España: “bandas latinas”
A por ellos: la guerra de
los desangelados

por Leandro Prigioni*

En alas del aluvión migratorio, y favorecidas por las leyes de reagrupamiento familiar,  bandas de jóvenes latinoamericanos han tomado las calles españolas, parques, plazas de deporte y discotecas. Han llevado consigo sus ritmos, colores, señas de identidad,  afectos y rivalidades.

 

Noche de sábado. Frío invernal en Madrid. Una reyerta colectiva con heridos de arma blanca y detenidos sitúa a Alcorcón, municipio dormitorio a 15 kilómetros de la Puerta del Sol, en las crónicas internacionales de los medios de América Latina. En su mayoría, los protagonistas de las páginas policiales son jóvenes nacidos de este lado del Atlántico.

 

El episodio cobró especial notoriedad porque por primera vez enfrentó en gran número a foráneos y nativos. Sin embargo, peleas masivas entre grupos de chicos latinoamericanos, con bates de béisbol, navajas y piedras, ocurren con frecuencia en sitios públicos de distintas partes de España donde reside mayor número de inmigrantes (Madrid, Barcelona y Baleares).

 

La sociedad española reaccionó primero con sorpresa, luego temor, y  lentamente  el mismo lente con que mide al moro se aplica al latinoamericano, despertando la xenofobia que clama la recuperación de los espacios cedidos al grito de “A por ellos!!!” - enviado en mensaje de texto por telefonía móvil-.

El flujo migratorio desde los países de América Latina no sólo llevó a España mano de obra barata, crecimiento económico, aumento  poblacional y nuevos socios de la seguridad social, sino que aportó un fenómeno adolescente, doblemente mestizo y con ribetes violentos.

 

Se cuentan por miles los hijos de aquellos que un día partieron desde distintos aeropuertos de la América pobre y doblegada para forjarse un futuro en España. Los padres lloraron en los locutorios el abandono de sus  niños. Y éstos, huérfanos de autoridad, se cobijaron por cientos en la “clica” que les dio compañía, protección, identidad, poder. Años de ahorro, leyes de reagrupamiento, migración y aduana mediante, aquellos niños llegaron a Barajas o el Prat. Pero crecieron.

 

Denominaciones como Latin Kings o Ñetas –los dos grupos o “clicas” más numerosos- se han trasladado de las páginas de la crónica policial al vocabulario cotidiano de los españoles, alimentando  la leyenda urbana.

 

Su simbología, rituales de iniciación (delitos menores, palizas colectivas o peleas con otros aspirantes) y caracterización, así como su rivalidad, es mimética a la de auténticas pandillas del crimen organizado que entre los ochenta y noventa se extendieron por América Central y el norte de América del Sur. No obstante la virulencia de sus actos en España aún dista mucho de asemejarse a lo que ocurre en las naciones donde se asentaron.

 

Los Latin Kings nacieron  en el año 1986 en Nueva York con el nombre de Almighty Latin Kings and Queens Nation (Todopoderosa Nación de los Reyes y Reinas Latinos), se institucionalizaron con la Biblia Latin y se propagaron por los Estados Unidos y  América Latina, encontrando rápidamente gran número de acólitos en Ecuador. No se consideran una pandilla, sino una nación ordenada en capítulos o chapters. Mientras que los Ñetas (Asociación de Apoyo al Confinado Ñeta de Corazón) surge a comienzos de la década del 80 en la cárcel de Bayamón en Puerto Rico.

 

Además del odio acérrimo hacia sus rivales de siempre, los distancian símbolos y colores: coronas, negro y dorado en el caso de los Latins; corazones, blanco, azul y rojo para los Ñetas. Otro elemento diferencial, más sutil, es su forma de organizarse. El esquema de “nación” Latin King es vertical, teóricamente inspirado en el imperio Inca. Los líderes son reyes que tienen a su cargo un territorio y poseen ciertos privilegios frente a sus “hermanitos”. Por ejemplo, la novia o esposa de un rey será reina, y el hijo de una pareja de reyes, automáticamente príncipe. Y todos respetan el juramento: “amarás a tu familia, a tu dios y tu clica antes de todas las cosas”. En cambio, en la asociación Ñeta el orden es más bien horizontal y los “panas” poseen los mismos derechos y obligaciones.

