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Astori y
Mickey A veces y por más que uno quiera abocarse al estudio y tratamiento de otras cuestiones, la realidad nacional y el desempeño de algunos de los actores más importantes de la misma, obligan a asumir nuestra condición ciudadana y, entonces, hacer oír nuestra voz crítica al respecto o, al menos, intentarlo.
Y es que lo que más detestamos es el silencio que pareciera darles visos de complacencia a intervenciones cada vez más burdas, ofensivas y carentes de sentido, tanto práctico, cuanto histórico y menos que menos, trascendente en lo que a construcción de una realidad socioeconómica mejor para nuestro pueblo, se refiere.
Pero, vayamos por partes.
Estamos hablando de comercio, de intercambios y de acciones como de inacciones en política económica tomando por tal, por inacción a la falta visible de una estructura que planifique un resurgir, que en muchas áreas sería mera y directamente un surgir, de nuestra producción nacional.
Y cuando hablo de nuestra producción nacional, me refiero, recordando al maestro Quijano, como así también a Carlos Real de Azúa, no al grupo de interés, dentro de la clase dominante, conformado por algunas familias y unas decenas de mandos medios y representantes de empresas trasnacionales, sino al empresariado que expresa más del 90% del quehacer uruguayo: las micro y pequeñas empresas, a escala uruguaya.
Y para estas, el momento del surgir como del resurgir es tan escaso como nulo en no pocas áreas.
Quiero y seré más específico.
Números y porcentajes
Muchísimas veces, el Uruguay y sin duda alguna, Montevideo, no saca partido, no aprovecha lo que hay en la ciudad. Hablo de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), de sus acciones que pueden perfectamente ser seguidas directamente, como de su excelente biblioteca y, ni qué hablar, de su página web (www.aladi.org) de donde podemos extraer, por ejemplo, esta información:
Uruguay: Comercio exterior Global: enero-setiembre 2005-2006 (ALADI/SEC/di.2026.8 8 de diciembre 2006)
Vayamos a aspectos centrales que quiero hoy compartir con ustedes:
(...) El intercambio comercial con los países de la ALADI se mostró más dinámico que el global, tanto en las exportaciones (24,9%) como especialmente- en las importaciones (59,8%). Como resultado de este comportamiento, el déficit comercial intrarregional se profundizó, pasando de 546 a 1.154 millones de dólares en el período considerado. Cabe destacar que gran parte de este incremento se explica por el fuerte aumento del saldo comercial negativo con Venezuela (asociado a las compras de petróleo), así como al mayor déficit registrado con Brasil y Argentina (Cuadros 1 y 2).
Datos que por sí mismos nos ubican en un contexto diferente al que suele escuchársele afirmar al funcionario a cargo de la Economía del Uruguay; pero prosigamos:
Las exportaciones intrarregionales mostraron un comportamiento heterogéneo según copartícipe. (...) Por su incidencia se destacaron los incrementos en las ventas a Chile (139,9%), Brasil (19,2%), y en menor medida, Venezuela y Argentina (17,9%) (Cuadro 2).
Y aquí ya comenzamos a advertir datos diferentes a los dados pirotécnicamente a través de los medios de comunicación masivos.
Sigamos.
Con el Resto del Mundo, el intercambio comercial de Uruguay se caracterizó por un incremento moderado de las exportaciones (13,9%) y por una contracción de las importaciones (-7,8%). De esta manera, el superávit comercial extrarregional aumentó, pasando de 232 a 579 millones de dólares en el período analizado (Cuadros 1 y 2).
Y, presten atención a lo que sigue: Desagregando las mencionadas exportaciones según las principales áreas geoeconómicas se observan comportamientos diversos. Por un lado, se contrajeron las ventas a Canadá (-60,3%) y Estados Unidos (-28,4%). Y sigue el informe.
Entonces, ¿dónde está la verdad? ¿Son falsos estos datos del Comercio Exterior del Uruguay de una Asociación de por sí prestigiosa y que, además del aval de los doce países que la componen, tiene a su frente en la Secretaría General a un ex canciller uruguayo?
¿Dónde, pues, está la literatura, la invención, para calificarla angélicamente?
Avancemos.
En los citados cuadros, constatamos a simple vista, que el Uruguay, de lo que comercia, hablamos de productos exportables, con los 12 países que componen la ALADI, más de un 60%, lo hace con el Brasil y la Argentina. Hablo, claro está, en el contexto de estos datos, es decir, del período comprendido entre enero y septiembre, tanto del año 2006, como así también, con ligerísima variante, del año 2005.
¿Es posible, entonces, patear directa y burdamente tal relación histórica que además se comprende en lo comercial?
De los dichos del señor Danilo Astori
Citaré uno solo y limpiamente, es decir, sin literatura de mi parte. Dijo el señor Danilo Astori ante cámaras del canal 10, de la televisión abierta en el Uruguay, entre otros conceptos, y cito al semanario local que lo transcribiera: Astori resaltó que hay una aplastante evidencia empírica en todo el mundo que demuestra que los beneficios de esos tratados son mucho mayores que los riesgos que aparejan. Dígame el caso de un solo país, uno solo, que haya adoptado una actitud de apertura al mundo y que se haya perjudicado. No conozco ninguno, indicó.
