Visitas presidenciales
Apareció la estrategia

por Jorge García Alberti

La visita a Uruguay de los dos presidentes de las grandes potencias, una mundial y la otra regional, con una diferencia de quince días permitió visualizar, con cierto grado de certeza, cómo se posiciona el país en materia de integración internacional.

Esto deja en falsa escuadra a quienes opinan que no vamos para ningún lado.

El Presidente Vázquez (aunque no lo dijo) parece haber descartado la firma de un Tratado de Libre Comercio con los EE.UU, tal como lo ha propuesto la primera potencia mundial a otras naciones del continente. Este hecho, no descarta que se siga avanzando en busca de lograr aumentar el intercambio comercial con el país del norte.

Así de claro quedó este punto, tras la reunión que mantuvo el primer mandatario con su par, George W. Bush, en la estancia presidencial de Anchorena, en el Departamento de Colonia.

Lo más probable, es que se intente ampliar el intercambio comercial con el mercado norteamericano mediante la profundización del Sistema General de Preferencias para algunos de los productos uruguayos.

Tras la visita de Bush, se cierra un círculo y quedan claros algunos puntos que despejan cómo se movió y se mueve Uruguay en el tablero regional e internacional.

Los uruguayos debemos tener claro que el famoso tren existe, que nadie puede discutir sobre quien es el maquinista, que se ve una estrategia, que puede haber aciertos y puede haber errores, que nos movemos en aguas internacionales turbulentas, que no tenemos demasiado peso a nivel internacional pero logramos que nos tengan respeto y que eso no es mérito sólo de este gobierno sino de la historia del país.

Vázquez, pese a todas las críticas internas que recibió de su fuerza política, del PIT- CNT, de algunos ministros y también de la oposición hace lo que él cree que es lo correcto y fue convenciendo, uno a uno, a sus colaboradores de qué lo que decide hacer es lo mejor para el país.

Además, logra que los actores acaten. Eso no es poca cosa para una fuerza política como el Frente Amplio y lo convierte en líder indiscutido.

El canciller Reinaldo Gargano, pese a todas las diferencias que se dice que tiene con el Presidente, fue a recibir en el Aeropuerto Internacional de Carrasco al Presidente Bush, y lo esperó en la escalerilla del avión, como corresponde a su cargo.

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, hace discursos para la tribuna de que hay que tragarse algún sapo y ahora un “cocodrilo”, pero lo vimos en Anchorena, cumpliendo con el protocolo y participando de las reuniones.

Vázquez, volvió a resaltar frente a Bush que el objetivo de Uruguay es el MERCOSUR, pero que eso no nos impide mirar hacia otros puntos del planeta, con el fin de ampliar nuestras oportunidades de comercio.

Bush, unas horas antes de venir aquí, estuvo con el Presidente de Brasil , Luis Inacio Da Silva. Ambos acordaron impulsar un mercado conjunto para los bio-combustibles.

El presidente uruguayo, cuando recibió al líder brasileño, tuvo la confirmación para Uruguay que Brasil no nos va a abandonar y que llegarán importantes inversiones.

Además, tendremos participación en el desarrollo tecnológico que brindará la búsqueda de combustibles alternativos, entre otros aspectos que consolidan la posición uruguaya.

La estrategia que se ha llevado a cabo, cumple también con la “promesa” que según el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez ( a quien Bush, no menciona), le hiciera Vázquez en el sentido de que no firmaría un TLC con EE.UU.

Chávez, en su pasaje por la República Argentina, también nos dio una manito y dijo que “los países más grandes del MERCOSUR están llamados a oír a los más pequeños…”.

Refiriéndose a lo que Vázquez ha expresado en varias oportunidades señaló que “ tiene razón Tabaré, o transformamos el MERCOSUR o va a morir”.

Y para que nadie quedara afuera, Vázquez señaló en Anchorena, ante la prensa internacional, que no habló con Bush sobre el diferendo con Argentina por las plantas de celulosa porque tiene plena confianza que se restablecerá, en breve, el diálogo con el vecino país.

Aquello que al comienzo parecía un lamento de parte de Vázquez, en el sentido de que “así el MERCOSUR no nos sirve” y no sabíamos para dónde íbamos, termina dando la razón al Presidente y moviendo las piezas del tablero internacional de tal manera que coloca a Uruguay como protagonista del fortalecimiento del bloque regional y con independencia para profundizar lazos con el mundo.

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