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Agencia
Nacional de Investigación e Innovación
La UDELAR reclama el rol de los actores
del desarrollo científico,
tecnológico y de la innovación
Ante la aprobación por parte del
parlamento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación,
la Universidad de la Republica emitió un documento producido
por su CDC. Como se conoce desde la universidad se ve con mucha
aprensión desde varios sectores del que hacer científico la
creación de este nuevo organismo a nivel del ejecutivo nacional
dedicado a los temas de la Ciencia E investigación.
El
documento emitido por el CDC subraya concretamente sobre el
tema:
La Universidad de la República considera fundamental reafirmar
el rol de los
actores involucrados en el
desarrollo científico, tecnológico y de la innovación
en el país. Aún cuando las
decisiones finales sean resorte del Estado, considera importante enfatizar que la
participación de los actores no debe ser mediante un órgano anodino al que se consulta
por mera formalidad, sino que deben jugar un rol activo en la elaboración de
planes y programas, particularmente en la definición del Plan Estratégico.
Por ello, considera fundamental reafirmar el rol del CONICYT, que debe tener una
adecuada representatividad de los actores del sistema y estar dotado tanto de
recursos financieros como humanos para cumplir dicha función de manera activa y
creativa.
Lo
que se puede leer a continuación es la versión
taquigráfica de la sesión de La Comisión de
Ciencia y Tecnología parlamentaria en que recibe a las
autoridades universitarias, donde estas le entregan el
documento. La comisión esta integrada por los Senadores Ruperto Long y Lucía Topolansky, Pablo Alvarez, Alberto Cid y Enrique
Rubio como presidente.
- Está abierta la sesión
La Comisión de Ciencia y
Tecnología da los buenos días a la delegación de la Universidad
de la República. En cuanto a los demás señores Senadores
integrantes de la Comisión quiero aclarar que están al llegar.
De cualquier manera, nos parecía importante contar con la
información que ustedes pudieran brindar, como aporte a un
trabajo más meditado de parte de la Comisión. También es
importante tener en nuestro poder la decisión que adoptó la
Universidad a este respecto y, en ese sentido, el señor Rector
tuvo la gentileza de alcanzarla previamente para que pudiéramos
formular las preguntas que entendiéramos pertinentes.
Sinceramente, creo que estamos
avanzando en el trabajo y, por lo tanto, para nosotros es muy
útil acceder a esta información en el día de hoy, porque nos
permite trabajar con más comodidad, teniendo en cuenta las
fechas que hemos acordado con la Cámara de Representantes. Ambas
Cámaras tienen una agenda muy nutrida, pero trataremos de
considerar este tema en el Senado a mediados de la semana que
viene. Como nuestros visitantes sabrán, se aprobó la creación de
la Comisión de Ciencia y Tecnología en la Cámara de
Representantes, así que su trabajo se iniciaría con el
tratamiento de este tema. .
AROCENA.-
Agradecemos a la Comisión que reciba a la delegación
universitaria, integrada por la delegada estudiantil, Lucía
Pastore, el Decano de la Facultad de Química y miembro del
Consejo Directivo Central, Eduardo Manta, el doctor Wshebor,
miembro del Consejo Directivo Central y quien habla.
Como corresponde, les hemos hecho
llegar la opinión de la Universidad, en respuesta a la consulta
formulada por la Comisión. Simplemente queremos señalar algunos
puntos para empezar a intercambiar ideas. Como es notorio, la
Universidad le ha dedicado mucha atención al tema, viene
discutiéndolo desde hace meses y tengo la instrucción explícita
de poner a disposición de la Cámara de Senadores y del
Parlamento en su conjunto, no sólo este documento, sino todos
los que puedan ser considerados útiles como, por ejemplo, los
dictámenes de la Dirección General Jurídica y toda la gran
producción que ha generado la Universidad en torno al tema.
Muy brevemente, voy a desglosar
algunos aspectos de la opinión universitaria que han recibido y
que analizarán con el cuidado que entiendan necesario, teniendo
en cuenta los tiempos acotados con que se cuenta.
El documento empieza señalando el
optimismo con el que la Universidad de la República ve la
preocupación que se va extendiendo en el país y, particularmente
en los Poderes del Estado, por atender la ciencia, la tecnología
y la innovación, con la finalidad de ponerlas al servicio del
desarrollo nacional. Al mismo tiempo no ocultamos una cierta
preocupación por la forma en que se han venido procesando
algunos de los episodios que tienen que ver con la elaboración
de la iniciativa y el funcionamiento de la institucionalidad
vinculada al tema. Por eso nos parece importante hacer un
análisis a varios niveles. Queremos, en primer lugar, subrayar
la importancia de que en todo este proceso social de creación de
ciencia, tecnología, innovación y puesta al servicio del país,
sean muchos los actores que estén realmente involucrados
pudiendo cooperar entre ellos y realmente contribuir a llevar
adelante las cosas, sin desmedro de las relaciones conflictivas
que tiene todo proceso social. Eso tiene una traducción muy
concreta en la preocupación de la Universidad de la República
por la jerarquización del CONICYT.