Bueno, no responderé al absurdo sino que plantearé mi propio absurdo, en estos términos: Diga usted, como funcionario del Estado soberano del Uruguay, que juramentó defender y atender en sus intereses básicos y esenciales, cuáles de los 8 países exportadores del mundo, se abren a éste con aranceles a cero en todas las áreas sensibles y con la alegría de saber que están obrando en pro de la Humanidad?
Diga usted, por ejemplo, y dentro de su Cartera, qué destino le ha dado, específicamente y qué planes de trabajo tiene en curso la Dirección de Comercio Exterior de su Ministerio. Diga si esta está efectivamente a cargo de su titular o éste comparte responsabilidades con el tercer funcionario en escalafón del Ministerio.
Y, por favor, no traiga a ejemplo a Vietnam porque sería fantástico poder contra argumentar lo que un Estado nación que fuera literalmente arrasado por el Estado con el cual usted quiere y quiere arribar a acuerdos bilaterales, es hoy motivo de ejemplo pero que su tratamiento, para ser veraz y profundo, debe ser explicitado larga y abiertamente en todas sus fases.
Diga usted, señor, cuándo va a dirigirse en misión especial adónde debió dirigirse no bien asumió, capitales de nuestra región, en lugar de pontificar las bondades no probadas que otros dicen haber logrado y que, por ejemplo Chile, el Chile real, no el estereotipo que el dogma busca imponer, y parece conseguirlo, se difunde.
Le presento un ejemplo, señor. Preste atención, por favor:
TLC PERU EUA
El pasado 27 de diciembre de 2006, en el diario La República de Lima, Perú, publicó (www.larepublica.com.pe) un artículo el ex Ministro de Justicia del Perú, el doctor Baldo Kresalja.
Como es, o debiera ser, de conocimiento público, la ratificación del Congreso americano del TLC firmado entre los EUA y el Perú, parece alejarse cada vez más, vista incluso la victoria demócrata en las elecciones parlamentarias norteamericanas.
Así y todo, debemos recordar que tanto el Perú como Colombia tienen los llamados ATPDEA es decir, acuerdos que, en el marco de la lucha contra el narcotráfico, comprenden también aspectos comerciales específicos. Estos ATPDEA son de otro porte que el antes mencionado, y ahora puesto en duda, TLC clásico.
Y de éste último, entonces, es al que me refiero en esta nota.
Dice el doctor Kresalja en un artículo que debiéramos todos procurar y tomar muy en cuanto para advertir, desde la asunción seria que una lección superior merece, cuánto debemos precavernos en torno a vaguedades, simulaciones y pasos apresurados que, a la postre, nos postran.
Dice Kresalja, por ejemplo, y no bien comienza su reflexión: Ahora que ha terminado sin éxito lo que podríamos llamar la primera etapa quién sabe si será la última- para la aprobación del TLC con los Estados Unidos, podemos preliminarmente recoger algunas lecciones sobre lo que se deberá hacer en el futuro si se vuelven a presentar casos como este.
Y, presten suma atención a lo que sigue: Quiero antes decir que creo, como lo he señalado en ocasiones anteriores, que los efectos del TLC en el largo plazo son negativos para el Perú, pues nos consolida como un país abastecedor de materias primas y no nos brinda ventajas en materia científica y tecnológica.
Para agregar, un poco más adelante que: Los análisis serios son prácticamente inexistentes. Los planteamientos políticos han sido usualmente febles y cambiantes. El pueblo ausente: ni se le informa bien ni se le respeta con la palabra empeñada. Una performance tercermundista, con divos y divas de distinto peso, unos en busca de un nicho que creen perdurará, otros marketeros aburridos ya de su breve empeño.
¿Algo les suena parecido y local? A mí, mucho.
Veamos; Chile, por ejemplo: exporta salmón, frutas y cobre. Groseramente, son estos sus tres básicos y casi absolutos productos exportables. Y cifran, claramente cifran y mucho. Luego escuchamos y vemos en los púlpitos del totalitarismo mediático, donde los clérigos de los noticieros repiten lo que les colocan en el teleprompter: Chile da un nuevo y gran salto dentro de los países sudamericanos, al haber pasado la barrera de los xxxx miles de millones de dólares en exportaciones, etcétera.
Pero, por favor, preguntémonos lo siguiente: ¿Cómo se comprenden esos números? Es decir, cómo se desagregan? En buen romance, ¿cuánto queda de utilidades para las empresas y esta qué carácter socioeconómico tienen en sus socios si son locales o, como los más de los casos, trasnacionales- y cuánto recibe el Estado chileno por concepto de tributos?
¡Ahhh! Y aquí es donde comenzarían a caer semidioses de los medios que, hasta hoy salvaguardados en la negativa a dar información veraz, completa y desagregada, parecen ser tales: semidioses, cuando en no pocos y sonados ejemplos, son pequeños seres que jamás se animaron a desoír los pedidos de las trasnacionales.
