Cantinflas era serio, Kirchner
y Chávez, tragicómicos

por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

Cantinflas y lo cantinflesco

El señor Mario Moreno “Cantinflas” fue un hombre serio y solidario, que supo desplegar un histrionismo singular en su actividad profesional pero que siempre llevó adelante un modo de ser elevado, a la vez que llano y abierto a la consideración del otro en todos los órdenes de su vida; y así se le recuerda, vivo en el ejemplo, claro como referente digno de un ser superior.

 

Sin embargo hay otros que, sin que su medio de vida sean las “tablas”, despliegan un histrionismo que dice relación de una inarmonía sustantiva y constitutiva de sus personalidades.

 

Hablemos de la libertad

Decía el filósofo italiano y faro de la democracia, Norberto Bobbio, que el concepto de libertad como telos de la historia exige una respuesta a la pregunta: ¿libertad respecto de qué?

 

Y, así, intelectivamente, Bobbio argüía, con razón, que dar una respuesta definitiva resulta del todo imposible, puesto que “la libertad como liberación de un obstáculo presupone el obstáculo. (...) La historia de la libertad procede a la par con la historia de las privaciones de la libertad: si no existiera la segunda, no existiría la primera.” Concluyendo que “no existe ni una libertad perdida para siempre ni una libertad conquistada para siempre: la historia es un entramado dramático de libertad y opresión, de nuevas libertades a las que contestan nuevas opresiones, de viejas opresiones abatidas, de nuevas libertades reencontradas de nuevas opresiones impuestas y de viejas libertades perdidas.”

 

Mas alega, y con esto culmino la cita de este notable pensador, que “cada época se distingue por sus formas de opresión y por sus luchas por la libertad. Así, junto a las dos interpretaciones de la fórmula “la historia como historia de la libertad”, de la cual hemos hablado, donde la libertad aparece, en una ocasión, como el sujeto mismo de la historia, y en otra, como el fin, existe una tercera, que es también la menos comprometida con los postulados metafísicos, residuos a fin de cuentas de concepciones teológicas de la historia que se resisten a morir: la historia como un continuo y renovado intento de los individuos y grupos (pueblos, clases, naciones) de ampliar la propia libertad de acción (libertad negativa) y de afirmar el principio de autodeterminación contra la repetición, reproducción o adaptación a los distintos aspectos de las fuerzas opresoras, o, como se ha aclarado recientemente, como una serie de respuestas al desafío siempre presente de la libertad.”[i]

 

Creí del caso presentar este marco filosófico, a la hora de volver, ciertamente que con mayor especificidad, claridad y contundencia, respecto de un asunto que el Uruguay vive, cíclicamente, a través de toda su historia: el embate de Buenos Aires.

 

El embate de Buenos Aires

Más allá de nuestras propias miserias y falencias, nuestro país, el Uruguay, siempre se ha conducido en un marco regional que, en lo esencial, ofrece dos aspectos: la prescindencia, mayor o menor, de Río de Janeiro (ahora, Brasilia) y la cíclica agresividad de Buenos Aires que hoy, una vez más, como cada medio siglo ocurre, vuelve a golpear nuestro diario vivir.

 

La crónica de los últimos tiempos nos trae estas realidades “ofrecidas” por el “lado” argentino:

-         cortes progresivos y ahora sistemáticos de fronteras;

 

-         acciones nacionales encubiertas, como el apoyo tácito y también explícito de una central de trabajadores al contencioso bilateral;

-         y hasta la constatación, por vía de una ley provincial, llamada “Ley de la Madera” (diario Página 12, Buenos Aires, viernes 09 de marzo de 2007), en flagrante violación de la normativa mercosuriana, por ejemplo;

 

-         asunción a cargos de particular confianza en el gobierno nacional de líderes piqueteros (no me refiero al que ahora hace las veces de embajador  en la sombra ante el gobierno de Irán, sino de la señora esposa de quien a su vez dirige una fundación con fines ecológicos, también); 

 

-         la ahora llamada “Ley del Piquete” (ver diario La Nación, Buenos Aires, jueves 8 de marzo de 2007), que dice relación a los ya mencionados cortes de puentes internacionales, violando toda legislación nacional (argentina, por ejemplo) como normas internacionales expresas.

 

Tenemos, entonces, un panorama claro para quienes quieren leer en profundidad y vastedad la realidad de las relaciones de las naciones, de una nueva fase de la guerra económica que el Estado argentino ha desplegado sobre el pueblo uruguayo.

 

¿Nueva fase de la guerra económica de Argentina para con el Uruguay?

Pues todo concluye en eso, en una suerte de conflagración en donde el arma elegida, por ahora, es la instrumentación de medidas que impliquen daños económicos directos e indirectos, buscando así “doblegar” modos del propio gobierno uruguayo en lo atinente al diferendo bilateral por la instalación de papeleras en su suelo o, quizá, y admito puede ser leído como una ironía, pero me apresuro a desmentir tal lectura: por la “no instalación en suelo argentino, y entrerriano” de las mismas empresas.

