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Me rehúso a chaveizar El embajador brasileño Antonio de Aguiar Patriota que en los primeros días de marzo asumirá como nuevo embajador de su país ante los EEUU, concedió recientemente una entrevista a la columnista de Folha de San Pablo Eliane Cantanhêde. Lo que sigue es la versión en español de La ONDA digital de esta entrevista.
Patriota, que actualmente es sub-secretario general político de Itamaraty, fue jefe del sector político en la Misión de Brasil junto a la ONU, en la época en que el canciller era titular. Patriota sustituirá al embajador Roberto Abdenur.
Patriota explicó que las relaciones entre Brasil y los Estados Unidos viven un momento de cautela. Los Estados Unidos se niegan a firmar un acuerdo con el MERCOSUR, según lo propuso el gobierno brasileño. El gobierno deberá poner énfasis en eso, ya que los Estados Unidos son un mercado de U$S 1,9 trillones y nosotros sólo exportamos cerca de U$S 24 billones por año.
Otro desafío es afinar posiciones en las discusiones de la Ronda de Doha de liberalización comercial, lo que significa convencer a los Estados Unidos de reducir los subsidios que ofrecen a los agricultores.
El embajador Antonio de Aguiar Patriota, carioca, 52, va a asumir en marzo la más disputada y estratégica embajada de Brasil, la de Washington, con una mirada volcada hacia América Latina, en especial hacia América del Sur.
Hay una preocupación con la estabilidad en la región, con el perfeccionamiento de la democracia, sin que esto implique no respetar la soberanía y la voluntad popular, dijo el diplomático a la prensa.
La versión, o percepción, de que Brasil dio preferencia a otros continentes y a otros países en detrimento de los EE.UU. puede crear dificultad en su nueva función? No estoy de acuerdo y creo que se podría hacer esta misma pregunta a interlocutores importantes en los EE.UU., porque quedaría evidente que la percepción no es esta, no. Tal vez la explicación para esta percepción es que lo más innovador en la política externa del gobierno Lula, desde 2003, no es la relación con los EE.UU., porque esta relación es importante, compleja y diversificada ya hace mucho tiempo. Lo más nuevo son las iniciativas que involucran la India, Brasil, África del Sur, la Cúpula MERCOSUR Oriente Medio, los viajes del presidente a países de África donde nunca había estado un presidente de Brasil. Pero vamos a mirar los números de las exportaciones para los EE.UU. En los cuatro años que antecedieron la asunción del presidente Lula en 2003, aumentaron en U$S 5 billones. En los cuatro años del gobierno Lula, aumentaron en U$S 10 billones. Esto es una indicación importante. Se puede hablar de una madurez de la relación, que significa respeto por la diferencia de opinión y atención a los análisis que no sean coincidentes.
- Como en el caso de la invasión de Irak... - Se habló en la época que el presidente Lula fue de los primeros líderes mundiales frontalmente en contra de la intervención militar en Irak, pero él fue recibido en la Casa Blanca. Y Brasil también fue el único país junto con El Salvador, que mandó tropas a Irak, a ser invitado para una conferencia organizada por Kofi Annan, Condoleeza Rice, Unión Europea, en Bruselas.
- ¿Es pragmatismo? - Puede decirse que es buena diplomacia y buena política. Ellas combinan pragmatismo con una cierta dosis de idealismo y de defensa de principios.
En términos prácticos, ¿el ALCA está muerto? - No. Lo que hubo con relación al ALCA fue una redefinición de contornos que llevó al acuerdo de Miami, previendo acuerdos plurilaterales en las áreas en que uno u otro participante no quisiese asumir nuevas responsabilidades. Y nosotros veíamos como problemático el hecho de que el ALCA parecía, a nuestros ojos, menos una iniciativa tendiente a una apertura de mercado que nos interesa mucho y por la cual vamos a continuar trabajando por eso con mucho énfasis y más un esfuerzo de armonización de reglamentos y leyes en la región de las Américas, por ejemplo, en el área de la propiedad intelectual.
- El ministro Amorim dice de forma más directa: Brasil quería apertura de mercado, y los EEUU, querían exportar sus leyes, defender sus patentes. - Exactamente. También en el área de inversiones, de compras gubernamentales. Y ahí Brasil no tuvo interés, porque dicho modelo habría sido problemático para nuestro desarrollo industrial. Es interesante destacar que esta evaluación se difundió mucho, aún incluso en sectores que parecían más proclives al ALCA.
- Entonces, el ALCA murió. - Mire... Algunas personas prefieren decir que está hibernando.