En segundo término, destacamos
que en una política de Estado para la ciencia, la tecnología y
la innovación como la que necesitamos, además de una variedad de
actores, se requiere un papel gubernamental muy activo, tanto
para articular esos actores como para promover un conjunto de
actividades -planes y programas- así como los relacionamientos
del Estado; y tan importante como promover un determinado plan o
programa, es involucrar, por ejemplo, a las grandes empresas
públicas en los procesos de creación y utilización del
conocimiento. Así, pues, el papel del Estado y en particular su
rol en la promoción de un plan estratégico que se anuncia en
materia de ciencia, tecnología e innovación, es, claramente, de
primera importancia.
Y existe un tercer nivel que hay
que cuidar y llevar a cabo con fineza, que es la instrumentación
de planes y proyectos y que tiene que ver directamente con la
temática de esta ley.
Dada la importancia que la
Universidad de la República atribuye al tema, nos hemos
permitido hacer ciertas sugerencias que complementan y
especifican el enfoque general contenido en el documento. Por
cierto, este enfoque general empieza con el texto aprobado por
la Asamblea General del Claustro, como ustedes saben, máximo
órgano de representación de los Órdenes universitarios. A
continuación, tanto para colaborar como para ejemplificar el
enfoque, en el documento universitario se efectúan algunas
sugerencias, de las que, por cierto, sólo voy a mencionar unas
pocas, sin perjuicio de que en las intervenciones que harán mis
compañeros de delegación quedarán mucho más claras.
Concretamente, las que voy a mencionar ejemplifican algunos de
los puntos que ya he mencionado. Por ejemplo, con relación al
artículo 3º del texto que nos atrevemos a sugerir -como un
insumo a tener en cuenta-, nos parece importante destacar que la
Agencia implementa los lineamientos políticos y estratégicos en
materia de ciencia, tecnología e innovación que define el Poder
Ejecutivo. De esa manera no quedarían dudas con respecto a que
el Poder Ejecutivo defina todo lo que se hace en materia de
ciencia, tecnología e innovación en el país; está claro que debe
fijarlo con relación a la Agencia y a otros actores, pero
también hay muchas otras fuentes de creación de políticas y
programas en materia de ciencia, tecnología e innovación.
También tenemos claro -eso se nos
ha señalado en el informe de la Dirección General Jurídica, pero
no nos parece que nos corresponda abundar en ello- que, por un
lado, estamos hablando de un proyecto de ley en el que aparece
un Gabinete Ministerial de la Innovación, que ha sido creado por
decreto, lo que establece una cuestión que quizás debiera
merecer una clarificación posterior.
Con la idea de realizar una
intervención breve y que, sobre todo, ejemplifique algunos
puntos de vista, paso al artículo 6º, en donde hacemos dos
sugerencias. Por un lado, proponemos que el Directorio de la
Agencia incluya a dos miembros propuestos por el CONICYT, de tal
manera que el conjunto de actores sociales e institucionales de
estos procesos estén presentes allí. Por otro lado, también nos
tomamos la libertad de sugerir que los miembros designados
directamente como representantes del Poder Ejecutivo, lo sean
del Gobierno en su conjunto, porque esto muy probablemente ayude
a una visión global y a tener en cuenta no solo el punto de
vista de tal o cual Ministerio, sino de todo el Poder Ejecutivo
y del conjunto del aparato del Estado en las relaciones con este
tema. Está claro, por cierto -esta es una pequeña observación
que quiero hacer al margen-, que hay algunos Ministerios de
inmensa relevancia para estas cuestiones, como el de Salud
Pública, que no integra el Gabinete Ministerial de la
Innovación, al menos en este momento.
Al final del artículo 7º
tomamos, en forma concreta, un tema que ha sido extremadamente
polémico en las discusiones entre los que hemos estado
involucrados en estas cuestiones, como es el de las relaciones
entre la Agencia y el CONICYT. Tenemos claro que el CONICYT
es un organismo asesor, consultivo, elaborador, que no debe ser
pensado como el que toma el conjunto de decisiones, pero al
mismo tiempo nos parece fundamental que la riqueza de sus puntos
de vista sean efectivamente tenidos en cuenta.