 

Integrantes de ambos grupos comparten los problemas de la adolescencia inmigrante, la religión católica, el  ritmo pegadizo del reggaeton, y la afición por la telefonía móvil e internet –medio convertido en una verdadera tribuna de discusión y agresión-. Y por supuesto una indumentaria bastante disímil del estándar europeo y más afín a la moda hip hop estadounidense. Abundan las gorras de béisbol, los pañuelos en la cabeza, chándales y pantalones anchos.

 

En ambas bandas, se respeta la prohibición de hablar acerca de sus formas de organización, ritos y costumbres, no sólo con la prensa, sino con todo aquel que no  pertenecen a la clica, incluso sus familias.

 

En España, los Latins son generalmente ecuatorianos (un 80%), aunque también los hay de otros países de América Latina. En el caso de los Ñetas también hay jóvenes de Ecuador, pero predominan  dominicanos, colombianos y puertorriqueños. En ambos grupos se cuentan chicas españolas.

 

Espectáculo del conflicto

El sociólogo Lorenzo Castro, profesor del Instituto Superior de Estudios de Seguridad de la Comunidad de Madrid, explicó que dentro de una sociedad compleja, estos grupos poseen una complejidad adicional. Importan una ideología y un modelo cultural ya mestizo -surgido entre hispanoamericanos en Estados Unidos- y trasladado a otra sociedad diferente. “El peligro es un modelo mestizo, muy sincrético que no se arraiga en ninguna parte. Los problemas de identidad son complicados para quien los padece. Y si además eres joven, y no está claro si eres español, ecuatoriano, trasatlántico... Cuando tienes esa sensación de no pertenencia, tienes una tendencia excesiva a pertenecer a la banda que te da una identidad”.

 

Para él, la sociedad española ha reaccionado con alarma frente a este fenómeno porque hay un espectáculo del conflicto. “No se ve como muy normal que la gente se ande dando de puñaladas cada fin de semana”.

 

En cuanto a los motivos que sustentan esta violenta rivalidad, reflexionó: “La violencia nunca es gratuita. La violencia es exhibición de poder, es chulerío, es venganza. Pero la violencia tiene un sentido”.

 

Los policías del “Grupo Latin”, creado en 2004 para controlar y reprimir el accionar violento de estos grupos, sostienen que si bien pueden existir conexiones con las matrices americanas no se trata de de crimen organizado, sino de grupos en estado embrionario que han copiado un modelo de ritos, jerarquías y normas de cohesión interna.

 

Generalmente, los delitos cometidos por Latins y Ñetas son riñas callejeras entre ellos –hasta Alcorcón no con españoles, ni con otros colectivos migratorios-, robos con intimidación, amenazas, extorsión por el uso de canchas de básquetbol públicas, y coacción para formar parte del grupo o no abandonarlo. Sí preocupa a la policía española es que sean utilizados como vehículo por verdaderas mafias que cuentan con mayor infraestructura, como la albano-kosovar.

 

En abril de 2005, el Tribunal Popular de la Audiencia de Barcelona juzgó a seis jóvenes mayores de edad por el crimen del colombiano Ronny Tapias, declarando culpables de asesinato a tres dominicanos.

 

David del Castillo, representante legal de la familia Tapias, y Xavier Corominas, abogado del Ayuntamiento de Barcelona coincidieron en que el fallo del jurado no significa “una guerra contra la inmigración”.

 

Del Castillo expresó: “No son inmensas bandas súper organizadas,  son el principio, por lo que hay que intentar pararlo ahora”.

Aunque fue la primera víctima fatal en España de esta guerra de bandas, Ronny Tapias no pertenecía a ninguna de ellas.

* En El Salvador y naciones limítrofes, el accionar de la Mara Salvatrucha o la K18, engendros del excedente armamentista y la miseria post guerra civil, motivó programas estatales para la reinserción social de sus integrantes e incluso estrategias de cooperación gubernamental internacional para combatirlos.

* Periodista uruguayo. Entre marzo y julio de 2005 participó del Programa Balboa, en Madrid, e integró el staff de la revista española Época.

* Foto portada: Saludo de las 'Queenas', rama femenina de los Latin King,  E. Molgora

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