entre los proyectos más audaces figuran dos gasoductos que partirían del municipio amazónico de Coari, utilizando las base de explotación de Petrobras. Uno de ellos iría hacia Manaos (417 km.) y el otro seguiría para Porto Velho (522 km.).

 

Sin embargo, entre aplausos y protestas, el Instituto Nacional de Investigación de la Amazonia (INPA)  -una de las más respetables entidades de monitoreo de la región-  con apoyo del instituto Smithsonian Tropical Research, de Washington y, de Remote Sensing Initiative de la Universidad de Michigan, divulgaron en Manaos un balance ambiental titulado “Projeto dinámica bkológica de fragmentos florestais”, advirtiendo en su texto que muchas de las obras previstas por el PPA podrán dar una magnitud sin precedentes en relación a la degradación ambiental, por cuanto facilitarán el acceso y asentamiento de corrientes migratorias, con subsecuentes acciones de desmantelamiento en larga escala.

 

La crítica de las ONGs, destaca el hecho que la desforestación y las quemadas de grandes sectores de la floresta amazónica, han sido las dos mayores tragedias sufridas en la región,  tendiendo a que ésta tenga un ritmo acelerado de 500 mil hectáreas anuales hasta el 2020. Es decir, que en un período de 15 años, datos fidedignos indican que 7,5 millones de hectáreas de la extensa floresta podrían ser explotadas para extraer carbón, agravando las emisiones de gases que provoca el “efecto estufa”, alterando dramáticamente el clima regional y causando fuertes distorsiones en relación a lluvias , las cuales podrían presentarse excesivamente escasas, fundamentalmente en el productivo Brasil Central.

 

La cuestión de la sustentabilidad

Las proyecciones realizadas por INPA, se basaron en la base de datos proporcionada por el sistema satelital que monitorea la región amazónica. Los ambientalistas temen que de todas las obras previstas por el PPA, particularmente los gasoductos y oleoductos de Petrobras, transportando esos elementos energéticos desde el “corazón de la floresta amazónica” puedan funcionar como polos de atracción de una multitud de funcionarios y, también, de aventureros .

 

En el debate realizado recientemente ,[i] Luis Antonio de Oliveira señaló que “Petrobrás quiere formar parte del índice Dow Jones de calidad
ambiental, en la Bolsa de Nueva York, con el fin de atraer más inversiones”,
 afirmando  la intención de la compañía de realizar una obra sustentable, sin degradación.

 

En tanto, el Instituto brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA) , en ese ajedrez de intereses en Amazonia, es acusado por los ambientalistas asociados con   intereses políticos y económicos nacionales ligados con fuertes inversores extranjeros.

 

Brasil, en adelantado proceso de industrialización, sin embargo presenta una estructura espacial fuertemente desequilibrada, en virtud de la superficie   de su territorio. Si bien la gran  extensión, en términos de recursos y población , contribuye ciertamente para acelerar el ritmo  de industrialización y urbanización  -un hecho real en  las últimas décadas-  la otra cara de la moneda,  indica que ello acentuó el desequilibrio espacial, manifestado por la formación de regiones metropolitanas y el crecimiento de centros urbanos que no responden a una equilibrada política nacional.

 

El Estado es el mediador entre las determinaciones internas y el espacio nacional. En el momento actual, la Amazonia,  se presenta como negocio para las grandes empresas, por lo cual la acción geopolítica del gobierno brasileño debe enfrentar el desafío. La recuperación del análisis geopolítico me parece oportuna que se realice por los países iberoamericanos, justo en estos momentos que nuevas tendencias de gestión de espacios se están proyectando , utilizando criterios de eficiencia económica.

 

Un proyecto regional debe tener, una relación directa con el proyecto nacional y, en prospectiva,  con la configuración política, económica y social continental. En este caso de Sudamérica.

 

[i][i] Fuente: Problermas brasileiros, abril 2006

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