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Anna de Rusia
La voz de la conciencia
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy
Fue
ejecutada en Moscú, la señora Anna Politkóvskaya, periodista del
quincenario Nóvaya Gazeta de esa ciudad.
Anna, periodista mundialmente conocida, se encontraba trabajando
en una investigación que daría por resultado el
desenmascaramiento de tropelías y bajezas de líderes chechenos
que daban por resultado, ya compilado en parte por ella con
fotos y otros documentos, el hallazgo
de pruebas sobre reiterados actos de torturas y ejecuciones
varias.
Aparentemente, se le encargó el trabajo a un sicario, con una
acompañante que seguía los pasos de aquella, recibiendo la
periodista
rusa cuatro disparos, el último de los cuales fue a modo de
tiro de
control, para saber que se trataba de la persona a la que le
fue
asignado matar.
Este nuevo acto de barbarie en Rusia, que ya anda en la docena
de
casos de periodistas asesinados, cuyos procesos distan mucho de
haber
sido esclarecidos, que sigue así el camino concertado desde la
llamada
caída del régimen anterior y el ingreso en un estado de
indefensión
creciente para el ciudadano común.
Anna no sólo era y sigue siendo un ejemplo más de la conciencia
democrática del pueblo ruso sino que también representa el
avance,
aunque suene contradictorio, de la mujer en la vida cotidiana de
estos
pueblos signados por la desventura personal y el salvajismo
corporativista de los cientos de mafias que desde sus múltiples
feudos
y estamentos bajo control de las mismas, pretenden alegar una
supuesta
etapa democrática en los pueblos que componen, por ejemplo, la
Federación Rusa.
A partir de datos divulgados por las Naciones Unidas, podemos
constatar que las mujeres en el Este europeo tienen un papel
singularmente activo en la vida económica de sus pueblos,
avanzando
porcentualmente sobre el hombre en estas cuestiones. Es que la
mujer ha
tomado para sí, al afrontar la crudeza de la hora de cambio, un
rol
protagónico que aventaja en no poco a sus pares de la Europa
Occidental, lo que habrá de merecer mayores y más profundos
estudios.
Asimismo, Europa también padece un recrudecimiento de la
xenofobia y
la barbarie que, en definitiva, nunca dejó de estar presente en
este
continente mestizo.
Torturas y vejámenes son algo común en la mayor parte del mundo.
La
propia Alemania, por ejemplo, si consideramos la decisión tomada
en el
mes de junio de este año por el Tribunal Supremo de Hamburgo
-citado en
un informe de la periodista española Maruja Torres para el
diario El
País de Madrid, del pasado 12.10.2006-, que podían admitirse
tortura u
otros malos tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Advierte la periodista, en honor
a la verdad que se trataba de considerandos
incluidos en el marco de un juicio contra presuntos
terroristas.
Vaya pues para con esta mujer que ha ofrendado su vida en aras
de la
indelegable tarea de laborar en la mejora de vida de los otros,
nuestro
saludo, nuestro compromiso y, ciertamente, el deber de seguir
siendo,
cada día más, dignos de ser llamados como ella lo fue y lo será:
periodistas al servicio de la verdad.
LA
ONDA®
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