Por lo tanto, hemos dejado de
lado algunas formulaciones anteriores y lo que proponemos en el
último párrafo es una forma de relacionamiento en la cual la
Agencia recaba la opinión del CONICYT, se fijan ciertos plazos
razonables para que la dinámica de un organismo grande y
complejo no sea motivo de relativa parálisis y, al mismo tiempo,
se da un mecanismo por el cual, si bien en última instancia la
Agencia puede adoptar las decisiones que implementen proyectos
en la manera en que lo entienda más adecuado, debe tener en
cuenta objeciones o propuestas alternativas, reconsiderar si
aparecen las resoluciones de las mismas y sólo ratificarlas
después de una decisión fundada, pública, que pueda ser
conocida, puesta en tela de juicio y votada por la mayoría
absoluta de sus integrantes. Parece que este es un tema que ha
merecido atención y para el que buscamos una propuesta de
solución que tuviera en cuenta las diversas y razonables
consideraciones que se han hecho al respecto.
En
aras a la brevedad, pasaría ahora al artículo 23, donde
intentamos que el CONICYT sea definido en sí mismo y no en
relación a la Agencia, por su carácter especialmente
importante. Diría que en la actualidad lo es más potencialmente
que cuando surgió, en la medida en que hemos comprendido mejor
el papel de diversos actores en los procesos de creación
científica, tecnológica y de innovación, procesos sociales y
plurales. Por ello proponemos que sea definido como tal, no en
relación con la Agencia, sino en función de su
carácter representativo de distintos actores
institucionales y sociales, de sus propósitos que apuntan a la
cooperación entre esos actores y a elaborar propuestas
conjuntas.
Por cierto, una política de
Estado se crea en la medida en que hay buena colaboración
entre gobiernos y actores relevantes. Por eso enfatizamos el
papel de órgano de asesoramiento de los Poderes del Estado
involucrados en estas cuestiones. En al artículo 23 destacamos
que es necesario dotar al CONICYT de todos los elementos que le
permitan un funcionamiento adecuado.
En el artículo 24 -retomando
buena parte de lo que ya venía- nos referimos a los cometidos
del CONICYT y sugerimos que su Presidente integre el
organismo -en este momento, Gabinete Ministerial de la
Innovación- que, a nivel del Poder Ejecutivo, fija estrategias y
planes en materia de ciencia, tecnología e innovación.
Finalmente, en el artículo 26 proponemos que el CONICYT pueda
elaborar su propio reglamento para que pueda tener
jerarquía y un gran nivel de funcionamiento
autorregimentado.
En definitiva, nos gustaría -como
una forma de colaborar, modesta pero significativamente- que
esta primera iniciativa relativa a cuestiones de ciencia,
tecnología e innovación cuente con alto respaldo de los
actores involucrados, tanto públicos como privados, de los
creadores y de quienes usan conocimientos. Queremos
contribuir a que los mecanismos que se establezcan combinen
participación y eficacia y, además, esperamos que estos
lineamientos, sobre los que venimos convergiendo dentro y fuera
de la Universidad de la República en muchos puntos de vista,
pongan a la ciencia, la tecnología y la innovación al servicio
del desarrollo.
Este es un resumen apretado del
documento al que la Universidad de la República ha llegado por
resolución unánime de su Consejo Directivo Central, en respuesta
a la consulta que se le ha hecho.
En otro orden de cosas quiero
señalar que, como corresponde a la Universidad de la República,
hemos venido a este ámbito con una delegación plural de
compañeros que ampliarán, complementarán y enriquecerán, en
función del debate que se vaya dando, estos puntos de vista que
he resumido.
PRESIDENTE.-
En virtud de que no hemos podido analizar en profundidad el
documento, quiero realizar un comentario preliminar.
La primera impresión que tengo es
que, por los documentos que hemos recibido, hemos avanzado en
forma significativa, sobre todo en aquellos puntos neurálgicos,
porque la Comisión ha procurado encontrar los mayores puntos de
consenso en esta materia.
Concretamente, con relación al
proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo, quiero decir que
no sé si existe diferencia alguna sobre un punto que, a mi
juicio, no es sustancial y que tiene que ver con los planes y
programas. En la propuesta que hace la Universidad de la
República, este tema está definido a nivel del Gabinete
Ministerial de la Innovación y no de la Agencia, que es
ejecutora. En realidad, esta puede ser considerada o no una
diferencia porque, a mi entender, ello está implícito. De todas
maneras, creo que en determinadas definiciones del Directorio de
la Agencia -por ejemplo, en materia de asignación de recursos o
de definición de programas- pueden generarse problemas desde
distintos puntos de vista, tanto con el propio CONICYT, como con
el Gabinete Ministerial, más allá de que siempre esté presente
la facultad de avocación de este último. Entonces, para el
caso de que el Gabinete no comparta la implementación o alguna
definición del Directorio de la Agencia, habría que
establecer -tal como se ha hecho en otros formatos
institucionales que hemos usado en varias oportunidades- que
este último podrá definir tal cosa sin perjuicio de que el
órgano jerárquico superior pueda, sobre ese punto, tener una
opinión distinta y, por lo tanto, tomar cartas en el problema. O
sea que en torno al tema de las dificultades para resolver un
problema, puede haber distintas opiniones entre los miembros del
Directorio de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación;
también puede haber diferencias entre la mayoría del Directorio
y el CONICYT o diferentes puntos de vista a nivel del propio
Gabinete Ministerial de la Innovación. En este sentido, el texto
debe ser lo más garantista posible, pero hay que dejar márgenes
por si se generan problemas en la resolución.