Sea, en cuanto a Chile, nación hermana, en frutas (recuerdo a un ex funcionario del gobierno Allende que invocando tal pasado pero en calidad de representante de una trasnacional americana en el presente, estuvo por Montevideo, contando las bondades del TLC.
Sea también y en cuanto a Chile, en salmón y cuanto más en cobre del que se llevan pingües botines sin que el Estado chileno retenga lo que sería lógico retuviese. Pero aquí habría que volver a estudiar como ya hiciéramos, e incluso dispusiéramos en las páginas de La Onda, un espacio específico para documentos serios y profundos al respecto- el gobierno del señor Ricardo Lagos y qué decisión le cupo a este hombre asumir en cuanto a utilidades y aportes, siempre en cuanto al cobre, se refiere.
Y a nosotros nos quieren embaucar con números sin ahondar en los mismos, cómo se componen y cuanto va para afuera y cuánto queda dentro de fronteras y para quiénes.
Dice Kresalja, más adelante en su nota: Otra lección, es el uso indiscriminado de la sigla TLC, para tratar problemas de vieja data, lo que pone de relieve la ausencia de ideas para superarlos. Contra lo que la mayoría de los medios de comunicación han dado a saber, la no aprobación por el Congreso de los EEUU del TLC no nos impedirá desarrollarnos, aunque pueda afectar a algunos sectores temporalmente.
Y dice más: Pero la más importante de todas las lecciones es que la no aprobación nos obliga a pensar que lograr el desarrollo es una tarea que primordialmente nos compete y compromete a nosotros mismos. Y que el pilar central de todo ello es una buena educación, el fomento de la investigación científica y la promoción de nuestras manifestaciones culturales.
Para agregar que: Todos los acuerdos comerciales, o de otro tipo, son armas temporales que pueden ser beneficiosas, pero que siempre deben estar subordinadas a los intereses permanentes de la nación, a las políticas del Estado de largo plazo que, como ya parece evidente, el actual gobierno aprista no será capaz de idear o de proponer. Tenemos, pues, larga batalla por delante.
Como se puede advertir, el dogma neoliberal busca hacer creer, acríticamente, que el TLC es la panacea, que hay que ser valiente y pelear por la libertad de comerciar con quién queramos, cuando en realidad, lo que se está cocinando no es ni un asado, ni locro, sino una olla podrida de y para unos pocos.
La magia de Disney
¿Cómo no recurrir, con el mayor respeto a figuras arquetípicas de la humanidad, que en no pocas ocasiones, la propia magia del cine ha traído y trae para nuestro regocijo?
Y, en este contexto, el cinematográfico, ¿por qué no visitar al gran realizador norteamericano, el estupendo creativo Walt Disney?
De él, me permitiré extraer su mejor aporte en una película que ya es toda una leyenda; me refiero a Fantasía, compuesta de siete cortos, el tercero de los cuales me permitiré hoy traer a ustedes pues en él, creo advertir un símil entre la acción de desplegada por el ingenio, la osadía y la seriedad del querido Walt Disney y, en lo local, la del señor Danilo Astori, funcionario actualmente a cargo de la Economía del Uruguay.
Vaya esto, como todo lo que hago, con el mayor respeto para con el funcionario local cuanto para con el recuerdo del creador norteamericano y del cine en general.
El tercero de los siete cortos de
Fantasía, refiere a que y transcribo: Mickey Mouse es un
aprendiz de brujo que arma un tremendo desastre en el castillo
del maestro cuando este lo deja solo.
Luego, al retornar el maestro y advertir lo sucedido, sin mediar palabras deja que el propio Mickey hable por los dos, trate de corregir lo incorregible para luego, bueno, ustedes vieron la película y yo, respecto del final, no pretendo semejar nada y menos aupar ideas de violencia dirigida en forma y lugar alguno.
Pero la fantasía tiene visos de realidad cuando el ciego empecinamiento puede más que la aguda realidad de nuestra circunstancia y de las acciones que los otros que también la componente, y hablo ya de países de intrazona como de extrazona, juegan a su vez y en una escala y posibilidades ciertamente de escalas muy superiores a las nuestras.
Que toda acción por mejor intencionada que esté si es llevada a cabo, con tozudez, ceguera mental y burdas acciones, tendrán por resultado algo que no deseo ni para la persona y menos que menos para mi país.
Esto no se arregla a escobazos, y de esto ni quise y no quiero en modo alguno, asociar el ejemplo citado a la realidad local, sino con la escucha atenta a los otros actores sociales, tratando de morigerar esa soberbia que de continuar habrá de ocasionar mayores daños a todos, absolutamente a todos.
Un poco de humildad y un mucho de apertura de mente y de corazón a nuestras gentes, a sus realidades, no la de los grupos de interés, o no sólo, sino y especialmente, a nuestros microempresarios y a aquellos que a influjos de creativos planes de acción podamos posibilitar que surjan, serán ciertamente, resultados que todos valoraremos y que, especialmente, permanecerán en el tiempo.
Feliz año para todos, sin escobas ni baldazos, pero con mejor criterio, entendiendo por tal el que tenga como objetivo al hombre y a la mujer de a pie, a su plena realización existencial, es mi deseo personal para el próximo año 2007.
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