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N. Chomsky,
esa inquietante levedad

por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

 

El lingüista norteamericano Noam Chomsky emprendió una gira por países de la América del Sur, recientemente, debiendo interrumpirla por problemas de salud de su señora esposa.

 

Chomsky, de 77 años, estuvo, por ejemplo, en Santiago de Chile, donde recibió la “Distinción Honoris Causa” de la Universidad de Chile, para posteriormente viajar a Lima, Perú donde disertó en la Universidad Católica de la capital peruana, sobre “Exploraciones biolingüísticas: Diseño, desarrollo y evolución”, bien como sobre “514 años después la conquista se tambalea”, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para luego entrevistarse con el político Ollanta Humala, dentro, repito, de una gira que pese a haberse truncado, igualmente dio para que el activo norteamericano tomara contacto directo con varias realidades de tales países.

 

Cabe agregar, en este sentido, que el lingüista norteamericano no pudo, por las razones arriba expuestas, trasladarse al Ecuador donde iba a cumplir una importante y nutrida agenda, tanto en conferencias, como en intervenciones y entrevistas varias.

 

Con fecha 14 de octubre de 2006, el diario chileno El Clarín www.elclarin.cl presenta un texto de Noam Chomsky, intitulado “Latinoamérica declara su independencia” en el cual su autor traza lo que es su mensaje más recurrente en los últimos tiempos, tras decenios de estar en la vanguardia de la crítica a los sucesivos gobiernos de su país, los E.U.A.

Así, Chomsky manifiesta en un pasaje de tal artículo, que “En Estados
Unidos, la fe en las instituciones también ha estado declinando de manera constante, y por buenos razones. Se ha abierto una gran brecha entre la opinión pública y la política.  Eso muy raramente se divulga de manera
pública, aun cuando la gente advierte que sus opciones políticas son desechadas.”


A renglón seguido, Chomsky presenta dos realidades opuestas, de la mano de quienes fueron elegidos en sus respectivos países para ocupar la Presidencia: los señores George W. Bush y Evo Morales.

 

Pero no habré de ingresar en el ya conocido discurso del señor Chomsky sino que me permitiré, con el mayor respeto y la más sincera modestia, presentar algunas cuestiones que considero, a estas alturas, resultan interesantes de ser llevada a la consideración pública:

 

  • El razonamiento del señor Chomsky, en sus permanentes manifestaciones políticas es anecdótico, no sustantivo siendo, como es, un lingüista esto, más que llamar la atención, perturba;

 

  • Es un anarquista bastante singular: se basa en Adam Smith y Wilhem von Humboldt, lo cual no es ni bueno ni malo –ni tiene que serlo ni soy yo quién para enjuiciar- pero es llamativo;

 

  • Es un especialista que pretende ser un pensador, pero a pesar de la gran cantidad de libros publicados, y no me refiero a su tarea técnica, la lingüística, a la que seguidamente me referiré, no hay profundizado en una idea propia y desarrollada de lo que él entiende debe ser pensado y contrabalanceado al dogma imperante;

 

  • Es un norteamericano que suele predicar extramuros pero que uno se pregunta por qué no insiste más y más, y por qué no con un plan de acción ambicioso, a lo interno de su país, a deambular por toda la nación norteamericana, buscando despertar conciencias y crear acciones societarias que despierten responsabilidades hoy tan aletargadas;

 

  • Es un anarquista que sin embargo es bastante refractario a pensadores de la talla de Jacques Derrida (a quien criticara con extrema dureza) y Michel Foucault, entre otros;

 

  • Resulta especialmente removedor que una persona de su valía intelectual no pueda vencer sus propios dogmas y acceder a lo que,
    por ejemplo opino que ofrecen tanto el francés-argelino Jacques Derrida y
    el francés Michel Foucault. Porque si es cierto que Derrida es de trabajosa lectura, no por ello puede alegarse que para ser comprendido deba ofrecer papilla en el plano de un hombre que pretende pensar. Tampoco es de recibo que vanalice, como lo ha hecho, a Foucault a quien alguien, con buen criterio, ha llamado el último clásico y que presenta, expone, alienta una manera de pensar despejada de todo encasillamiento, de todo encorsetamiento lo que no obsta a tener principios, tan sólidos como claros pero que busca, y es su mayor mérito, el de Foucault, se entiende, a que el otro piense, razone, desde sí mismo para sí mismo de cara a una acción responsable tanto en lo personal cuanto en lo social, desde este presente activo;

 

  • Otro dato que perturba, y que nos lo recuerda John Lechte, en su obra sobre “50 pensadores contemporáneos esenciales” (editorial Cátedra, páginas 74-80) es el siguiente: “En lo que pareció un tremendo desliz
    de juicio político, Chomsky –que es judío, y cuyo padre fue un especialista en hebreo- escribió un prefacio en 1980 al famoso libro
    de Robert Faurisson contra la existencia de las cámaras de gas nazis. Chomsky defendió su acción por el principio (equivocado) de que, para un liberal coherente, todas las corrientes de opinión tienen derecho a hacerse oir.” Extremo al que ciertamente no llega el propio Chomsky cuando de lingüística se trata pues en este terreno, y no pocas veces de manera intempestiva, arremete contra otros colegas con descalificaciones groseras y ramplonas. O, en palabras del citado Lechte: “
    (...) él se ha visto muchas veces incapaz de emprender el diálogo con lingüistas cuyos presupuestos proceden de una tradición diferente.”

 

  • Chomsky, que no es en absoluto un marxista, firma una adhesión de personalidades a la candidatura a las elecciones brasileñas, me refiero naturalmente antes de la primera vuelta, a favor de la señora Heloisa Heloisa, del PST. Declaración esta que en su texto presenta por ejemplo estas expresiones: mientras el Gobierno de Lula siguió un típico curso social-liberal, desencantando a millones de personas que habían votado por él con la esperanza de un cambio social radical, Heloisa Helena y sus camaradas permanecen fieles al programa antiimperialista y socialista original del PT. (...) Ella es la candidata
    que levanta las banderas históricas del movimiento obrero en Brasil,
    de los campesinos, de los pobres y de los oprimidos”.
    ¿Cuál será el programa del señor Chomsky?

 

  • Es el mismo Chomsky que, se reúne con Ollanta Humala,  por ejemplo. O felicita la estupenda performance de la economía argentina de la que dice que goza de “buena salud”.

 

  • El documento de Chomsky concluye afirmando que “las elecciones brasileñas interesan a los socialistas de todo el mundo” y que por eso “nosotros apoyamos la candidatura socialista de Heloisa Helena en las próximas elecciones”.

  •  

  • Un dato más: cuando pretendí obtener el texto de la conferencia que profiriera en una de estas universidades, recibí una explicación de que lamentaban no hacerlo pero por problemas inherentes a los derechos de autor o de copyright del señor Chomsky, sólo podría accederse a la breve crónica de su alocución.

 

Menudo anarquista. Preocupante permanencia en la orilla del pensamiento.

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