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José Rilla y los Debates Educativos
por Carlos Zapiola

En Uruguay existe la Comisión Organizadora del Debate Educativo.
En la sesión del 12 de octubre nada le gustó a los representantes de
la misma el hecho de la dimisión del historiador José Rilla a la misma.
Esto trajo de inmediato un futuro análisis por parte de los directores
del Partido Nacional que analizará, según se dice, si retira sus
representantes de la Comisión.
Hay quien sostiene que los blancos pretenden impugnar además el
Congreso de Educación previsto para noviembre y presentar un nuevo
informe sobre debate educativo, cuestionando la posición que sigue el
oficialismo en el tema.
Todo esto empieza el 6 de octubre, es decir hace pocos días, con un
texto de José Rilla a Luis Garibaldi y los que él llama “compañeros de
la CODE”
Narra que decisiones tomadas por CODE lo obligan a escribir y marcar
su posición.

Su texto dice: “En la sesión del día jueves 5 de octubre por amplia
mayoría se fue dando resolución a cuestiones importantes del Congreso
de Educación previsto para fines de noviembre. Entre otros asuntos, han
sido definidas las proporciones correspondientes a la participación
territorial y sectorial y dentro de esta, las proporciones
correspondientes a sindicatos, gremios, asambleas técnicas,
asociaciones privadas, entre otras.

Como participante a menudo en minoría en la CODE, reconozco en
términos generales la buena inspiración y respeto de todos sus
miembros. Sin embargo, debo decir ahora que a mi juicio el Congreso se
encamina de manera irreversible a la generación de un equívoco del que
aspiro a tomar la mayor distancia. Algunas de mis objeciones fueron
oportunamente presentadas en Sala; si bien no son de último momento me
es harto difícil no incorporarlas en esta instancia decisiva.
a) La exclusión de los partidos políticos y más aun, los argumentos
con que han sido desechados (que me recuerdan los peores antecedentes
de los peores momentos que terminaron en una dictadura), hacen
insostenible mi comparecencia en la CODE, salvo como testigo de un
error político. Es sabido que no comparto la exclusión, no comparto los
argumentos; es más, propuse su inclusión en el entendido que la
participación de las colectividades políticas no ha de reducirse a las
instancias parlamentarias.

b) A pesar de los esfuerzos, tengo la convicción de que las asambleas
territoriales son encuentros de militantes y de personas interesadas en
la educación y la política; sus resultados son mucho más el fruto de
opinión organizada y previa que de una deliberación abierta y
espontánea. Ello no las hace en absoluto desdeñables, sobre todo las
que corresponden al Interior del país, pero no parece razonable esperar

de ese ámbito novedades que abran el debate por caminos de
incertidumbre que supongo los mejores en este y en tantos otros
asuntos. Juzgo - o prejuzgo, si se quiere- extremadamente difícil que
el resultado de las asambleas territoriales (que tendrán el 70% de la
presencia y votación, bajo el loable propósito de recoger de allí a la
voz ciudadana) puedan sustraerse de la opinión organizada de las
instituciones, gremios, sindicatos de la educación.

c) Por otra parte, en lo que corresponde al 30% restante, la
representación de los gremios y sindicatos es absolutamente dominante; 
el sector estatal estará sobre-representado con respecto al privado
(esto es, más allá de las proporciones reales que existen en el
sistema); los sindicatos en general (el  PIT-CNT), o el “movimiento
cooperativo” tendrán mayor jerarquía que muchas instituciones de
educación. Todo ello se ha defendido con argumentos recusables pero
mayoritarios en la CODE; podría ser contestado con argumentos que 
serían fácilmente tildados de favorecer a minorías, o de ser
distorsionantes. Me animo a sostener, por ejemplo, que las minorías,
los pequeños grupos e instituciones portadores de tradición educativa
podrían haber sido más promovidos en su participación, en una suerte de
”ciudadanía diferenciada” que asegurara la audición de todas las voces.
Tal vez esté equivocado, no lo sé; sí sé que plantear esta idea en el
seno de la CODE  hubiera sido de alto riesgo para el proponente.
Como se ve, mi conclusión supone  una objeción general al conjunto de
las decisiones tomadas por la CODE  en esta dirección. Creo que la
sociedad uruguaya tiene más diversidad, riqueza y conflicto que la que
será representada en el Congreso. Creo que el Congreso ya tiene su
resultado asegurado y  que todo aquel que participe ha de saber que
dará su aval a una posición que es previsible a la luz de las
agrupaciones dominantes. (Un ejemplo de ello es la prioridad que habrá
de otorgarse a la cuestión de la Ley de Educación).

