|
Escribir adiós es algo más El 26 de octubre fue un día especial. Hay quienes recuerdan que en 1966 Peñarol lograba la segunda Copa Intercontinental, venciendo 2 a 0 a Real Madrid en el Santiago Bernabeu.
También hay hinchas de Nacional que saben que ese día en 1988, los tricolores lograban por última vez la Copa Libertadores, venciendo en el Centenario a Newells Old Boys por 3 a 0.
Pero esta vez le voy a contar que ese día un animal llamado Lully, tuvo que ser sacrificado puesto que tenía cáncer, ya no comía y el último día era muy claro que no le quedaba espacio de vida.
Supongo que esto no es entendido por mucha gente, aunque es posible que otros lo hagan llegando a comprender el dolor profundo que tenemos.
14 años y un mes, en mi casa o vinculado casi permanentemente es mucho tiempo para ella y para mi familia.
Tener que decirle adiós no es igual a lo que uno debió vivir con sus suegros, el 17 de diciembre y junio últimos, ya que es un animal. Pero duele y duele mucho decirle adiós.
Lully llegó a mi casa el 28 de setiembre de 1992 y se hizo amiga de toda la gente que sabe pensar y es capaz de hacerlo.
Tenía pocos meses y su verdadera dueña sufrió un accidente vehicular mortal, que hizo posible la trasmisión de ese perrito a otro hogar.
Fue nuestra hija la que le puso nombre, pero a los tres días mi esposa esa persona que es especialista en dirigir encuestadores-, trató de conseguir el nombre que ya tenía con anterioridad a su llegada.
Que ese mismo fuera en verdad el mismo, y que ese nombre fuera el que su hija le daba siempre a los animales que tenía de trapo y quería mucho no fue casual. Es que el mundo es así y la gente piensa inteligentemente cuando lo es.
Se hizo amiga de todos, incluso hasta de algunos que solo entienden que el amor es algo que se sigue si me conviene. Pero eso no es nuestro problema y nada nos importa.
Nunca mordió personas, nunca jugó a ser la dueña del mundo. Nunca intentó demostrar que era muy fiel e importante por capacidad inteligente aunque fuere solo un cuarto de pomerania.
Conoció gran parte del país, viajó decenas de veces a lugares que nadie conoce en su mayoría.
Demostró que un animal, una perra, puede ser cualquier cosa menos animal o perra solamente. Que para estar cerca de uno es necesario ser de determinada forma y capacidad. Que para demostrar que es algo que siente amor alcanza con ser y recibir una forma de contacto.
Se le complicó la vida a los 10 años y cuando nadie lo esperaba, se recuperó y siguió viviendo.
A los trece hubo que sacarle dos tumores, uno de ellos maligno, y ahora, cuando uno piensa que todo es posible en la historia, le llegó el momento de partir.
Cuando uno entiende que lo que más nos lleva a extrañar y no se repite. Cuando uno entiende que empieza un camino nuevo y ella se da cuenta que no está en condiciones de compartirlo se cuestiona qué puede pasar.
Y ella decide decir adiós, para no molestar.
Nunca te olvidaré.
Fuiste la única perra que tuve en mi vida.
Miro tus fotos y entiendo que siempre fuiste lo que demostró ser compañía.
¿Qué otra cosa puedo escribir?. ¿Que casi lloro?. ¿Que la extraño?. ¿Que me ha cambiado la vida?.
Si. Si. Si. Todas las preguntas de este tipo así serán contestadas.
Siempre la voy a recordar como eso que fue y ya no es. Como eso que se quiere y que se extraña. Que representó ser de determinada forma, que lo fue, que la quiero y no la olvido.
Chau Lully. Dios nos ayude a mi esposa y a mí, ahora que tú no estás más. Dios te ayude.
Chau Lully. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |