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Desvío
del Mercosur El jueves 21 de diciembre el ex presidente Luis Alberto Lacalle (uno de los fundadores del bloque en 1991) analizó en una conferencia desde el salón de actos del Centro de Viajantes y Vendedores de Plaza, la actual situación del Mercosur. Lo que sigue son los tramos fundamentales recogidos por La ONDA digital de la disertación del ex- presidente y líder del Partido Nacional.
A falta de una libertad comercial, porque sabemos que la globalización en eso no ha entrado, los países han buscado ámbitos para facilitar el comercio, y el MERCOSUR era eso. Comercio lo más libre posible, libre tránsito de mercaderías, de factores de producción, comprar y vender. No era fácil, porque todos sabemos que las diferencias comerciales son fieras entre los países y que cuando el interés de un país se ve tocado al producirse una apertura económica ese interés legítimo ejerce toda su influencia en el ámbito internacional para tratar de evitar una competencia y evitar que otros vengan a ocupar lugares. Pasa entre Estados Unidos, Canadá y México hoy, y es una de las asociaciones comerciales más eficaces y más exitosas.
Entonces, no nos gusta que el MERCOSUR sea juzgado por los puntuales casos de patología. Sabemos que las bicicletas no van como deberían ir; sabemos que las cámaras recauchutadas no van libremente como deberían ir para la Argentina; que el arroz tiene dificultades en el Brasil. Lo sabemos, pero el MERCOSUR ha facilitado el comercio en muchísimas cosas y cuando anda bien nadie se acuerda porque así debe ser. En lo que anda mal es donde el MERCOSUR debe insistir, en la negociación, el arbitraje o el laudo. Y teníamos para trabajar durante varias generaciones. Nunca hubo ni hay un solo término en los documentos firmados relativo a una supranacionalidad política, y ahí fue donde comenzó el desvío de este gran proyecto.
¿Por qué está en crisis el MERCOSUR al día de hoy? Porque eso también lo tenemos que aceptar: no es el MERCOSUR con que soñamos, no es el MERCOSUR que queríamos, y tenemos que preguntarnos qué es lo que no funcionó. Aquí, con toda sinceridad tenemos que asignar responsabilidades y las tenemos todos.
El MERCOSUR ideó y vaya si nos costó lograr que Brasil y Argentina lo aceptaran, la unanimidad para la toma de decisiones, es decir el derecho a veto. No se imaginan ustedes las batallas que tuvimos. Voy a contar una anécdota. Un día estábamos en la República Argentina, en la Quinta de Olivos, a punto de cenar con el presidente Menem. Los negociadores estaban tratando ese tema: el funcionamiento orgánico del MERCOSUR. Se me acercan los ministros Posadas y Abreu y me dicen: se terminó la negociación. El ministro Cavallo enfáticamente dice que acá hay mayoría..... Los negociadores decían que había una igualdad jurídica de la cual Uruguay y Paraguay no se iban a apear. Imagínense.... Estábamos a punto de sentarnos a la mesa con el anfitrión e íbamos a estropear todo lo que se había hecho. Son parte de los gajes del oficio de Presidente. Yo les dije, bueno, mañana nos vamos, ahora no decimos nada, pero les filtramos a los cancilleres de Brasil y Argentina que estaban rotas las relaciones y se terminaba el MERCOSUR. Por suerte hubo un éxito y hoy vivimos un MERCOSUR con cuatro unánimes, o sea, derecho a veto: basta que uno diga que no para que no haya resolución. Eso creíamos que había inundado el MERCOSUR.
¿Pero qué ocurrió? Que Brasil y Argentina primero como tanteando, comenzaron a hacer reuniones bilaterales, que no están prohibidas ni las podemos prohibir. Lo que tendríamos que haber dicho muy enfáticamente, Uruguay y Paraguay, es qué interesante, tráiganlo al MERCOSUR que es donde se puede y se deben tomar resoluciones. Pero hubo una pasividad, una omisión y cuando quisimos acordar hoy día hay una bilateralidad argentino-brasileña que hace caso omiso del MERCOSUR. Porque perdimos de vista que país grande y país chico son distintos. Y que los intereses de nuestras naciones no son los mismos que los de nuestros vecinos. Carecimos de la malicia, la picardía, el sentido histórico de que no se puede actuar con ingenuidad en el mundo de la política internacional.
Entonces, el primer episodio es el vaciamiento, del cual ya se hace gala; las reuniones bilaterales son de todos los días, salen en los diarios y nosotros somos notificados de esas decisiones.
El segundo vaciamiento es el no cumplimiento de las normas del MERCOSUR. Hay un laudo sobre las cubiertas recauchutadas que la Argentina hace cinco meses que no lo cumple.
Y el tercer episodio no es un vaciamiento sino un desvío: pretender darle una validez y un contenido político a lo que es una organización económica y comercial.
En esto último vamos a insistir, porque la aprobación del Tratado del Parlamento del MERCOSUR es un paso atrás en la independencia nacional. Nosotros como país, ontológicamente, por definición, no podemos tener intereses iguales a ninguna nación, porque somos otra nación. Podemos ser parecidos, pero iguales a ninguna. Y a partir de no reconocer esto es que se ha ingresado y esto con todo respeto, por supuesto, pero sin callarlo- en una concepción de la política exterior según la cual, como tenemos ciertas identidades filosóficas vamos a tener aliados. Y la realidad contesta con la dureza con que contesta la realidad. El presidente Lula primero es brasileño y después socialista, como corresponde. Y defiende los intereses del Brasil, como corresponde.
No hay que ser ingenuo en esta materia. Sin embargo pagamos tributo en dos episodios: el episodio del establecimiento del Parlamento del MERCOSUR, de reciente data, del cual me voy a ocupar en seguida y el episodio de decretar la existencia de socios políticos, que no tiene sustento alguno, en virtud de cuya decisión el gobierno de Venezuela ha ingresado sin negociar, sin que se le pusieran condiciones, sin que se le dijera va a comprar o vender tal cosa. No, se le hace ingresar, después vemos cómo vamos a negociar. Yo supongo que ninguno de los vendedores que está acá, entrega la mercadería y después hablamos del precio, me parece. Sin embargo hemos incurrido en lo que son ligerezas, y me hago cargo de la palabra. Es tratar a la ligera temas sustanciales en los cuales es muy difícil el retorno. Es muy difícil mañana derogar o buscar la derogación del Tratado que crea el Parlamento del MERCOSUR. Hemos dado pasos prácticamente irreparables del punto de vista de esta organización.
El Parlamento del MERCOSUR, muchos de ustedes que quizás nos siguen con cierta fidelidad saben que es nuestra obsesión. La independencia nacional tuvo lugar a pesar de los vecinos. Ha estado muchas veces en cuestión, en duda, o en ya veremos más adelante.
Nosotros no podemos formar parte de una asociación típicamente política como es un Parlamento, en el cual somos la minoría de las minorías. Pero además, hemos ingresado por una ley ratificatoria que viola la Constitución de la República, porque ha modificado artículos de la Constitución por la vía de la ley normal, simple. La representación proporcional, que no va a existir en el MERCOSUR; el ejercicio del sufragio; la convocatoria a unas elecciones que no sabemos quién las va a convocar, porque en el Uruguay hay dos tipos de elecciones y lo dice la Constitución, las municipales y las nacionales. ¿Quién va a convocar el día de mañana a elegir los parlamentarios en el MERCOSUR? ¿El Presidente de la República, en el Uruguay?
Hemos ingresado en una asociación, que para defenderla, sus abogados dicen no, pero no es un Parlamento. Más grave todavía. El Protocolo de Ouro Preto creó una Coordinación Parlamentaria que era lapidaria. Estamos ingresando en una unidad económica y comercial en común. Que los parlamentarios se junten cada tanto y vean de ir uniformizando normas relativas al comercio. Lo dice el Tratado de Asunción: coordinar las políticas monetarias, políticas económicas, políticas tributarias. Eso era de la sustancia propia del MERCOSUR.
