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Habla el canciller brasileño Celso Amorim
sobre las relaciones de su país con EE.UU.
no hay antiamericanismo
Lo que
sigue a continuación es la versión en español de La
ONDA digital de la entrevista del periódico
brasileño Estado de São Paulo al ministro de
Relaciones Exteriores, Celso Amorim.
El ministro de Relaciones Exteriores,
Celso Amorim, considera la sociedad en negociación
con los americanos para la producción de bio-combustibles
un nuevo modelo de relacionamiento entre Brasil y
Estados Unidos. Para él, es innecesario dar
prioridad a las negociaciones para la creación
del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca),
propuesta de los Estados Unidos.
La relación con Washington,
evalúa, debe en el momento basarse en
aciertos comerciales bilaterales, hasta que sea
posible negociar un acuerdo más amplio, del Mercosur
con los Estados Unidos.
No se debe poner una excesiva energía en el
esfuerzo de resucitar el Alca. Lo que precisamos
es un acuerdo Mercosur-Estados Unidos, lo que no
es sencillo en el corto plazo, dice. Vamos a hacer
con los Estados Unidos acuerdos comerciales
bilaterales, teniendo como modelo el del etanol.
En esta entrevista, él también rebate las críticas
del ex-embajador Roberto Abdenur, titular hasta
hace poco de la
representación brasileña en Washington, y justifica
la opción preferencial de la política externa del
gobierno de Lula por la aproximación con los países
en desarrollo.
- ¿Como ve Ud. las críticas de
Roberto Abdenur, que apuntó la existencia, en
Itamaraty, de una doctrina anti-Estados Unidos cuya
influencia se daría hasta en el momento de definir
las promociones de los diplomáticos?
- Se dio la transformación de algo burocrático en
una cosa política. Abdenur fue embajador en
Washington durante dos años y ocho meses, ejecutando
fiel y lealmente la política del presidente Lula,
pero orientado por mí. Es liviano afirmar que las
promociones en Itamaraty obedezcan a criterios
ideológicos. Esto es una ofensa.
- ¿Pero hay algún sesgo antiamericano en la
política externa brasileña?
- Cómo es que una postura antiamericana puede
generar un interés tan grande sobre Brasil? Sería
pensar que los Estados Unidos son mujeres de las
piezas de Nelson Rodrigues. Y obviamente no es el
caso. Nuestra actitud es pragmática y procura
defender el interés brasileño. No hay
antiamericanismo. Muy por el contrario. La búsqueda
de sociedad no es sólo la discusión en torno de
acuerdos bilaterales como el del etanol, sino la
búsqueda de un diálogo sobre el mundo. Si los
Estados Unidos percibiesen una actitud
antiamericana, usted cree que esto ocurriría? La
mejor respuesta está en los hechos.
- Mencione, por favor, algunos hechos.
- Los contactos intensos del presidente Lula con el
presidente George W. Bush, muchas veces por
iniciativa nuestra y muchas veces por iniciativa de
ellos. Siempre de manera productiva y amistosa. Por
ejemplo, en la discusión en torno del
bio-combustible, tenemos el interés común en crear
el mercado global del etanol. Esto fue una
iniciativa brasileña. Hemos también trabajado juntos
en Haití, sobre lo cual ellos nos escuchan mucho.
Hay una relación madura y positiva con relación a
los temas del continente.
- ¿Porqué Brasil no se empeñó en la consolidación
del Alca?
- Brasil se empeño. Fui a Miami y cerré un acuerdo
que llegó a ser 98% concertado. Después, los
fundamentalistas comenzaron a desconcertar. Y no hay
fundamentalistas sólo de nuestro lado no, hay del
lado de ellos también. Quedaron dos o tres
cuestiones en claro. Los fundamentalistas de allá no
querían el acuerdo o querían un acuerdo que no nos
atendía, porque no era pragmático, y sí ideológico.
