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América Latina
Construyendo una nueva agenda
ante otro siglo perdido

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

“Otro siglo perdido; las políticas de desarrollo en América Latina” (1930-2005), es un libro póstumo de Víctor Urquidi, recientemente publicado por el Fondo de Cultura Económica de México. El autor dice en el prólogo que el análisis regionalista ha caído en desuso y que la región iberoamericana, “hoy fraccionada y con grandes asimetrías internas, no puede ]...] tratarse como un gran conjunto, sino en forma de análisis subregionales y con atención a las características especiales de determinados países”.. Esta situación, quedó demostrada en la reciente XVI Cumbre Iberoamericana, donde al problema de las plantas de celulosa, se sumó el caso de México ante el muro que Estados Unidos construye en la frontera de ambos países, y los temas migratorios acentuados con las palabras de Evo Morales.

 

En “otro siglo perdido”, Urquidi encierra su tesis principal: Iberoamérica después de dos siglos de vida independiente no ha logrado salir del subdesarrollo. Según el autor, hubo un período de excepción en el largo siglo de oscurantismo económico “la edad de oro del desarrollo”, o sea la industrialización acelerada del período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Ese fue el período en que se puso en práctica la tesis de la CEPAL (donde Urquidi influyó) , de fomentar la industrialización a base de políticas de sustitución de importaciones.

 

Período “de oro”, en el que coincidieron grandes pensadores iberoamericanos en materia económica y social, tales como Raúl Prebisch, Celso Furtado, Osvaldo Sunkel, Aldo Ferrer, Aníbal Pinto y Fernando Enrique Cardoso, para mencionar a unos cuantos solamente. Ëstos contribuyeron a desarrollar un pensamiento propio  -y no ajeno-   de la región en esos campos como el del Consenso de Washington.

           

¿Por qué el  XX  fue otro siglo perdido ?

Los motivos fueron varios. Urquidi destaca los siguientes: “El peso excesivo de la deuda externa y la debilidad de los sistemas tributarios, en primer lugar. Además las políticas de ajuste; el rápido crecimiento demográfico; el sesgo inflacionario; la fijación del tipo de cambio; la relación desfavorable de los precios de intercambio; los desequilibrios externos y fiscales; la falta de innovación tecnológica; la falta de apoyo a la pequeña y mediana empresa; los problemas estructurales no resueltos, como los de la agricultura, el transporte y el portuario regional”.

 

El autor dice: “En 1982 se inició mi pérdida de optimismo acerca del desarrollo iberoamericano, sobre todo por las consecuencias del brutal endeudamiento externo ocurrido entre el corto período de 1973 a esa fecha”. Como comenta Félix G. Mostajo, Urquidi tenía razón en su pesimismo en 1982, pues los gobiernos iberoamericanos no aprendieron la lección de los años ´70 y el endeudamiento continuó el decenio siguiente. Para 1990, la deuda total de la región alcanzó la cantidad de 440.000 millones de dólares. Ante la situación  es que Urquidi se pregunta: “Cuál fue la estrategia de las autoridades hacendarias de la región” (pág.35).

 

Pero, además, las condiciones económicas prevalecientes ahuyentaron la inversiñon extranjera directa. Por otra parte, los gobiernos de los países prestamistas no contaban ya con el apoyo de sus legislativos para continuar con el nivel de flujos de capital anterior y éstos se redujeron. Es entonces, que sobrevino el estancamiento. Y esta situación, se agregaba la deuda histórica que venía arrastrándose desde el siglo XIX y que, si bien su peso relativo insignificante al lado de los nuevos empréstitos, su existencia quedaba ahí como prueba de que el vicio de endeudarse había acompañadp a los países iberoamericanos desde su nacimiento como Estados independientes.

 

Población y desarrollo sustentable

Además de los aspectos económicos-financieros que se sucedieron en el siglo XX, Urquide trata dos temas que fueron el eje central de la reciente XVI Conferencia Iberoamericana realizada en Montevideo: población, migración y desarrollo sustentable.

 

En 1964, siendo directos del recién fundado “Centro de Estudios Económicos y Demográficos”. Urquidi  creó una revista a la que decidió llamar “Demografía y Economía”, anteponiendo la palabra demografía a la de economía, a fin de significar el énfasis puesto en los estudios de dicho centro.

 

El rápido crecimiento demográfico experimentado por Iberoamérica en su conjunto durante el siglo XX, para Urquidi explica la pobreza de la región.