La Comisión Parlamentaria Conjunta (CPC) se reúne no sé si produce realmente informes, acá está el diputado Lara que podría decirnos- pero está establecido el nexo, el modem diríamos ahora más que la bisagra parlamentaria. Entonces se dice: esto es nada más que la misma CPC pero con otro nombre.
Yo pertenezco a un mundo en el cual las palabras tienen un sentido natural y obvio, como dice el Código. Si mañana se corrompe el sentido de las palabras, entonces sí estamos perdidos. Porque para mí el Parlamento es una asociación donde se llega por el voto y donde se pueden tomar decisiones políticas. Si estuviera instalado el Parlamento del MERCOSUR, ¿cuál habría sido la declaración que hubiera existido sobre el tema de las plantas de celulosa, si Brasil y Argentina se han confabulado para decir que eso no es del MERCOSUR?
Entonces, compatriotas, estamos ante un episodio que tiene una enorme trascendencia hacia el futuro. Hay un menoscabo de la independencia nacional, hay un retaceo al ejercicio de la ciudadanía por parte de nosotros los ciudadanos; hay un violentamiento notorio de la Constitución que ha sido reformada por una vía no aceptada por el artículo 331. Y además, todo esto es perjudicial para el interés nacional.
Para nosotros, pocos pasos tan retrógrados en materia de independencia se han dado; ninguno de este calibre, en la historia del país, ni aún en los momentos en que las pasiones partidistas nos hicieron a todos- ser amigos y aliados de partidos vecinos. Nunca ha habido un menoscabo de la independencia nacional como éste. Y en un entorno, además esto es coyuntural pero uno vive en la coyuntura- en que no es alentador el criterio con que se manejan los conceptos de democracia, representación, legitimidad, estado de derecho y no intervención en la región sudamericana.
Esto ha tenido que ver en el problema con la República Argentina, en el cual no puedo ofrecer una solución ni me corresponde, aunque alguna creo que hay. Pero sí digamos que es notoriamente contrario al Tratado del MERCOSUR todo lo que ha pasado; que no es un tema bilateral como han acordado Brasil y Argentina. Es un tema cuatrilateral porque es un tratado que habla del libre tránsito de las mercaderías y de las personas, pero que nos ha mostrado cuán tenue era el concepto de la vigencia del MERCOSUR.
Con la República Argentina tenemos una dificultad anexa: no hay una voluntad política clara de la República Argentina que desee solucionar este tema. Es más, parecería que sirve a determinados intereses de la República Argentina. Pero nosotros creo que estamos en el camino correcto, y aquí hacemos una expresa recordación de nuestro apoyo al gobierno oriental en todos estos trámites e instancias, porque apoyamos al gobierno del país, no al gobierno de un partido o de una asociación de partidos. En esto los orientales no podemos equivocarnos.
También es cierto que cuando se han tomado determinaciones como la del Parlamento del MERCOSUR no se convocó al país a que opinara a través de sus dirigentes políticos. Pero nosotros no vamos a llevar una cuenta al país en ese sentido, y estamos totalmente acompañando en esta dificilísima instancia al gobierno nacional.
Para nosotros es lamentable que toda esa descripción que hacíamos de la riqueza geográfica, hidrográfica de los ríos no haya llegado todavía a cuajar en ser el Rhin, el Ródano, el Danubio, los ríos que trajeron, a las regiones de Europa, desarrollo, civilización a través del comercio. Y son ríos con múltiples ribereños, no son el Amazonas ni el Mississipi que pertenecen a un solo país.
Por ahí está para nosotros una de las salidas: tomar al río Uruguay como punto de referencia y lanzar desde Brasil, Argentina y Uruguay, que son los ribereños del río Uruguay, un plan de desarrollo integral del río, dragándolo, mejorando sus facilidades portuarias, su esclusa en Salto Grande. Es decir, un plan que le sirva a la provincia de Entre Ríos y a la Argentina para traer prosperidad, inversiones, trabajo, que es lo que ambos pueblos quieren. Agrandar el tema hacia lo positivo, y no achicarlo en lo negativo.
Pero para eso también hace falta la voluntad de dos y no la vemos por lo menos hasta la elección en la República Argentina en octubre del 2007.
¿El MERCOSUR está entonces en estado terminal? No. ¿Podemos salir de él como quien pasa de AM a FM con una manijita que se mueve, como quien se cambia de camisa, como quien sale de aquí y va para otra parte de Montevideo? No es lo razonable ni lo que pueda pensar alguien que sepa de estas cosas.
Yo no les puedo decir a los industriales de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay durante 11 años esto es lo que hay por delante y sabiendo que se han hecho alianzas estratégicas, complementaciones, compras, ventas y un buen día decirles eso no funciona más. Tampoco nos vamos a dar por desalojados por la ministra Miceli tampoco, que parece que ha dispuesto que nos tenemos que ir del MERCOSUR. Es la hora de gente con visión en serio de las cosas.
No confundir los tantos, no es moneda de cambio electoral el destino internacional de los países. Debemos tener unidad nacional y coparticipar todos en la elección de los rumbos nacionales y tenemos que dejar fuera de la troya estos problemas de las decisiones partidarias y electorales.
Estamos condenados a llevarnos bien con la República Argentina. Son nuestros vecinos. Nos pasa en el edificio de apartamentos, en la casa, con los linderos en el campo. Tenemos que llevarnos bien con ellos. Y tenemos que hacer un esfuerzo para que se comprenda que aquí los intereses nacionales no son los mismos pero tienen que articularse. El MERCOSUR necesita que alguien quiénes son esos alguien no sé- pero que gente con autoridad, seriedad y sentido de la responsabilidad, diga vamos a bajar, vamos a repensar cómo empezó esto, qué querían aquellos gobiernos.
Nosotros abogamos por la continuidad de los gobiernos en las grandes líneas. Qué quería el gobierno del Partido Nacional y prosiguió el gobierno del Partido Colorado y luego el del Dr. Batlle y ahora el del Frente Amplio. Suponemos que queremos lo mismo porque somos el mismo país y estos no son temas para negociación político-partidaria. Habrá un énfasis para acá o para allá. Tenemos que repensar. Qué quería Brasil. Seguramente Brasil quería más proyecto político que económico, porque somos el 12% o el 10% de su comercio exterior.
Hay que volver al MERCOSUR primigenio, primario, primitivo. Y edificar a partir de eso lo que pueda funcionar.
Tenemos que actuar en aproximaciones sucesivas. Cuando se llega a una etapa, hasta que no esté cumplida perfectamente, plenamente vigente lo que allí se resuelve, no avanzar. Porque nadie pone ladrillo sobre ladrillo, flojos. No es la manera de construir una pared. Si el ladrillo de abajo no está firme, no le ponga usted otro y otros porque el resultado todos lo sabemos.
Acá tenemos que volver a una suerte de humildad histórica. Cada gobierno hace un poco, no hace todo. No hay que ser arrogante ni soberbio. Uno es un eslabón, sea uno el mejor eslabón cuando le toca, que ya viene otro después. Esto es muy bueno para la vanidad y muy bueno para la soberbia; saber que tiene término y que uno es eslabón tan fuerte como fuerte la cadena para adelante.
Creo amigos entonces, que tenemos en el MERCOSUR una buena idea, que quizás haya que pasarla por una serie de filtros (freír la grasa para ver los chicharrones, diríamos en términos jurídicos), qué hay de sustancia, de materia noble para entendernos.
Lo que queremos es que un día aquí, o en la Patagonia o en el Matto Grosso del Sur o en Curuguatí, haya uno que diga, cuando llega a la casa, hoy trabajé porque hay MERCOSUR. Cuando eso sea asumido, que es un poco más próspero, un poco más seguro, la sociedad un poco más justa porque el comercio fomentado por el MERCOSUR ha tenido ese benéfico efecto, ahí tendremos el MERCOSUR que queremos. Si no, va a pertenecer al mundo surrealista de las cancillerías, la televisión y las firmas de los presidentes, que no siempre son importantes, aunque a veces creemos que somos demasiado importantes.
Y con la República Argentina todas las advertencias en cuanto a nuestra relación pasada, todos los afectos que pueda haber, pero siempre calibrados, medidos y frenados por el interés nacional, que debe ser el evangelio para nosotros. El interés patrio es lo que debe guiar nuestros pasos.
Unas palabras de Borges tan lindas: Hombro a hombro, pecho a pecho/ tantas veces combatimos,/ tantas veces nos corrieron/ tantas veces los corrimos.
En el criterio del pragmatismo político somos naciones distintas, con intereses no exactos porque no pueden ser exactos a los de nadie. La personalidad de las naciones no admite identidades totales; admite parecidos, porcentajes de coincidencia pero sobre todo articulación de intereses que se complementan.
Si tenemos en cuenta eso para que la política exterior del país sea la de un país realmente independiente, podemos encontrar un camino. No es fácil, pero lo primero que tenemos que hacer es asumir cuáles son los límites de lo que podemos hacer, cuál la voluntad que quisimos poner en marcha y cuál el destino natural que la providencia le dio a este pedazo de tierra desde que la historia operando sobre la geografía dieron luz a la nación oriental. Muchas gracias.
Preguntas y respuestas que se generaron al final de la conferencia.
- Para tomar decisión sobre si permanecer o alejarse del MERCOSUR y establecer el futuro Parlamento ¿no sería conveniente esperar la decisión de La Haya? -Yo creo que estamos hablando de dos órdenes distintos de decisiones. La decisión de La Haya es la decisión relativa a un conflicto concreto. ¿Qué va a hacer la Corte? Lo que hace todo juez: dice el derecho. Indica quién tiene razón en virtud de una circunstancia concreta. La decisión sobre el Parlamento es de proyección hacia adelante, hacia prácticamente el futuro infinito. Es un cambio cualitativo que nos hace ingresar en un Estatuto. Entonces tiene una magnitud distinta. Podría haber un fallo adverso de La Haya y no implicaría un menoscabo de nuestra independencia. En cambio seguir en el Parlamento del MERCOSUR a nuestro juicio menoscaba la independencia.
-¿Uruguay estaría mejor con TLC fuera de la región, en vista de las relaciones actuales entre los países que integran el MERCOSUR? ¿Son cuestiones excluyentes la pertenencia de Uruguay al MERCOSUR y los acuerdos con otros países? -Hay una decisión del Consejo del MERCOSUR que obliga a hacer las consultas, y que nos ata. En esta materia no hay que pensar que las cosas van a ser así para siempre. Yo creo que Brasil va a hacer el TLC con EE.UU. y lamentablemente ya se ha dicho de nuestro lado entonces nos sumamos a Brasil. Me parece que no es lo que uno hubiera deseado, pero si viene así tendremos que aprovecharlo. Creo que Argentina no va a demorar en hacerlo, después de la elección de Kirchner. Pero digamos que en abstracto, el tema del TLC con Estados Unidos, que no es igual al Tratado con China o con Chile, que no se quiere perder.
Tiene tres aspectos a nuestro juicio importantes. El Dr. Luis Alberto de Herrera, en un libro magnífico que quizás editemos el año que viene (El Uruguay Internacional), en 1911 escribe desde París donde vivió desde 1908 a 1912-: El Uruguay debe procurarse amigos poderosos pero lejanos. No olviden que era hijo del siglo XIX, había visto las intervenciones en su familia, en la historia anecdótica familiar.
Creo que es algo que en la política exterior Uruguay tendría que conservar. Cuando decimos poderosos pero lejanos no pensamos en Estados Unidos; pensamos en Canadá, en las grandes naciones que aparecen en el mundo que tienen que ser complementos de alianzas que un país tiene que tener para que no se sienta tanto la presión regional de los grandes.
La segunda eventualidad es la del acceso a los mercados. A veces confundimos nosotros la nación norteamericana con el Departamento de Estado. Una cosa tan pueril. Una cosa es la política en Irak del Sr. Bush, que no compartimos como no hemos compartido tantas veces la política exterior de los Estados Unidos y otra es pertenecer en una asociación comercial, a ese mercado eventual que es el más grande del mundo. Entonces no hagamos el infantilismo de meter todo en una bolsa. Estados Unidos como cliente vaya si lo quiero. Lo tiene todo el mundo, lo tiene China. Y el tercer aspecto es que pertenecer a una asociación de este tipo es como estar con un certificado a los efectos....