Por un lado estuvo esto. Por otro, estuvieron las
crisis por las que pasó la Ronda Doha de la
Organización Mundial de Comercio (OMC), de
negociaciones para el establecimiento de nuevas
reglas para el comercio global. Todos nosotros,
Brasil, Estados Unidos, India y la Unión Europea,
tenemos la noción de que la Ronda Doha es
prioritaria. Intentar resucitar el Alca será un
esfuerzo tan grande... Creo que es mucho mejor que
pensemos en asociaciones bilaterales. La del etanol,
por ejemplo, no depende siquiera de otros países.
- ¿Cuáles fueron las dificultades creadas por los
fundamentalistas de allá y por los fundamentalistas
de aquí?
- No sé quienes son los fundamentalistas de aquí, si
son los de derecha o de izquierda. A veces, veo
mucho fundamentalista en la derecha también. En el
caso de allá, la gran insistencia que no permitía
avanzar era la cuestión de la propiedad intelectual.
No aceptábamos que cuestiones que dicen con respecto
a nuestra capacidad interna de hacer normas fuesen
objeto de sanciones comerciales. No aceptamos esta
vinculación de la aplicación de la propiedad
intelectual con sanciones comerciales.
-¿El Alca está para ser olvidado?
- No estoy preocupado en decir si debe ser olvidado
o no debe ser olvidado. Lo que creo es que no se
debe poner una excesiva energía en el esfuerzo de
resucitarlo. Lo que precisamos es un acuerdo
Mercosur-Estados Unidos, lo que no es sencillo en el
corto plazo. Vamos a hacer acuerdos comerciales
bilaterales con los Estados Unidos, teniendo como
modelo el acuerdo del etanol.
- La inclusión de Venezuela
de Hugo Chávez en el Mercosur.
¿No dificulta un acuerdo del bloque
con los Estados Unidos?
- Nada es fácil en la vida. Vamos por etapas.
Tenemos que incorporar plenamente a Venezuela al
Mercosur. Y todavía hay cronogramas a ser
establecidos. Tenemos paralelamente una negociación
en curso entre el Mercosur y la Unión Europea. Todo
esto puede crear una base para que estas cosas, que
son vistas de una manera mítica o mistificada,
puedan ser vistas de manera más comercial.
- El Protocolo de Ushuaia impide que países no
democráticos participen del Mercosur. ¿Esto no
acabaría siendo un obstáculo a la presencia de
Venezuela en el bloque?
- No se cual es su parámetro para democracia. La
democracia envuelve varias cosas y, naturalmente, la
elección es un factor importante. No es el único,
pero es importante: la elección libre de los
gobernantes. Fue por esto que luchamos tanto en
Brasil por elecciones directas para presidente de la
República. Hoy en día leo que el Congreso de allá es
todo partidario del presidente Chávez. La oposición
de allá cometió un gran error. Error que el PMDB no
cometió aquí: el de no continuar. No estoy
comparando el gobierno de Chávez con nuestro
gobierno militar, porque allá no hay el mismo
cercenamiento que hubo aquí. Ellos deberían
participar del Congreso. Cada país tiene su
variante, pero poder escoger libremente a sus
gobernantes y respetar los derechos de las minorías
son dos elementos esenciales de la democracia. No me
consta que en Venezuela existan presos políticos y
que las personas estén siendo impedidas de expresar
opiniones.
-¿Cómo lidia Brasil, en el ámbito del Mercosur,
con estas cuestiones?
- Dialogando, conversando, cambiando
experiencias. Cuando se encuentran, el presidente
Lula y el presidente Chávez intercambian
experiencias. Brasil tiene casi 200 millones de
habitantes, un PBI que está entre los diez mayores
del mundo, una democracia vibrante e instituciones
que sobrevivieron hasta al régimen militar. Es mucho
más probable que la influencia de Brasil pase para
otros países que viceversa. Esta es la mejor manera
de actuar. No es aislando y creando puniciones.
- En su visita a Brasil, el subsecretario de
Estado de los Estados Unidos para Asuntos Políticos,
Nicholas Burns, ¿referencio a las autoridades
brasileñas el temor de interferencia de Venezuela en
Cuba, en el caso de la retirada de escena de Fidel
Castro?