 

Y usted preguntará: ¿quién es el responsable de esta guerra económica? Y yo le responderé la verdad, que no lo sé pero que ciertamente hay en curso acciones de guerra económica en detrimento del pueblo uruguayo. Las pruebas están a la vista de todos.

 

La Argentina en plano inclinado

Desde que el señor Juan Domingo Perón se hiciera con el poder en el vecino país, la Argentina no ha dejado de caer, cierto que con sus períodos de meseta, en el orden industrial y socioeconómico, especialmente.


Y esta caída en plano inclinado duele tanto al pueblo argentino, en especial a los hombres y a las mujeres de a pie que cada día son más –y más pobres, alejándose dramáticamente de poder llevar adelante una existencia digna.

 

Esto no es sólo un drama para ellos sino también para “nosotros”, los uruguayos. Por varias razones: primera de todas, la humanitaria, en segundo lugar la proximidad tanto geográfica como así también en relaciones, sea de parentesco como en diversas vicisitudes que fueron creando un tramado fraterno a lo largo de nuestra ambivalente historia, donde la virulencia se codeara, como se codea hoy, con la más excelsa fraternidad.

 

Ahí llegan, ahí llegan...

Ha visitado la nación argentina, para desplegar acciones políticas, el presidente venezolano. Y lo ha hecho a su estilo: grotesco y menor. Dice querer ir por un socialismo del siglo XXI. Y yo descreo, respetuosa, modesta pero enfáticamente que este señor, que presume y modera sus pasos con el diapasón del agravio y la soberbia, pueda alguna vez aproximarse a un socialismo como, por ejemplo, el que comenzara a fundar la República en España, antes que el nazismo y el fascismo, al que ofrecieron su puente, dignidad y conciencia las fuerzas “conservadoras” españolas, en especial la de un sector de la Iglesia Católica y un vector del militarismo y fascismo español, oriundo de Primo de Rivera.

 

Llegó, pues, el mandatario venezolano a gritar desde un estadio para que lo escuchara otro mandatario, de visita en territorio uruguayo. Y en este caso, como en otros, el puente lo tendió expresamente el gobierno argentino que ha iniciado una segunda fase de las “relaciones carnales” que inaugurara el ex presidente Carlos Saúl Menem.

 

Antes las relaciones de tal grado fueron para con los Estados Unidos de América, en tanto que hoy parecen serlo para con la República B. de Venezuela.

 

La ética de Jano

Mientras que en Venezuela tiene lugar un fuerte desabastecimiento de alimentos básicos, el gobierno que habrá de emprender una “campaña educativa” para explicar la conversión de precios y presentar los nuevos billetes.

 

Que, de ¿qué hablo? Pues de que la inflación ha llegado a tal extremo que hace necesaria una reforma monetaria, que quizá entre en vigencia en enero de 2008, por vía del próximo decreto del “Bolívar fuerte”. Así y a partir del 1º de enero de 2008, mil bolívares se transformarán en uno, pero fuerte...

 

Es algo inherente a la política interna de una nación hermana. Y en término de naciones y hermandades recordemos para aquellos que han desmerecido el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, que tal proceso llevó a que una nación ingresara al bloque  y no un hombre al mismo. Permanecen las naciones, recordémoslo siempre, por favor.

 

Así, mientras la Argentina, sea desde algún escritorio de la Casa Rosada, como desde alguna central sindical, como también desde la Gobernación de Entre Ríos, o desde su Congreso como también los “piqueteros” en los puentes, etcétera, desarrollan acciones confrontativas y perjudiciales para con el pueblo uruguayo, así también en otro plano, el primer mandatario venezolano, haciendo gala de una duplicidad ya rayana en lo bochornoso, llega para gritar adjetivos, y así faltando el respeto tanto al gobierno uruguayo como a todo el pueblo oriental.

 

Uruguay, querido suelo oriental...

Habrán de pasar, los embates como los pequeños hombres y habrán de permanecer las naciones como sus mujeres y hombres de a pie. Esperemos, desde luego, que la permanencia sea con aires, buenos aires, de libertad, equidad y dignidad humana.

 

Y digamos también porque hoy por hoy parece no ser necesario manifestarlo, que sea en una democracia participativa cada día mayor por más profunda.

 

Que pasen y sigan su rumbo hacia lo oscuro de la historia, aquellos pequeños hombres y aquellas pequeñas mujeres que, de un lado como del otro, medraron y medran en contra de lo antes deseado y sugerido.

 

Como dijo Bobbio: “(...) El problema de la libertad atañe no sólo a la organización del Estado, sino sobre todo a la organización de la producción y de toda la sociedad; implica no al ciudadano, es decir, al hombre público, sino al hombre en tanto ser social, en tanto hombre.”[ii]

 

Y nosotros, los uruguayos de a pie, hombres y mujeres, estamos implicados en la defensa de nuestro suelo y nuestro espacio de vida. Y lo seguiremos estando.

[i] Bobbio, Norberto, Igualdad y libertad, editorial Paidós, Barcelona, año 2000, pp. 130-31.
[ii] Idem, Pág. 143.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital