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Emigración alta y la capacidad de
entusiasmar desde lo oficial
por José De Lukas
Por
estos días ha trascendido la información de La
Dirección Nacional de Emigración sobre la salida de
17.800 uruguayos durante el último año, desde el
Aeropuerto de Carrasco y que no retornan a nuestro
país. El dato causó asombro ya que es mayor que el
registrado durante el 2005 y porque se supone que el
país viene saliendo de la crisis económica,
especialmente si se toma como referencia la
hecatombe del 2000.
Asombra que alguien
se asombre de porqué los uruguayos siguen
emigrando en números muy significativos con respecto
a su población y a los parámetros internacionales
en la materia. Si se tomara solamente una de las
causantes, quizás la más significativa que motiva
irse del país, la falta de trabajo, aun existe
alrededor de un 10% de la población sin trabajo
estable o simplemente no tienen ninguno. A
pesar del incremento del empleo, el mercado de
trabajo no ha sido capaz de absorber la
creciente oferta laboral que se ha incorporado,"
dijo el Instituto Nacional de Estadística (INE) en
un informe hace pocas semanas.
Quienes siguen los
temas de las emigraciones en Uruguay y a nivel
universal han reiterado que en estos tiempos este
fenómeno tiene múltiple causalidad. Y es una
interpretación perfectamente compartible en este
mundo globalizado. Es precisamente en este aspecto
del tema y en relación a la emigración uruguaya de
estos días que todos debiéramos conmovernos,
alarmarnos y asombrarnos mucho más.
¿Acaso es desconocido
para todos aquellos que siguen con atención los
fenómenos sociales de nuestra sociedad, que la
expectativa de emigrar se ha instalado casi como un
tema cultural entre nosotros?. ¿Pero surge solo como
un acto espontáneo y sin causas locales, de la
conducta de los uruguayos?.
Pensamos que tiene,
en los últimos años, como primera causa en la
mayoría de los casos, la falta de oportunidades de
trabajo y la calidad de este. Pero también es más
que evidente que especialmente entre la franja joven
de la sociedad se asiste a un progresivo desánimo
por falta de reales oportunidades que entusiasmen en
el trabajo, la enseñanza y en la sociedad toda.
El letargo desde los
estamentos oficiales y del Estado es alarmante en
este sentido. Parecería que solo importa hablar de
los jóvenes en función de la Pasta Base y las
rapiñas. Como valor agregado, hace poco tiempo se
habló de controlar los Cyber Café porque allí es
uno de los pocos lugares que masivamente nuestros
jóvenes se refugian. Nadie desde el ámbito del
Estado piensa en darles oportunidades de decisión a
los jóvenes en ninguna de las múltiples actividades
que los involucra o necesariamente los comprende.
La enseñanza en todos
sus niveles es el caso más evidente y patético. Se
realizó un Congreso para repensar y proyectar la
Enseñanza uruguaya en los próximos años y los
jóvenes reales sujetos y destinatarios de ese
propósito encontraron solo obstáculos para una real
gravitación en lo previo y en el propio desarrollo
del evento. El principal centro de formación de la
enseñanza Media en nuestro pais, el Instituto de
Profesores Artigas (IPA), hoy, en casi todos los
órdenes de su funcionamiento no podría ser
calificado más que con cero por cualquier instancia
seria de evaluación. Las peripecias y desidia en los
trámites administrativos y burocráticos que sufren
allí quienes quieren ser nuestros futuros docentes,
violentan y convocan al desánimo a cualquier
ciudadano.
Ahora estamos en
plena inscripción o reinscripción para todos los
órdenes de la enseñanza pública, no es necesario
hacer un inventario de lo que los jóvenes y sus
padres, vienen padeciendo nuevamente. La reiteración
de errores que desde hace ya mucho tiempo se repiten
cuando llega este periodo especial, que debiera ser
una oportunidad para demostrarles y entusiasmarlos
de cuánto nos importan ellos y su futuro, está
ausente totalmente. Todo está gravemente
comprometido, liceos no reparados por empresas que
nadie controla a tiempo, grupos y turnos
desbordados, incomunicación entre autoridades y
mandos medios, reiteración de superpoblación en
asignaturas como gastronomía y otras en UTU, que
lleva casi al colapso de sus instalaciones y que al
no recibir la información contextual izada sobre
futuras alternativas laborales, solo puede sumar
frustraciones a estos jóvenes.
Las múltiples
enmiendas y realizaciones que en este plano se
vienen haciendo o se han hecho en el último periodo,
no debieran inhibir a quienes tienen
responsabilidades en los distintos eslabones del
Estado, de ver con alarma y asombro que el
entusiasmo y la participación de lo jóvenes tienen
una directa relación con lo que ven o reciben desde
el Estado y las instituciones publicas.
Queda para
reflexionar sobre el amplio abanico de las
organizaciones políticas, tan necesarias a la hora
de crear y recrear conciencia social y de ciudadanía
y tan lejos hoy del universo de nuestros jóvenes y
ellos de estas.
Más allá de teorías
de comportamientos emigratorios universales y que
nos comprenden, y del extravagante pensar que es
parte del espíritu emprendedor de los uruguayos.
¿Es tan difícil imaginar que alguno de estos
fenómenos patológicos, indefinidamente no resueltos
entre nosotros y ausentes del discurso oficial,
están en el origen de la continua emigración de
estos días?.
LA
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