En conclusión, es posible que
haya que afinar este tema.
WSCHEBOR.-
Naturalmente, la frontera entre implementación y fijación de
orientaciones no está clara. No se puede establecer una fórmula,
es difícil de precisar e inevitablemente va a ser movible. Sin
embargo, la propuesta modificatoria que hace la Universidad
responde exactamente a la situación que el señor Presidente
describe, que está bien contemplada en el artículo 3º, que dice:
La Agencia implementará los lineamientos políticos y
estratégicos en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación que
determine el Poder Ejecutivo. Compete igualmente al Poder
Ejecutivo la fijación de prioridades y la aprobación de planes,
programas y proyectos especiales, con consulta preceptiva al
CONICYT. La Agencia se comunicará con el Poder Ejecutivo a
través del Gabinete Ministerial de la Innovación, presidido por
el Ministerio de Educación y Cultura.
Quiere decir que en la fijación
de políticas por parte del Poder Ejecutivo a través de los
organismos, el Gabinete Ministerial de la Innovación es el
instrumento que el Poder Ejecutivo ha determinado actualmente,
pero puede cambiar a futuro. En todo caso, la idea es que haya
una Agencia implementadora, un Poder Ejecutivo que fija las
políticas en esta materia en lo que le compete y un elemento
polea de transmisión, de intercambio y de control, que es ese
Gabinete Ministerial de la Innovación.
En esa dirección, hay otros
artículos más precisos. Me parece que este texto recoge bastante
bien la inquietud del señor Presidente.
PRESIDENTE.-
En realidad, algunas de las delegaciones que concurrieron a la
Comisión -en particular, los sectores universitarios no públicos
y otros- insistieron bastante en el artículo 4º, relativo a las
competencias de la Agencia, a cuyo literal B) se le introdujo la
expresión donde se implementarán los mecanismos
concursables. La idea es que muchos recursos se asignen
privilegiando los mecanismos concursables. La Universidad
trabajó sobre la propuesta modificada del Poder Ejecutivo, donde
el literal B) del artículo 4º comenzaba diciendo: Preparar y
ejecutar planes, programas e instrumentos donde se implementarán
los mecanismos concursables. Esto no está en la versión que
ustedes nos adelantaron y no sé si es un problema de concepto o
de computadora, por decirlo así.
AROCENA.-
Es un problema de texto, de la computadora, pues como lo va a
explicar el doctor Manta, compartimos plenamente esa idea.
MANTA.- Para trabajar se tomó el texto que nos vino desde el
Poder Ejecutivo y no el que se había presentado con esas
modificaciones, pero puedo decir que la Universidad las comparte
plenamente.
PRESIDENTE.-
La duda surgió porque, en realidad, el Poder Ejecutivo envió dos
textos y nosotros remitimos el segundo a la Universidad, que era
el que considerábamos como definitivo y que, precisamente, era
el que incorporaba esto.
WSCHEBOR.-
En la Universidad se discutió acerca de qué texto se iba tomar
para trabajar y se decidió que lo que tenía sentido era analizar
el que habíamos recibido del Poder Legislativo. Hay que tener
cuidado en que eso no produzca un cierto corto circuito
entre algunas modificaciones que fueron enviadas, pero que
nosotros no tuvimos en cuenta y, en particular, aquellas con las
cuales estamos absolutamente de acuerdo.
PRESIDENTE.-
Suponíamos que esa era la explicación, es decir, que habría aquí
un problema de texto o de omisión involuntaria.
Por otra parte -esto lo digo a
título personal, pues no hemos podido intercambiar opiniones a
este respecto-, creo que en general está bien y es un avance en
lo que se refiere al CONICYT, pero con respecto al Directorio de
la Agencia, comparto la idea de que se defina -sin una
extraordinaria rigidez- la integración con la mayor precisión
posible y que, en cuanto a los plazos, los márgenes del
decreto sean menores desde ese punto de vista. Quizás debería
haber un miembro más del Poder Ejecutivo, en este caso, un
representante de las empresas públicas, porque creo que la
tendencia es que haya representantes de los Ministerios. La
experiencia que se está llevando a cabo en cuanto al
funcionamiento en conjunto de las empresas públicas en el marco
de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto es muy importante y
habría que fortalecer esto porque, en realidad, en la práctica,
son las empresas públicas -en un alto porcentaje- las que,
dentro del sector público, manejan la innovación tecnológica de
forma realmente importante.
