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El paro de los transportitas, el
Con el paro por tiempo indeterminado decretado en un solo acto por la Intergremial de Transportistas Carreteros, algunos politólogos y políticos le tomaron la temperatura una sola vez a la realidad. Como nos le dio fiebre, salieron a decir, contra la opinión del PIT-CNT de que era exagerado que el país pudiera vivir algún tipo de inestabilidad institucional. En cambio la central de trabajadores cuando dijo que eso podía ocurrir lo dijo con un paro general y movilización en el centro de Montevideo - , estaba señalando que había que volver a tomarle la temperatura al conflicto y que en caso de la situación de agravara se debía actuar.
El martes en la noche la situación se complicó, cuando miles de uruguayos se volcaron histéricos a las calles para cargar combustibles en sus autos. En ese momento los analistas políticos no pusieron el termómetro donde correspondía. Se limitaron a quedarse con la primera toma, que no daba fiebre.
En cambio el gobierno, el presidente Vázquez más los ministros Víctor Rossi y Eduardo Bonomi, que tenían las nuevas marcas del termómetro que mostraba que la temperatura avanzaba, aplicaron el Causalón (medicamento que baja la fiebre y que tiene en muchos casos la forma de supositorio y que se aplica por vía rectal), estableciendo la esencialidad del servicio de transporte.
Es verdad que las instituciones del país no salieron lastimadas de este conflicto, pero eso no solo ocurrió porque las instituciones son fuertes, sino además porque el gobierno las fortaleció con el Causalón. También la democracia recibió oxígeno porque la central de trabajadores dejó de lado sus reivindicaciones tradicionales, para asumir con energía la estabilidad democrática.
Resulta incomprensible que ciertos académicos que viven analizando la vida política del país, hayan puesto el grito en el cielo porque ante una determinada situación los sindicatos y el gobierno coincidieron, justo en el momento que el puerto de Montevideo estaba cercado y cuando los camioneros paristas detenían en las carreteras a los ómnibus interdepartamentales para revisarles, a puro prepo, las bodegas.
El país no estuvo ante un golpe de Estado ni vivió las etapas previas del mismo. Pero estuvo ante un ensayo general de fuerzas de derecha, los paristas camioneros y el Foro Batllista, con la intención de medir fuerzas, apuntando a la gran batalla política que se va a desatar cuando se aplique la reforma tributaria que está por aprobarse. Si pensar así es de paranoicos ¡viva la paranoia!, ¡abajo la ingenuidad! Porque según el líder de los paristas, el país no vivió una situación pregolpista o golpista como ocurrió en Chile con Salvador Allende, porque estamos muy verdes para eso. ¿Qué quiso decir con eso? ¿Qué pudo haber madurado por la temperatura en asenso del momento? Si la respuesta es afirmativa es muy grave, como para guardar varias cajas de Causalón. LA ONDA® DIGITAL |
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