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Cumbre
Iberoamericana
La magra cara que proyectaba la imagen de los gobernantes uruguayos durante la Cumbre Iberoamericana no debería ocultar los éxitos que les son atribuible. Esta cumbre estaba preñada de contradicciones, riesgos de seguridad, obstáculos y conflictos políticos, todos fueron absorbidos con éxito y dignidad por las autoridades uruguayas. Otra cosa es, si la Cumbre cumplió o no los objetivos que España y su secretaria ejecutiva se habían propuesto.
Emergió con fuerza desde el primer día de su realización, la no llegada del presidente Lula y más tarde la confirmación por la vía de los hechos de la ausencia del presidente venezolano. Ambas tienen causas políticas bien alejadas de situaciones personales como se quiso excusarlas. Brasil tiene viejas y renovadas facturas en el haber con estas cumbres y algunas de sus autoridades. La idea española de Iberoamerica unida por su liderazgo es objetivamente contrapuesta a la gran iniciativa Brasileña de edificar una Comunidad Sudamericana que como lo anunció el presidente Lula el 30 de octubre de 2005 es para: concretizar un sueño de integración y unidad que animó los eminentes de nuestra independencia. No es fácil unir la visión brasileña de comunidad, con profundas raíces antropológicamente históricas, con las urgencias mediáticas de la España de hoy. Quizás pasó inadvertido para muchos, pero no para Brasil la presencia hace muy pocos días en Buenos Aires del ex-presidente español Felipe Gonzáles. Sus discursos merecen un análisis para ver esas urgencias del Estado español de hoy.
Importa recordar, seguramente otros lo hicieron, que el presidente Tabaré Vázquez no concurrió ni a Cuzco ni a Brasilia de 2005 cuando se fundó la Comunidad Sudamericana de Naciones, se hizo representar por el vicepresidente Nin Novoa.
Lógicamente la ausencia de Lula tiene además otros componentes, algunos endógenos, tiene que dibujar con urgencia su renovado mandato, que incluye rediseñar su política exterior. Su viaje de los próximos días a Venezuela para discutir entre otros los acuerdos entre Pedevesa y Petrobraz preanuncia sus urgencias estratégicas. Queda por dilucidar si la ausencia de Chávez y Lula de la Cumbre Iberoamericana fue solo casualidad, sin causalidad común. Es de rigor consignar que las ausencias fueron de ocho presidentes en esta XVI Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno.
Brasil tenía desde hace varias semanas conocimiento de las gestiones del gobierno y Rey de España sobre la controversia de Argentina con Uruguay sobre las papeleras. Brasil venia haciendo otras gestiones a través de su vicecanciller Samuel Pinheiro Guimarães, Uruguay no tenia opciones no podía desechar la gestión ibérica. Cuando la estrategia de Brasil para fortalecer el Mercosur incluye una fuerte participación de inversiones de sus empresas en Argentina y Uruguay, la recomposición del eje Buenos Aires-Madrid no puede verse sino con reservas diversas.
También en la ausencia del presidente Chávez puede verse más de una motivación, pero sin duda Venezuela ha quedado con fuertes reproches a varios de sus pares sudamericanos al negarle el voto para llegar al Consejo de Seguridad de la ONU. Para Chávez el llegar al sillón de la ONU en momentos que busca una reelección de su mandato presidencial era de extrema oportunidad. Mas aún si se lo contextualiza en el enfrenamiento Chávez - Bush. Una vez más la solidaridad entre los progresistas sudamericanos brilló por su ausencia.
Otro éxito que le deja la cumbre a Uruguay es su reforzamiento de vínculos con España, estos eran variados pero le faltaba estrecharlos con su gobierno. La preparación y el desarrollo de la Cumbre los potenció, el compromiso del Gobierno y el Rey de España en buscar una solución a la controversia de las papeleras lo confirma y demuestra a la vez, cuanta importancia tiene para ese Estado estas inversiones. No olvidemos la impronta del Rey para suspender o reubicar la instalación de la Planta de Celulosa de ENCE en Fray Bentos.
Quizás la imagen que contradicen los éxitos estuvieron representadas por el pesimismo que traduce el cuento de Rulfo (un mexicano) con el que el presidente Vázquez despidió a sus pares y la advertencia de queseremos lo que hagamos, como ultima reflexión de jornadas que abren una nueva etapa en las relaciones internacionales de Uruguay, pero muy poco para su abundante emigración.
Documentos de La CUMBRE IBEROAMERICANA:
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