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La energía en América Latina,
La crisis económica mundial iniciada a partir de 1980 , ha sido las más larga de las últimas décadas y afectó tanto a los paìses industrializados como a los países en desarrollo.
Europa debate sobre energía nuclear Desde Bruselas, André Missé, ha señalado que la Unión Europea ha comprendido que no puede seguir por más tiempo con la política de avestruz con la energía nuclear. La presidencia finlandesa ha decidido romper el tabú y ha propuesto iniciar una primera discusión sobre la energía nuclear .
La cumbre de Jefes de Estado realizada en Latí (Finlandia), abordó el tema en cuanto a la conveniencia de asegurar la seguridad nuclear, acordando la cooperación en tal área. La Unión Europea -al igual que América Latina- está profundamente dividida sobre la cuestión nuclear. Prima la idea de Francia, donde más del 85% de la producción eléctrica es de origen nuclear; en tanto Austria -por ejemplo- tiene un importante peso en las decisiones finales, pues cuenta con un potencial hidroeléctrico muy importante, dada su situación geográfica, rodeada de una red hídrico relevante.
La energía en América Latina La retracción económica antes comentada, afectó con diferente peso a los diversos sectores y, a cada uno de los países, actuando negativamente sobre la demanda final de energía aunque sin causar alteraciones sustanciales en su estructura. La situación actual es muy distinta.
Muchos paìses de la región sudamericana, decidieron encarar una reevaluación de las prioridades de sus programas de inversión en el sector energético -dentro de una reducción de la inversión global- decidiendo, además, la postergación de la iniciación de nuevas obras y el retraso de los trabajos de algunas de las que ya estaban en curso, como en Argentina fue el caso de Yacyretá.
La situación actual, refuerza la conveniencia de que la política energética debe ser definida en el marco de la política económica general y de que se debe incentivar el desarrollo de tecnologías adecuadas al uso de las fuentes más abundante que cada país o región geográfica tiene, además de modificar los niveles de consumo a través de una mayor eficiencia en el uso de las fuentes energéticas.
Es oportuno destacar que dentro del marco de la situación energética actual, coexisten en América Latina -particularmente en la región del Amazonas y la Cuenca del Plata, necesidades de mejorar la infraestructura del transporte; la distribución del gas natural; y de aumentar significativamente los esfuerzos de exploración y explotación petrolera , para aumentar los volúmenes de producción y el horizonte de reservas. Caso de Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil. Venezuela es tema aparte.
Conforme a previsiones de OLADE: Objetivos y estrategias a largo plazo del sector energético de América Latina (1984), la demanda de energía primaria de América y el Caribe, en una prospectiva que abarcó de 1980 al 2000, el petróleo declinaba su participación del 46% al 34,9% , en tanto la nuclear subiría de un 0,7% al 3,8%, y la hidrolectricidad de un 16% alcanzaría a participar con un 25.1% , transformándose a lo largo de esas dos décadas analizadas en la segunda fuente primaria de energía, luego del petróleo.
Las estimaciones referidas al gas natural, en dicho estudio presuponían unas tendencia en aumento, previéndose además una duplicación del consumo de biomasa y, para algunos países, un buen aprovechamiento de energía geotérmica.
Países exportadores, importadores netos y autoabastecidos En lo que se refiere al abastecimiento de petróleo y derivados, América Latina presenta tres tipos de paìses, en cuanto a la disponibilidad de tal recurso: exportadores, importadores netos y autoabastecidos.
La característica principal en cuanto a nivel global es, que aun cuando América Latina es una región exportadora neta de petróleo, sólo 40% de sus importaciones proviene de la misma región. Sus principales abastecedores son países de Oriente Medio, en tanto los principales mercados de las exportaciones petroleras (caso de Venezuela, el más llamativo) son Estados Unidos y Europa Occidental, lo cual indica un escaso desarrollo del comercio interregional en este rubro.