...pertenecer a una categoría de países. Entonces, por supuesto que hay un impedimento de trámite.
Creo que todo el MERCOSUR tendría que hacer un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos; no veo posibilidades en el resto del mundo. Creo que Europa va a estar muy ocupada con la digestión de los nuevos socios, por el tema de Turquía que da para que se hable durante días, porque es la ruptura o el retorno. Yo estoy leyendo estos días una historia de Polonia, y hacerse amigo del turco, desde 1100 es revertir la historia de 900, 800 años. Europa va a tener, sólo en eso, un drama y un tema que junto con la migración tiene para ocuparse. Creo que América es la que puede integrarse comercialmente, si no tuviéramos ese preconcepto contra la nación norteamericana, la gran esperanza desde Alaska a Tierra del Fuego, la más grande potencia comercial del mundo. Pero eso va por cuenta mía y no sé si todos lo comparten.
-Hay otra pregunta que usted ya la ha respondido a lo largo de la disertación varias veces, afirmando que a Uruguay no le conviene salir del MERCOSUR, pero la consigno porque refleja un poco el sentir de la gente común. Esta persona escribe: ¿conviene seguir en el Mercosur con tantos desplantes!!! Con los signos de exclamación, como enfatizando un estado de ánimo. -Sí, se puede salir del Mercosur, está en el Tratado. Uno puede denunciar el Tratado -creo que hay un plazo de dos años en que se mantienen las concesiones dadas- pero claro, los otros también quieren seriedad. "¿Así que te vas? Bueno, pero en dos años no me podés tocar nada de lo que me concediste". Es una opción.
Ahora: tenemos un comercio muy fuerte, el 25% del comercio nacional con los vecinos. Entonces esas pruebitas pueden quedar muy bien para una tribuna en la que se hable a pura pasión y en esto hay que usar la razón para acompañar a la pasión. Y el interés de un país no es cuestión de jugarlo para sacar algunos votos o ganar un aplauso. Es más: para mí la solución, cuando aparezca, la mejor manera de que sea una solución eficaz y verdadera es que parezca que es del gobierno argentino. Esas son las realidades. Y además lo conocemos conyugalmente. Cuántas veces nuestras mujeres nos hacen creer que la idea era nuestra y era de ellas. Y así funciona el matrimonio.
-Ya para ir terminando. La incorporación al bloque de otros países, más allá de lo que usted señalaba respecto de afinidades políticas o ideológicas, en términos, digamos, de cantidad, ¿favorece o debilita la posición de Uruguay dentro del MERCOSUR? -Recordemos lo que dice el Tratado: Se invita a todas las naciones latinoamericanas a formar parte del mismo, siempre y cuando no pertenezcan a otras asociaciones. Por eso Bolivia no puede serlo hasta que no deje el Grupo Andino.
En esa materia uno no puede decir a priori. Por eso a mí me hubiera gustado que con Venezuela se negociara primero y después se dijera que sí o que no, porque volvemos al tema: ustedes están vendiendo y comprando, pero yo a priori no puedo decir si van a comprar o vender, porque el precio y la cosa tendrán que tener unos equilibrios. A mí muéstrenme los beneficios que me puede traer una asociación con Venezuela y por ahí digo que sí, cómo no -estamos hablando de lo comercial-. ¿Por qué no? Pero a lo mejor tengo que decir que no, porque son desiguales, porque también ellos piden, pues esto es una relación comercial típica. Entonces yo no puedo decir a priori si lo de Venezuela -comercialmente, que es como debería verse esto- era bueno o malo, hasta que no se hubieran negociado los términos.
La gente dice "yo estoy contra el ALCA, ¿usted está a favor del ALCA? ". Yo lo quiero ver al ALCA. Si mañana hay un ALCA favorable, estoy a favor; si no es favorable estoy en contra. Vamos a no pagar tributo a los nombretes y a las etiquetas, vamos a la sustancia de las cosas. Entonces, cualquier asociación (con Ecuador, con Perú, con quien sea) déjenme ver qué ventajas tengo. Y por supuesto trataré de que los negociadores obtengan más ventajas que las que tenemos que conceder.