TOPOLANSKY.-
Se trata de las únicas empresas grandes del país.
MANTA.- Estamos hablando de representantes del Poder Ejecutivo,
por lo que no se le quita a ese Poder, en ningún momento, la
posibilidad de que seleccione, dentro de sus representantes, a
alguien de las empresas públicas.
PRESIDENTE.-
Puede ser; en todo caso, creo que no se trata de un tema mayor
en lo que hace a la composición del CONICYT, porque el espíritu
no es, justamente, que la representación del Poder Ejecutivo
no sea como hasta ahora, es decir, mayoritaria, sino que
estaríamos hablando de un CONICYT más numeroso, que se pueda
enriquecer con los aportes de otros sectores.
En cuanto al tema de la
integración del CONICYT al Gabinete, considero que aquí se
presenta un problema político y jurídico. Quizás nosotros
podamos hacer un esfuerzo político en relación al diálogo con el
Poder Ejecutivo para que, por ejemplo, por decreto se pueda
integrar al Presidente del CONICYT.
Ahora bien, está claro que hay
dos problemas, un político y uno jurídico, pero no podemos
resolverlo por la vía legal sin un acuerdo previo.
En cuanto al Directorio de la
Agencia, creo que la Comisión va a tener que optar.
MANTA.-
Según tengo entendido, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto
-que también forma parte del Gabinete Ministerial de la
Innovación- no tiene carácter de Ministerio.
PRESIDENTE.-
Sin embargo, el Director de la Oficina de Planeamiento y
Presupuesto tiene rango ministerial.
TOPOLANSKY.-
En mi concepción, el Gabinete Ministerial de Innovación es un
paso hacia un futuro en el que puede haber un Ministerio de
Ciencia, Tecnología e Innovación, tema que no se puede abordar
ahora, porque estamos encarando la reforma del Estado y otros
problemas previos, pero tampoco podemos retardar este proceso a
la espera de esa posibilidad.
Si bien hay algunas opciones que
pueden parecer prácticas, en realidad no lo son. Hay que tener
presente que cuanto más se demore en colocar estos temas sobre
la mesa, más difícil será llegar a un sistema nacional.
Entonces, hay un primer avance que es la constitución del
Gabinete. Por supuesto que no será así de por vida, sino que el
Gabinete será una etapa para que en un momento dado haya un
Ministerio en esta materia. Insisto en que se trata de una etapa
en el comienzo de este proceso.
Por lo tanto, ese Gabinete que
fue nombrado por la vía de un decreto -como ha ocurrido con
otros gabinetes que se han creado-, en el momento en que dicte
una ley y pase a ser un Ministerio, asumirá este tema. Pienso
que eso sería lo mejor, pero en este momento al Gobierno no le
es posible hacerlo.
Hay que entender por qué se hace
esto por Decreto; se podrá decir que algunos Ministerios
importantes quedaron afuera, pero sabido es que siempre va a
ocurrir eso. ¿Qué se miró cuando se creó ese Gabinete?
Fundamentalmente, las cadenas productivas, para vincular de
algún modo el desarrollo del país a la investigación y a la
innovación. Si bien comparto que un Ministerio importante como
el de Salud Pública esté vinculado a la aplicación de
determinados avances tecnológicos, en el momento de la
presentación de la creación del Gabinete, el énfasis estaba
puesto ahí, en ese aspecto. No estuve en esa discusión, pero sé
que se dio a nivel del Poder Ejecutivo y de la presentación del
Gabinete, eso surge con claridad.
Insisto en que con este comienzo
se procura facilitar el mecanismo. Quiero aclararlo, porque en
esto no hay nada definitivo, ni siquiera en este proyecto de ley
que se va a poner a consideración. Todo es enmendable, porque va
a haber una práctica posterior, pero no es posible llegar a algo
perfecto en este momento, pues vamos a coordinar un sistema que
está disperso, a captar recursos, en fin, a ensayar distintos
aspectos. Entonces, después habrá que pasar raya y ver en qué
parte del mecanismo hay determinados problemas.
Insisto una vez más en que no
creo que este sea el diseño definitivo; por lo menos, yo lo
entiendo así.
Me da la impresión de que en
esta discusión -no sé cómo habrá sido el intercambio de ideas en
el ámbito de la Universidad- se está viendo el asunto como algo
definitivo, cuando no es así. Esto es simplemente un escalón
para que, en un momento dado, quede constituido el Sistema
Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que será bastante
más complejo. Ahora apenas estamos afinando la puntería y por
eso aparece el decreto para traer al Gabinete. A su vez, se
consideró que la Agencia era necesaria, porque precisamos un
instrumento, que luego será implementado.
Quería dejar estas constancias
porque, si vemos esto como definitivo, capaz que entonces sí
está faltando una cantidad de cosas. Naturalmente, el planteo es
discutible; lo que estoy haciendo es exponer una idea personal
en función de que estamos manifestando lo que pensamos sobre el
tema.