- Yo quedaría preocupado con cualquier intervención,
inclusive de exiliados cubanos. El proceso de
transición en Cuba, que no sé que velocidad va a
tener ni como va a ocurrir, es tarea exclusiva de
los cubanos. Los amigos de Cuba pueden ayudar para
que haya siempre diálogo con los otros países. Los
cubanos son celosos y no les gusta tener
intermediarios ni siquiera en el diálogo con los
Estados Unidos. Abrir el bloqueo económico sería lo
mejor para ayudar en la redemocratización, sin
perder las conquistas de la revolución cubana en el
área social y sin perder el orgullo nacional que
ellos tienen. Lo que ha ocurrido es una ayuda
material de Venezuela, vendiendo petróleo más
barato.
- ¿Ud. es un hombre de izquierda?
- Tengo identificación con la visión de
profundizar las reformas sociales, de
fortalecer la independencia del País, entendiendo la
interdependencia del mundo dentro de un contexto
democrático. Me gusta sentirme del lado del
pueblo. Siento que la política externa está
dejando de ser monopolio de un pequeño grupo de
personas, del cual yo inclusive formaba parte.
Siempre me identifiqué con las causas del pueblo
brasileño. Me siento identificado con el apego a
la democracia, pero también con el envolvimiento
y la participación del pueblo en esta democracia.
- ¿Esto influye en la política externa?
- La política externa es de Estado. Hay muchas
cosas permanentes, pero hay matices, porque la
realidad va cambiando. La política externa tiene que
ver con el interés del pueblo. Es la misión de
cualquier canciller. La lectura de lo que es
importante para el pueblo brasileño es que varía
mucho. No tengo nada contra la nata de la Avenida
Paulista, de la USP, de la UFRJ. Además, me gusta
mucho. Pero también me gusta ir a la Feria de
Santana, Ciudad de Dios, Ciudad Tiradentes en San
Pablo. Me siento bien con el pueblo.
- Hay quien cuestione la opción de Brasil por
alinearse a Venezuela y a Bolivia, en detrimento de
Chile.
- Chile va a ser nuestro segundo mayor socio
comercial en América del Sur. El presidente Lula va
a Chile dentro de dos meses. Ahora, tenemos una
frontera inmensa con Bolivia y no podemos ignorar
esto. No es cuestión de aproximarse a uno u otro.
Tenemos una relación intensa, queramos o no. Tenemos
un interés en Venezuela muy grande. Nuestras
exportaciones para allá crecieron mucho , alcanza
con mirar los números. Pero la presidente de Chile,
Michelle Bachelet, es una de las líderes en las que
veo una gran afinidad con el presidente Lula...
- Porqué la opción preferencial por el
relacionamiento con los países en desarrollo?
- Este era el diálogo que estaba faltando. Al
profundizar el diálogo Sur-Sur, hicimos algo que no
estaba ocurriendo. Esto incluso fortaleció nuestro
diálogo con el Norte. El ejemplo de las discusiones
en la OMC es típico. Brasil siempre tuvo un papel
importante en la OMC. Estaba entre los 10 o 12
países más importantes, pero con un gran defasaje
con relación a los ricos. Hoy no hay una reunión con
más de dos países de que Brasil no participe. En
general, pasa para cuatro, porque entran Brasil e
India. Brasil es el pivot en las negociaciones. Esto
refleja la política externa y la capacidad de
articular de manera democrática y racional los
intereses de los países del Sur.
- Cuáles son las ventajas comerciales de la
aproximación con África?
- Hay un elemento de solidaridad y tiene que
haberlo. Con África tiene que haberlo. Si no
tuviésemos ninguna razón comercial, aún así debíamos
ir allá. Pero tenemos razones comerciales, y buenas.
Nuestras exportaciones para allá están creciendo y
el otro día el presidente de la Compañía Vale do Río
Doce, Roger Agnelli, concordó en cuan importante
era invertir en la aproximación con África.
-Cómo explica el tratamiento de aliado que Brasil
le da a China, que es un fuerte competidor
comercial?
- China es un país aliado y competidor. Las dos
cosas no son excluyentes. China participa con Brasil
del G-20, grupo de países que se unió para conseguir
la eliminación de los subsidios agrícolas en las
naciones ricas. Al mismo tiempo, China es competidor
en otras áreas.
Traducido para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
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