-Ahora sí, la última Dr. ¿Qué tiene de diferente el MERCOSUR o qué hizo de diferente el MERCOSUR a la Unión Europea , que si bien transitó un camino creo que bastante más largo, llegó a lo que es hoy, e incluso tienen la moneda común? -Si. Yo creo que uno de los males que ha sufrido el MERCOSUR es la comparación permanente con la UE. En un silogismo que es falso: que los países europeos se integraron, los países europeos son ricos, integrémonos y seremos ricos. Es bastante falso en todos los aspectos.
Primero, la integración no es un fin en sí mismo, es una oportunidad. Los países se integran simplemente si tienen la "chance" de bajar costos, tecnificarse, etc.etc.
En segundo lugar: allí se trató de poner remedio a las guerras que desde 1870 -yendo un poco para atrás- habían destrozado a Francia y Alemania, fundamentalmente, y al resto de Europa.
En tercer lugar, son 50 años. En cuarto lugar, las etapas fueron autojustificándose. La prosperidad fue llevando a que se pensara en estadios más complejos de organización, pero tampoco funciona bien en el aspecto político. Fíjense en la constitución. Ahí primó el concepto francés, en vez del sajón, de la manía de vetar constituciones y reglamentar todo. Giscard D'Estaing, francés, con su concepto admirable, pero para nosotros que pertenecemos a la escuela de la practicidad sajona...., tuvo que inventar una constitución y los pueblos se dieron cuenta de que no hacía falta. Y el Parlamento Europeo es una carga para los países europeos. Entonces no creamos que todo anda perfecto.
A mí me gusta más, en tren de pensar un modelo, el NAFTA. Es menos por supuesto que una Unión Aduanera, pero allí los tres países han tenido, sobre todo Canadá y sobre todo México, la genialidad de Carlos Salinas de Gortari, que más allá de todo, igual que a Nixon se lo recordará como un hombre capaz de cambiar la historia con la visión transformadora de las relaciones internacionales. Cuando México se dio vuelta y dio vuelta 100, 200 años de enemistad con Estados Unidos ha logrado una gran prosperidad pero mantiene la independencia política. México vota contra Estados Unidos en la ONU. Canadá no sigue la política norteamericana en la OEA. Y tienen negocios espléndidos. Y aquí estamos a veces, por emitir un voto en la ONU y consultamos. Pero ¿qué tiene que ver el MERCOSUR con el voto mío para llevar al Consejo de Seguridad a Juan o a Pedro? Al contrario, ¡déjenme negociarlo! Vamos a seguir el negocio de Brasil que dice "acá tengo los otros tres".
Mantengamos la independencia. Para eso es el país chico, para ser pícaro. Cuanta más independencia tenga el país chico más va a poder sobrevivir, porque va a combinar sus alianzas, las va a cambiar. Ahora, si nos regimentamos... Es como cuando se pretendió y por suerte lo hicimos abortar, cuando yo era presidente, el intento del MERCOSUR militar.
¿Ustedes conciben algo más aberrante que las Fuerzas Armadas uruguayas estén dependientes de las Fuerzas Armadas brasileñas, y argentinas, de quienes nos tienen que custodiar eventualmente? Entonces no mercosuricemos todo. Hagamos un MERCOSUR económico y comercial que marche y dejemos que el país sea independiente en todo lo demás.
Creo que hay un falso concepto de lo que es la asociación comercial; la hemos extendido gratuita e ingenuamente a otros campos. Y el país tiene que ser celoso defensor de su independencia. Porque somos "el petizo de la cuadra" y entonces tenemos que ser el que más haga respetar las normas y ser un poco compadre y un poco ladrador como cuzco chico porque es la manera en que uno mantiene una personalidad y una independencia. Asumir lo que somos, no tenernos a menos en nada porque no somos menos que nadie, pero tener la picardía de saber defendernos de las ambiciones de los grandes.- LOd.- LA ONDA® DIGITAL |
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