MANTA.- Creo que deberíamos dividir el problema en dos aspectos.
Por un lado, ver si conceptualmente estamos de acuerdo con que
el representante de los actores vinculados al desarrollo
científico, tecnológico y de la innovación del país aporte al
Gabinete Ministerial de la Innovación en sus discusiones,
trabajando prácticamente como una interfaz entre aquellos y este
último. Por otro, habría que analizar si podemos encontrar la
fórmula jurídica para ello.
En consecuencia, un problema a
abordar es si nos ponemos de acuerdo en que ese actor le puede
aportar al Gabinete Ministerial de la Innovación la polea de
trasmisión para hacerle llegar los pensamientos, las ideas a
futuro, etcétera, que el colectivo de investigadores de este
país cree convenientes. El otro es -reitero, en el caso de que
nos pongamos de acuerdo con eso- ver si encontramos una figura
jurídica que lo contemple. Además, si consideramos esto como una
etapa transitoria creo que, en el marco de esa transitoriedad,
sería muy importante para el Gabinete Ministerial conocer de
primera mano las opiniones y los consensos logrados en el
colectivo de los ciudadanos que desarrollan la ciencia, la
tecnología y la innovación en el país, porque puede aportar
mucho a la hora de adoptar las políticas definitivas.
Por estos motivos, reitero, me
gustaría que el tema se divida en esas dos etapas.
PRESIDENTE.-
A mi juicio, tenemos dos consultas políticas para efectuarle al
Poder Ejecutivo sobre este tema a los efectos de llegar al texto
final. El resto de las sugerencias y las opiniones de los
representantes de la Universidad, creo que son perfectamente
incorporables. En algunos casos hay ciertos problemas jurídicos
para resolver determinadas cuestiones como, por ejemplo, el caso
que señalaba del Gabinete y de las decisiones del CONICYT, ya
que puede haber discrepancias no sólo con éste, sino también con
el propio Gabinete.
De todos modos, reitero, esto es
todo pasible de solución y no veo dificultades mayores. En
definitiva tenemos que hacer, a nivel del Poder Ejecutivo, las
dos consultas políticas que mencionaba, es decir, para el caso
del Gabinete, ver si hay acuerdo político para que sea
incorporado al texto bajo la forma de un artículo, esto es, que
en definitiva tenga base legal.
TOPOLANSKY.-
Pasando de decreto a ley.
PRESIDENTE.-
Efectivamente, pasar de decreto a ley, a un artículo que
exprese, por ejemplo: Constitúyese el Gabinete Nacional,
etcétera, el cual estará formado por y allí establecer los
representantes de los respectivos Ministerios o a iniciativa
del Poder Ejecutivo por tantos miembros, más uno del CONYCIT.
Eso habría que verlo, porque es cierto que son representantes
del Poder Ejecutivo. En realidad, este es más que nada un
problema político; seguramente, luego va a ser muy sencillo
darle forma desde el punto de vista legal. Algunos de nosotros
hemos realizado consultas informales y podemos decir que no era
ese el temperamento que había en algunos de sus representantes,
pero deberemos hacer las preguntas del caso acerca de si tiene o
no base legal. En el caso de que tenga base legal, debemos saber
cuál será la composición; ahora bien, si no tiene base legal y
persiste como decreto, es necesario conocer si hay voluntad
política de modificar el decreto para integrar por esa vía las
distintas alternativas.
El otro tema acerca del cual
debemos asesorarnos es sobre el Directorio de la Agencia;
personalmente, me parece bien que se requiera una mayoría
determinada para poder adoptar decisiones cuando hay
diferencias. En lo que tiene que ver con la composición, hay dos
posibilidades: puede tener siete miembros y requerirse una
mayoría de cuatro para decidir cuando hay discrepancias o estar
integrado por cinco miembros -que es la propuesta de la
Universidad- y que la mayoría que se necesite sea de tres. Como
se verá, no hay diferencias fuertes entre ambos esquemas
respecto a la mayoría. La postura que sustenta el CONICYT
difiere con la de algunos miembros del Poder Ejecutivo, lo que
muestra, a su vez, que dentro del Gobierno hay distintas
opiniones. Estimo que deberíamos hacer una consulta sobre cuál
es la opinión del Poder Ejecutivo sobre este aspecto; pero
pienso que, de cualquier manera, las posiciones en cuanto a
jerarquizar al CONICYT y que sea más garantista, no son muy
distantes. Esto quiere decir que si hay una diferencia sobre un
tema importante, la decisión que se adopte requiera un tribunal
de alzada o una mayoría muy nítida.
