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La política externa del presidente Lula
es pragmática y no ideológica
Entrevista al embajador Samuel Pinheiro Guimarães
Lo
que sigue es una entrevista del diario Folha de San
Pablo al Secretario-general del Itamaraty, embajador
Samuel Pinheiro Guimarães, que La ONDA digital
ofrece a continuación en español, dice que no hay
ideología en el trabajo del ministerio y niega
antiamericanismo en el gobierno de Lula,
pero manda recados sutiles a los Estados Unidos
- El
ex-embajador en
Washington, Roberto Abdenur, declaró que hay "un
sustrato ideológico vagamente anticapitalista, antiglobalización,
antiamericano, totalmente superado" en la política
externa brasileña.
¿Usted está de
acuerdo?
- La política
externa del presidente Lula, conducida por el
ministro Celso Amorim, es pragmática y no
ideológica; está a favor del trabajo sin estar
contra el capital; comprende que la globalización
presenta oportunidades pero también riesgos para los
países subdesarrollados; esta a favor de Brasil y no
contra ningún país. Como el propio presidente y el
ministro no se cansan de repetir, la política
externa despierta el interés y goza del respeto de
todos los países, ricos y pobres, de Occidente y de
Oriente; de América del Sur y del Norte, lo que se
refleja en el gran número de presidentes,
primeros-ministros, cancilleres, autoridades y
empresarios que vienen a Brasil y desean nuestra
cooperación política, económica y social.
- Los críticos de la política externa
afirman que Brasil tiene una participación desde
hace años, estacionada en el 1,4% de la economía
norteamericana, perdiendo millones de dólares en
negocios por causa de un supuesto antiamericanismo.
¿Cómo es posible menospreciar el principal mercado
del mundo?
- El aumento de la
presencia de China en el mercado americano hizo que,
en el período de 1999 a 2006, en las importaciones
americanas, la participación de Canadá cayese de 19%
para 16,9%; la de Japón, de 12,8% para 7,9%; la de
Alemania, de 5,3% para 4,9%; la de Francia, de 2,5%
para 2,0%. Al contrario, la participación de Brasil
creció de 1,1% para 1,4%, reflejando el aumento de
nuestras exportaciones de US$ 10 mil millones para
US$ 24 mil millones. Son las empresas brasileñas que
exportan: ellas no menospreciaron el mercado
americano, nuestro principal comprador, y tuvieron
todo el apoyo del gobierno brasileño en su esfuerzo.
- Usted es
una especie de símbolo del supuesto
antiamericanismo, inclusive por ser un férreo
adversario del Alca. ¿Conviene al gobierno brasileño
mantenerlo en el segundo cargo en la jerarquía del
Itamaraty? ¿El objetivo es justamente marcar
posición?
- El cargo de
secretario-general de Relaciones Exteriores es de
libre nominación del presidente Lula, por indicación
del ministro Celso Amorim. Cabe al presidente y al
ministro, naturalmente, decidir sobre lo que
conviene.
- El Alca acabó, y el
canciller Amorim decía que lo importante era la OMC.
Pero las negociaciones en la OMC también se
trancaron. ¿Dónde está errando Brasil?
- Las negociaciones
en la OMC están en pleno andamiento y hay grandes
expectativas. Brasil ha tenido un papel central en
estas negociaciones liderando el G20 (grupo de 20
países en desarrollo liderado por Brasil e India) y
en entendimientos con los interlocutores de los
Estados Unidos y de la Unión Europea. Las
perspectivas de una conclusión positiva para Brasil
son mayores que en cualquier otro momento.
- La adhesión de Venezuela al
Mercosur ha sido duramente criticada, pues sería una
forma de transformar el bloque en una punta-de-lanza
contra Washington, o por lo menos en una tribuna
para que el presidente Hugo Chávez ataque a Bush.
¿El premio de la adhesión compensa el precio?
- El comercio entre
Brasil y Venezuela pasó de US$ 880 millones en 2003
para US$ 4,1 mil millones en 2006. Empresas
brasileñas hacen grandes inversiones y construyen
hidroeléctricas, líneas de subterráneo, puentes,
represas y sistemas de irrigación en Venezuela.
