Un Bush devaluado, en gira política llegó a
Uruguay, tomó nota para después…

por Antonia Yáñez

La primera potencia mundial, los Estados Unidos de Norteamérica, vive uno de los momentos más complejos, luego de aquellos dramáticos días de la renuncia de Richard Nixon a la presidencia y del fin de la guerra de Vietnam.

 

El mismo día que el Presidente Bush inició su gira por Sudamérica, varios legisladores del Partido Demócrata presentaron en el Congreso un proyecto de ley que establece un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, como muy tarde, durante el último trimestre de 2008.

 

Mientras  esto sucedía desde el mismo escenario de guerra, nada menos que el comandante de las tropas de EEUU en Irak, general David Petraeus, advirtió que “no existe una solución solo militar” para esa situación. (*)

 

Como frutilla de una torta amarga, horas antes de subir a la escalerilla del avión Bush fue notificado que Lewis Scooter Lobby era sentenciado. ¿Quién es Scooter  Lobby? Es el ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney y ex asesor del propio presidente Bush. La condena fue por perjurio, obstrucción a la justicia y falso testimonio.

 

En este contexto el Departamento de Estado norteamericano diagrama  prolijamente este viaje de marketing político del Presidente George W. Bush, que sufre una de las caídas de popularidad más significativas que se conozca en un presidente de ese país.

 

Desde los centros de poder en EEUU se está pasando de la angustia que les produce lo que se define como una seguidilla de “graves errores de Bush” a prever un futuro de “la Nación, donde hay temas que son permanentes para el sistema”.

 

El centro de gravedad de una alternativa política se ha trasladado al Congreso con una novel mayoría demócrata, que aun no sabe bien qué estrategia emplear durante estos dos años que restan de la administración Bush.

 

A diferencia de los EEUU, que maneja una detallada información integral sobre esta región, desde Sudamérica  todo indica que sus gobernantes desconocen la realidad concreta que se vive en Washington y en particular su primer responsable.

 

Solo esto puede explicar las expectativas que han puesto ante este viaje, que solo contiene en sus valijas viejas promesas y minuciosas medidas de seguridad, sustentadas en una lógica militar deshumanizante, pensada para salvar a los políticos, pero que mata y devalúa a la política.

 

El Departamento de Estado elaboró una gira para su Presidente por países que a su entender tienen afinidad con EEUU, en una variada gama de temas o intereses, no pocas veces contradictorias, pero que en lo sustancial tienen un tema en común; sus gobernantes no hablan de colocar barreras al “libre mercado”, y no manejan un lenguaje de antinorteamericanista, tan caro a los oídos al Washington de hoy.

 

La nueva estrategia política que se incuba en los centros de poder de EEUU privilegia un acentuado interés en dividir los liderazgos latinoamericanos. No solo excluyendo países en la ruta de la visita de Bush, sino en la búsqueda de apropiarse de temas muy sensibles a la región como son  los de la pobreza y la salud. Son temas en los cuales los pueblos sudamericanos, tienen una fundada reacción de escepticismo y escasa credibilidad, dado que su centenaria realidad es de un presente con un 44% de la población viviendo en la pobreza más absoluta.

 

Es evidente que a EEUU le preocupa que en el mismo momento en que se agravan los problemas endógenos de su máxima autoridad en todos los ordenes, en Sudamérica  se extiende la gravitación de Lula y Chávez. "Este viaje es para recordar a la gente los lazos que nos unen y la importancia de esta región para el futuro de Estados Unidos" dijo Bush en sus primeras expresiones publicas en Brasil. Es posible que reflexiones parciales puedan entender que para Washington el “problema” es Chávez, pero también es Brasil y los cambios políticos que se vienen procesando.

 

El lema es el de siempre, Bush se preocupó de recordarlo: “Creo que el Gobierno no está diseñado para administrar empresas, pues lo hace de forma ineficiente y eso lleva a más pobreza. Estados Unidos quiere llevar un mensaje de mercados abiertos y apertura gubernamental”.

 

La estrategia de separar las distintas expresiones de la izquierda sudamericana  es tan reiterada como sus fracasos. Pero también es un dato de la realidad que estas izquierdas una y otra vez han tropezado con la misma piedra, no pocas veces sin autosufrir la tragedia. Las dos caras de este fenómeno son plenamente vigentes por estos días, el resultado de la ecuación dependerá esta vez de los sudamericanos.

 

Sería un error pensar que este tipo de visita nada deja, las complejas interrelaciones que integran hoy las relaciones entre los Estados en el mundo moderno, solo excluyen la pasividad y la falta de audacia a la hora de ejercer gobierno en el plano de las relaciones internacionales. El gobierno uruguayo demostró una vez más que no tiene una hoja de ruta para sus relaciones internacionales, esto lo privó de manejar una agenda con resultados concretos. El visitante se dio el lujo, como en tiempos antiguos de decir; “Tomamos nota de lo que nos dicen y cuando estemos en casa lo estudiaremos”…

 

El gobierno y el presidente Vázquez fueron extremadamente prolijos en sus movimientos y en el manejo de las circunstancias políticas que rodearon la visita del norteamericano. Para salvar las reglas de la excepcionalidad, el ministro Danilo Astori se convirtió voluntariamente en el vocero gubernamental y la Policía descubrió a la “presindencia” en la marginal manifestación anti Bush. Mientras la sociedad organizada y en multitud expresaba con voz fuerte y razonada lo que realmente siente, ante una “persona no grata”.

 

A la hora de escribir esta nota no se conoce ningún documento, de carácter comercial o político, sucrito como consecuencia de esta visita. Se ha dicho que Uruguay  manifestó su interés en concretar la venta de distintos tipos de carnes, de exportar los arándanos (desconocidos para la inmensa mayoría de los uruguayos), no se logró nada nuevo sobre el arroz, en textiles surgió el clásico “grupo de trabajo para encontrar salidas”. Se concretaron varios viajes a mediano y largo plazo de distintos funcionarios gubernamentales y técnicos uruguayos a USA, para conocer o coordinar en áreas de investigación cientifica y técnica.

 

Ejemplo de esto puede ser el apoyo económico y técnico en las áreas de los biocomustibles, tema que estará muy en relación a la evolución de las relaciones con Brasil.

 

Para el actual gobierno uruguayo ningún otro fenómeno político seguramente lo sometió a tal elevado grado de estrés como la visita de Bush. El intuitivo ministro José Mújica lo expreso así: “No me resulta fácil ni mucho menos grato, pero siento nítidamente que es mi deber. Pero seguramente que van a decir de todo”. Mucho más va a sentirse ese “decir de todo” cuando la organización política que los llevó al gobierno (Frente Amplio) los dejó solos, por vía de no pronunciarse sobre esta visita.

1) Pagina sugerida (*)
2) Pagina sugerida:
http://www.whitehouse.gov/news/releases/2007/03/20070310-1.es.html

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