WSCHEBOR.-
En la preparación de este proyecto de ley, ese fue el punto que
dio lugar a la mayor polémica interna. Ocurrió lo mismo en la
Universidad, pero finalmente fue zanjado el martes con un
acuerdo general propuesto por el Rector en el Consejo Directivo
Central, que realmente permite armonizar distintas posiciones.
Tenemos la expectativa de que también lo pueda hacer el
Parlamento y el Poder Ejecutivo, a los efectos de resolver el
problema.
Efectivamente, se trata de dos
temas. El primero es la jerarquización del CONICYT para que se
transforme en un organismo cuyas opiniones tienen un valor y una
significación a raíz de que en él se produce esa confluencia
necesaria de contrapesos que requiere una actividad de
investigación, tecnología e innovación. En esto no hay
unicidades sino, más bien, equilibrios, contrapesos, es decir,
una diversidad y un proceso. La integración del CONICYT que
propone la Universidad u otra similar, está destinada a eso y
brinda garantías de que no va a ser un organismo decorativo,
sino que tendrá un determinado peso. ¿Qué peso? Aquí entramos
en el segundo tema. Peso en las decisiones importantes o que
pueden ser cuestionadas; acá no estamos hablando de los
detalles.
También pensamos que las
formulaciones de los textos y la utilización de vinculante o
no vinculante ha sido una fuente más bien de equívocos y
desencuentros que de búsqueda de soluciones. Esa es la razón
por la cual en la propuesta de la Universidad esas dos
expresiones desaparecen.
Entonces, se dice lo siguiente:
pensamos que el Poder Ejecutivo debe jugar un papel importante y
muy significativo -diría, decisivo- para que el país tenga una
política que hasta el momento no ha tenido. Pero, por otro lado,
debe haber un conjunto de contrapesos, dada la naturaleza
delicada y contradictoria de los temas involucrados. Es así que
la propuesta que hace la Universidad busca ese equilibrio, es
decir, no le quita al Poder Ejecutivo la potestad de marcar su
orientación, pero si hay contradicciones sobre temas
importantes, plantea la necesidad de que ese marcar la
orientación tenga que estar cubierto por un conjunto de
garantías especiales. Me refiero a una mayoría especial y,
además, al hecho de que debe existir una resolución fundada,
pública, etcétera. Esto ampara al CONICYT como organismo
significativo, pero no le quita al Poder Ejecutivo su capacidad
de orientación. En estos temas, nosotros creemos mucho en la
controversia, en la opinión y en el debate sano, que es lo que
queremos garantizar.
Me parece que se trata de una
buena y afortunada fórmula, que supera la idea meramente formal
de lo que es vinculante y de lo que no lo es; esto va más allá
de todo eso.
De manera que, sinceramente,
pensamos que no solamente esto ha sido una manera de zanjar
eventuales diferencias dentro de la Universidad, sino que
también contribuye a hacer lo propio con respecto al poder
político para solucionar el problema.
CID.- Durante la sesión del Senado del día de ayer estuvimos
charlando sobre la propuesta con el señor Senador Rubio.
Advertimos que existen propuestas muy razonables de parte de la
Universidad que, en nuestra visión, son de fácil solución.
Inclusive, algunas sugerencias contienen redacciones diferentes
que no cambian el alcance de los objetivos.
Con respecto al hecho de elaborar
un proyecto de ley que modifique el Gabinete generado por
decreto, debo señalar que no creo que ese sea el ámbito donde
deba jugar el CONICYT. Me parece que una cosa es el Poder
Ejecutivo y otra es la Agencia para la innovación, donde el
CONICYT -desde mi punto de vista- sí debe tener un lugar.
Además, se debe favorecer el diálogo entre la Agencia y el
Gabinete. No puedo entender que no haya un trayecto de ida y
vuelta entre ambos organismos; de lo contrario, estaríamos
hablando de algo que a priori no funciona. Por lo tanto, creo
que el CONICYT debería estar en la Agencia -tal como lo dijo el
señor Presidente-, donde tendría garantías en el sentido de que
sus objeciones o propuestas alternativas fundadas serán
analizadas con especial detalle. Me parece que por ese lado se
contempla a la Academia porque, en definitiva, estamos apostando
a eso. Creo que esto puede ser de mucho aporte para el
funcionamiento de la Agencia. Inclusive, como dice la señora
Senadora Topolansky, por el sólo hecho de tener las mayorías
parlamentarias, lo que nos da cierta flexibilidad para operar
cambios, esta experiencia -que seguramente no va a ser perfecta-
nos va a permitir corregir a la brevedad lo que vaya surgiendo y
lo que los diferentes actores nos trasmitan como fallas,
deficiencias y temas a resolver.