Todos los miembros del Mercosur están de acuerdo en
cuanto a la adhesión de Venezuela. El Mercosur es
una unión aduanera y no un bloque político de
oposición a ningún otro país y mucho menos a los
Estados Unidos, que, además, percibe esto
perfectamente.
- Por lo menos en la
retórica, Chávez está ganando aliados en la región,
como los presidentes Evo Morales, de Bolivia, y
Rafael Correa, de Ecuador. ¿Es un nuevo polo de
poder?
- Cada país de
América del Sur tiene el derecho de cooperar con los
demás países sin que esto signifique la formación de
polos de poder. Cualquier pretensión hegemónica de
cualquier país encuentra una gran resistencia de los
demás, y la forma natural de influencia es el
ejemplo, lo que supone relaciones de sociedad, como
las que Brasil ha desarrollado con cada país de
América del Sur, con excelentes resultados.
- Del otro lado, el
gobierno de Bush prácticamente escogió a Irán como
nuevo blanco, digamos, de las preocupaciones
norteamericanas. ¿Este será un tema del encuentro
Lula-Bush el 9 de marzo? ¿Qué tiene que ver Brasil
con esto?
- La agenda del
encuentro de los presidentes todavía no está
definida. Brasil, que tiene la sexta mayor reserva
de uranio del mundo, domina la tecnología de
enriquecimiento de uranio y tiene una demanda
interna importante por energía, defiende el derecho
de todos los países de desarrollar la tecnología
nuclear para fines pacíficos, siempre que sean
respetados fielmente los compromisos
internacionales. Nuestra posición en la AIEA se
pauta por este principio y por la preferencia por el
diálogo como forma de solucionar impasses.
- Hay dos versiones en el
gobierno y en el Itamaraty: una de que usted es
decisivo para la formulación de la política externa;
otra de que, en verdad, es el gran ejecutivo que
está "poniendo la casa en orden". ¿Cuál es la
verdadera?
- El presidente
formula y dirige la política externa con el auxilio
del ministro. Al secretario-general caben las tareas
definidas por el decreto 5979/2006, que son asesorar
al ministro en la ejecución de la política y en la
orientación de la secretaría de Estado y de las
misiones en el exterior.
- ¿Por qué Ud.
participó de los primeros estrados del presidente
Lula en la campaña del segundo mandato, pero de
repente desapareció?
- Todo ciudadano
brasileño tiene el derecho, y hasta el deber, de
participar de la vida política de su país.
- Y ¿porqué usted decidió
imponer libros de su propia preferencia para los
diplomáticos que estén siendo promovidos o asumiendo
misiones en el exterior? ¿Cuál es el tenor de estos
libros? Y ¿porqué el ministro determinó el fin de la
práctica?
- Gilberto Freire
dijo: "El libro del Sr. Álvaro Lins sobre el Barón
de Río Branco es uno de estos libros que desde las
primeras páginas nos da el gusto raro de contacto
con una obra monumental". Celso Furtado, sobre
Bielschowsky, dijo: "Considero "Pensamiento
Económico Brasileño" el más importante trabajo ya
realizado para caracterizar y apreciar el
considerable esfuerzo producido entre nosotros a fin
de rescatar a Brasil de las trampas del pensamiento
ortodoxo". Roberto Campos, ex-embajador en
Washington, sobre Bielschowsky, dijo: "Erudito,
objetivo y correcto. "Pensamiento Económico
Brasileño" es una referencia indispensable, por su
análisis equilibrado e hiriente de las controversias
ideológicas de la época". Rubens Ricupero,
ex-embajador en Washington, sobre el libro de Moniz
Bandeira dijo: "Es una obra original, una auténtica
historia conjunta de las relaciones diplomáticas de
Brasil y de Argentina durante 133 años. Tiene razón,
así, el historiador americano Frank Mc Cann, al
presentarla como "lectura indispensable". No
conozco, ni creo que exista, otro trabajo de este
aliento, cerca de 680 páginas, que cubra de modo tan
completo y analítico el período contemporáneo".
