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Impunidad en la Argentina
La tercera semana de noviembre aquilataría registrarse en un Guiness en la materia, dada la cantidad de episodios que abonan el título de este comentario.
A fuer de comprensivos con los lectores, a continuación se brindan solamente un par de ellos, como muestra de un país donde el orden jurídico y el Estado de Derecho no acreditan acabada vigencia.
Impunidad en el fútbol Una vez más, el encubrimiento, la complicidad con los métodos extorsivos, impediría echar luz sobre uno de los acontecimientos más graves del fútbol argentino en 2006. El fiscal Marcelo Romero, que investiga las amenazas recibidas por el plantel de Gimnasia el día anterior a la derrota con Boca, dio un panorama sombrío: Negaron [por los jugadores] terminantemente haber sido amenazados o presionados por la barra brava del club. Las frases fueron calcadas, En definitiva, se cumplió lo que un jugador, que pidió reserva de su identidad, había comentado anteayer: todos los futbolistas, instruidos por un asesor letrado de Gimnasia, expondrían la misma versión, ideada para restarle gravedad a la intimidación Ante la falta de pruebas, el fiscal dijo que la causa -iniciada de oficio por él mismo- será archivada (1)
Una vez más, un hecho gravísimo, en este caso la denuncia ( fuera del ámbito de la justicia) realizada por jugadores de un club, y recogida profusamente por medios periodísticos, en el sentido, que fueron compelidos bajo serias amenazas a ir a menos (2) por un grupo de barras brava y con la aparente connivencia de directivos de la propia entidad, aparenta quedar impune.
Impunidad del vandalismo en la Universidad de Buenos Aires La reunión del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires convocada para el 15 de noviembre, debió ser suspendida -por tercera vez en el último mes- porque los militantes de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) impidieron el ingreso de los consejeros en el edificio del Rectorado, aun cuando en el orden del día no estaba previsto tratar la convocatoria a la asamblea, cuya realización la FUBA ya impidió en cinco oportunidades desde abril pasado.
Unos 200 dirigentes de agrupaciones estudiantiles de izquierda con banderas, bombos y pancartas se adelantaron a la llegada de los consejeros y se ubicaron en las tres entradas del edificio, bloqueando el acceso al mismo. Por tal motivo, el vicerrector Franco, que había logrado entrar en el edificio con anterioridad, anunció que la sesión estaba levantada.
Esta decisión anuló las intenciones de algunos decanos que, anticipándose a la previsible acción estudiantil, habían imaginado trasladarse a otra dependencia de la UBA de inmediato para hacer la sesión y por eso habían convocado incluso a un escribano. La inacción institucional obliga a una de las universidades más grandes de América Latina a intentar sesionar a hurtadillas, en ámbitos no naturales, y buscando la oportunidad que permita evadir el cerco de los violentos. En el mismo sentido, los decanos aguardan que desde el Congreso se responda afirmativamente al pedido formal que hicieron para utilizar alguna de sus salas para la asamblea antes de fin de año.
Resulta casi inimaginable asistir a este desastre institucional, máxime cuando los decanos de la UBA, habiendo recurrido a la Justicia para que le posibilitara, simplemente ¡ sesionar en su propia casa!, asistieron al rechazo de esta petición. (1). Supone el triunfo de la violencia y de la impunidad.
Impunidad para los morosos La Legislatura de la provincia de Buenos Aires suspendió ayer las ejecuciones hipotecarias de viviendas únicas de hasta $ 200.000 de valuación fiscal en territorio provincial por el término de 360 días hábiles.
La ley, que ahora deberá ser promulgada por el Poder Ejecutivo provincial, no sólo se limita a las viviendas únicas o particulares. También incluye la suspensión de las ejecuciones judiciales hipotecarias para aquellos inmuebles que constituyan una unidad productiva pequeña o mediana, y cuya actividad sirva de sustento laboral a aquel quien se encuentra por ser ejecutado judicialmente como deudor hipotecario.
