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Energías alternativas pueden
ser factor de división de Sudamérica
El etanol
es un alcohol líquido compuesto de carbono,
hidrógeno
y oxígeno que resulta de la fermentación de azúcar o
de almidón
convertido en azúcar, extraídos ambos de la biomasa.
También puede producirse a partir de la celulosa
contenida
principalmente en los desechos agrícolas, urbanos o
forestales.
"El biodiesel genera
empleo, genera renta, genera desarrollo", argumentó
el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva,
durante su discurso en el Foro Económico Mundial de
Davos, donde puso como ejemplo de proyecto a
financiar por las potencias el modelo de Brasil para
producir etanol. Lula apuntó a que el programa
brasileño "podría ser un ejemplo a ser financiado
por los países ricos a los países africanos y a los
de América Central", según informó la agencia
estatal de ese país, Radiobras.
Según la agencia
Prensa Latina, la producción de etanol, ya sea de
caña de azúcar u otras materias orgánicas, se
encuentra hoy en pleno auge con vista a la
utilización de este combustible alternativo para
mover vehículos, en sustitución de la gasolina.
Brasil, con una producción de más de 15 mil millones
de litros anualmente encabeza esta nueva fuente de
energía luego de Estados Unidos, y otras naciones.
El presidente
norteamericano, George W. Bush, en su reciente
discurso anual al congreso norteamericano instó a
reducir en un 20 por ciento en una década el uso de
la gasolina en su país, lo que confiere un cheque en
blanco a la producción de etanol con ese fin.
Brasil comenzó a
desarrollar la producción de etanol a partir de caña
de azúcar en la década de 1970 cuando el costo del
petróleo importado escaló de manera brutal, causando
severos problemas en la balanza de pagos.
Mario Ferreira,
catedrático de la Universidad brasileña de Campinas,
dijo que "La estrategia de los empresarios
brasileños es mostrar que no se convertirán en los
grandes productores de etanol solos, que muchos
otros países en desarrollo pueden beneficiarse de
esta apertura de mercado", analizó el especialista.
Ferreira indicó que incluso "hay entusiasmo del
Banco Mundial" con la idea, ya que "nadie sabe qué
hacer con África", por lo que insertar a esta región
como proveedora de "un producto con demanda cierta
sería un tremendo avance y un gran gol para Brasil".
Según las agencias
Lula sugirió que Estados Unidos en lugar de
producir etanol a partir del maíz, debería financiar
proyectos de biodiesel en los países pobres, porque
incluso, explicó, sería más barato.
Brasil elabora etanol
a partir de la caña de azúcar, producción que está
subsidiada en ese país, lo que constituye una de las
demandas de Argentina hacia su socio en el Mercosur
como generadora de asimetrías en la región.
El sector del azúcar
está fuera de los convenios de libre comercio en el
Mercosur, junto al automotor, aunque este último ya
fue negociado y apunta a un cronograma futuro de
liberalización.
Otros aspectos
vinculantes con el tema energético han trascendido
con fuerza en las últimas semanas, uno de los más
significativos es un posible pacto energético contra
Venezuela Por ejemplo una de las versiones dice que
Estados Unidos y Brasil promoverán la producción y
comercialización de biocombustibles en el hemisferio
para reducir la dependencia del petróleo
venezolano.
El acuerdo entre
Washington y Brasilia abarcará a otros países que
produzcan etanol o afronten serios desafíos
sociales, dijeron al diario argentino La Nación
fuentes que participan de las negociaciones en esta
capital, pero no incluirá a la Argentina, que acaba
de comenzar a desarrollarse en este campo.
El lanzamiento del
pacto energético, denominado Estrategia de
Biocombustible para América latina y el Caribe,
está previsto para este año. Ya tiene fondos
asignados y apunta a movilizar miles de millones de
dólares en un futuro cercano, mediante una sociedad
estratégica de Estados Unidos y Brasil para la
región, según sus negociadores.
El número tres del
Departamento de Estado, Nicholas Burns, y el
funcionario para América Latina de la administración
Bush, Tom Shannon, viajarán a Brasil y a la
Argentina a principios de febrero, confiaron a La
Nación fuentes argentinas y norteamericanas. Pero su
agenda en Buenos Aires no incluye, por lo menos
hasta ahora, este proyecto.
La alianza busca
diversificar la provisión energética de Estados
Unidos, que importa petróleo de Irán, Irak, Nigeria
y Venezuela, entre otros países conflictivos. Así lo
había advertido el presidente George W. Bush en su
discurso del martes pasado sobre el Estado de la
Unión.
Fuente: Agencias y
Periódicos.
Junto a Estados
Unidos y Brasil, que acumulan juntos cerca del 70%
de la producción mundial de etanol, la alianza
incluiría a Colombia y Perú, en América del Sur; a
El Salvador, Guatemala y Honduras, en América
Central, y a Haití y a la República Dominicana, en
el Caribe.
"Abarcaría a toda la
región, pero con énfasis en ciertos países, ya sea
porque son productores o participan en la cadena
energética o por razones políticas, para reducir su
vulnerabilidad al petróleo aportado por terceros
países", indicó una fuente consultada, en una clara
alusión a Venezuela.
La Argentina no
integra la iniciativa por ahora, según indicaron
diplomáticos argentinos, aunque podría sumarse
luego. "Recién empezamos a transitar el camino de
los biocombustibles, aun cuando nos beneficiemos por
el aumento en los precios del maíz por la demanda
para etanol", comentó uno de los diplomáticos
consultados.
El plan comenzó a
tomar forma hace más de 12 meses. El senador
republicano Richard Lugar y el entonces embajador
brasileño en esta capital, Roberto Abdenur,
escribieron una columna para The Miami Herald en
mayo, en la que señalaban que "la clave es el
etanol" y que ambos países debían trabajar juntos en
este campo.
También a mediados de
2006, el secretario de Comercio norteamericano,
Carlos Gutiérrez, y el ministro de Desarrollo e
Industria brasileño, Luiz Fernando Furlan, firmaron
una carta de intención para impulsar el comercio
bilateral, también con el etanol en primera línea. Y
en diciembre, el gobernador de Florida y hermano del
presidente, Jeb Bush y el presidente del BID, Luis
Alberto Moreno crearon, con empresarios brasileños y
del resto del hemisferio, la Comisión Interamericana
de Etanol en Miami.
La iniciativa
oficial, en tanto, quedó en manos de funcionarios
brasileños y norteamericanos, como Shannon y el
experto en energía del área de Planificación de
Políticas del Departamento de Estado, Greg Manuel.
En octubre pasado,
Manuel participó en un panel sobre el potencial para
acuerdos de cooperación energética en la región,
organizado por el Instituto de las Américas y la
consultora PFC Energy.
A pesar del silencio
oficial que rodea a la alianza energética, existe un
primer acuerdo para financiar sus pasos iniciales y
evaluar su potencialidad. Los fondos ascenderían a
entre 10 y 15 millones de dólares, y serían
aportados por Brasil, Estados Unidos, el BID, la
Organización de Estados Americanos (OEA) y la
Fundación de las Naciones Unidas.
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