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Rumshell y el arco
de la crisis euro-asiático

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

El que fuera ministro de Defensa de la administración Bush  -Ronald Rumshell (el “papa negro”), debe enfrentar  un período muy difícil, al ser debidamente    acusado –a nivel internacional-   por las masacres que planificó  en Cercano Oriente: guerra  en Chechenia, guerra en Afganistán, apoyo a Israel en su guerra con Palestina y el Líbano, querra en Iraq, y, últimamente,  acoso   a Irán. Del “triángulo  trágico” quedan, aún, Cheney y Condooleza Rice. Primer paso:  reciente derrota electoral del Partido Republicano, que le significó la pérdida de la  mayoría  en el Congreso.

El estratega francés, François Géré, recopiló una serie de artículos de varios autores, -que recientemente editó Larousse - referido a la nueva geopolítica,  aquella  que comenzó   a diseñarse desde la caída del muro de Berlín.  En anteriores artículos que escribiera planteaba  que desde principios del siglo XXI, los conjuntos geopolíticos actualmente  no se definen a partir de las fronteras nacionales, sino a través de agrupaciones más amplias, de las cuales aun no se pueden determinar sus contornos definitivos.

 

El bloqueo euroasiático

Como lo analizara  Z. Brezezinski, en su libro “El gran tablero mundial” (1997), desde el final de la guerra fría, se ha formado una geografía transnacional de los conflictos que se ha acabado imponiendo en la actualidad . En la parte centro meridional del continente euroasiático se ha formado, en las dos últimas décadas, un arco de crisis, donde Estados Unidos con el citado “triángulo  trágico”, manejó su estrategia, mezclando ideologías con intereses económicos,  y Estados buenos y gobiernos integrando el eje del mal.

 

Se debe considerar que desde principios de la década de 1990, comenzó a elaborar una nueva geopolítica, muy distinta a la que se desarrolló antes de la segunda Guerra Mundial. Luego de la “perestroika” Rusia fue perdiendo influencia, señalando que la mismo fue retrocediendo   en Kazajstán unos 2000 kilómetros, transformando  a este país   en un Estado tapón, menguando, por consecuencia, la capacidad de Moscú para proyectar su fuerza hacia el Cercano Oriente, principalmente al Mar Caspio, reservorio de importantes fuentes estratégica de petróleo y gas natural, donde dicha región atrae a  otras miradas  muy codiciosas. 

 

El arco de la crisis

François Géré, señala que cualquiera tentativa de globalización de un fenómeno, la extensión y los límites del arco de las crisis, son objeto de  distintas visiones. Partiendo de una visión continental, el arco partiría de los Balcanes europeos, seguiría por Turquía y Kurdistán para terminar en Cachemira. Por tanto, englobaría en su centro, el norte de Irán e Iraq y se extendería hacia el sur de Asia Central (ex soviética) en tanto que Afganistán ocuparía una posición de Estado bisagra.

 

El cita estratega francés señala: Queda la cuestión de los ejes transversales Norte-Sur: actualmente las crisis alcanzan la península de Arabia; y a partir de ahí se plantea la cuestión de una posible conexión con el Cuerno de África, parcialmente desestabilizado”.

 

Resulta claro comprender que en este arco, los conflictos no sólo se originan por la causa de la propagación del fundamentalismo; sino que patentizan el resultado de un conjunto de numerosos factores e inestabilidad como ser: la presencia de Estados débiles , Estados artificiales, tentación de explotar y administrar los recursos energéticos y, agrega  Géré: “riquezas ilegales (droga), tradición de rutas de comercio de contrabando, ausencia de interés por parte de las potencias occidentales y regionales  en una auténtica regulación.”

 

El gran Oriente Medio

Esta idea formulada por Condooleza Rice en 2003, llevó a la administración Bush al retorno activo de la geopolítica, que en años anteriores había comenzado a diseñar Henry Kissinger, como canciller de Nixon. Pero este cambio en la política internacional   le significó a Washington  -con la activa participación de Rumshell a establecer un despliegue ilimitado de la ambiciosa  hegemonía estadounidense: del Magreb hasta Asia Central;  todo para asentar su liderazgo político y  el control absoluto en los yacimientos energéticos de la región.

Pero, además, tal presencia en el arco euro-asiático, le permitiría en un futuro próximo, abrirse paso  -como Marco Polo-  hacia el Asia Central y Oriental, en un proceso abarcativo  de influencias.

 

Si practicamos el concepto que en geopolítica se deben tomar en cuenta ciertas constantes históricas, la estrategia señalada por Brzezinski, seguida por Rumshell y expuesta por Condooleza Rice con el apoyo del vicepresidente Cheney, se asemeja al acuerdo Sykes-Picot, por el cual Francia e Inglaterra dibujaron un mapa en Oriente Cercano, (Cnel.Lawrence de Arabia) en franca oposición a los intereses musulmanes, “ nuevo espacio políticamente fragmentado, susceptible a albergar un “hogar judío en Palestina”, como se convirtió en realidad desde el seno de Naciones Unidas.” (Géré).

 

Pensar la paz: entre utopía y pragmatismo

Uno de los capítulos de este libro que comento, trata –entre otros temas- el  de pensar la paz. Se señala que “el ideal de paz ha estado dividido en dos corrientes: el radicalismo utópico, que pretende abolir cualquier guerra considerándola ilegal y, el pragmatismo que intenta contenerla.”

 

El autor justifica este concepto, manifestando: “Para el pacifismo intransigente, la guerra es el enemigo. La condena la proscribe, negándose a reconocerle la menos justificación. “Guerra a la Guerra”, decían los socialistas de la II internacional en vísperas de 1914.”

 

Quizás, por analogía con la “realpolitik” se podría hablar de “realpacifismo” para designar la empresa que consiste en  construir, paso a paso, región por región, sector por sector, una paz duradera. ( ver: La societé sans la guerra,1998).

 

En lo atinente a la paz, la tendencia es remitirse a las organizaciones internacionales, particularmente el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aunque en el caso del arco euro-asiático, los Estados Unidos hizo caso omiso. Anterior a la conformación de la Sociedad de las Naciones, luego a las Naciones Unidas, existieron pensadores como Tomás Moro (1478-1535) quien en sus obras privilegió el derecho de los Estados; o bien Erasmo (1469-1536) quien reivindicó el universalismo absoluto del ideal de paz. Kan apoyaba la tesis de la paz duradera.

 

A la sociedad mundial se le presenta  la gran pregunta: Ante el crecimiento del presupuesto de muchos Estados a favor de las industrias armamentistas, ¿la paz está condenada a ser frágil?  ¿Y la pobreza,   de que tanto se habla? ¿Y las abrumadoras diferencias entre los sectores superpudientes y los desamparados seguirán agravándose?

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