Hay que tener en cuenta que la misma creció de 158 millones de personas

en 1950 a 476 millones en 1995. (pág.500).

 

En cuanto al desarrollo sustentable, el autor  señala que en los países de la región iberoamericana empezó tarde la concientización colectiva acerca de los problemas ambientales. En los últimos cinco decenios, el deterioro ambiental se ha presentado  como problema social y económico agudo, que afecta la salud y pone en riesgo pronunciado la supervivencia de la propia especie humana y de otras especies. (pág. 519). Aunque, muchas veces,  con el pretexto de defensa del medio ambiente, se aprovecha para esconder otras motivaciones políticas, como en el caso de las plantas de celulosa que se levantan en Uruguay, desesperadamente atacadas por el actual gobierno argentino.

 

Nuevos escenarios del desarrollo iberoamericano

Es indudable que Iberoamérica debe comprender a fondo, que el esquema de un nuevo orden mundial se encuentra en una etapa de configuración; que va permitiendo delinear nuevos escenarios y que,  fundamentalmente,   surgen nuevos actores del desarrollo, como es el caso asiático. Por tanto, la globalización, la descentralización y la integración son movimientos de los que ningún Estado envías de desarrollo o, simplemente, subdesarrollado, puede evadir y dentro de dichos esquema debe manejar sus estrategias para desarrollarse. De ahí el debate respecto a la apertura tanto en el ámbito interno como externo.

 

Desde hace un tiempo, los pueblos reconocen que la democracia cada vez se convierte en menos representativa y procura ser más participativa. En otra palabras, que los actores sociales no desean participar en la configuración, bajo la dirección del gobierno nacional, sino también de la gestión de su desarrollo.

 

La globalización  -por otra parte-  señala que la idea de los espacios cerrados es ficticia, pues no hay ningún país o región, que pueda vivir aislado del mercado mundial  Las superregiones europeas son un ejemplo, por cuanto tienen un alto grado económico, demostrando además, una alta cohesión cultural donde la autonomía regional se va desarrollando y respectando los intereses locales.

 

Otro caso a destacar lo representan los “triángulos o círculos” del crecimiento asiático, en tanto se van conformando zonas económicas transnacionales que se extienden o complementan en dos o más países a través de sus regiones fronterizas.

 

A juicio de Hugo Piu Deza, de la Universidad de San Marcos (Perú) “la nueva idea de frontera que el desarrollo de economía regionales a través de la zona de frontera. La noción de fronteras ha cambiado debido a que sus funciones también han variado”. Se ha producido una evolución de frontera muro hacia la frontera puente. Una excepción fue el caso del muro de Berlín, ahora resucitada la idea por Bush con el muro en la frontera con México.

 

Migraciones, fronteras y creaciones culturales

En un artículo que enviara a GEOSUR Yvon Le Bot (del CNRS de París), se interroga:¿En el contexto actual de la mundialización (globalización) cuál es la capacidad de los migrantes para erigirse en actores, no solamente económicos, sociales y eventualmente políticos, sino también en actores culturales?

 

Esta interrogante era una de las que vincularon entre sí cuatro exposiciones sobre el tema, realizadas en un simposio en Paría el 2004. Tales exposiciones analizaron escenografías de la mundialización cultural: Malí México, Lisboa y el Islam en grandes aglomeraciones de Asia, Africa y Europa. 

 

La necesidad económica es el principal motor de las migraciones, aunque no se agota el significado de las mismas. Aquéllos que emprenden el viaje no son los más desposeídos y, hace una vida mejor no se resume en querer “hacer más dinero” . En cuanto a la globalización cultural,,es un asunto de flujos, de travesías, de intercambios, y no puede ser analizada bajo las categorías del imperialismo y la dependencia, de los binomios tradición-modernidad, cultura dominante-cultura-dominada, tercer mundo- países desarrollados,

 

Según Yvon Le Bot,”éstas son algunas características de la globalización en su fase actual: los temas culturales también están en el centro de los conflictos; las lógicas culturales son relativamente autónomas en relación con las lógicas políticas y económicas. Vemos esto con la cuestión del Islam en Europa (particularmente en Alemania); también con la importancia que cobra la “cuestión iberoamericana” en Estados Unidos.

 

Al mismo tiempo que la humanidad destruye las diferencias, no cesa de crear nuevas.

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