Un congreso exitoso sería aquel que mostrara diversidad, calidad de
argumentos, manejo de antecedentes, debate de problemas,
reconocimientos de puntos de partida. Un congreso exitoso, de
educación, sería aquel que elaborara alternativas, más allá de un
juego de mayorías y minorías. La situación de la educación uruguaya es
trágica y no creo que “resolverla” como una cuestión de poder (¿quién
manda?) sea un buen camino. Es mas, estoy convencido que es un pésimo
camino.
No aspiro a convencer a nadie sino a fundar una posición que me
distancia de las definiciones tomadas. Hago expreso reconocimiento a
quienes han trabajado con abnegación, paciencia y respeto, en especial
a Luis Garibaldi.
Esto lo escribo a la mañana siguiente de nuestra sesión de ayer jueves 5,
sin haber consultado al partido político que ha confiado en mí, en el que
pienso con libertad  y al que obviamente comunicaré estas líneas.

Saludos cordiales, José Rilla”.

Si bien es todo un cuestionamiento a una institución que posee unos
1.700 integrantes y que quizás no sea la que piense como lo hacen todos
los uruguayos, el gran cuestionamiento es si en verdad va a buscar
resultados que obliguen a todos los ciudadanos a seguir los mismos, o
poseen en realidad el pensamiento de la mayoría de ellos.
No es un tema fácil, como hemos escrito ya tiene salidas laterales y
el apoyo de la institución como tal parece que no es de líneas
partidarias, quedando complicada hasta la imagen del Ministro de
Educación nada menos.
Esto es el comienzo de otra historia, y algo que vamos a poder seguir
en declaraciones y posiciones que se van a tomar fuertemente en las
próximas horas.

Tras esta carta, el director nacional de Educación, Luis Garibaldi, se
comunicó informalmente varias veces con Rilla y recibió una carta el 9
de octubre.

”Debo decirte que en estos días hice dos cosas: pensé mucho, todo de
nuevo, y consulté -como lo había anticipado en la carta anterior- a la
dirección del  Partido Independiente. Mi conclusión, compartida en
dicho ámbito tras una larga deliberación, es poner aquí el punto final
de mi compromiso con la CODE.  Las razones ya  fueron expuestas con
claridad y pasados los días, no parecen recaudar en el seno de la
Comisión más que algunas valiosas adhesiones.

Creo que el proceso se ha malogrado severamente, aunque  reconozco en
la  mayoría de las personas la entrega en el trabajo y la buena
inspiración.

Digo también que lo que ha ocurrido expresa un momento complejo del
país, que trasciende largamente la cuestión educativa y refiere a la
forma cómo discutimos y tomamos las decisiones.
Vuelvo a agradecer tu paciencia, respeto y consideración. Espero que
esto no sea más ni menos que un desencuentro político” y firma de
nuevo.
¿Esto es nada más que un desencuentro político o es algo que debe ser
respetado y buscado por otro camino?.
¿Hay errores o hay verdades en todo esto?.
La historia... continuará ya que él dijo: “Tengo derecho a pensar que
el Congreso va a carecer de la mínima incertidumbre que necesita un
Congreso, más cuando se trata de cuestiones centrales de la educación”,
además “ya más o menos uno puede saber cuál es la posición que va a
predominar”.
Por otra parte, cuestionó la “centralidad absoluta” que va a tomar la
Ley de Educación en el Congreso. No cree que lo central de la educación
pase por una cuestión normativa, y agregó que eso implica un marco que
no se ha dado.
Respondió a quienes lo acusan de haber hecho una jugada política:
”¿Cuál es el problema de que esto cobre una dimensión política? ¿No
será un buen momento para devolver un debate (que está siendo objetado)
al campo de la discusión política?”.
Aclaró que es adherente del Partido Independiente, no militante
orgánico ni pertenece a sus órganos de decisión.
Sobre sus expresiones en el sentido de que algunos argumentos
manejados en la discusión de la CODE le recordaron los "peores
antecedentes" que llevaron a la dictadura, sostuvo:  “Cuando escucho
hablar contra la política, contra los partidos políticos, a mí se me
eriza la piel”.
¿Es verdad esto?. ¿Es una jugada política de este momento?.

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