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Kirchner se prepara para
la guerra en defensa del agua
Hace pocas semanas el gobierno de Néstor Kirchner se
alarmó pórquele gobierno uruguayo se disponía a
entregar al Ejército, la custodia perimetral de la
pastera Botnia. El domingo pasado, el periodista
argentino Daniel Gallo del diario La Nación dio a
conocer la nueva estrategia militar de Argentina:
La posibilidad de conflicto con otros Estados por
la posesión de recursos naturales es altamente
probable, escribió.
Preparan al Ejército para defender recursos
naturales
La guerra por los recursos es el nombre oficial
de la nueva doctrina militar. Un conflicto por el
agua dulce es la mayor y posible amenaza que el
Ejército visualiza para la Argentina en las próximas
décadas. Por eso cambió este año sus normas de
combate, mediante un trabajo teórico que proyectó
las posibles amenazas hasta el año 2025.
En esa labor
doctrinaria, que ya destacaron públicamente tanto la
ministra de Defensa, Nilda Garré, como el presidente
Néstor Kirchner, se afirma que la posibilidad de
conflicto con otros Estados por la posesión de
recursos naturales es altamente probable.
En la práctica, la
modificación de los planes militares implicará el
cambio de ubicación de los comandos de los tres
cuerpos de Ejército y la creación de unidades
menores, en un período de tres años.
La reorganización
establece la idea de que la defensa de los recursos
naturales deberá hacerse, llegado el caso, ante una
fuerza enemiga superior en tecnología, cantidad de
tropas y poder de fuego. Ante la eventualidad de
tener que enfrentar a una potencia, se prevén
respuestas defensivas que, en teoría, incluyen hasta
la guerra de guerrillas para hostigar a la fuerza
invasora.
Importantes fuentes
militares comentaron que efectivamente se puso en
marcha el Plan Ejército Argentino 2025. Y que el
primer paso fue el traslado del comando del II
Cuerpo desde Rosario a Curuzú Cuatía. Los mandos del
V Cuerpo pasarán desde Bahía Blanca a Comodoro
Rivadavia el año próximo, y en 2009 el III Cuerpo
abandonará su sede en Córdoba para instalarse en San
Luis.
"Es una doctrina
nueva ideada por nosotros, que no es una copia de
doctrinas de otros países como antes", explicó un
general.
En el trabajo se
recomienda que la Argentina "deberá desarrollar
organizaciones militares con capacidad para defender
a la Nación de un enemigo convencional superior.
Para ello deben prepararse los elementos para hacer
frente a operaciones dinámicas, sin frentes, sin
tiempo suficiente de preaviso, con organizaciones de
pequeña magnitud, con apoyo territorial preparado de
antemano y capaces de organizar los recursos humanos
y materiales locales en función del conflicto".
Durante muchos años
se debatió en el país para qué están las Fuerzas
Armadas. Se afirmó entonces que el período de paz
regional, a partir de la fuerte interrelación
económico-social con los vecinos, dejaba sin
funciones a las tropas. Pues bien, dentro del
Ejército también se pensó la función de esa fuerza
proyectada al año 2025 y los mandos castrenses
encontraron las posibles amenazas sobre recursos
naturales y diseñaron la respuesta. Uno de los más
importantes generales reseñó el pensamiento: "Ese
será el tipo de conflicto que podemos tener".
El eje de los
estudios del Ejército está colocado en la reserva de
agua dulce subterránea conocida como Acuífero
Guaraní, que abarca 220.000 kilómetros cuadrados en
la Mesopotamia argentina, más de 800.000 kilómetros
cuadrados en Brasil, y sectores en Uruguay y
Paraguay. En la visión militar, la disputa por ese
recurso natural es la mayor posibilidad de que el
país entre en un conflicto bélico.
Y no se trata de una
referencia dicha al paso, sino de un plan de batalla
posible en un escenario de invasión que será el eje
de todos los ejercicios del Ejército en los próximos
años.
Si bien el proyecto
sobre 2025 lleva varios años en estudio, las
circunstancias políticas habilitaron su puesta en
marcha. El año último fueron múltiples las reformas
que empezaron a diseñarse sobre la estructura
militar desde las autoridades políticas. LA NACION
adelantó cada uno de esos planes, que incluyen
reorganizaciones de unidades de las tres fuerzas,
nuevas estructuras de comando apoyadas en el Estado
Mayor Conjunto y directivas militares diferentes,
dictadas por el presidente Kirchner. En ese ambiente
de cambios, el Ejército tuvo espacio para promover
su propia reforma.
La doctrina de guerra
por los recursos tiene su base en la posición
estratégica defensiva que impuso el Gobierno como
directiva militar. La Casa Rosada estableció así la
idea central; en el Edificio Libertador se ideó la
forma de materializar ese concepto. Y, además de las
maniobras militares tradicionales, la doctrina
puesta en marcha dependerá de la actitud de la
población civil.
"Será necesario
prever durante la paz todos los aspectos relativos a
la coordinación e integración entre fuerzas
militares y la población local para oponerse al
enemigo con mayor eficacia", es la referencia que
puede encontrarse en el nuevo pensamiento militar.
Sin
reservistas
La Argentina no
cuenta hoy con reservistas civiles que puedan operar
combinados con tropas militares. Desde el gobierno
de Fernando de la Rúa, las diferentes gestiones del
Ministerio de Defensa intentaron promover una ley
sobre movilización y reservas sin tener suerte en el
Congreso.
La doctrina encarada
tiene una línea vital tendida hacia la acción de
resistencia de grupos organizados de la población.
Hasta tal punto que se define: "El enemigo deberá
tener clara conciencia de que la conquista,
ocupación y mantenimiento de objetivos con núcleos
poblacionales importantes requerirán un gran
esfuerzo en tropas. De tal manera se obtendrá un
efecto preventivo". Por eso se menciona "la
organización de la resistencia civil".
Con enseñanzas
tomadas de los conflictos internacionales de los
últimos años, la doctrina del Ejército establecerá
que "el control del territorio nacional constituirá
una limitación importante para un agresor que
ofensivamente necesita concentrar sus fuerzas para
obtener y mantener sus objetivos estratégicos. Pese
a su superioridad, el enemigo también será sumamente
escaso para controlar la inmensidad del territorio;
en esos conceptos está la posibilidad real de
disputarle el dominio efectivo de amplios espacios".
La nueva doctrina del
Ejército se puso en marcha.
Por Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION
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