- Pero Ud. Incluso dijo que el énfasis se da aún en la apertura de mercado. ¿Cómo, sin el ALCA y con un impasse en la OMC? - El ministro Amorim está empeñado en retomar las negociaciones de la OMC, que parece ir bien por estos días, cuando los americanos hablan de traction, o tracción, para definir la reconquista de las negociaciones.
- Cuáles son los plazos para cerrar un acuerdo? - Si hubiese un esfuerzo de conclusión acelerado, se puede concluir incluso antes del fin de la vigencia del TPA (Trade Promotion Authorities), la autorización especial que el Congreso da al Ejecutivo para negociar acuerdos comerciales.
- ¿En junio o julio? - Los negociadores de un modo general piensan mucho en eso. Hay voces en el Partido Demócrata, inclusive de la Comisión de Finanzas, admitiendo incluso la posibilidad de prorrogación del TPA más allá de junio o julio. Pero lo deseable sería que el acuerdo fuese cerrado antes.
- Y en cuanto a la victoria de los demócratas en las últimas elecciones... A pesar de tener más convergencias políticas con Brasil, son más proteccionistas y podrían ser más duros en las negociaciones comerciales, por ejemplo. ¿O eso cambió? - Lo que se comenta es que harán un esfuerzo para promover la inclusión de cláusulas laborales y ambientales en los acuerdos bilaterales, inclusive en los dos que están en vías de ser aprobados por el Congreso de los EE.UU., con Perú y Colombia.
- Esto, es claro, perjudica a Brasil. - Bien... hay más de una forma de mirar esto.
- Una de ellas es que puede servir como barrera a las exportaciones brasileñas. - Puede, pero puede favorecer la integración regional, indirectamente.
- ¿Sabe cómo cayó esto? Uno contra todos, todos contra uno, o sea, una alianza latinoamericana contra el proteccionismo norteamericano. ¿Una amenaza? - No creo que se llegue a esto, incluso porque el gobierno americano da demostraciones de querer relanzar las negociaciones en la OMC, y esto es algo que interesa mucho a la región. No tuve intención de hacer una amenaza. Sólo dije que hay más de una forma de mirar esto, porque también puede ser una oportunidad para una mayor aproximación con estos países en términos de integración regional. Como viví en China, esto es algo bien oriental. Debemos ver la crisis también como una oportunidad.
- ¿Existe la posibilidad de que Brasil corra de atrás y negocie acuerdos también por separado, como hicieron otros países con el fin del ALCA? - El hecho es que, a pesar de los acuerdos bilaterales, el comercio de Brasil con los países sudamericanos aumentó mucho más que el comercio de los EE.UU. con estos mismos países. Esto indica que estamos acertando aquí en la región.
- Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua. ¿Este perfil de presidentes no puede perjudicar las relaciones con los EE.UU.? - Venezuela es el segundo socio comercial de los EE.UU. en América Latina, y Brasil el tercero. Retórica aparte, esto ya dice todo.
- Y las embestidas de Chávez y Morales rumbo a la nacionalización de sectores importantes para los EEUU como la energía? - Si miramos hacia la región, hacia América del Sur en particular, todos los gobiernos, sin excepción, fueron democráticamente electos. ¿Cuáles son las otras regiones del mundo en desarrollo sobre las cuales se pueda decir esto? Creo que ninguna, ninguna otra. Esto es lo que importa.
- En la visita de Condoleeza Rice a Brasil, ella dijo que la legitimidad electoral era apenas un dato de la democracia. Y fue un recado directo para Venezuela. - Es verdad que es un dato, pero es uno de los primeros y es fundamental. Otro aspecto es que han sido electos en la región líderes que dan importancia a la agenda social y esto también es relevante en una región tan marcada por desigualdades. El agravamiento de estas desigualdades puede llevar al debilitamiento de la propia democracia, con rupturas institucionales, crisis internas, conflictos que merecen ser evitados. . El énfasis en la inversión social es positivo.
- Las últimas novedades del gobierno Chávez, como reelecciones sucesivas, ¿se encuadran en pasos por la democracia? - Es curioso que pensemos que, hasta 1950 y pocos, los americanos tenían derecho a reelecciones por tiempo indeterminado, y Franklin Roosevelt fue electo cuatro veces. Fue en los años 1950 que se llegó al límite de dos períodos. Quiere decir que todos los países están perfeccionando y desarrollando formas democráticas.