Sobre "Pateando la Escalera", de Ha-Joon Chang,
profesor de Cambridge, en Inglaterra, Charles
Kindleberger, uno de los mayores economistas
americanos, dijo: "una crítica estimulante de los
sermones de los economistas de la corriente
dominante dirigidos a los países en desarrollo." El
perfeccionamiento de los diplomáticos es una
necesidad constante. La lectura de tres o cuatro
libros no podría jamás modificar el modo de pensar
de ningún diplomático, pero puede traer
informaciones importantes. El ministro Celso Amorim
consideró que la algarabía provocada no justificaba
la energía dispensada.
- ¿Qué se debe esperar de un buen
diplomático? ¿Y de un diplomático brasileño en el
mundo actual?
- De un buen
diplomático se espera que defienda y promueva los
intereses de su país. De un diplomático
brasileño se espera que defienda y promueva los
intereses de Brasil, de acuerdo con los objetivos de
la política externa definidos en el Art. 4º de la
Constitución Federal, en especial la
independencia nacional, la no-intervención y la
autodeterminación, Y con la orientación del
Presidente de la República.
- ¿Cómo puede
interferir Brasil para que el mundo sea mejor?
Además, ¿que sería, a su modo de ver, un "mundo
mejor"?
-
Brasil puede contribuir para la preservación de la paz,
para el desarrollo económico y social, para la
construcción de la democracia en la esfera
internacional, de tal forma que cada sociedad,
observados los preceptos fundamentales de
autodeterminación y no-intervención inscriptos en
la Carta de la ONU, pueda proseguir en su evolución
histórica.
Un mundo mejor será aquel en que
las promesas de desarme se realicen; en que los
preceptos del Derecho Internacional sean obedecidos
por las grandes potencias; en que las diferencias
económicas entre los Estados se reduzcan; en que el
medio ambiente sea preservado; en que los derechos
humanos, políticos, económicos y sociales sean
respetados; en que la pobreza y la miseria sean
abolidas; en que cada individuo pueda desarrollar
todo su potencial. Con estos objetivos, el
presidente Lula y el ministro Celso Amorim han
defendido la democratización de las instancias
internacionales de decisión, como el Consejo de
Seguridad de la ONU y el G-8.
Folha presenta el siguiente perfil,
del
embajador Samuel
Pinheiro Guimarães
Los diplomáticos
tienen fama, especialmente los de Brasil, de ser
ciudadanos conciliadores, delicados, que adoran los
cocktails y detestan entrar en confusiones. Pues el
secretario-general del Itamaraty, segundo cargo de
la Casa, Samuel Pinheiro Guimarães, nacido en 1939,
es lo opuesto de esto. Es un buscapleitos.
Especialmente cuando los Estados Unidos están en la
arena. Fue apartado dos veces de sus cargos en el
régimen militar. Siempre por hablar demás y
reaccionar.
En el gobierno de
Castelo Branco, acabó dimitido de la Sudene (la
superintendencia que cuidaba del Nordeste) por
resistir a la interferencia de la Usaid, la agencia
norteamericana para el desarrollo.
En el gobierno de
Figueiredo, era vice-presidente de la estatal que
promovía el cine, la Embrafilme, en la época
presidida por el también diplomático Celso Amorim.
Acabaron cayendo después de la crisis generada por
el filme "Pra frente Brasil", que criticaba la
dictadura.
Las idiosincrasias y
sinsabores de Pinheiro Guimarães atravesaron la
dictadura y resistieron a la apertura: al criticar
el Alca (Área de Libre Comercio de las Américas) en
el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), él
fue exonerado de la dirección del IPRI (Instituto de
Pesquisas en Relaciones Internacionales). Y,
simultáneamente, le cayó en gracia al PT.
Diplomático de
carrera, abogado con maestría en economía en Boston
(Estados Unidos), donde sirvió seis años como
cónsul, él es autor del libro "Quinientos Años de
Periferia", cuyo título lo dice todo.
Su personalidad está
rodeada de curiosidades, como el hábito de recibir a
las personas en su gabinete con un reloj de arena
marcando el tiempo y la manía de anotar sus
conversaciones con dos copias. El original lo
conserva él, y la otra copia queda en la secretaria.
Por cualquier eventualidad.
Traducido para LA ONDA digital
por Cristina Iriarte
LA
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