Esta medida, que tiene su antecedente en una disposición emanada del Congreso de la Nación, en el sentido de suspender en el orden nacional ejecuciones hipotecarias, supone una enorme lesión a los derechos de una parte de la ciudadanía, la de aquellos acreedores hipotecarios que hace muchos años, en una operación legal, otorgaron préstamos en determinadas condiciones, y se enfrentan con el incumplimiento amparado por los poderes del Estado.
De esta manera, se obliga a un determinado núcleo de la población a realizar una acción de carácter social, que debería ser ejecutada por el Estado, y no por el bolsillo o patrimonio de un sector de la población.
Y se otorga carta de impunidad a quienes no cumplen con sus obligaciones legales.
Impunidad ( y premio) para el apriete El Gobierno cerró un acuerdo con gremios petroleros del sur, que levantaron una huelga que generó interrupciones en el suministro de gas a Chile y mantuvo en niveles mínimos el consumo de industrias y generadoras eléctricas locales, redujo a cero el consumo de las usinas (excepto las de ciclo combinado que funcionan con mínimos técnicos) y de unos 50 clientes industriales. Asimismo hubo restricciones en el llamado servicio interrumpible -industrias-, que paga una tarifa menor a cambio de ser la variable de ajuste cuando no hay suficiente gas para todos los clientes.(1).
Los petroleros consiguieron lo que buscaban: que se modificarán las deducciones del impuesto a las Ganancias que tributan, de modo que quedarán fuera de la base imponible del impuesto los viáticos y los gastos de comida del trabajo, constituyendo una efectiva modificación de las escalas impositivas, sólo para los sindicatos de este sector.
Lo criticable es que, debido a una escala de impuesto a las ganancias prácticamente inmóvil desde hace muchos años, la gran mayoría de personal en relación de dependencia, tributa impuestos de carácter casi confiscatorios, inermes frente al quietismo legislativo que modifique esa injusta situación.
Empero, el apriete otorga dichos beneficios, ¡ sólo al gremio autor de la extorsión!
Un servicio público, que debiera tener serias limitaciones para permitir medidas de fuerza, atento a su carácter de imprescindibilidad, también en su accionar amenazante, queda IMPUNE.
Impunidad para el piquetero oficial El Presidente de la Nación, alejó de sus funciones al hasta hace pocas horas, miembro del Gabinete Nacional, y confeso aliado suyo, Luis D Elía, a raíz de declaraciones formuladas en el sentido de censurar un fallo de la justicia nacional solicitando la detención internacional de ex funcionarios iraníes,- imputados de una activa participación en el atentado a la Amia de Buenos Aires, que hace 12 años, costó 85 vidas-.
Este violento ahora ex funcionario, gozando de libertad e impunidad, fue el recordado autor, entre otros hechos, del copamiento de una comisaría, junto con su grupo de choque, como así también, de la intrusión, cortando las cadenas de acceso, a una propiedad privada en la provincia de Corrientes, tema ya tratado en La ONDA digital. No obstante, estas acciones aún siguen impunes.
Impunidad para los piquetes En este marco, exhiben su continuidad todo tipo de manifestaciones atentatorias del Estado de Derecho, tales como cortes de rutas, puentes, calles, bloqueos de accesos, liberación por la fuerza de las casillas de peaje en rutas bajo este régimen, hasta el vergonzante espectáculo del bloqueo total o parcial del puente Paysandú-Fray Bentos.
Todo con la ausencia absoluta de mecanismos institucionales, llámese fuerzas de seguridad, justicia, que pudieran proveer de la necesaria protección a los pacíficos, a los humildes ciudadanos que se encuentran inermes frente a la acción de la violencia.
Pese a lo grave de la situación, acude a la memoria una cita obligada de un gran cómico mejicano, quien ante la pregunta de algún desvalido personaje víctima de la violencia:Y ahora, ¿Quién podrá defendernos?, respondía: Yo, el Chapulín Colorado. (3) Lamentablemente esta posibilidad sólo era ficción. En la Argentina, la respuesta es el silencio. * Economista. Su último libro: Dos años en la era K. Editorial Planeta. Buenos Aires. 2005
Diario La Nación de Buenos Aires. 16-11-2006 LA ONDA® DIGITAL |
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