- ¿Venezuela no está dando marcha atrás? - Esto le compete al pueblo venezolano. Parte de la cultura democrática es justamente respetar la voluntad popular.
- Brasil se enorgullece de servir como mediador entre las crisis en la región y entre los vecinos y los EE.UU.. Ud., queriendo o no, va a ser parte de esta táctica? - El presidente Lula ha dicho claramente que no se puede buscar el desarrollo económico y social y las condiciones de vida de su población, ignorando a los países de alrededor. No podemos anhelar transformarnos en una nación desarrollada si estamos rodeados de bolsones de pobreza. Estamos todos en el mismo barco, y esto contaminó la acción externa brasileña en los últimos años.
- La UNCTAD (órgano de la ONU), detectó que América Latina fue la única región del mundo que perdió inversión extranjera directa en 2006, por miedo a la quiebra de contratos, riesgos de re-estatización y nacionalización de empresas. ¿Brasil no es afectado por estas embestidas de la república socialista del siglo XXI de Chávez? - Ud. me hace recordar una frase de Condoleeza Rice cuando vino a Brasil: Yo me rehúso a chaveizar la relación de Brasil con los EE.UU.. Yo también. Es una buena frase. Tenemos una buena relación con Venezuela, y es preciso mirar el capitalismo del siglo XX de Venezuela y ver que tampoco tenía nada para ser aplaudido. Un país con tantos recursos naturales, una riqueza fácilmente explotable, y que no tradujo esto en un desarrollo económico y social. Este, además, es un rasgo de casi todos los países de la región.
- Como embajador de Brasil en Washington, ¿Ud. podrá ser una especie de portavoz de la región junto a los EE.UU.? - Como máximo, podemos presentar de la manera más clara posible nuestros análisis, ponderaciones y nuestra comprensión del marco regional para que no haya una tendencia a categorizar de manera precipitada o estereotipar, para que haya una comprensión de los fenómenos dentro de su dimensión real.
- ¿Y Cuba? En una entrevista a la Radiobrás, del gobierno, usted dijo que Brasil podrá tener un papel de mediador entre Cuba y los EE.UU. en una probable transición del régimen. - No. Yo no dije que Brasil puede ser mediador. Lo que yo dije es que no nos desviaremos a compartir con los americanos nuestros análisis y ponderaciones.
- Traduciendo diplomatês ¿qué significa? - Cuba es asunto de la política interna en los EEUU, en función de la comunidad de origen cubano en Miami, que tiene un peso político y electoral grande. Entonces, hay un prisma muy particular por el cual los EE.UU. ven el tema cubano. Y no es el prisma brasileño.
- ¿Cuál es el prisma brasileño? - Hay una preocupación con la estabilidad en la región, con el perfeccionamiento de la democracia, sin que esto implique no respetar la soberanía y la voluntad popular. Y tenemos interés en la cooperación con todos los países de la región y, con Cuba, particularmente, tenemos el deseo de evitar que haya un irritamiento innecesario de tensiones.
Brasil anda hablando cada vez menos de un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Está poniendo la idea en baño-María o es sólo una impresión? - La reforma de las Naciones Unidas será un tema, con seguridad, pero entre muchos otros. Uno de los mantras que la gente oye es que la reforma de la ONU no estará completa sin la reforma del Consejo de Seguridad. Entonces, esto está en la pauta y sería inexplicable a los ojos de un historiador del futuro que Brasil se apartase del debate. Lo que falta es masa crítica de votos para una decisión, y vamos a continuar trabajando en esta dirección. Nosotros trabajamos para que salga en este año.
- ¿Existe un sentimiento anti-americano en Brasil, ya sea en la sociedad en general, ya sea en la elite, ya sea en la institucionalidad? - Usted encuentra un poco de todo, sectores muy pro-americanos, más o menos indiferentes o tal vez algunos sectores anti, pero la tónica no es de un anti-americanismo pronunciado. No veo esto. En Itamaraty, se dice que, entre los países latinoamericanos, Brasil tiene muchas afinidades con los EE.UU. y poca o casi ninguna razón para resentimientos. La base para el entendimiento es muy grande, incluso en lo cultural, musical.
- ¿El trauma del apoyo americano a la dictadura brasileña quedó en el pasado o dejó marcas hasta hoy? - Diplomáticos trabajan con el presente y con las oportunidades del momento. Lo que veo en el presente es una interlocución madura y fluida, respeto recíproco y confianza recíproca. Y hay factores muy favorables a una mayor aproximación aún. El biodiesel es uno de los principales de ellos.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte LA ONDA® DIGITAL |
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