AROCENA.-
Naturalmente, en lo que plantea el señor Senador Cid hay un
amplio margen para la búsqueda de alternativas. Eso justifica la
propuesta de que haya una representación directa del CONICYT en
el Gabinete, donde deberán fijarse las estrategias generales -no
queremos involucrarnos en eso que nos parece de resorte y que,
aunque nos interesa, no nos incumbe directamente- y los
grandes lineamientos políticos que la Agencia esencialmente
instrumentará, lo que en definitiva responde a la idea que
teníamos. Naturalmente tendrá capacidad de iniciativa o de
propuesta pero, en esencia, vemos a la Agencia como un mecanismo
de implementación. Por lo tanto, nos parecía especialmente útil
que en el lugar donde se elaboran los lineamientos políticos de
largo plazo o políticas de Estado -para hablar como se suele
hacer con respecto a estos temas- haya una posibilidad de
escuchar directamente sugerencias que vienen del conjunto de
actores que están involucrados en el tema.
Con respecto a la segunda
observación que mencionó la señora Senadora Topolansky, quiero
expresar que realmente nos alegramos de que este proceso no sea
definitivo y ojalá que sea muy dinámico. Pero dada la cantidad
de problemas que hay en el país y la dificultad que existe de
legislar permanentemente sobre todos los temas, nos parece que
sería importante que hiciéramos un gran esfuerzo para que esta
iniciativa pueda salir de la mejor manera posible y permita una
interacción fecunda entre los distintos actores. Los marcos
institucionales son muy relevantes, pero son útiles cuando
además se crean en un clima donde los actores que van a estar
involucrados sienten que están colaborando y que el resultado
legal es compartido. Por eso dentro de la Universidad hemos
hecho un esfuerzo tan grande para aproximar posiciones y
queremos colaborar con esta propuesta que obviamente es
controvertible. Asimismo, nos gustaría que esta aproximación
fuera mucho más allá de la Universidad y que involucrara también
a otros actores que están teniendo y seguramente tendrán un
papel muy relevante.
TOPOLANSKY.-
Quiero aclarar que no dije que se haría una ley precaria. Digo
esto, porque recién ahora estamos revisando el Digesto Municipal
del año 1935. Lo que quise decir es que, de estar el país en
otra situación, no hubiera dudado en la creación de un
Ministerio, es decir que estaría dispuesta a organizar un
sistema con todo su potencial. Pero, lamentablemente el Uruguay
está pasando por otra circunstancia. Tampoco quiero que esta
propuesta sea la definitiva, entonces, ahí está el asunto: no es
un problema de precariedad.
MANTA.- Quisiera hacer una puntualización con respecto a lo
expresado por el señor Senador Cid. Creo que todo el sistema
universitario en su conjunto -o al menos su gran mayoría, tal
como se desprende de este documento- en ningún momento duda de
las potestades que tiene un Gobierno legítimamente elegido, a
través de su Poder Ejecutivo, de fijar las políticas de Estado
en ciencia y tecnología. Eso, reitero, lo tenemos absolutamente
claro. La Universidad trata de aportar de una manera proactiva
buscando que la figura del Presidente del CONICYT -que es
sumamente respetada a nivel del colectivo de los creadores de la
ciencia y la tecnología del país, al menos en este momento, por
supuesto que no me refiero a períodos anteriores- forme parte de
ese organismo decisorio. Creo que para el colectivo científico y
tecnológico del país sería una muy buena señal.
PRESIDENTE.-
Señalo que tenemos el Mensaje y haremos las correspondientes
consultas políticas, pero diría que la información es bien
precisa. Esto nos ha permitido despejar el campo de temas que
no son centrales. La discusión del proyecto de ley ha avanzado
mucho y para tranquilidad de nuestros invitados quiero
expresarles que estaremos en comunicación.
CID.- Si el señor Presidente me permite, quisiera decir que me
parece que no se entendieron mis expresiones. Digo esto, porque
las puntualizaciones que se han hecho son absolutamente
coincidentes con lo que he dicho, por lo que estamos en la misma
línea de trabajo. Si se captó de otra manera es porque me
expresé mal pero, en lo personal, jerarquizo la labor del
CONICYT. Obviamente, en mi anterior proyecto de ley estaba muy
jerarquizado lo que es el CONICYT, porque he apostado a todo lo
que ha hecho; por lo tanto, estimo que la opinión de la Academia
es esencial en lo que respecta a proponer, cambiar, objetar o
discutir. Por eso, como se ha dicho, la figura del Presidente
del CONICYT, que es muy respetada desde el punto de vista
académico y social, tiene que participar.
PRESIDENTE.-
Debemos culminar esta reunión, porque hay varios señores
Senadores que participan de otras Comisiones simultáneamente.
AROCENA.-
Deseo agradecer a los señores Senadores por habernos recibido,
también en nombre de mis compañeros y agregar que en lo que a
nosotros respecta estaremos en contacto permanente a fin de
buscar que esta labor sea lo más fecunda posible.
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Declaración de la Universidad de la
Republica sobre la creación de Agencia Nacional de
Investigación e Innovación |
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