Las causas de esta situación se deben buscar, principalmente, en la forma de inserción de América Latina en el comercio y en la estructura económica mundial. El único cambio -aparentemente- se ubica en el aprovisionamiento interregional de gas natural en Sudamérica, expresado aún, en ambiciosos proyectos.
Contexto energético a futuro Conforme al profundo análisis de situación en materia energética latinoamericana realizado por la ex consultora del BID -Adriana Kowalewki- si se cumplen las previsiones de reactivación económica de América Latina, que por las relaciones planteadas dependerá en gran medida de la situación económica mundial, con la apertura de nuevos mercados dinámicos como tienen lugar en la región asiática, se verificará un crecimiento sustancial de la demanda de energía en la región sudamericana, fundamentalmente.
Ello obliga que ya es necesario realizar un gran esfuerzo en materia de aprovisionamiento, tanto sea a nivel de producción y transformación de energía como de transporte y distribución.
En cuanto a la
mayor adecuación entre la oferta y la demanda de energía de
El proceso de cooperación e integración energética, se viene verificando lentamente, lo que lleva a que frente a tan importante objetivo , aparecen como contradictorias la dificultad o lentitud con que se avanza en algunos campos como el abastecimiento petrolero o del gas regional.
El desarrollo de las cuencas hidrográficas Las experiencias desarrolladas por varios países en aprovechamiento hidráulicos compartido en tramos contiguos plurinacionales -como el caso del río Paraná: Brasil, Paraguay Itaipú) , Argentina-Paraguay (Yacyretá); el río Uruguay , aprovechado por Brasil-Argentina (Garabí) y Uruguay-Argentina (Salto Grande), tienen un amplio alcance tanto en el área de la energía como de la integración iberoamericana, ya que el concepto puede ser aplicable también al uso compartido de otros recursos energéticos que pertenecen -como el gas natural, o los acuíferos- a unidades biogeográficas o geomorfológicas divididas por límites políticos.
El común denominador de acuerdos, convenios y tratados que fueron y son el marco de ejemplo, como el caso de los aprovechamientos hidroeléctricos citados, se basa en que se han apoyado en procesos de integración física y económica alrededor del uso racional de un curso de agua compartido. El caso de Salto Grande, se trata del primer aprovechamiento hidráulico binacional de proporciones en América del Sur, cuyas turbinas entraron en servicio den 1979 (1.890MW) aunque la idea nació en 1929 (400KW). El segundo caso, en secuencia cronológica, es el del aprovechamiento múltiple de Itaipçu, cuya ecentral hidroeléctrica (12.600 MW y 70.000 GWh), es la mayor del mundo.
La explotación compartida de los recursos de un gran espacio compartido, ha llevado a crear la doctrina del desarrollo interrelacionado de los recursos naturales renovables y no renovables: energía suelo cobertura vegetal agua sociedad humana, factores que integran un sistema con varios subsistemas y con un flujo permanente de energía de uno a otro. Se trata de un equilibrio dinámico que permite a la sociedad humana desarrollarse utilizando sólo una parte muy pequeña de la energía que fluye pero que compromete al resto.
La situación energética latinoamericana debe ser actualizada por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) con el fin de crear un amplio marco regional para la cooperación en todos los aspectos relacionados con dicho sector. Si bien, varios paìses de la región viven la incertidumbre respecto a las perspectivas futuras del mercado mundial de la energía, ha llegado la hora en que deban formular sus políticas energéticas nacionales y vincular sus estructuras de producción y abastecimiento durante un lapso prolongado.
La Declaración y Plan de Acción de Quito, marcó los objetivos y estrategias a largo plazo del sector energético de América Latina (Decisión XV/D/134, 1984.)
¿Está actualizado el proyecto del Sistema de Información Energética Latinoamericana (SIELA)? ¿O se continúa elaborando, transitoriamente, buenas ideas que luego quedan olvidados en un cajón de una inepta burocracia? LA ONDA® DIGITAL |
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