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2007: la batalla por
La idea de ambas dirigencias tradicionales es librar una batalla política, ideológica y cultural entre aquellos uruguayos pertenecientes a los sectores sociales medios del país, que son constructores de una ideología centrista, muy sensibles a los cambios económicos.
Esta idea, por cierto, no es nueva en el mundo, ni en Uruguay. En el caso de nuestro país el Partido Colorado fue el maestro de esta estrategia en las décadas del 60 y del 70, cuando con inteligencia puso en el centro del debate la contradicción orden-caos.
Fue así que el caos terminó identificándose con el Frente Amplio, la izquierda, los sindicatos, la enseñanza y hasta el propio discurso de Wilson Ferreira Aldunate. Mientras que el orden quedó en manos de los colorados y posteriormente se identificó con una fracción de ese sector, más los militares. El golpe de Estado se concretó enarbolando la bandera del orden.
Hoy la situación es otra, pero el destinatario del mensaje siguen siendo esas capas medias temerosas de seguir cayendo en la escala social. La idea de la dirigencia tradicionales es meterle en la cabeza a los medios tripas que con la reforma tributaria van a perder poder de compra.
El discurso de blancos y colorados es apocalíptico: las capas medias van a pagar más impuestos, van a perder poder adquisitivo, los jubilados serán perjudicados, los alquileres subirán un 29%, la contribución inmobiliaria trepará hasta en un 500%, en algunos casos.
Quien mejor ha comprendido esto, ha sido el doctor Julio María Sanguinetti, quien anunció que lanzará un plebiscito, para impedir que las jubilaciones se vean perjudicadas por la nueva reforma impositiva. Ese plebiscito, además, será puesto a consideración de la ciudadanía el mismo día de las elecciones. Una buena jugada para captar votos y quitarte el centro social a la izquierda, que en los últimos comicios nacionales logró morder parte importante de ese electorado siempre oscilante, por lo general conservador. Jorge Batlle ganó las elecciones nacionales de 1999 criticando la reforma tributaria del FA. Una vez más las capas medias se volcaron a la derecha.
La izquierda reaccionó rápido ante el anuncio de Sanguinetti, tratando de desacreditar al mensajero por su pasado negativo, según lo entienden los dirigentes del Frente Amplio y el propio electorado uruguayo.
Pero da la impresión que esa línea argumental no tiene un largo aliento y que para el próximo 31 de julio, cuando se comience aplicar la reforma tributaria, se necesitará otro tipo de argumentación, por cierto más elaborado.
A la vez no parece conveniente para el Frente Amplio, que desde ya se comience a ajustar el Impuesto a Primaria y la Contribución Inmobiliaria en base al nuevo valor de las casas y apartamentos, por más que la suba no sea del 500%.
Da la impresión que las Intendencias de Montevideo y Canelones se precipitaron y que deben ser muy cuidadosas en el momento de fijar los nuevos impuestos.
En lo personal siempre he sido contrario a que la Contribución Inmobiliaria se fije solo por el valor de los inmuebles, porque no es lo mismo doña María que cobra 100 dólares de jubilación y don Juan, que recibe por su jubilación 500 dólares, aunque vivan en apartamentos de un mismo valor.
Pocitos y muchas zonas del interior del país está repleto de gente que vive en buenas casas o apartamentos, pero su poder de compra es muy bajo. A esos uruguayos no se les puede cobrar un mismo impuesto.
Se que el tema es complejo, pero lo más justo es que la Contribución Inmobiliaria y el Impuesto a Primaria se estableciera en base al valor del inmueble y los ingresos de quienes son sus propietarios. Esto sería mucho más equitativo, más justo y no golpearía a esas capas medias que ahorraron todo una vida para tener ladrillos, pero sus ingresos mensuales son muy menores.
La izquierda tendría que estudiar esta posibilidad, puede haber otras, para poder justicia en materia impositiva. Por eso lo mejor sería que las intendencias esperaran a que la reforma impositiva esté en marcha para empezar. Lo mismo debería pasar con el Impuesto a Primaria.
Si el gobierno no se prepara para esta batalla por las capas medias, va a sufrir fuertes golpes políticos durante 2007. Por el momento no parece estar preparado, ni con la capacidad de comprender que en el próximo año se juega el destino de los sectores medios del país. LA ONDA® DIGITAL |
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